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Estado Español - Luchemos por un gobierno de los trabajadores

Posted by Nuestra publicación: on martes, mayo 17, 2016

¡No a las grandes coaliciones del régimen del 78!
¡Por una candidatura única!
¡Por el fin de la austeridad y la miseria!

Editorial de La Brecha (mayo 2016), publicación de Socialismo Revolucionario, Estado Español.


La crisis económica ha puesto de manifiesto el profundo descontento de la mayoría de la población hacia las instituciones y los representantes políticos. Al mismo tiempo, ha aumentado el interés por la participación en la política y en la defensa de causas concretas, sobretodo en las calles. Las dificultades económicas, que se han profundizado mediante la política de recortes y austeridad implementada tanto por el PSOE como el PP, revitalizaron las protestas y la búsqueda de una alternativa. El resultado de las elecciones del 20D reflejó este cambio social y ha dado el tan esperado golpe al sistema bipartidista. 


Se ha abierto un periodo de inestabilidad política y de crisis de gobernabilidad. Sin grandes mayorías ya, los diferentes partidos dan un espectáculo cansino de pactos e investiduras fallidas. Después de la renuncia de Rajoy a la investidura, Pedro Sánchez anunció un acuerdo pro-austeridad vergonzoso con Ciudadanos, que implica la continuidad de los recortes y las políticas aplicadas durante los últimos años. 

Por otro lado, la posición de la dirección de Podemos, basada en posible pacto con el PSOE por un “gobierno de cambio” tiene grandes riesgos. Hemos de tener en cuenta que el PSOE ha sido el primer partido en aplicar la política de recortes. En toda Europa, la socialdemocracia ha abandonado su antiguo programa y se posiciona sin ambages en el bando pro-capitalista. Sabemos que, como ha sucedido en Grecia, las élites europeas harán todo lo posible por aplastar cualquier tentativa de mejora social que no se ajuste a sus reglas presupuestarias y a su fórmula de recortes y el PSOE no está dispuesto a desafiar esto. 

Cualquier pacto con un partido claramente pro austeridad está condenado a aplicar medidas en contra de los intereses de la mayoría. Con su actual posicionamiento a la dirección de Podemos le será mucho más difícil justificar una negativa a entrar en una coalición con el PSOE en el futuro y haría mejor en llamar a la movilización social como verdadera garantía de cambio.

Al mismo tiempo, la perspectiva de nuevas elecciones en junio se hace cada vez más probable. Ante el atasco por falta de gobierno, la presión política se consolida desde el exterior. La Comisión Europea insiste en que una solución diferente a las variantes de la gran coalición podría “desacelerar la agenda de reformas”. Pero, la inestabilidad política y la incapacidad de formar gobierno es producto del fracaso de sus partidos y de su decisión política de hacer soportar el peso de la crisis por los de abajo. 

Curiosamente, el último sondeo del CIS señala que la primera preocupación de la gente es el paro 78%, la segunda la corrupción 47,5% y muy por debajo la preocupación ante la ausencia de gobierno, de un 1,4%. Facilitar la tarea de formación de un nuevo gobierno de austeridad no es nuestra responsabilidad, ni de las organizaciones de izquierda, ni de los trabajadores y jóvenes. Debemos denunciar toda amenaza de ingobernabilidad de la parte de los partidos y la clase dominante, ya sea utilizada en una campaña hacia nuevas elecciones o para forzar la formación de una gran coalición. 

Desde Socialismo Revolucionario damos un no rotundo al pacto entre PSOE y Ciudadanos porque su contenido es humillante para la clase trabajadora. Este consiste en una batería de medidas pro-empresariales y deja intactas las reformas más reaccionarias del PP, simplemente añadiendo algunos retoques y compromisos vacíos. Por ejemplo, en el acuerdo se dice que los derechos sociales deben ser blindados por la Constitución, pero la nueva modificación del artículo 135, sólo se compromete a “determinar el alcance” del significado de la “estabilidad social del Estado”, sin entrar en más detalles, lo que no blinda estos derechos en absoluto. 

Esto muestra una vez más que el interés de estos partidos no es resolver la urgencia social y los enormes problemas de precariado, trabajo digno, paro, vivienda, sanidad, educación, derechos democráticos de los pueblos, etc. La prioridad absoluta que estas cuestiones necesitan pasa por encima de las reglas presupuestarias. Limitarse a aceptar las reglas del sistema capitalista solo conduce a más de la misma receta austericida y no puede ofrecer ninguna salida a las demandas de autodeterminación de territorios como Catalunya. Una verdadera solución implica romper con el eje central del régimen del 78, mediante medidas socialistas como el rechazo al pago de la deuda, la desobediencia presupuestaria, la propiedad pública y democrática de la riqueza y la recuperación de los pilares de la economía. 

Ningún acuerdo de gobierno puede ser aceptado por la izquierda si no va en dicha dirección e incluye la derogación de las reformas laborales de PP y PSOE, el restablecimiento del acceso a la atención sanitaria pública a todas las personas con residencia en el país, la Ley Mordaza, la LOMCE, la reforma de la ley del aborto y la convocatoria de un referéndum con el objetivo de impulsar la autodeterminación de cualquier territorio.

Todas las organizaciones de izquierda, incluyendo a Podemos e IU, deben oponerse incondicionalmente a todas las posibles variantes de una gran coalición y sobre todo, no entrar en pactos de gobierno con los partidos dispuestos a defender hasta las últimas consecuencias la aplicación de austeridad. No podemos crear ilusiones en un ningún tipo de cambio político real si este no va acompañado de una relación de fuerzas suficiente desde la movilización social. Por eso, llamamos a una movilización masiva capaz de ejercer la presión suficiente para forzar a los partidos pro-austeridad a dar marcha atrás. En definitiva, ante el atasco de formación de gobierno y la perspectiva de nuevas elecciones, es necesario impulsar una candidatura única que aglutine a todas las fuerzas sociales contra la austeridad, capaz de hacer avanzar el movimiento de los trabajadores con un programa de ruptura capaz de llevar hasta el final sus reivindicaciones. 

Pero dicha candidatura única no se puede dejar a la voluntad de las direcciones de los partidos sino que debe basarse en la movilización y la presión desde debajo de los miles de activistas que llevan años luchando, desde diferentes frentes y organizaciones, por el fin de la austeridad y la transformación social. Ya hemos visto como las direcciones de los partidos, muchas veces, más que facilitar el entendimiento entre las diferentes sensibilidades de la izquierda, dificultan con sus posicionamientos la formación de una candidatura única. Una gran movilización desde abajo es la mejor manera de forzar el entendimiento entre las diferentes organizaciones de izquierda y la única manera de poner en jaque al sistema y disputarle el poder a los partidos que lo defienden. 

Luchemos por una candidatura única, luchemos por un gobierno de los trabajadores

Una nueva etapa de la lucha de clases en América Latina

Posted by Nuestra publicación: on viernes, mayo 06, 2016


André Ferrari,  LSR.
CIT en Brasil.

La crisis del lulismo y el chavismo requiere la construcción de una nueva izquierda socialista y revolucionario en la región.

Desde el cambio de siglo, América Latina ha participado en algunas de las luchas sociales más duras contra el neoliberalismo en todo el mundo. Los partidos de izquierda y figuras autoproclamadas que llegaron al poder en varios países, se dividen básicamente entre dos experiencias emblemáticas.

Por un lado, la burguesía y el imperialismo, así como las direcciones burocráticas del movimiento sindical y popular, animaron el modelo moderado de conciliación de clases y continuidades neoliberales con mayor preocupación social, representado por el "lulismo".
Por otro lado, una parte sustancial de la izquierda veía a Chávez y Venezuela como una alternativa más radical y coherente para los efectos de la transformación social.

Hoy, sin embargo, ambos modelos viven una profunda crisis. En esta situación, la derecha más reaccionaria intenta ocupar espacio. Sin embargo, sobre la base de una revisión crítica de estas experiencias y la fuerza de resistencia de los trabajadores y el movimiento de masas  es posible reconstruir la izquierda en un nuevo nivel.

La dependencia de los productos primarios

El final del ciclo de super precios de productos primarios exportados por los países de América Latina, principalmente como resultado de la desaceleración y la crisis de China, afectó duramente a toda la región.

Ninguna de las experiencias recientes en América Latina, ni siquiera las más radicalizadas como Chávez en Venezuela, rompió con la dependencia externa y la subordinación a la lógica económica capitalista internacional.
Como resultado de la lucha de clases, la presión popular y los procesos políticos en países como Venezuela, Bolivia y Ecuador, lo que hizo que los gobiernos autoproclamados "bolivarianos" redistribuyeran el ingreso, de forma relativamente justa, de este tipo de exportaciones.

En 2013, los productos primarios representaron el 73% de las exportaciones de América Latina a China. Los productos manufacturados representaron sólo el 6%. Por otro lado, el 92% de las importaciones de China fueron productos manufacturados.

Ningún país de América Latina está preparado para la nueva situación de empeoramiento de la crisis capitalista. Momentáneamente, países como México, más ligado a la economía de Estados Unidos que a la de China, pueden sufrir menos con el final del auge de los productos básicos. Pero está condenado a la misma suerte ante la frágil recuperación de Estados Unidos.

Venezuela es el país que más está sufriendo por dos razones principales: el colapso del precio del petróleo de un lado y el estancamiento de una "revolución" que se quedó a medio camino y terminó retrocediendo.

Es cierto que el sabotaje de la burguesía contra el gobierno de Venezuela es parte de la crisis. Pero este argumento es utilizado por el gobierno de Maduro sólo para justificar su incapacidad para responder a los ataques y no sacar conclusiones sobre cómo hacer frente a la burguesía.

En Brasil, la base para el pacto social de Lula se derrumbó definitivamente con la crisis económica. Por lo tanto, la burguesía busca un instrumento más eficaz para imponer ataques y vencer a los trabajadores. Rousseff trató de convencerlos de que su gobierno todavía servía para lo mismo y en esto basa su estrategia contra la destitución, promoviendo retrocesos estructurales como contrarreformas de la seguridad social y fiscales.

¿Giro generalizado a la derecha?

¿Esto significa la inevitabilidad de que se extienda un giro a la derecha en la región? Si nuestro criterio es a partir solamente de los resultados de las elecciones en el último período, podríamos llegar a esa conclusión.
La victoria electoral de Mauricio Macri en Argentina es el regreso de la derecha neoliberal abiertamente al poder. En Venezuela, la victoria electoral de la "Mesa de la Unidad Democrática", logrando la mayoría en la Asamblea Nacional, también representa una victoria simbólica de la derecha.
Sin embargo, no estamos ante una reedición de 1990 que era más bien un periodo derechización en la región y una clara hegemonía neoliberal con gobiernos como el de Cardoso en Brasil, Menem en Argentina, Goñi en  Bolivia, Fujimori en Perú, etc.

El voto a la derecha en algunos países hoy en día es en gran parte un voto de protesta contra los gobiernos actuales en un contexto de falta de alternativas.
En las elecciones en Venezuela, la oposición de derecha creció en 400.000 votos y el chavismo perdió 2 millones en comparación con las elecciones de 2013 Así que no fue del todo que la derecha ganó. Fue el chavismo el que perdió.
Fue un voto contra un chavismo degenerado, una burocracia corrupta y una "boliburguesía" que se opone a los intereses populares.

A diferencia de los años 90 donde había una base de apoyo para las políticas de estabilización económica, que incluían las políticas neoliberales más duras, en la actualidad no existe un apoyo popular a la privatización o la retirada de derechos.

Un ejemplo de esto es que Dilma sólo logró ganar a la derecha “tucana” (PSDB) en 2014, porque adoptó un discurso que denunció los ataques neoliberales que Aécio Neves adoptaría en caso de ganar. Gran parte de la insatisfacción generalizada existente hoy en día es el resultado del hecho de que Dilma está implementando a fondo estos mismos ataques.

Por supuesto, la manipulación mediática del tema de la corrupción por los medios puede llevar a  un sector, especialmente las clases medias, a tragar la letanía de que las privatizaciones y recortes de gastos podrían ser parte de la solución.
Pero este punto de vista no necesariamente va ser hegemónico. Puede ser contenido por la resistencia de las masas contra estos ataques, junto con un programa coherente de una izquierda socialista reconstruida sobre nuevas bases.

Bolivia también seguirá el camino a la crisis

La estabilidad relativa del gobierno de Evo Morales en Bolivia, en comparación con Brasil y Venezuela, podría crear ciertas ilusiones en ese modelo. Sin embargo, el "éxito" de Morales es un resultado momentáneo del hecho de que las principales fuerzas de la oposición de derecha se incorporaron en el gobierno y el MAS (partido de Morales), lo que reduce su potencial desestabilizador. Pero no va a durar.

Evo Morales fue capaz de canalizar el proceso revolucionario de la llamada guerra del agua (2000) y gas (2003 y 2005) y las duras luchas de 2008, cuando el país casi cae en una guerra civil, hacia una vía institucional más controlada. Con la combinación de importantes avances sociales con concesiones a las elites, Morales mantiene su base de apoyo. Entre 2005 y 2014, la pobreza se redujo del 53% al 29%.
La función estabilizadora de Morales convenció gradualmente a la burguesía de su funcionalidad a los intereses de la clase dominante.

Poco a poco, la base de apoyo del gobierno ha ido cambiando con crecientes enfrentamientos del gobierno con los sectores de su propia base social. En 2010, Morales trató de aumentar el precio del combustible y tuvo que retirarse ante la movilización que se provocó. Poco después habría un conflicto en el territorio indígena del TIPNIS cuando la base indígena organizada rompe con Morales.

En mayo y junio de 2013 llegó la huelga general contra la nueva ley de pensiones cuya derrota ha afectado gravemente a la Central Obrera Boliviana (COB) y, finalmente, fortaleció su vinculación con el gobierno. De este modo, Morales consiguió interrumpir la formación de un Partido de los Trabajadores que estaba en marcha y desmoralizó una parte de los movimientos sociales.

En 2014, Morales ganó su tercera elección consecutiva con el 61% de los votos y ganó dos tercios del Congreso. Pero la caída de los precios del petróleo y la profunda crisis de la economía brasileña y argentina se harán sentir con fuerza en Bolivia pronto.
La reciente derrota de Morales en febrero en el referéndum sobre el derecho de disputar una nueva reelección ya indica un escenario de más dificultades para el MAS y se abrirá paso una situación más conflictiva en Bolivia.

La construcción de una nueva izquierda socialista

El nuevo ciclo latinoamericano estará marcado por la crisis económica, la inestabilidad política y el inevitable resurgimiento de las luchas sociales masivas y radicalizadas. La tarea estratégica en este contexto es la construcción de una izquierda que saque todas las lecciones de los errores y traiciones del lulismo y los límites del chavismo.
Por eso no es suficiente proclamarse como alternativa. Será necesario disputar la base social que se descuelga de estos modelos antes hegemónicos y que, en ausencia de alternativas claras, encontraran alguna supervivencia.

Esta es la construcción de una política capaz de enfrentarse a la derecha que trata de recomponer su  espacio. Pero hacerlo no significa aceptar la lógica del mal menor. También debe contrarrestar la traición y degeneración de la vieja izquierda con la alternativa de una organización independiente y un programa que una las aspiraciones concretas de las masas a la necesidad de romper con el sistema capitalista en crisis.

Cuba - Partido del proletariado ¿abre los brazos a los patrones?

Posted by Nuestra publicación: on miércoles, abril 20, 2016

18/04/2016

Carácter clasista del Partido Comunista de Cuba en entredicho

Por Rogelio M. Díaz Moreno


Siguen su avance estos tiempos nuestros, de reformas o actualizaciones según la semántica al gusto. A veces, cuando no es para tanto, las novedades nos pueden caer de súbito, como rayos desde un cielo despejado. Otras veces, cuando la cosa es más seria, los heraldos de la corte reciben primero la misión de preparar los ánimos del público, a través de las correspondientes campañas mediáticas.

Los sitios digitales Cubadebate y Rebelión, publicaron recientemente un artículo del ensayista Luis Toledo Sande, con serias implicaciones para nuestro porvenir. Su autor es una figura reputada en las filas de los ideólogos oficiales. Tal vez sea hasta miembro o asesor de esas comisiones secretas a las que el gobierno encargó conceptualizar nuestro país –no hay manera de saberlo, para algo son secretas. En todo caso, es una voz para tener en cuenta.
Su texto funciona, simultáneamente, como señal de próximos giros y confirmación de la inevitable deriva de un proceso, presa de fuerzas reaccionarias. Se trata de una exploración (vínculo de Cubadebate) de la posibilidad de desarticular el carácter del Partido Comunista de Cuba, (vínculo de Rebelion) que hasta hoy se proclama formalmente como partido de clase obrera y campesina.

Últimamente, nuestros caminos han estado marcados por el fomento del creciente capitalista nacional; la normalización de relaciones con los Estados Unidos y la atracción del capital extranjero. En resumen, por la asimilación de Cuba en el capitalismo mundial. Ahora tenemos un Congreso del partido dirigente a las puertas y se discuten, bajo distintos grados de discrecionalidad, procesos definitorios del país del futuro. Más de uno por ahí habrá pensado que es hora de que el Partido, que proclama representar la vanguardia proletaria cubana, se defina un poquito. Si va a admitir las crecientes desigualdades. Si va a estar del lado de los explotados o de los explotadores.

Y no es que el encumbrado profesor vaya a fijarse en lo que cualquier renacuajo ande diciendo por ahí. Son las circunstancias las que ponen estas cuestiones sobre el tapete de manera perentoria. No es posible desarrollar más profundamente ciertas políticas, sin resolver algunos problemas teóricos demasiado agudos.

La élite local tiene ante sí un verdadero nudo gordiano ideológico con esto del progreso del nuevo capitalismo. Específicamente, de su progreso. Hasta ahora, el Partido ha cumplido satisfactoriamente bajo la forma conocida, los servicios demandados. Pero bajo tales esquemas, más temprano que tarde, le será simplemente imposible avalar la profundización de las políticas en curso. Privatización, ajustes presupuestarios, despidos masivos, resultan cada vez más incompatibles con una postura supuestamente colectivista. Quienes obtienen las grandes ganancias de las reformas económicas; quienes amasan propiedades, inversiones –capital–, requieren también el control de los resortes del poder político. O sea, necesitan el control del PCC.

Y lo necesitan bajo su forma revelada. Los tiburones, disfrazados, pueden llevar o no mucho tiempo en la reunión de las sardinas. Pero el máximo grado de preponderancia no lo pueden ejercer bajo esa condición. Necesitan revolver, también, las formas oficiales del cónclave, pues les complican demasiado trastocar el contenido. Tal es el sentido último de la tesis de Toledo Sande.

¿Cómo lanza el profesor esta tremenda maniobra? Con abundante verborrea, se basa en comparaciones entre nuestro actual PCC, el partido bolchevique de V.I.Lenin y, por supuesto, el movimiento independentista cubano de fines del siglo XIX, liderado por el Héroe Nacional, José Martí Pérez. Este último vuelve a servir de comodín universal, fuente perfecta de ideas manipuladas y sacadas de contexto para el demagogo de turno.
La retórica oportunista del autor alcanza el terreno de la ofensa. Resulta ser que el principio de una fuerza organizada, exclusiva de la clase trabajadora, para conquistar y defender sus derechos, constituye un “aldeanismo”, ajeno al legado martiano. Martí, en los trajines del Partido Revolucionario Cubano (PRC), asentó el concepto de “con todos y para el bien de todos”. Por lo tanto, sostiene Toledo Sande, nosotros deberíamos rechazar el carácter uni-clasista en el partido –propio solamente del bolchevismo– y abrirlo, como el PRC, a “todo el pueblo de Cuba”.

De acuerdo con el profesor, no existe un aporte cubano y latinoamericano legítimo en el terreno del marxismo revolucionario. Todo lo manejado en ese sentido habría sido la copia de “europeísmos”. Mariátegui, Julio A. Mella, Ché Guevara, Carlos A. Libanio Christo (Frei Betto) y demás obstinados en alinearse con las víctimas de la explotación y denunciar a quienes explotan, habrían sido presas de “lecturas extranjerizas, confusas e incompletas”.

La maniobra anunciada está a tono con los tiempos y tiene probabilidades de éxito. Con la justificación de un modelo de socialismo “actualizado”, con la desacreditación de “los igualitarismos”, la burguesía emergente cubana no tendrá pronto necesidad de camuflarse. Escudados en la abstracción de “todo el pueblo”, se revelarán abiertamente en los espacios políticos. En esto, también seguirán otro ejemplo chino –ese no es “extranjerizante”– por el que conocemos que el Comité Central de aquel partido está copado por millonarios. De esta suerte, multiplicadas las fuerzas derechistas con la hegemonía del poder político, prevalecen a la ofensiva contra las conquistas de la clase obrera, los derechos laborales, etc.

Eso no quiere decir que la clase trabajadora no tenga cómo contraatacar. Esta maniobra tiene también sus debilidades e inconsistencias. Es sencillísimo evidenciar que una revolución anticolonial –como la que ocupaba a Martí– tiene un contexto radicalmente diferente de la vida de una república que ya conquistó la soberanía. Si Toledo Sande quiere ignorar las diferencias, sus razones tendrá.

El principio del exclusivismo del PCC en la arena política nacional, descansa en el supuesto de que éste representa a la clase obrera y campesina. Que defiende sus intereses y la dirige en la construcción del socialismo, que ahora estaría en una de las primeras fases de transición.

Si la naturaleza proclamada del Partido deja de ser clasista, todo cambiaría. Aunque este conserve el nombre, se igualará con cualquier otro partido “normal” de los del mundo. Y se comprenderá su rol, más transparentemente aún que antes, de defender los intereses del subgrupo explotador específico que logre la preponderancia dentro del mismo. El último de los intereses de una burguesía explícita, en el control del Partido, sería avanzar en la construcción del socialismo y destruirse a sí misma. Probablemente termine de vender a los gringos lo que queda de soberanía, a cambio de unas migajitas.

En esas condiciones, no habrá basamento legal ni moral para impedir, al proletariado cubano, organizar soberana y democráticamente sus propias fuerzas, sin interferencias ni controles de la burguesía. 

Mientras existan la explotación e injusticias intrínsecas al modelo capitalista, la lucha nunca terminará.

Video Veronika Mendoza (FA):El cambio en el Perú

Posted by Nuestra publicación: on miércoles, abril 20, 2016


Video Veronika Mendoza (FA):El cambio en el Perú


Verónika Mendoza ex candidata presidencial del Frente Amplio peruano conversa con Esteban Silva en especial para "Lo Cortés no quita lo Constituyente". La lideresa que con su candidatura reinstaló a la izquierda en la política peruana analiza la reciente campaña presidencial y las proyecciones del Frente Amplio en esta nueva coyuntura de cara a la segunda vuelta presidencial. Explica las razones de su rechazo y del FA al Acuerdo Transpacifico TPP y reflexiona sobre legado del socialista mariateguista Javier Diez Canseco.



Brasil - Por qué el PSOL vota contra el impeachment

Posted by Nuestra publicación: on martes, abril 19, 2016
PSOL (Partido Socialismo e Liberdade)

Traducción de Ernesto Herrera – Correspondencia de Prensa

En este domingo  (17), los seis diputados del PSOL –Ivan Valente, Chico Alencar, Jean Wyllys, Glauber Braga, Luiza Erundina y Edmilson Rodrigues– votarán contra la apertura de proceso de impeachment de la presidenta Dilma Rousseff.
El PSOL es y siempre fue de oposición, a la izquierda, de los gobiernos petistas, desde Lula, pasando por el primero y llegando a este segundo mandato de la presidenta Dilma. El PSOL surgió mayoritariamente de una ruptura del propio PT, durante la votación contra la Reforma de Previsión Social en 2003, propuesta por el gobierno. Lanzó candidatos contra las listas petistas en las elecciones de 2006, 2010 y en 2014 y no participó de las coaliciones que eligieron la base parlamentaria de este gobierno (...)
Nuestros seis diputados votan en la mayoría de las veces contra el gobierno porque el PSOL y su bancada en la Cámara de Diputados consideran a este gobierno políticamente indefendible. La aplicación de un duro ajuste fiscal en las espaldas de los trabajadores, asumiendo las pautas de la derecha, es inaceptable. El mantenimiento de ese proyecto económico y de una base política fundamentada en alianzas con partidos de los más tradicionales, excluyen cualquier posibilidad de que este gobierno haga una política genuina para los trabajadores y el pueblo pobre.
Como se sabe, el PSOL no tiene cargos en el gobierno federal, no propondrá ministros y no tiene interés en participar de las negociadas de enmiendas parlamentarias a cambio de votos contra el impeachment. Condenamos esa práctica, principio de diversas prácticas corruptas, contra las cuales luchamos diariamente.
Nuestro voto será por la convicción de que, de la forma que está siendo conducido el impeachment, se configura como un golpe institucional, injusto no sólo contra el gobierno, sino contra la población del país. El proceso tiene vicios de origen y poca o ninguna consistencia jurídica, además de significar un retroceso político.

Pedaleadas fiscales
Dilma no está siendo juzgada por corrupción o por los errores de su gobierno. Está siendo juzgada por haber practicado las llamadas “pedaleadas fiscales”, decretos de suplementación presupuestaria que aplaza pagos a bancos públicos y privados. La argumentación de los abogados que protocolaron el pedido que viene siendo juzgado alega que “las maniobras fiscales crearon un ambiente ilusurio que favoreció a la presidente en su reelección”.
En primer lugar, las “pedaleadas fiscales” no caracterizan crimen de responsabilidad, necesidad primera para destituir a un presidente electo. La insuficiencia jurídica aumenta cuándo el pedido es hecho apenas para Dilma, como si su vice, Michel Temer, no se hubiese “beneficiado” juntamente a la presidenta.
La bancada del PSOL presentó, en la comisión del impeachment, un voto por separado arguementando sobre eso.

Conducción
El segundo punto es la propia conducción del proceso. Si hay un sector de la política brasilera sin legitimidad para derribar a una presidenta, en especial cuando no hay crimen de responsabilidad y sobre la cual no pesan denuncias directas de corrupción, es un Congreso dirigido por Eduardo Cunha y Renan Calheiros, ambos del PMDB.
Cunha hace del impeachment su venganza contra quién no quiso defenderlo de las diversas denuncias de corrupción que pesan contra él. El presidente de la Cámara de Diputados debe, antes de todo, explicaciones sobre sus cuentas en Suiza, sobre los documentos de los “Papeles de Panamá” que lo colocan como dueños de empresas offshores usadas para lavar dinero oriundo de corrupción y sobre las denuncias provenientes de por los siete delaciones premiadas, en el ámbito de la Operación Lava Jato, que lo citan como beneficiario directo del escándalo de la Petrobras.
Antes que nada, para el PSOL, Cunha se debe retirar (o ser retirado por la Justicia) del comando de la mayor casa legislativa del país. Un proceso tan grave para el país como un impeachment no puede ser conducido por un político como este.

Articulación golpista y mediática
En sí, impeachment no es golpe. Es un instrumento de nuestra Constitución. Pero, juntando a los elementos ya dichos anteriormente (la falta de consistencia jurídica, ausencia de crimen y conducción vengativa de Cunha), con la gran articulación de acuerdos sucios que viene construyendo para el pos-impeachment, se torna un proceso de golpe institucional.
Los grandes operadores de este proceso, además de Cunha, son el alto plumaje tucano (PSDB), con Aécio Neves y José Serra a la cabeza; Paulinho de la Fuerza (SD/SP) y la gran banda de los que esperan zafarse de las acusaciones de corrupción que se amontonan; y Michel Temer, el vicepresidente que espera ser el gran representante de la llamada “unión nacional” en un supuesto nuevo e ilegítimo gobierno, con más ajuste fiscal, menos derechos laborales y, especialmente, un gran acuerdo para silenciar los escándalos. Todos citados los citados anteriormente, tienen grandes problemas con la Justicia.
Esta fuerte articulación tiene como principal aliada a los grandes medios de prensa brasileros que, junto a sectores financieros, abandonaron la máscara de la imparcialidad para tornarse porta-voces de la campaña por el impeachment.
No es por ser de oposición que el PSOL se sumará a este grupo y a esa articulación. Nuestra construcción política tiene base en la ética, en el programa y, siempre, en la democracia.

Nuestras salidas
El PSOL es y continuará siendo oposición de izquierda. Nuestras diferencias con el gobierno actual son programáticas: no creemos en este modelo de hacer política. Estamos contra el ajuste fiscal y el retiro de derechos a los trabajadores. Votaremos contra la tercerización, la reforma de la previsión social y otros diversos proyectos que cuentan con el apoyo del gobierno.
Por eso, decimos: la salida a la crisis es por la izquierda. Además del combate a todos los retrocesos, presentamos a Brasil una plataforma de cambio en la política económica, priorizando el crecimiento del sector productivo en lugar de la especulación financiera, con reducción drástica de las tasas de interés y grandes inversiones sociales.
También creemos que un nuevo ciclo sólo puede ser iniciado con profundas reformas, con la democratización de los medios de comunicación, para que la pluralidad de voces no sea suprimida; la reforma política, para que el pueblo vuelva a participar en la decisiones del país; la tributaria, para acabar con el modelo injusto de cobranza actual y tasar las grandes fortunas; entre otras.


Solamente construiremos salidas reales con una nueva programación de las formas y métodos de construir la política brasilera, que debe ser hecha para y con el pueblo. El PSOL está de ese lado de la batalla.

La aprobación del impeachment solo va a acrecentar la crisis en Brasil.

Posted by Nuestra publicación: on martes, abril 19, 2016
Nota escrita inmediatamente antes de la votación de los diputados que aprobó el proceso de destitución de Dilma Rouseff.
Fito, Corresponsal en Rio de Janeiro.

Lo que estoy percibiendo con este empeachment en Brasil, es que no tienen manera de acusar de corrupción a Dilma, además que muchos dentro los partidos brasileros saldrían muy mal parados, entonces esos temas no los van a tocar mucho para no verse envueltos.

Sin embargo mi visión es que este proceso fue hecho en defensa del presidente de la cámara de diputados Eduardo Cunha, para que él no sea juzgado por corrupción en la operación Lava Jato, además el fue enviado a la comisión de ética por temas de corrupción, y a pesar de que su partido (PMDB) hacia parte del gobierno de Dilma, ella no lo defendió. Además con la destitución de Dilma del gobierno, quedaría como presidente el actual vice presidente Michel Temer, también del PMDB, el que al igual que Cunha está envuelto en delitos de corrupción, se ve muy nítido que además de blindar a Cunha lo que están intentando desesperadamente es hacer un borrón y cuenta nueva, porque la mayor parte de la clase política esta corrupta en Brasil.

La razón del impeachment es por maquillaje de los gastos públicos, además de pedir préstamos a bancos estatales para tener fondos para el ejecutivo, también he escuchado mucho hablar de crimen de responsabilidad por gastos no informados al parlamento, durante el 2014 y principio del 2015, muchas veces creando la falsa visión de que la crisis no estaba tocando a Brasil, retrasando su llegada a Brasil para ella poder ser reelecta, lo cual provoco que ahora la crisis llegara con mayor fuerza a Brasil, pero la oposición no reconoce que hay una crisis mundial, solo dicen que la culpable de todo es el gobierno de Dilma, a pesar que muchos de los que ahora están promoviendo el impeachment, eran también parte del gobierno hasta hace menos de un mes.

Yo creo que el impeachment va a ser aprobado, creo tienen los votos para eso por lo que yo he visto, a mi parecer esto solo va a acrecentar la crisis en Brasil, además de posiblemente polarizar mas el país. Para mí una de las cosas que podría acontecer es que Dilma perdiendo hoy llame a la gente a la calle para defenderla lo cual podría hacer que el nuevo gobierno de Temer pida más poderes para poder lidiar con la crisis y con las manifestaciones en las calles, lo que sería el peor de los escenarios.


Venezuela - Las lecciones del chavismo

Posted by Nuestra publicación: on viernes, abril 15, 2016


Entrevista a César Romero, militante de la Juventud Marea Socialista
Las lecciones del chavismo

Eva Maria
Socialist Worker, Chicago, 7-4-2016

El 5 de marzo de este año se conmemoró el tercer aniversario de la muerte del ex-presidente de Venezuela Hugo Chávez Frías. Como respuesta a este significativo evento, varios artículos han surgido haciendo un balance de los últimos 18 años de gobierno chavista - tanto los 15 años durante los cuales gobernó Chávez, como los últimos 3 que lleva liderando Maduro, su sucesor.
Para presentar una perspectiva socialista, Eva María entrevistó a César Romero, un militante de la Juventud de Marea Socialista. Marea Socialista (MS) es una organización revolucionaria socialista independiente que ha estado involucrada en el proceso del chavismo desde el principio. Fueron miembros del PSUV desde 2007 hasta que se separaron en 2015. Con él hacemos un balance general del proceso que se ha ido desarrollando particularmente en Venezuela desde 1998, y que ha inspirado al resto de Latinoamérica con el ciclo de gobiernos progresistas que, según muchos, está llegando a su fin.

-De forma muy general, ¿cómo ves desde la Juventud de Marea el balance de estos últimos 18 años?
El balance de los 15 años de Chávez es distinto al de los últimos 3 años de Nicolás Maduro puesto que entiendo a la muerte de Chávez como el comienzo de una nueva etapa. Pero si vamos a hacer el balance del proceso que se desarrolló durante los años de Chávez en el poder, yo lo sintetizaría así: fue un periodo progresivo y sumamente contradictorio.
Es progresivo por dos cuestiones fundamentales: Lo primero es porque se instala en la dinámica política lo que nosotros llamamos una "clave constituyente". Esto es la movilización y el impulso de la participación democrática de la gente en el ámbito político a nivel nacional. A través de la movilización social, se presionaba al gobierno para que éste tomara medidas de izquierda que favorecieran a la gente. Esto hizo que incluso a veces Chávez, después de implementar una medida regresiva como, por ejemplo, la subida del IVA, tenía que retroceder por presión del pueblo.
Lo segundo es que hubo un cambio en el patrón de acumulación de capital por parte de la renta petrolera, que es la fuente principal de riqueza en Venezuela. Con Chávez, después de ganar victorias políticas importantes como fueron la Ley Habilitante, la derrota del golpe de Estado por presión popular, la derrota del paro petrolero y la obtención de la victoria en el referéndum revocatorio, él se impone como sujeto político para definir cómo se va a distribuir la renta en el país. Y nadie podía sobreponerse a eso porque esas victorias fueron con millones de personas en las calles. El nuevo patrón de distribución tiene un carácter popular.
Estos dos factores hacen que se instale un nuevo régimen en Venezuela, donde Chávez es el líder indiscutible y se forma una nueva dinámica social a nivel nacional.
De esta forma, lo caracterizo como un balance positivo porque hubo mucha inversión y un aumento sustancial de la calidad de vida de la mayoría de los venezolanos. Ejemplos concretos de este hecho son la disminución drástica de la pobreza extrema, el hecho de que el 98 por ciento de la población comía 3 veces al día y con la posibilidad de tener una dieta balanceada, se consigue en Venezuela obtener el salario mínimo más alto de Latinoamérica, etc. Esto marca un periodo en el que la clase trabajadora venezolana logra tener capacidad de ahorro y una mejor calidad vida en general.
Sin embargo, el balance no es únicamente positivo. Hay que entender que hubo cambios revolucionarios, pero nunca hubo una revolución socialista, y Chávez como líder del Estado cometió importantes errores. Algunos de ellos fueron el hiper-liderazgo que asumió su figura y, por consiguiente, la falta de una dirección colectiva del proceso, la burocratización de las herramientas políticas (lo cual facilitó la consolidación de una casta burocrática importante y que Chávez nunca trató de parar), además del problema que constituye no impulsar una política anti-capitalista consecuente. Esta casta burocrática consolidó poder en el Estado y desde su estructura comenzó a acumular capital aceleradamente, a través de concesiones estatales y de negocios con empresas privadas y transnacionales. En pocos años se formó una nueva casta social, dueña de empresas, conocida coloquialmente como la boli-burguesía.
Con Chávez se planteó un modelo de economía mixta con acuerdos con el empresariado venezolano (parasitario por vivir de la renta petrolera), lo que generó un acrecentamiento del rentismo en el país. Para el empresario es mucho más barato importar que invertir, porque le permite adquirir dólares de manera más rápida. Para Chávez la lógica de este modelo era que el empresario iba a invertir en la capacidad productiva del país, pero esto nunca ocurrió. Así, pasamos a cifras alarmantes en las que el 98 por ciento de las divisas generadas por la nación fueron por exportación de petróleo y sólo el 2 por ciento correspondió a otras áreas económicas. Esto nunca había sido tan acentuado.
Otro problema fue la visión internacional errónea en la cual Chávez se aliaba con gobiernos simpatizantes y no con el pueblo que lucha. Y aunque sí que obtuvimos victorias internacionales importantes como la detención del ALCA, la iniciativa de Petrocaribe, etc., el modelo de Chávez a nivel internacional, termina derrumbándose tras su muerte por vincularse más con los gobiernos que con los pueblos que luchan.
Y ya para acabar, otro error fue que Chávez buscó hacer política confiando en el Estado y eso le limitó significativamente. El Estado venezolano es una institución capitalista, y por eso siempre se mantuvo un Estado clientelar y paternalista, no revolucionario.
Por estos motivos diría que el balance es progresivo, pero sumamente contradictorio.

-¿Y qué cambia con Maduro?
Con Maduro hay un cambio político con respecto al régimen de Chávez que se aceleró después de las "mesas de paz" de 2014. Con la muerte de Chávez, se quiebra su autoridad política y era esta la que podía definir cómo repartir la renta de forma más justa. Pero claro, tras su desaparición, todos los grupos históricos que siempre tuvieron la renta, querían más, y ahora la nueva burocracia también quería más. Eso le implicó al mandato de Maduro una decisión: o buscaba radicalizar el proceso para poder seguir teniendo apoyo de su base social, o buscaba una conciliación con los sectores políticos y económicos dominantes para mantenerse en el poder. Él, desafortunadamente, optó por la última opción. Esto resultó en una profundización de la crisis para los más necesitados, puesto que la manera más fácil de obtener renta es disminuyendo todas las conquistas que se habían obtenido en los años previos.
Se instalaron medidas estructurales anti-populares: Disminuyeron las tasas impositivas para los principales empresarios del país, se les facilitó, aún más, el otorgamiento de dólares y se instalaron zonas económicas especiales en regiones estratégicas. En dichas zonas no se cumple con la ley del trabajo y no se cobran impuestos a las empresas.
Además, hemos pasado de tener el salario más alto de Latinoamérica a uno de los más bajos. Maduro está empeñado en mantener el pago sostenido de la deuda que el año próximo va a superar los 12 000 millones de dólares y es completamente insostenible. Desde Marea Socialista hemos demostrado también cómo hubo una fuga de capital donde más de 250 000 millones de dólares han salido del país en los últimos años. Y con el bajo precio del petróleo, el gobierno está empleando una política de extracción minera acelerada que va a perjudicar enormemente la biodiversidad de algunas de las zonas más antiguas y ricas de nuestro país y del mundo, como la conocida área del Salto del Ángel. La distribución de la renta, también, está perdiendo su carácter meramente popular.
Todo esto ha hecho que Maduro pierda mucha popularidad, y el gobierno está respondiendo con características de índole autoritaria, cosa que nunca sucedió con Chávez. Los organismos del Estado están coartando los derechos democráticos de partidos como el nuestro, por ejemplo, cuya tarjeta electoral ha sido denegada hasta el momento. Hay además más represión en los barrios pobres, siempre con la excusa de que hay que luchar en contra del problema de las drogas y la inseguridad.
La crisis lleva años, pero ahora está todo peor que nunca. La diferencia principal entre el gobierno de Chávez y el de Maduro es que, con Chávez, durante una crisis, nunca eran los trabajadores los que pagaban las consecuencias. Con Maduro, siempre son los trabajadores los que sufrimos más.
Es por todo esto que separo los dos balances. Hasta ahora, el balance de los años de Maduro es negativo.

-Hablemos un poco de la crisis actual. ¿Cómo dirías que es el día a día de un venezolano de a pie en comparación con los mejores años de este proceso?
Es insoportable. El salario se deteriora aceleradamente, hay un nivel de escasez muy importante porque el gobierno ha reducido las importaciones en más de un 30 por ciento en comparación con el 2012, y todo eso ha hecho que haya un deterioro social muy grande y que haya aumentado la inseguridad enormemente. Hay símbolos de que aparecen nuevas epidemias, aumenta la pobreza extrema... se nota en la calle. Ha habido un empeoramiento total de todos los servicios públicos. Y para colmo, estamos en sequía y el 70 por ciento de nuestra energía es hidroeléctrica... es posible que dentro de 3 semanas, si no llueve, no haya luz. El descontento es muy palpable.

-¿Cuáles dirías que son los factores principales responsables de esta crisis?
En síntesis, continúa la fuga de capitales, continúa la entrega de dólares a empresas internacionales, las zonas económicas especiales, el pago militante de la deuda externa, ajustes institucionales de todos los precios de lo necesario para vivir, la corrupción y el nuevo carácter rentista de la economía, además de la caída de los precios del petróleo.

-¿Puedes hablarnos un poco en rasgos generales de la composición actual del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y de su funcionamiento? Maduro lo cataloga como un partido revolucionario socialista. ¿Cómo lo ve Marea?
Lo primero es que el socialismo en un solo país no existe. Ese fue uno de los más graves errores que tuvo y que tiene la dirección política del gobierno. El PSUV actualmente es la identificación de la mínima base social a la cual el gobierno da una serie de beneficios y es la estructura política de la casta que se ha enquistado en el Estado. No es una herramienta revolucionaria ni socialista porque no hay espacio para la participación, porque se cercena la crítica, se criminaliza a todo aquel que opine distinto, etc. y porque el PSUV es un aparato funcional al gobierno. Todo lo que diga el gobierno está bien y lo que hace es apoyarlo con un discurso bastante vacío. No hay propuestas para salir de la crisis y, lo que es más, la dirección del PSUV tanto regional como local y nacional, vive en una burbuja totalmente alejada de lo que padece la gente en general. Esta cúpula en verdad no padece la crisis. Viven con ostentosos privilegios que los desmarcan totalmente de la gente y por eso también en los discursos estas personas no concuerdan con lo que ésta siente. Esta es la razón por la cual el gobierno obtuvo una derrota electoral contundente en las pasadas elecciones del 6 de diciembre a la Asamblea Nacional.

-¿Y eso siempre ha sido así?
No. Cuando nosotros ingresamos al PSUV, podríamos hablar de unos 4 ó 5 millones de militantes al principio que participaban en asambleas comunitarias de cientos de personas.
Pero luego ya el PSUV se convirtió en un partido de la casta a través del cual ellos negocian y concilian con los principales actores de la oposición y la derecha tradicional en Venezuela, y pierde todo carácter participativo y democrático.

-Marea fue parte del PSUV desde su fundación en 2007. ¿Cómo evalúa MS su decisión de entrar en el PSUV y cuál es su perspectiva actual?
Así es, Marea participó en el I Congreso fundacional y el I Congreso de la JPSUV (Juventud PSUV). En todos tuvimos representantes y en todos llevamos propuestas. Luego en el 2014 se convocó el III Congreso Extraordinario del PSUV y allí también escribimos un documento, a pesar de que teníamos a gente expulsada y de que no nos habían invitado. Allí decíamos que o se cambiaba el rumbo hacia la izquierda revolucionaria o se sepultaba el partido por completo como una opción verdadera para la gente. No nos dejaron participar. En ese momento también expulsaron y sometieron al comité disciplinario a algunos líderes que habían hecho algunas críticas y que ahora se relacionan bastante con nosotros.
Nosotros decidimos entrar en el PSUV porque había una gran parte de la vanguardia que protagonizaba los eventos más importantes del proceso hasta el momento. Hay cuadros que se desprendieron del PSUV y que ahora están en MS y que nos permiten hoy tener un gran impacto en la opinión pública porque fuimos consecuentes hasta el final con lo que decíamos.
La evaluación, por lo tanto, es positiva. Fue la decisión correcta entrar en su momento y también lo fue salir del PSUV el año pasado. Algunos dicen que fue muy tarde, pero nosotros lo vemos más como comprender el proceso de la gente. La idea no era salir solos sino también de mostrar políticamente que el PSUV ya no funcionaba más.

-En su inauguración en enero, la Mesa de Unidad Democrática (MUD) declaró como sus objetivos principales la liberación de los "presos políticos," y sacar a Maduro del poder este mismo año. ¿Nos puedes decir brevemente quiénes son estos "presos políticos" y por qué fueron encarcelados? ¿Crees que van a lograr estos objetivos?
Los presos políticos de los que habla la oposición optaron por promulgar una salida violenta de los gobiernos de Chávez y de Maduro y de carácter hasta fascista. Es una demanda únicamente de la derecha. Está claro que es una ley que lo que quiere es absolver a todos aquellos que estuvieron vinculados en caso de drogas, corrupción y provocaciones violentas.
Ahora, con respecto a la salida de Maduro... Para la oposición, conseguir eso está complicado porque no ha consolidado poder político. Lo que consolidó en enero fue una base electoral, pero eso no se ha transformado todavía en verdadero poder. Ahora mismo hay un conflicto institucional entre el Tribunal Supremo de Justicia que lo nombró la asamblea pasada y la actual asamblea. Cualquier cosa que intente la AN, el Tribunal Supremo de Justicia se lo está bloqueando.
No pueden tumbar al gobierno si no tienen una multitud que los respalde, y eso está complicado. La gente quiere que salga Maduro, pero tampoco confían en la oposición.
-Con respecto a los países del ciclo de gobiernos progresistas ¿Cuál piensas tú que es la conexión entre la crisis en Venezuela y en el resto de América Latina? ¿Cómo evalúas la coyuntura actual del continente?
Uno de los factores fundamentales de la crisis lo representa el fallecimiento de Chávez. En Latinoamérica hubo durante muchos años, desde el 2000, dos proyectos que estuvieron en constante disputa. El proyecto de Chávez que era un proyecto más integracionista y anti-imperialista (con victorias como la derrota del ALCA, la salida de la comunidad andina, propuestas como el Banco del Sur, etc.) y el proyecto de Lula, un proyecto más ligado al capital financiero y al extractivismo de las transnacionales (con iniciativas como la de Mercosur). Chávez fue influenciado por ese proyecto de Lula, claro; ese era uno de los momentos de retroceso en Venezuela. Pero digo en disputa porque Chávez sirvió como motor para una gran visibilidad y movilización del pueblo en América Latina en contra del imperialismo.
Con su muerte, la crisis se acentúa porque con su desaparición se produce un estancamiento que coincide con un asentamiento de la crisis mundial en América del Sur. Hay un retroceso en el precio de las materias primas, no sólo en el petróleo, y eso ha traído un aumento del pago de la deuda en Argentina y Brasil, los principales países de Latinoamérica.
Así pues, vemos la coyuntura de esta forma: Se evidencia el fin del ciclo de los llamados gobiernos progresistas, como se ve con la derrota electoral de Evo en Bolivia, de Kirchner en Argentina, de Maduro aquí en Venezuela, y ya veremos cómo va lo de Dilma en Brasil. A su vez, ha surgido mucha movilización popular sobre todo con el tema del extractivismo, el racismo, las luchas de género, etc., y que tiene un carácter bastante anti-capitalista porque se enfocan contra del gobierno. Estas luchas, sin embargo, exponen un balance negativo con respecto a los partidos tradicionales de izquierda que llevaron a cabo las políticas progresistas a medias durante este ciclo. Hubo una oportunidad de crear una alternativa a la política a la derecha por parte de estos gobiernos y ni lo hicieron, ni lo van a hacer.
Esto es lo que nos queda a nosotros, a la izquierda revolucionaria. Tenemos que crear esa alternativa.

-¿Es esa la nueva tarea para Marea Socialista?


Sí. La estrategia nuestra es intentar instalar un referente político alternativo a nivel nacional. La única posibilidad que vemos de salir de la crisis es construir esa alternativa porque los dos grandes partidos (PSUV y MUD) hegemonizan la política nacional, y como la hegemonizan, no se visualizan otras propuestas. Como ya es un problema de crisis estructural, tienes que aspirar a ser parte del gobierno. Y sí, en conjunto con otros sectores críticos desde el chavismo, esa es la tarea nuestra. La izquierda revolucionaria, tanto en Venezuela como en el resto de países progresistas, tiene que desprenderse de esos partidos que, a lo largo de este ciclo, abandonaron el lado de las clases populares.

Agitación electoral en Estados Unidos

Posted by Nuestra publicación: on viernes, abril 08, 2016
La campaña de Bernie Sanders - una oportunidad para construir un nuevo partido del 99%
Por Tony Saunois (Secretario General del Comité por una Internacional de Trabajadores - CIT) quien recientemente visitó los EE.UU. para participar en las reuniones de Alternativa Socialista.

La campaña electoral presidencial de los EE.UU. representa un punto de inflexión en la sociedad estadounidense y las luchas de la clase obrera, la clase media, los jóvenes y todos los explotados por el capitalismo. La sociedad estadounidense está sumida en una politización de masas y el rechazo, o la oposición generalizada a los partidos políticos establecidos y su dirección. El 26% de los electores se declaró republicano y 30% se registró como demócrata. Sin embargo, el grupo más grande se registró como  "independiente", 43%, lo que indica sólo algunas de las posibilidades para el apoyo a un nuevo partido. El sistema de dos partidos en los EE.UU.b se está desintegrando.

Los partidos del capitalismo estadounidense, los republicanos y los demócratas, se desgarran por la división y la agitación. La aparición de Donald Trump de la derecha populista, racista, reaccionaria,  significa la pérdida del control del Partido Republicano por la clase dominante que actualmente está luchando para volver a tener el control total del mismo. Al mismo tiempo, hay una lucha masiva en curso para ganar la nominación del Partido Demócrata, ya que millones se han unido para apoyar el desafío "Socialista Democrático" de Bernie Sanders contra la pro-Wall Street Hilary Clinton.

Cualquiera que sea el resultado de estas batallas sin precedentes, la sociedad estadounidense nunca será igual otra vez. Estos acontecimientos reflejan una polarización de clase masiva que se ha abierto. Reflejan la enorme desigualdad que como un abismo que la sociedad. Entre 1947 y 1979 el ingreso del 20% más bajo aumentó en un 122%. Después de la aplicación de la "Reaganomics", el 1% más rico vio aumentar sus ingresos en un asombroso 270%, mientras que el resto se mantuvo estancado o disminuyó. Si la distribución de la riqueza fuera la misma hoy que en la década de 1970m, cada persona del 20% de menos ingresos tendría US $ 11.000 más por año!

Entre los jóvenes en particular hay una revuelta contra el "sistema" y sed de escuchar las ideas socialistas como una alternativa al todavía poderoso pero decadente imperialismo estadounidense. El Washington Post publicó un artículo titulado: "Nuestra juventud socialista: ¿Porqué la generación del milenio están adoptando un mal término antiguo... Esta semana, estamos hablando de la subida del socialismo" (21 de de marzo de 2016).

La audaz intervención de la organización hermana del  CIT, 'Alternativa Socialista', en especial la doble victoria electoral de Kshama Sawant en las elecciones al Consejo Municipal de Seattle, ha sido uno de los factores, entre otros, que ha contribuido a los desarrollos alrededor de la campaña de Sanders y ha contribuído a  poner el tema del socialismo en la mesa de debate en la elección. De la misma manera que en Gran Bretaña la presencia de los miembros del Partido Socialista en posiciones de liderazgo en algunos sindicatos importantes impidió el apoyo de sus direcciones a los candidatos anti-Corbyn.

Estos desarrollos en los EE.UU. están teniendo y seguirán teniendo, un impacto de gran alcance a nivel internacional y en las luchas de la clase obrera en muchos continentes - sobre todo en el mundo neo-colonial. La revuelta de las masas de Estados Unidos y el apoyo a la '' revolución política” de  Bernie Sanders está inspirando a activistas en Asia, África, América Latina y Europa.

Tremendo apoyo para Sanders
A pesar de los esfuerzos de la prensa y los medios capitalistas por minimizar o ignorar la adhesión masiva ganada por Bernie Sanders el hecho decisivo es el enorme apoyo que ha logrado. La prensa y los medios de comunicación han dado a su campaña poca cobertura y la han tratado de sofocar en silencio. O, alternativamente, algunos periódicos como el Washington Post, le han atacado en dieciséis artículos publicados en el espacio de 16 horas!

Más de cinco millones de donaciones se han hecho para la campaña de Bernie Sanders por aproximadamente dos millones de personas !. A raíz de lo que la prensa denominó sus decepcionantes resultados el 16 de marzo cuando los votantes en Illinois, Ohio, Missouri y otros estados acudieron a las urnas, más de US $ 4 millones fueron recaudados por Sanders en tres días! Después de sus victorias aplastantes en Washington, Alaska y Hawai levantó otros US $ 4 millones en dos días!

Sin embargo, lejos de ser "decepcionante", como trataron de retratar los medios, sus resultados en las primarias del 16 de marzo fueron una indicación de su creciente apoyo. La característica sobresaliente de estas elecciones, fue que lo hizo tan bien en una serie de estados clave. En Illinois, que incluye la clase trabajadora de la enorme ciudad de Chicago pasó de estar veinte puntos por detrás a perder por sólo unos pocos puntos porcentuales! En Chicago consiguió el 45,5% de los votos, a pesar de tener toda la maquinaria podrida del Partido Demócrata enfrentada contra él. Clinton ganó con el 53,6% de los votos. Sanders obtuvo 312,572 votos y Clinton 368.395.

En Chicago una amarga lucha se lleva a cabo en contra del odiado Alcalde Democráta, Rahm Emanuel - ex jefe de gabinete de Obama - que está llevando a cabo ataques brutales que implican el despido de profesores y el cierre de las escuelas púbicas. El militante sindicato de maestros, la CTU, ha convocado una huelga el 1 de abril amenazando con "cerrar la ciudad", al que ahora se han sumado los trabajadores de comida rápida que exigen un salario mínimo de US $ 15 por hora.

Emanuel apoyó a Clinton en las primarias, lo que alimentó el apoyo a Sanders el cual había anunciado en el acto de masas en Chicago: "Me gustaría dar las gracias a Rahm Emanuel como no respaldarme. No quiero el respaldo de un Alcalde quien está despodiendo profesores y cerrando escuelas". Una declaración clara en contraste con Jeremy Corbyn en Gran Bretaña que está aprobando al derechista candidato laborista para la alcaldía de Londres, Sadiq Khan, que dice con orgullo que será el Alcalde más "pro-negocios", o Joe Anderson en Liverpool y otros que están llevando cabo recortes sociales y ataques a la clase obrera.

En un estado tras otro, concentraciones de masas de miles - incluso decenas de miles- han tenido lugar. Una de las más recientes fue en Seattle - al que asistieron 20.000 personas – convocado con dos días de antelación! En esta también intervino la miembro de 'Alternativa Socialista'  y consejal, Kshama Sawant que pidió un nuevo partido del 99%. Esto fue seguido por victorias aplastantes para Sanders en el estado de Washington, donde ganó con 73% de los votos y Alaska, donde ganó un asombroso 82%. Estas victorias, sin duda, han dado un gran impulso a sus seguidores y un nuevo impulso a su campaña que pesarán en los estados cruciales de Wisconsin[1], Nueva York, California y otros en los próximos meses. En el momento de escribir este artículo Clinton se negaba a debatir con Bernie en Nueva York!

El Partido No-Demócrata y las primarias.

Sin embargo, la naturaleza no democrática de las primarias demócratas y del Partido Demócrata significa que todavía es muy poco probable Sanders vaya a ganar una mayoría de los delegados elegidos - aunque esto no se puede excluir por completo si el impulso que ha adquirido en Washington, Alaska, Hawai y otros estados continúa especialmente en Nueva York y más tarde en California.

Sin embargo, el Partido Demócrata tiene cientos de "superdelegados" - Senadores, Gobernadores, presidentes, funcionarios de partidos anteriores y actuales y otros - que son principalmente los defensores de la clase dominante y cuyo voto puede actuar como un veto a favor de Clinton. En realidad no es un partido con membresía individual, sino una máquina electoral, sin verificación democrática o la rendición de cuentas. En Arizona hay una gran agitación tras la victoria de Clinton, porque se ha sabido que a decenas de miles de personas se les impidió la votación debido a la falta de suficientes de centros de votación, papeletas y personas fueron registradas erróneamente. Existe una demanda allí para una repetición de las elecciones que se celebrarían en junio. El sistema electoral está diseñado para bloquear el tipo de revuelta que está teniendo lugar actualmente.

Sin embargo, tal es el aumento en el apoyo a sus políticas reformistas radicales y la idea de una "revolución política", que no es absolutamente seguro de que será capaz de hacerlo. Sanders debe actuar para ganar a pesar de los grandes obstáculos que existen, el liderazgo democrático capitalista nunca aceptaría tal resultado. Ellos se moverían para sabotear su campaña y se desarrollaría una división efectiva en el partido.

A pesar del hecho de que el sistema primario anti-democrático y los "súper delegados" es probable que prevalezcan y nominen a Clinton, la convención del partido en julio está dispuesta para ser un campo de batalla. Esto planteará la cuestión crucial de lo que sigue para Bernie si Clinton, como es lo más probable, asegura la nominación.

El CIT y su organización hermana en los EE.UU., Alternativa Socialista, han sostenido desde el principio que era un error para él no correr como independiente y utilizar la campaña como base para construir un nuevo partido del 99% y de la clase trabajadora que luche contra Wall Street y la clase dominante.

Sin embargo, él ha desarrollado la lucha la para asegurar la nominación del Partido Demócrata. No creemos que el éxito sea lo más probable dada la naturaleza capitalista, no democrática del partido, pero al mismo tiempo no estando plenamente de acuerdo con su programa, le deseamos lo mejor a él y sus seguidores y querríamos que ganara una victoria y todavía lo hacemos. 'Alternativa Socialista' intervino en este movimiento, lanzando el 'Movimiento por Bernie' para tratar de ayudar a los atraidos a este movimiento para que lleguen a la conclusión de la necesidad de construir un nuevo partido y que Bernie actue de forma independiente si es bloqueado por el Partido Demócrata.

Si bien la naturaleza no democrática de las primarias y el Partido Demócrata hacen de poco probable su victoria en las primarias, el entusiasmo de masas que Bernie Sanders sigue disfrutando y la movilización de millones en apoyo de su campaña, sin embargo plantea cada vez más la pregunta - ¿qué debe hacer si pierde la convención?

Por un nuevo partido y que Bernie compita de forma independiente
Con urgencia, se necesita que Bernie llame una asamblea nacional de los partidarios Sanders y de aquellos que quieren luchar para defender los intereses de todos los trabajadores, contra el racismo y construir una nueva alternativa política a los Republicanos y Demócratas capitalistas y la clase dominante que. Esto podría sentar las bases para aprovechar el movimiento que ha desatado su campaña y debatir el siguiente paso para llevar adelante la lucha.

Si es bloqueado en la convención demócrata y por el Partido Demócrata su lucha debe continuar y debe competir como independiente o por el Partido Verde en las elecciones presidenciales de noviembre. Esta es la manera de asegurar el movimiento de masas que se ha desarrollado siga más hacia adelante y se prepare para la siguiente etapa de la lucha. A partir de esto podría echarse las bases para construir un nuevo partido de este movimiento.

Al comienzo de su campaña Bernie declaró que si su candidatura era derrotada para la nominación demócrata apoyaría a Clinton. Esto sería un error y se arriesgaría a disipar el movimiento de masas despertó en esta lucha. Si bien es totalmente comprensible que Bernie y muchos de sus partidarios quieren derrotar a los republicanos de derecha y en especial a un populista racista como Trump o Cruz, avalar a Clinton no es la manera de hacerlo. En primer lugar, no es cierto que Clinton sería capaz de vencer a cualquiera de ellos, tal es la desconfianza en ella. Todas las encuestas recientes indican que el candidato más probable para vencer tanto a Trump como a Cruz es Bernie Sanders.

El deseo totalmente comprensible de derrotar al republicano y por lo tanto el sentimiento de un "voto por el menos malo" es como el que se desarrolló en Gran Bretaña cuando Blair se postuló por primera vez en 1997 como una oportunidad para derrotar a los conservadores.

Sin embargo, Blair, el representante de plano del capitalismo en el Nuevo Partido Laborista, después de su victoria electoral, desencadenó una serie de ataques violentos contra la clase obrera y se unió a Bush en la creación del baño de sangre de la guerra de Irak. Una presidencia de Clinton tendría las mismas características que un Blair en los EE.UU. de hoy.

El temor real de un gran sector que si se presenta de forma independiente podría "dividir el voto anti-Trump" podría ser contestado, si hubiera una amenaza real de que el racista Trump ganara porque Bernie postulara en la mayoría de los estados, pero no en los estados indecisos con un fuerte combate. Esto le permitiría luchar en la gran mayoría de los otros estados y forjar juntos las fuerzas para un nuevo partido.

La postulación como independiente y el uso de esta campaña para sentar las bases para la construcción de un nuevo partido que garantizaría que se forje un arma para los trabajadores en EE.UU.  para que la usen en las luchas que estallarán después de las elecciones, ya sea en una administración Clinton o republicana y futuras elecciones para la Casa de Representantes y el Senado dos años más tarde.

Recientemente, en una entrevista en el canal de medios alternativos '' Young Turks”, Bernie fue más condicional sobre apoyar a Clinton. En efecto, le puso condiciones a ella diciendo que necesitaba apoyar un programa: - Seguridad social ed salud (Medicare) para todos, un sistema de salud de un solo pagador, US $ 15 de salario mínimo por hora; la reconstrucción de la infraestructura deteriorada, acción sobre el cambio climático, matrícula gratuita en los colegios y universidades, un impuesto sobre la especulación de Wall Street y final de todos los resquicios corporativos. También indicó que no incluiría Clinton en un gabinete en caso de ser elegido presidente.

Esto representó un cambio significativo en las declaraciones previamente categóricas des Bernie Sanders sobre apoyar a Clinton y que él no se presentaría de forma independiente. Esto refleja la dinámica de la campaña y la presión de las nuevas fuerzas frescas que lo apoyan. Al mismo tiempo, levantó erróneamente la idea de transformar el Partido Demócrata capitalista en lugar de construir un nuevo partido.

Es muy poco probable que los demócratas o Clinton puedan aceptar la totalidad de sus demandas - de hecho todo su programa - que se comprometan a oponerse a las políticas neoliberales que han estado defendiendo e implementando. Sin embargo, incluso si hicieran hacer algún compromiso verbal para aceptar algo de su programa nunca se podría confiar en que lo pondrían en práctica después de la elección. Los líderes de Clinton y el Partido Demócrata son firmes defensores del capitalismo y sus intereses.

Si esta posición menos enfática de Bernie indica que pudiera ser presionado por los acontecimientos para dar el paso correcto y de presentarse independientemente, esta por ver, aunque por el momento, parece poco probable.

El Partido Republicano en estado de agitación.
Cómo se desarrolle la batalla en el Partido Republicano es un factor que podría tener un impacto sobre esta posibilidad. Aunque Trump  se ha puesto a la cabeza, no es seguro que vaya a ganar el apoyo republicano. El aparato del partido está perplejo y se le opone. Algunos parecen ahora dando su apoyo al igualmente derechista Cruz. Para ellos Trump es un rebelde peligroso. Sin embargo, al igual que el movimiento de apoyo a Sanders refleja la agitación en la sociedad estadounidense y la sensación abrumadora entre la masa de la población que el viejo orden establecido ya no los representa o defiende sus intereses.

Sin embargo, no es seguro que Trump o los otros candidatos cumplan con el requisito de la "regla del 40", introducido en 2012 para impedir que Ron Paul asegurara la nominación. Para llegar a la primera votación cada candidato necesita primero la mayoría en ocho estados y para luego ganar la nominación en más del 51% de los votos en la primera votación. El comité reglamentario está considerando un cambio en las normas de la Convención - por imposición arbitraria – lo que también indica el carácter no democrático del Partido Republicano. Como ha comentado un líder republicano esto significaría "una política Yihad" en la convención republicana en julio. Ya Trump y Cruz han dicho que no necesariamente se respaldarán entre sí como candidatos republicanos si son seleccionados. Esto podría significar que Trump, si es bloqueado, se presente de forma independiente en la papeleta del Partido Libertario[2] es decir, dos candidatos de derecha. También es posible que Trump gane la nominación republicana oficial, pero un republicano anti-Trump también se presentaría como independiente. Todo ello podría aumentar la presión sobre Bernie para hacer lo mismo en el lado de los demócratas y presentarse de forma independiente si está bloqueado por el Partido Demócrata.

Esta posibilidad podría abrir el camino para un desarrollo político explosivo que aunque no es el más probable,no puede ser totalmente excluido.
Hay agitación política y agitación social en los EE.UU. en este momento. Hay desarrollos dentro de los partidos y aparatos políticos no están bajo el control de la clase dominante y el resultado de la lucha en cualquiera de los partidos no está predeterminado o resuelto de antemano.

Tampoco es probable que este proceso termine en cualquiera de las convenciones de los partidos o incluso después de las elecciones presidenciales en noviembre. Las fuerzas desatadas en las campañas de los partidos reflejan la crisis social y económica que enfrenta el capitalismo estadounidense. Esto seguirá siendo así gane quien gane las elecciones de noviembre. Existe una urgente necesidad de un nuevo partido independiente de la clase trabajadora y todos los explotados por el capitalismo, el 99%. Aunque no en la forma más pura, el movimiento detrás de Bernie Sanders lo refleja. La mayoría de los asistentes a sus mítines y los que lo apoyán no son miembros del Partido Demócrata y son nuevos en la política. Los cinco millones de donaciones de hasta dos millones de personas a su campaña representan los contornos de un nuevo movimiento que todavía tiene que nacer como un nuevo partido independiente.

Un nuevo partido de los trabajadores
El CIT ha señalado anteriormente que la formación de nuevos partidos obreros rara vez se lleva a cabo en una forma pura, en especial cuando los socialistas o marxistas conscientes no están a la cabeza del proceso. A menudo elementos de - o alrededor de -personas o instituciones capitalistas pueden ser afectados por la lucha de clases y juegar un papel. En Grecia el ex partido de los trabajadores, el PASOK, encontró una parte de sus orígenes en la formación capitalista liberal Unión de Centro. En Gran Bretaña algunos elementos del Partido Liberal y sindicalistas liberales estuvieron involucrados en la formación del Partido Laborista. En Brasil fuerzas de las instituciones capitalistas como la Iglesia Católica Romana fueron cruciales en la formación del Partido de los Trabajadores PT.

Estos son los procesos que aún están desarrollándose en los EE.UU. en torno a la lucha por la nominación del Partido Demócrata para el candidato presidencial. Hasta qué punto se desarrollará es incierto. Es probable que continúe incluso después de la elección presidencial deben Sanders o sus seguidores traten de establecer una organización permanente "para continuar la revolución política". Si se organizara podría ser en parte dentro, y en parte fuera del Partido Demócrata. Esto ya está siendo discutido por algunos comentaristas - una versión de izquierda del “Tea Party”[3].

Incluso podría existir durante un período de tiempo funcionando de una forma híbrida - la mitad dentro y la mitad fuera del Partido. La situación puede llegar a ser muy diferentes en diferentes estados y mantenerse así durante un tiempo antes de que la situación se aclare - ya sea que resulte en una ruptura con los demócratas o posiblemente desintegrandose, si queda atrapado al interior de los demócratas, y la decepción o desilusión crece entre sus seguidores. Esto no es una certeza, pero es una posibilidad inherente a la cargada situación política y social que existe. Se requerirá una intervención y orientación hábil de los marxistas para participar en dicho desarrollo y luchar por que se oriente hacia la formación del nuevo partido de los trabajadores.

Estos trastornos en los EE.UU. contienen lecciones cruciales para el movimiento obrero internacional y son una anticipación de los desarrollos que sacudirán otros países. Ellos tendrán un gran impacto en el movimiento obrero internacional, ya que se están desarrollando en la potencia imperialista más grande del mundo. El CIT y su organización hermana en los EE.UU., Alternativa Socialista, participa activamente en estas luchas, ayudando a los trabajadores y jóvenes a sacar la conclusión de que un nuevo partido independiente de trabajadores es necesario y que hay que tomar las medidas necesarias para ayudar a construirlo.





[1] En Wyoming Bernie Sanders obtuvo el 56,4% y derrotó por amplia ventaja a Hillary Clinton (NdT)
[2] El Partido Libertario, fundado en 1971, es un partido extremo neo-liberal, defiende una economía capitalista de libre mercado (laissez-faire), sin intervención del estado. (NdT)
[3] Fracción ultraconservadora del Partido Republicano. (NdT)

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