Para leer acerca del trasfondo del golpe de Estado y de las lecciones que los trabajadores y la juventud tienen que sacar de ella, estamos re - publicando, "El otro 11 de septiembre - El sangriento golpe de Estado de 1973 contra el gobierno de la Unidad Popular, lecciones para hoy", por Tony Saunois, escrito en el año 2011 .
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El sangriento golpe de estado de 1973 contra el gobierno de Unidad Popular – Lecciones para hoy
Posted by Nuestra publicación: on miércoles, septiembre 30, 2015
Para leer acerca del trasfondo del golpe de Estado y de las lecciones que los trabajadores y la juventud tienen que sacar de ella, estamos re - publicando, "El otro 11 de septiembre - El sangriento golpe de Estado de 1973 contra el gobierno de la Unidad Popular, lecciones para hoy", por Tony Saunois, escrito en el año 2011 .
Socialistworld.net
El otro 11 de Septiembre
El sangriento golpe de estado de 1973 contra el gobierno de Unidad Popular – Lecciones para hoy
Tony Saunois, CIT
Los medios de comunicación y comentaristas del capitalismo han dado gran énfasis a la discusión de las consecuencias y las lecciones de los ataques del 11 de septiembre en las Torres Gemelas en Nueva York hace una década. Sin embargo, este no fue el primer 11 de septiembre’. Tras el primer 11 de septiembre, miles fueron asesinados y otros miles fueron torturados y sufrieron las terribles consecuencias que siguieron al golpe de estado. Esta masacre tuvo lugar no en los EE.UU., si no en Chile el 11 de septiembre de 1973. Fue planeado y ejecutado, no desde los territorios tribales de Afganistán o Pakistán, si no en el cuartel general de la CIA y la Casa Blanca, en complicidad con la élite gobernante en Chile y sus fuerzas armadas. Ese 11 de septiembre debe ser conmemorado, y sus lecciones estudiadas por los socialistas y los trabajadores en todas partes.
Nunca se pidieron disculpas presidenciales de EE.UU., incluido Obama, por lo que se desató sobre los trabajadores, estudiantes y gente común de Chile. Las consecuencias de lo que siguió moldeó la forma de la vida de la masa del pueblo chileno. Las secuelas de los ataques a las Torres Gemelas son sentidas por los pobres y los trabajadores en Irak, Afganistán y Pakistán y en todo el mundo. Lo que siguió al golpearo en Chile también tuvo consecuencias para la clase obrera internacional y todos los explotados por el capitalismo.
Bajo el talón de hierro de la dictadura militar en Chile, se llevó a cabo un experimento de laboratorio Económico. Las políticas neoliberales de privatización, libre mercado, la desregulación, y los planes de pensiones privados se probaron todos en Chile después del golpe de estado. Y luego se aplicaron por las clases dominantes internacionalmente, en los años 1980/90 y se continúa en este nuevo siglo. Los Chicago Boys, estudiantes de Economía de Milton Friedman, se hicieron fuertes en Chile tras Pinochet. El régimen militar les dio las manos libres para probar sus teorías. Fueron las políticas que más tarde serían proseguidas por Thatcher, Reagan y otros líderes capitalistas.
El golpe del 11 de septiembre 1973 siguió a la elección de Salvador Allende a la presidencia de Chile el 4 de septiembre de 1970, como jefe de la coalición Unidad Popular (UP). Esta fue dirigida por el Partido Socialista (PSCH) y el Partido Comunista (PCCH), junto con algunos otros partidos de izquierda y algunos partidos capitalistas liberales radicales. La victoria electoral sacudió a la elite gobernante. Se abrió un proceso revolucionario que inspiró a la clase obrera internacional.
Los acontecimientos revolucionarios en Chile durante este periodo probablemente fueron más allá que en la mayoría de los países de América Latina en el momento - con la excepción de Cuba. Por otra parte, la clase obrera desempeñó el papel central en la lucha, que aterrorizó a las clases dominantes en toda América Latina, EE.UU. y Europa. Después de la elección de Allende, el embajador de EE.UU. cablegrafió a Washington: "Chile votó en calma para tener un Estado marxista-leninista, el primer país del mundo en tomar esta decisión libremente y con conocimiento."
Los partidos socialistas y comunistas
El PSCh en ese período era una criatura completamente diferente a la que existe hoy en día. Formado a principios de los años 1930, nació en oposición al Partido Comunista estalinizado, y fue un partido más grande. Estuvo muy a la izquierda del PCCh. Lo incluía en sus estatutos la constitución a Marx y Lenin, y llamaba al establecimiento de una Federación Socialista de América Latina. Allende, aunque en muchos discursos apoyaba el marxismo, no era el candidato de la izquierda para el PSCh, pero era el candidato de "compromiso" del partido para las elecciones presidenciales. La victoria de la UP, ocurrió tras una serie de convulsiones sociales que sacudieron Chile durante la década de 1960. La clase media se dividió, con una parte cada vez más radicalizada. Esto afectó al partido capitalistas de centro-derecha, la Democracia Cristiana (DC).Un sector eventualmente se escindió y formaron la Izquierda Cristiana (IU) y el MAPU, que terminaron en la UP e incluso en su izquierda. Incluso Tomic, el candidato de la DC en contra de Allende, reflejó este proceso al apoyar la "relevancia del marxismo".
La UP implementa reformas
Pocas semanas después de la formación del gobierno, la Unidad Popular (UP) introdujo importantes reformas. Inmediatamente se decidieron comidas gratis en las escuelas, los salarios se elevaron y la reforma agraria comenzó a ser acelerada. Bajo el impacto de la revolución, las grandes minas de cobre, en gran parte en manos de multinacionales de EE.UU., fueron nacionalizadas con el tiempo, junto con importantes sectores de los bancos. Se anunciaron los planes para la nacionalización de cerca de 100 empresas. En el momento del golpe de 1973, más del 40% de la economía estaba en manos del Estado.
Desde el principio, la derecha chilena y los militares, junto con el imperialismo de EE.UU., comenzó a planear el derrocamiento del gobierno de la UP. Inicialmente, se esperaba que una política de desestabilización y sabotaje económico sería suficiente para socavar al nuevo gobierno y provocar su caída. Las ordenes del presidente Nixon de Estados Unidos eran "hacer gritar a la economía". Un embargo comercial en contra de Chile fue creado. Las fuerzas de la reacción financiaron los ataques terroristas del fascista "Patria y Libertad, y un cierre patronal fue encabezado por los propietarios de camiones. Allende ganó las elecciones con el 36,3% del voto popular. Los partidos capitalistas en el Congreso le permitieron tomar la presidencia, con esta votación de minoría, porque fatalmente acordó un pacto constitucional que significaba que no iba a tocar o interferir con las fuerzas armadas. Esto resultó ser desastroso, como se desarrollaron los acontecimientos.
La clase dominante esperaba que podría socavar el apoyo de Allende y entusiasmar a sus partidarios y a los que estaban vacilando. Al principio, trataron de hacer esto "constitucionalmente". Usaron el Congreso y el Senado para bloquear e interrumpir el gobierno. Eventualmente, tuvieron la esperanza de llevar a Allende a juicio político, para lo cual necesitaban una mayoría de dos tercios, pero que no pudieron obtenerla. La naturaleza no democrática del sistema parlamentario significó que la UP no tenía una mayoría en el Congreso o el Senado. Sin embargo, esta política comenzó a desmoronarse rápidamente, el apoyo electoral de la UP no sólo se consolidó, incluso aumentó. Todo intento de socavar al gobierno radicalizó a la clase obrera, empujó adelante el proceso revolucionario y dio un mayor apoyo electoral al gobierno.
Durante las elecciones municipales de 1971, los candidatos UP obtuvieron más del 51% de los votos. Incluso en las elecciones al Congreso, en marzo de 1973, cuando los partidos pro-capitalistas tenían la esperanza de ganar el 66% de los votos y dos tercios de los escaños, lo que habría sido suficiente para destituir a Allende. Fracasaron y la UP obtuvo más del 44% de los votos - más que cuando Allende fue elegido por primera vez!
El papel de la clase obrera
A diferencia de la Venezuela de hoy, la clase obrera consciente se vio como la fuerza principal en la revolución en Chile. Aún cuando Allende disfrutaba de una popularidad enorme, el culto a la personalidad y los métodos administrativos de arriba hacia abajo, presente hoy en Venezuela, no predominaban en la Unidad Popular (UP). En Chile, la clase obrera se había construido una serie de poderosas organizaciones políticas y sociales con una larga historia y la tradición. Hubo un intenso debate entre las distintas organizaciones y partidos, y también dentro de ellos, sobre el programa y la estrategia. Los líderes fueron impugnados y, en ocasiones, encontraron la oposición de los trabajadores. Donde las antiguas organizaciones resultaron insuficientes, los obreros construyeron otras nuevas que fueron más sensibles a sus demandas y necesidades en los lugares de trabajo y las comunidades locales para dirigir y defender la revolución.
El carácter del proceso revolucionario bajo la UP tuvo un efecto enorme a nivel internacional. Esto fue mucho mayor que la simpatía mostrada por capas de los jóvenes hacia Chávez en Venezuela. La elección de un "marxista" como presidente del gobierno en Chile, y el papel protagónico en el proceso de la clase trabajadora, entusiasmo a la clase trabajadora a nivel mundial. También se abrió un debate sobre cómo alcanzar el socialismo y el papel del Estado. En Gran Bretaña, las reuniones de los sindicatos y el Partido Laborista debatieron la experiencia chilena y sus lecciones para el movimiento obrero internacional. Los partidarios de ‘Militant’ (el precursor del Partido Socialista de Inglaterra y Gales) propusieron resoluciones en el congreso del Partido Laborista, sacaron lecciones de Chile y, entre otras cosas, exigieron los derechos sindicales en las fuerzas armadas chilenas.
Todo intento de contrarrevolución en Chile provocó una mayor radicalización y movilización de masas de la clase obrera y sus aliados. La huelga patronal de 1972 llevó al rápido crecimiento de las organizaciones en los distritos industriales y la formación de la "cordones industriales". Estos comités fueron elegidos en los lugares de trabajo, que comenzaron a vincularse en un barrio e incluso en base a toda la ciudad. Los delegados fueron elegidos y revocables. En la ciudad industrial de Concepción, en el sur de Chile, formaron una asamblea popular en toda la ciudad. El control de los trabajadores se estableció en muchos lugares de trabajo en todo el país. La escasez de alimentos y la especulación causada por el bloqueo y el sabotaje de los patronos dio como resultado la formación de las JAP – Juntas de Abastecimiento y Precios "- que organizaban la distribución de alimentos y trataron de impedir la especulación. Los cordones asumieron cada vez más un papel político para avanzar y defender la revolución. Esto se debió en parte a la frustración de los trabajadores en el sistema de elección democrático parlamentario, lo que significa que la UP no tenía la mayoría en el Congreso y el Senado, a pesar de que formaba el gobierno. Uno de los más radicales de los cordones se encontraba en el distrito industrial de Cerrillos. Este adoptó un programa político que, entre otras cosas, declaró que "el apoyo al gobierno del Presidente Allende, en la medida, que interpreta las luchas y reivindicaciones de los trabajadores, la expropiación de todas las empresas de monopolio con más de 14 millones de escudos en la capital o de importancia estratégica para la economía, el control de todas las industrias, granjas, minas, a través de consejos de delegados, delegados revocables por la base, un salario mínimo y el máximo, el control por los campesinos y trabajadores del campo de la agricultura y el crédito y la creación de una Asamblea Popular para reemplazar el parlamento burgués ".
La clase obrera, estaba mucho más a la izquierda del gobierno y sus líderes, los cuales fueron arrastrados a tomar medidas más avanzadas por los trabajadores y la juventud radicalizada. En respuesta a los ataques armados que desató la organización fascista Patria y Libertad, ante la inoperancia de la policía y el ejército, se formaron escuadrones de defensa obrera. Estos desarrollos aterrorizaron a la clase dominante y el imperialismo.
La revolución se extendió a las zonas rurales, donde los trabajadores agrícolas y los campesinos ocuparon la tierra y se llevó a cabo un programa de reforma agraria. Más de 10 millones de acres de tierra fueron redistribuidos.
Los planes para un golpe militar
La clase dominante, junto con el imperialismo de EE.UU., comenzó a desarrollar rápidamente los planes para un golpe militar, cuando la posibilidad de derrocar al gobierno de Allende en el parlamento disminuyó y el proceso revolucionario continuó avanzando. Sin embargo, en cada etapa, los líderes del PCCh (Partido Comunista) y las fracciones del PSCh (Partido Socialista) actuaron como un freno y trataron de detener el proceso revolucionario, con el argumento de que la burguesía "democrática" no debía ser enajenada y defendieron la "constitucionalidad" de las fuerzas armadas. La izquierda del PSCh, incluyendo figuras como Carlos Altamirano, secretario general del partido, abogó por la creación de "poder popular" y el fortalecimiento de la revolución. Sin embargo, a pesar de utilizar una retórica muy de izquierda revolucionaria y marxista, la izquierda del Partido Socialista no propuso demandas concretas o iniciativas para llevar la revolución hacia adelante y para derrocar el capitalismo, mientras se estaban implementando los planes para un golpe militar reaccionario.
Estos hechos llevaron a una polarización dentro de la coalición de la Unidad Popular (UP) y divisiones dentro de las partidos que la componían, entre la izquierda y la derecha.
Sin embargo, las fuerzas de la reacción contaban con unos planes muy detallados y precisos. Henry Kissinger, Secretario de Estado de EE.UU. en la administración Nixon, envió un telegrama al jefe de la CIA en Santiago: "Es la política firme y continua que Allende sea derrocado por un golpe." Los preparativos fueron establecidos. La reacción calculó su tiempo, esperando el momento oportuno para atacar. Fue notorio en Chile que un golpe no sólo se discute, si no que puede ser previsto. En ese momento, se dijo en broma que Allende pasó 23 horas de las 24 horas preocupandose por el ejército. En junio, sectores de las fuerzas armadas, de los regimientos de tanques, se movieron antes de tiempo y organizaron una rebelión contra el gobierno - el llamado "tancazo. Que era demasiado pronto y fue sofocada por el ejército, bajo las órdenes de Allende. El general Prats, un partidario de Allende, que sofocó el levantamiento, más tarde fue asesinado después del golpe de Estado exitoso de septiembre de 1973.
El ’tancazo, en junio, actuó como el látigo de la contrarrevolución, e impulsó a la clase obrera a tomar medidas más revolucionarias. Tuvo el mismo efecto que el fracasado golpe de Spinola, unos años más tarde, en marzo de 1975 durante la revolución portuguesa.
En Chile, el fallido golpe de junio fue seguido por el anuncio de un plan de nacionalizaciones masivas y por una creciente demanda por la clase obrera por armas para luchar contra la amenaza de la reacción.
Sin embargo, a pesar de la ’tancazo ", ni Allende ni los otros líderes tomaron medidas para atacar a las fuerzas armadas o movilizar y armar a los trabajadores. No se otorgaron derechos sindicales a las filas del ejército, no se trató de organizar o construir apoyo en las filas de las fuerzas armadas, muchos de los cuales apoyaron el proceso revolucionario. Existían las condiciones para dividir a las fuerzas armadas, pero era necesaria la acción decisiva. Sin embargo, los dirigentes de la UP estaban encarcelados por la idea, defendida sobre todo por el Partido Comunista, que un "ala progresista" existía entre un sector de la clase gobernante. Allende proclamó su determinación de evitar una guerra civil. Ellos tenían una política de respeto "de la constitucionalidad de las fuerzas armadas" y de un programa gradual paso a paso de reformas que, eventualmente, podría establecer el socialismo. En la práctica, esta "teoría de etapas" permitió dar tiempo a la clase dominante para preparar sus fuerzas al choque, cuando el momento fuera más oportuno. No dio lugar a la evitación de una guerra civil, si no al hundimiento del movimiento revolucionario en sangre.
Pacto constitucional
Desde el principio, Allende sentó las bases para su propia derrota, cuando acordó no tocar el ejército en el fatal "pacto constitucional". La máquina del estado se dejó en manos de los generales y la reacción, sin ningún tipo de reto. Allende adoptó una política de apaciguamiento - incluso de nombrar a tres generales - incluyendo a Augusto Pinochet al Consejo de Ministros, en un intento fallido para tranquilizar a los militares y a la clase gobernante. Allende contó con el apoyo de cuatro de los veintidós generales pero su política lo dejó impotente, y sus seguidores fueron retirados de manera sistemática y finalmente ejecutados. Los republicanos en España, en la década de 1930, jugando "sillas musicales", por lo menos trasladaron a Franco en todo el país, para tratar de evitar la organización de la sublevación militar fascista. Sin embargo, Allende hizo un ministro del gabinete a Pinochet e incluso el Jefe de Estado Mayor, tras la renuncia forzada del general Prats por los conspiradores golpistas.
Por otra parte, cuando sectores de la tropa intentaron acudir en ayuda de la revolución y oponerse a un golpe de Estado, la política de "constitucionalidad" significaba el apoyo escandaloso de Allende de la jerarquía reaccionaria golpista. En agosto, en el puerto naval de Valparaíso, 100 marineros fueron detenidos por "incumplimiento de deberes militares". De hecho, habían descubierto planes para el golpe de Estado y declararon que se oponían a ellos. En lo que se conoce como su hora más oscura, Allende, apoyó a la jerarquía de la marina, que arrestó y torturó a este grupo de la flota de guerra!
Hasta un millón de personas se manifestaron frente del balcón del Palacio Presidencial, donde Allende estaba de pié, dos días antes del golpe de Pinochet. Estos trabajadores, jóvenes y estudiantes, a sabiendas de la inminencia del golpe, exigieron armas para defender la revolución. También exigieron el cierre del parlamento burgués.
Los líderes de la izquierda del PSCh y otros prometieron que las armas estaban escondidas y se distribuirían cuando fuera necesario. En realidad, nada se hizo para armar a la clase obrera contra la sangrienta contrarrevolución.
El golpe de Estado
Dos días después, los conspiradores golpearon, aprovechando que las armadas navales de Chile y de EE.UU. realizaron ejercicios conjuntos en la costa chilena. En el día del golpe de Estado, la central sindical, la CUT, llamó a los trabajadores para que fueran a las fábricas y esperar instrucciones. Esta política equivocada era justificada citando erróneamente una referencia de Lenin a las fábricas como las fortalezas de la revolución. En marcado contraste con los heroicos obreros de Barcelona, en España en 1936, que al escuchar de la rebelión fascista de inmediato pasaron a la ofensiva y tomaron por asalto el cuartel militar y derrotaron a los fascistas. En Chile en septiembre de 1973, una protesta armada de las masas y un claro llamado a los soldados a unirse a la revolución era la única posibilidad en esta etapa final para salvar la revolución y conseguir la derrota del golpe de Estado.
En cambio, como el golpe de Estado se desarrolló, los trabajadores quedaron aislados en sus fábricas, en espera de ser interceptados por los destacamentos armados del ejército.
Una vez en el poder, el ejército desató una sangrienta época de represión y masacre.
Más discriminatoria en su ejecución que el golpe de Estado en Argentina y otros países
de América Latina, fue una operación clínica despiadada dirigido a los trabajadores más políticamente conscientes y activos y la juventud. Mientras que más personas perdieron la vida en la "guerra sucia" en Argentina, la conciencia de escoger activistas políticos y líderes de los trabajadores locales decapitó al movimiento obrero. Entre los asesinados durante los primeros días del golpe de Estado estuvo el cantante de folk revolucionario chileno, Víctor Jara, que fue detenido con otros de miles de personas y llevado a un Estadio de Santiago.
Los Chicago Boys en la ciudad
El golpe de Estado estuvo acompañado por la llegada de los "Chicago boys" - un equipo de economistas de derecha - y la liberación de las políticas neoliberales que han tenido un efecto devastador de la clase obrera chilena. El régimen militar duró hasta 1990.
Desgraciadamente, los dirigentes del Partido Socialista y el Partido Comunista no aprendieron de las lecciones de esta sangrienta derrota. Con el colapso de los regímenes estalinistas y las economías planificadas, abandonaron cualquier defensa de las ideas socialistas y formaron aún más las alianzas con lo que ellos consideran sectores "progresistas" de la clase dirigente chilena. Durante veinte años, desde el fin del régimen militar y la "transición", el PSCh ha estado en una alianza con la Democracia Cristiana y en la que fue coalición gobernante, la Concertación. En el gobierno, el PSCh continuó con las políticas de privatización y el neoliberalismo. El Partido Comunista ha tratado de actuar como una "izquierda" asesora de la Concertación, colgándose de las colas de su chaqueta, desesperado por tratar de asegurar algunos escaños en el Parlamento, como una recompensa. En las últimas elecciones, el Partido Comunista consiguió finalmente que se le concediesen un par de plazas!
Modelo chileno
La economía chilena ha sido presentada como un modelo en toda América Latina y a nivel global. El crecimiento económico, que tiene un promedio de más de 5,5% anual, se ha utilizado para justificar la política neoliberal extrema que comenzó bajo el régimen militar y ha continuado desde entonces. Se ha basado en un elevado y creciente precio del cobre, que representa el 15% del PIB, y la exportación de productos de madera, el vino y la agricultura. Sin embargo, a pesar del crecimiento, Chile se ha convertido en una de las sociedades más desiguales en América Latina - una de las tres con mayor desigualdad en todo el continente. Esto ha resultado en una situación social cada vez más explosiva, que se refleja en la tremenda lucha de los cientos de miles de jóvenes en los últimos meses. Al mismo tiempo, la victoria de los sucesivos gobiernos de la Concertación durante los últimos veinte años, que sólo han actuado para defender los intereses de los ricos, se ha traducido en el crecimiento de la alienación política de todas las instituciones políticas heredadas de la dictadura. Todos los principales partidos políticos han defendido las políticas iguales o similares. El sistema electoral, puesto en marcha por Pinochet, está diseñado para mantener los dos grandes bloques políticos, en un sistema parlamentario casi en punto muerto. El llamado sistema “binomial”- diseñado por Jarulselski en Polonia, hace imposible que cualquiera de los partidos fuera de los dos grandes bloques sea elegido, si es fuera del "centro-izquierda" de la Concertación o la derecha.
La enajenación de los partidos políticos que han defendido el sistema económico y político se refleja en un bajo nivel de inscripción electoral de los jóvenes. Alrededor del 75% de los votantes jóvenes ni siquiera se registra para votar. La ausencia de una alternativa, y el descontento con la Concertación, dio como resultado la victoria de la coalición de derecha encabezada por Sebastian Piñera. Como la mayoría de la casta de líderes políticos en Chile, que proviene de una dinastía familiar, su hermano mayor fue ministro de Pinochet y su padre era el embajador de Chile ante la ONU entre 1964-1970.
La victoria electoral de Piñera actuó como un látigo de la contrarrevolución y desató toda la frustración y la alienación que se ha ido acumulando durante los últimos veinte años. Una nueva generación ha estallado en la lucha, que marca el final de la llamada "estabilidad", de la que se jactó la clase dirigente chilena desde el fin de la dictadura militar.
Jóvenes en rebelión
Durante meses, la universidad y los estudiantes de secundaria han ocupado las universidades y escuelas, han realizado manifestaciones masivas de cientos de miles, "besatones" y otras formas de protesta para exigir un sistema de educación gratuita y digna. Se han enfrentado a la represión estatal brutal como no se veía desde los días de la dictadura, lo que resultó en el asesinato de un joven de 16 años. Este movimiento juvenil cuenta con el apoyo masivo entre la población - de acuerdo a un sondeo de opinión, 85% apoyaron a los estudiantes.
Durante el movimiento, los trabajadores del cobre convocaron a una huelga de un día con el apoyo de los estudiantes. Es significativo que esta huelga fue convocada el 11 de Julio - el mismo día que Allende nacionalizó la industria del cobre. Los estibadores y otros sectores de los trabajadores manifestaron su apoyo. Los estudiantes también tomaron las demandas de los trabajadores del cobre y el llamado para la nacionalización de este sector de la economía. Había similitudes con Francia en 1968, cuando los estudiantes en revuelta se unieron a la clase obrera. Sin embargo, también hubo importantes obstáculos y dificultades a superar en Chile, algunos derivados de la herencia de la dictadura, otros que reflejan las dificultades que enfrenta la clase trabajadora de hoy y los efectos de un liderazgo sindical en quiebra, así como la aplicación de las políticas neo liberales.
Los estudiantes miraron hacia los trabajadores y organizaron concentraciones y protestas en apoyo de los trabajadores del cobre. Sin embargo, los dirigentes del sindicato de trabajadores disuadieron a los trabajadores de asistir a tales manifestaciones. Como reflejo de esta enorme presión, la CUT, la central sindical se vio obligado a llamar a dos días de huelga general el 24 y 25 de agosto. Sin embargo, se desaprovechó esa oportunidad por los dirigentes de la CUT. Durante veinte años, la dirección de la CUT ha actuado como un apéndice de la Concertación. Los jóvenes perciben la CUT como una institución más del sistema. Simplemente llamar a una huelga desde arriba no es suficiente. Con ninguna campaña en los lugares de trabajo o de las comunidades locales para preparar a los trabajadores y aumentar su confianza y sin un plan claro para defender a los trabajadores víctimas, muchos trabajadores se sintieron intimidados para tomar acciones.
Las consecuencias de las políticas neoliberales significan que la preparación de una huelga es aún más importante. En el sector privado, muchos trabajadores ni siquiera tienen un contrato y trabajan sobre una base diaria o por hora, con temor a que fácilmente podían perder sus trabajos. Incluso en el sector público, se estima que el 50% de los trabajadores no tienen contrato. Esto hace que la tarea de construir sindicatos efectivos aún más difícil. Hay profesores, por ejemplo, que se denominan "profesores taxis". Ellos enseñan durante unas horas en una escuela y luego deben salir corriendo a otra por un par de horas y no tienen contrato. Como resultado de estas debilidades, y una dirigencia sindical que no está preparada para luchar, la huelga tuvo un impacto limitado a pesar de disfrutar de la simpatía masiva del grueso de la población.
La construcción de comités de lucha en los lugares de trabajo y asambleas en las comunidades locales es una tarea crucial y parte de la reconstrucción del movimiento obrero, que ahora se plantea con urgencia en Chile, como en otros países.
El papel de los partidos políticos, incluido el Partido Comunista, fue otra de las características de este movimiento. La alienación de los jóvenes hacia el sistema y las instituciones se reflejó en una reacción muy pronunciada en contra de la idea de los partidos políticos. El Partido Comunista, que ha actuado como un apéndice de la Concertación, y que incluso cuenta con su propia universidad privada, se ve con una luz similar! El papel del Partido Comunista reforzó el estado de ánimo anti-partido, que también estuvo presente en los movimientos juveniles recientes que estallaron en España y Grecia.
Esto no ha significado que el movimiento sea "apolítico". Los jóvenes de Chile exigen la nacionalización de la industria del cobre, la educación gratuita y digna, en contraposición a la idea de la educación como una "mercancía". Sin embargo, reaccionan en contra de la idea de un partido político porque no han tenido la experiencia de un partido que sea diferente y que consideren como la representación de sus propios intereses.
Si bien esta fue una complicación en el movimiento, que representa la primera reacción de una nueva generación que acaba de lanzarse a la lucha por la primera vez. Se trata de una reacción temporal a los partidos políticos del sistema que ya existen.
Una fuerza organizada, un nuevo partido político, que pueda canalizar la determinación de las nuevas generaciones a luchar por un cambio y que haya aprendido las lecciones de las luchas anteriores, se plantea objetivamente en la lucha y en la crisis que se está desarrollando. A través de la experiencia de mas luchas y batallas, capas significativas de aquellos que acceden por primera vez a la lucha, pueden empezar a sacar la conclusión de que necesitan construir una nueva fuerza y un partido que represente sus intereses. Los marxistas deben contribuir a este proceso basado en la experiencia de las luchas anteriores y explicar por lo que un verdadero partido de los trabajadores y los jóvenes y cómo va a ser diferente a los partidos existentes que defienden el sistema.
Nuevas batallas de clase están surgiendo en Chile. Recordar el primer 11 de septiembre y extraer las lecciones de esta derrota sangrienta, puede ayudar a las nuevas generaciones a prepararse para los combates de las luchas de clases y también preparar el camino para derrocar el sistema capitalista y comenzar una verdadera alternativa socialista democrática.
Chile - Héroes de la Revolución y la Resistencia Chilena
Posted by Nuestra publicación: on martes, septiembre 29, 2015
No Olvidar.
Memoria Historica.!!!
Memoria Historica.!!!
Julio Chacón Hormazábal.
Detenido Desaparecido.
26 años a la fecha de su detención
Domicilio : Mariluán 2735, San Miguel, Santiago
E.Civil : Casado, 3 hijos, Profesor
Militante del Partido Socialista.
27 de septiembre de 1973
Julio Chacón Hormazábal, profesor, militante del Partido Socialista, fue detenido en su hogar el 27 de septiembre de 1973, por agentes que se identificaron como detectives de Investigaciones. Desde entonces permanece como detenido desaparecido.
Julio Chacón era miembro de la Guardia Presidencial, más conocida como GAP, grupo de amigos personales, según expresión utilizada por el propio Presidente Allende en una conferencia de prensa.
El contingente mayor de esta Guardia, unas 25 personas, que fueron hechas prisioneras después del bombardeo de La Moneda, el 11 de septiembre, fueron ejecutadas o desaparecieron. Posteriormente se persiguió a varios otros miembros de esta Guardia, deteniéndolos, ejecutándolos o haciéndolos desaparecer; sólo unos pocos lograron salvar con vida, saliendo del país.
El 27 de octubre, a las 11:00 horas aproximadamente, seis agentes armados, que se identificaron como miembros de Investigaciones lo detuvieron en su hogar, ante la presencia de su cónyuge, de su madre y de su hija. Los agentes informaron que lo llevaban al Ministerio de Defensa.
Chile - El 11 de septiembre nos recuerda que el verdadero enemigo de clase es la patronal
Posted by Nuestra publicación: on viernes, septiembre 11, 2015
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Chile - La paradoja en la muerte de Salvador Allende.
Posted by Nuestra publicación: on miércoles, agosto 27, 2014
Patricio Guzmán S.
El 11 de septiembre de 1973 murió Salvador Allende, el líder socialista y el chileno más importante del siglo XX. Su muerte heroica se cerró un capítulo de importantes avances sociales, que culminaron con el gobierno de la Unidad Popular. Con los años el recuerdo de la personalidad recta y la muerte heroica del presidente Allende se ha agigantado, justamente en comparación con el descredito de los políticos actuales.
Se abrió la época más negra de la historia de la república. Los neoliberales pudieron experimentar con libertad, sus dogmas económicos, sin prensa libre, y sin que los trabajadores pudieran ejercer ninguna presión efectiva para defender sus derechos.
Desde la dictadura rebajaron los Derechos Sociales garantizados por el estado a Libertades para los que tienen el dinero para acceder a los servicios. Se municipalizó la educación fiscal, y comenzó el proceso de privatización que luego profundizó la Concertación, - incluido el ministro Arrate - con la transferencia de recursos a los colegios subvencionados, el copago, y el Crédito con Aval del Estado CAE. La mayoría de las empresas estatales se la quedaron capitalistas y parientes de la dictadura a precio vil. Pusieron término a la Seguridad Social, separando prevención y cuidado de la salud primaria que fue municipalizada, las intervenciones y cuidados hospitalarios brutalmente desfinanciados, los cuidados por accidentes y enfermedades laborales que quedaron en manos de las Mutuales del Trabajo desnaturalizadas y convertidas en negocios, y la previsión. Fue en esta última donde los llamados “Chicago Boys” donde hicieron su experimento más brutal, expropiaron y se quedaron con el patrimonio acumulado de las Cajas de Previsión originando el sistema de AFP.
Establecieron un modelo de sociedad con la riqueza y el poder altamente concentrado en un reducido segmento de la población. Basado en la segregación y la discriminación social.
Con la transición pactada con los partidos de la Concertación, se mantuvo el mismo modelo capitalista neoliberal y se profundizó, con los tratados de libre comercio. Los antiguos partidos que representaban intereses de las clases populares y trabajadoras fueron cooptados.
La paradoja es que Allende que nunca renunció al socialismo, murió reclamándose hasta el final, de las mismas instituciones republicanas que lo derrocaron, el Congreso Nacional, La Corte Suprema, las Fuerzas Armadas, en sus palabras finales “un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley, y así lo hizo.” En cambio la burguesía, la reacción, no dudó en romper la legalidad, las tradiciones democráticas y los derechos humanos, para terminar con el proceso revolucionario chileno.
Chile - “La memoria en llamas” regresa a la Sala Agustín Siré
Posted by Nuestra publicación: on viernes, enero 10, 2014
Fuente: Pinvents
No se pierda la obra que tuvo un exitoso estreno en la Escuela Nacional de Arte Teatral en México D.F. Creación colectiva dirigida por Ana Harcha Cortés.
Elenco:
Benjamín Bravo Luengo
Carlos Sebastián Chandia Chiappe
Gonzalo Dalgalarrando Haritçalde
Marion García Grandón
Reseña:
Cuatro atletas de la memoria hacen su recorrido a través de las diferentes visiones sobre un mismo momento histórico. El montaje, concebido desde prácticas de creación vinculadas a la improvisación, el juego teatral y la dramaturgia escénica colectiva, indaga sobre algunas posibilidades de construcción de memoria histórica a partir de diferentes estrategias de representación, teniendo como punto de partida la fotografía documental: La Moneda en Llamas.
Dirección:
Morandé 750, entre Rosas y San Pablo (a pasos de los metros "Plaza de armas" y "Puente cal y canto")
Fechas:
9, 10, 11, 14, 15, 16 y 17 de enero.
Precios:
$2000 General / $1500 estudiantes y 3ra edad.
No se pierda la obra que tuvo un exitoso estreno en la Escuela Nacional de Arte Teatral en México D.F. Creación colectiva dirigida por Ana Harcha Cortés.
Elenco:
Benjamín Bravo Luengo
Carlos Sebastián Chandia Chiappe
Gonzalo Dalgalarrando Haritçalde
Marion García Grandón
Reseña:
Cuatro atletas de la memoria hacen su recorrido a través de las diferentes visiones sobre un mismo momento histórico. El montaje, concebido desde prácticas de creación vinculadas a la improvisación, el juego teatral y la dramaturgia escénica colectiva, indaga sobre algunas posibilidades de construcción de memoria histórica a partir de diferentes estrategias de representación, teniendo como punto de partida la fotografía documental: La Moneda en Llamas.
Dirección:
Morandé 750, entre Rosas y San Pablo (a pasos de los metros "Plaza de armas" y "Puente cal y canto")
Fechas:
9, 10, 11, 14, 15, 16 y 17 de enero.
Precios:
$2000 General / $1500 estudiantes y 3ra edad.
Tras presentarse con éxito en el IX Encuentro de Escuelas Superiores de Arte Teatral de México, la obra podrá verse desde este jueves en la sala de Morandé 750.
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“La memoria en llamas” regresa a la Sala Agustín Siré
Gabriela González / Facultad de Artes U. de Chile | Jueves 9 de enero 2014
Fuente: Diario Universidad de Chile
En el marco de las múltiples actividades que en Chile se desarrollaron para conmemorar los cuarenta años del Golpe de Estado, el Departamento de Teatro de la Facultad de Artes (Detuch) se sumó y tanto académicos como estudiantes participaron de distintas iniciativas que buscaban, desde el arte escénico, recordar y dar cuenta de los temas pendientes que el hecho histórico y sus consecuencias aún provocan.
Ana Harcha, directora de teatro y académica del Detuch, fue parte de esas actividades. Entre la realización y reflexión de las mismas, la pregunta sobre por qué recordar fue instalándose permanentemente como interrogante y permitiendo que nuevas inquietudes aparecieran.
Fue en ese proceso cuando llegó al Detuch la convocatoria para participar del IX Encuentro de Escuelas Superiores de Arte Teatral, realizado en México, que reúne cada dos años a estudiantes y docentes de distintos lugares del mundo, permitiendo la exhibición de puestas en escenas y también la realización de talleres y charlas.
Junto al profesor Igor Pacheco, director del Detuch, enviaron un proyecto que reflexionaba en torno a la memoria a través de la imagen de La Moneda quemándose, el 11 de septiembre de 1973. “Propusimos una investigación escénica a propósito de esta fotografía de La Moneda en llamas, para cuestionarnos sobre cuáles eran las formas de confección de memoria en torno a esa imagen, qué pasa con ella y la relación de la memoria”, explicó la profesora Harcha, agregando que “sin tener que mostrar la imagen, la mayoría de los chilenos la conoce y remite a ella si les digo La Moneda en llamas. Había muchas preguntas en torno a esa fotografía”.
La propuesta fue aceptada y de inmediato se pusieron a trabajar en el proyecto, al que llamaron La memoria en llamas. Lo primero fue realizar una audición, la que permitió conformar el elenco compuesto por los estudiantes Benjamín Bravo, Carlos Chandia, Gonzalo Dalgalarrando y Marion García.
Fiel a la metodología que utiliza hace años, la profesora Ana Harcha y los actores trabajaron dramaturgias escénicas y colectivas, en las que las preguntas se van resolviendo a través de ensayos y ejercicios, acudiendo a elementos como gestos, textos, canciones, improvisaciones, etc. Por ello, el montaje se complementa con el texto Historiografía, memoria y política, de Sergio Grez, con las respuestas que el equipo obtuvo a través de las redes sociales sobre interrogantes que iban surgiendo en el proceso de creación y con elementos propios del juego teatral y lo lúdico.
“Este trabajo ha tenido muchas colaboraciones y hay una autoría que es muy colectiva. Si no se hubiera desarrollado este proceso, si no hubiesen sido estos actores, si no hubiesen respondido esas personas de ese modo, este hubiera sido otro montaje”, dijo Ana.
Así, La memoria en llamas pone en escena a cuatro atletas de la memoria, quienes realizan un recorrido a través de las diferentes visiones sobre un mismo momento histórico: la fotografía documental La Moneda en llamas.
Tras realizar una única función a fines de 2013, la puesta en escena regresa a la Sala Agustín Siré (Morandé 750, Santiago Centro), con una temporada que se desarrollará entre el 9 y el 17 de enero (a excepción del domingo y lunes) a las 20:30 horas. Las entradas tienen un calor de $2.000 para público general y $1.500 para estudiantes y tercera edad.
Una excelente experiencia
La delegación del Departamento de Teatro en México estuvo compuesta por los estudiantes Benjamín Bravo, Carlos Chandía, Gonzalo Dalgalarrando y Marion García, la profesora Ana Harcha, directora del montaje, y el profesor Igor Pacheco, director del Departamento.
Si bien no era la primera vez que el Detuch asistía al encuentro, sí fue la primera ocasión en que se participó con un proyecto de creación. “El encuentro contempla la realización de talleres y mesas de conversación además de las puestas en escenas. Pienso que es importante participar desde el hacer concreto. Fue una experiencia inolvidable para todos, especialmente para los alumnos porque se amplifica muchísimo el campo de percepción respecto a qué se hace acá y qué se hace en otros lugares. También puedes apreciar que en otros contextos, gente de tu misma edad está haciendo las cosas de un modo diferente y ves también que hay problemas que tienes acá y que no son propios de la Universidad de Chile, sino que se están dando en el contexto de lo contemporáneo de la formación teatral”, explicó la profesora Harcha.
“Pienso que es muy importante que haya una próxima vez, que en los años venideros se siga participando en este encuentro y en otros más. Los beneficios de intercambios como este son muchos, la construcción de la identidad -artística, formativa y personal- no se puede realizar solamente mirándose a sí mismo, tiene que considerarse el encuentro con otro y ese proceso es vital y no debiese acabarse nunca en la carrera del actor. Hay que seguir alimentando estas instancias”, concluyó la académica
40 AÑOS DESPUÉS EEUU no reconoce que orquestó golpe en Chile
Posted by Nuestra publicación: on lunes, octubre 07, 2013
Mientras todos hablan del aniversario de los atentados del 11 de setiembre de 2001 -con las tradicionales columnas de luz que suben al infinito desde donde estaban las Torres Gemelas y los ensayados programas oficiales–, el otro 11 de setiembre, el golpe de Estado en Chile que hoy cumple 40 años, casi no existe en este país, cuyo gobierno participó directamente en el derrocamiento de un gobierno democrático.
Peter Kornbluh, director del proyecto de documentación sobre Chile del National Security Archive, y autor de Pinochet: Los Archivos Secretos, dijo a La Jornada que a 40 años del golpe aún falta que Estados Unidos, como país, repare plenamente su papel en el golpe, que el gobierno ofrezca algún reconocimiento de que ayudó a orquestar un golpe y apoyar una dictadura. Agregó que en particular hay una persona que ante todo tiene que responsabilizarse de todo esto: Henry Kissinger.
Pero el histórico arresto de Pinochet en Gran Bretaña, en 1998, por órdenes de un juez español en respuesta a demandas de los familiares de las víctimas de la dictadura, marcó un parte aguas en la evolución de la jurisdicción universal en casos de derechos humanos que no deja de asustar, y a veces hasta hace temblar, a figuras políticas, incluidos estadounidenses, que gozan de impunidad por su participación y complicidad en actos considerados crímenes de lesa humanidad.
Pero el histórico arresto de Pinochet en Gran Bretaña, en 1998, por órdenes de un juez español en respuesta a demandas de los familiares de las víctimas de la dictadura, marcó un parte aguas en la evolución de la jurisdicción universal en casos de derechos humanos que no deja de asustar, y a veces hasta hace temblar, a figuras políticas, incluidos estadounidenses, que gozan de impunidad por su participación y complicidad en actos considerados crímenes de lesa humanidad.
Henry Kissinger, asesor de Seguridad Nacional del entonces presidente Richard Nixon, comentó al ser electo Salvador Allende: no veo por qué quedarnos quietos y observar a un país volverse comunista por la irresponsabilidad de su propio pueblo. Los asuntos son demasiado importantes como para dejar que los votantes chilenos decidan por sí mismos.
Dicho y hecho. Washington fomentó, apoyó y colaboró en los eventos sangrientos –asesinatos, tortura, desapariciones– que marcaron el régimen de la junta militar de Augusto Pinochet a lo largo de sus 17 años en el poder. Según documentos oficiales desclasificados por la organización de investigaciones National Security Archive, se comprueba el papel de Washington durante el gobierno de Nixon. Por ejemplo, en 1970, el subdirector de la CIA para planeación escribió: “Es política firme y continua que Allende sea derrocado por un golpe… Es imperativo que estas acciones sean implementadas de manera clandestina y segura para que la mano del gobierno de Estados Unidos… quede bien oculta”. (Los documentos desclasificados sobre Chile).

LA PARTICIPACIÓN Y RESPONSABiLIDAD DE EEUU SIGUE IMPUNEPero el histórico arresto de Pinochet en Gran Bretaña, en 1998, por órdenes de un juez español en respuesta a demandas de víctimas de la dictadura, marcó un parte aguas en la evolución de la jurisdicción universal en casos de derechos humanos que no deja de asustar, y a veces hasta hace temblar a figuras políticas, incluidos estadounidenses, que gozan de impunidad por su participación y complicidad en actos considerados crímenes de lesa humanidad.
Los ecos de esto, y la insistencia de justicia de las víctimas se siguen escuchando en Estados Unidos, afirman abogados, investigadores y activistas que aún exigen un rendimiento de cuentas y que se reunieron en Nueva York el lunes para recordar el aniversario del otro 11-S.
El juez Baltazar Garzón y su contraparte chilena Juan Guzmán, así como los abogados Joan Garcés y sir Geoffrey Bindman, recordaron en un foro el proceso que encabezaron para perseguir y arrestar a Pinochet, donde enfatizaron que fue la labor incansable de los familiares de las víctimas por obtener justicia, lo que impulsó este caso contra Pinochet.
Garcés resaltó que “Pinochet era criatura de la guerra fría entre los grandes poderes”, pero al concluir esta, se abrió la posibilidad de promover la jurisdicción universal en el ámbito internacional.
Garzón subrayó que el artífice de este esfuerzo contra Pinochet fue Garcés, quien había pasado el último día con Allende y salió con un encargo, y “pienso que lo ha cumplido en cuanto a proceder contra la impunidad de los golpistas”.
Garzón cuenta que él llevaba los casos sobre Argentina cuando Garcés le avisa en octubre de 1998 que Pinochet se encontraba en Londres, y que aunque lo de Chile no le correspondía, sino a otro colega, procedieron al ser avisados de que el exdictador podría irse. Recuerda que fue la tarde de un viernes, en momentos en que ya no había nadie en las oficinas más que una asistente, cuando se elaboró rápidamente una orden de aprehensión y la emitió. “Después me fui a Andalucía, a una fiesta popular… Fui a la plaza de toros para ver a mi torero favorito... cuando me informan que llegaron con la orden de aprehensión y a las 10 de la noche me avisan que Pinochet estaba bajo arresto”. Durante los siguientes días redactaron documentos con 105 casos más.
En Londres, Bindman, quien representaba a Amnistía Internacional, relató cómo el debate giró sobre la inmunidad de un Jefe de Estado y si eso podía sostenerse ante cargos de tortura. La continua fiscalización de Pinochet también fue posible por la revelación de documentos oficiales secretos obtenidos al ser desclasificados, algo que continúa siendo clave en los casos contra los regímenes de las dictaduras en Chile, Argentina y que se realizan hasta hoy.

KISSINGER, EL RESPONSABLE DE TODOPeter Kornbluh, director del proyecto de documentación sobre Chile del National Security Archive, y autor de Pinochet: Los Archivos Secretos, dijo a La Jornada que a 40 años del golpe, aún falta que Estados Unidos, como país, repare plenamente su papel en el golpe, que el gobierno ofrezca algún reconocimiento de que ayudó a orquestar un golpe y apoyar una dictadura. Agregó que en particular hay una persona que ante todo tiene que responsabilizarse de todo esto: Henry Kissinger.
Indicó que aquí se tienen que resolver ciertos casos pendientes como parte del rendimiento de cuentas de Estados Unidos. Entre estos, indicó que el exoficial militar chileno Pedro Barrientos, uno de los hombres formalmente acusados en Chile de asesinar a Víctor Jara, reside desde hace 20 años en Estados Unidos y ahora es ciudadano, y que el gobierno norteamericano debería entregarlo a las autoridades chilenas, ya que cada vez hay más pruebas de que Estados Unidos está albergando a un asesino.
Joan Jara, la viuda de Víctor, que también participó en el foro aquí, interpuso una demanda civil a finales de 2012 contra Barrientos en un tribunal en Florida de acuerdo con leyes que permiten que jueces aquí escuchen pruebas sobre abusos contra los derechos humanos cometidos en otros países.
Otro caso es el de la ejecución de los estadounidenses Charles Horman y Frank Teruggi por agentes de la dictadura poco después del golpe, según documentos desclasificados, con el apoyo de algunos oficiales de Estados Unidos. El caso –tema de la película Missing, de Costa Gavras– tomó un giro sorpresivo en noviembre de 2011 cuando un juez chileno acusó formalmente, entre otros, al exjefe del grupo militar de Estados Unidos en Chile, capitán Ray Davis, por estos asesinatos, y en 2012 la Suprema Corte de Chile emitió una solicitud de extradición a las autoridades estadounidenses.
David Brooks
La Jornada
Dicho y hecho. Washington fomentó, apoyó y colaboró en los eventos sangrientos –asesinatos, tortura, desapariciones– que marcaron el régimen de la junta militar de Augusto Pinochet a lo largo de sus 17 años en el poder. Según documentos oficiales desclasificados por la organización de investigaciones National Security Archive, se comprueba el papel de Washington durante el gobierno de Nixon. Por ejemplo, en 1970, el subdirector de la CIA para planeación escribió: “Es política firme y continua que Allende sea derrocado por un golpe… Es imperativo que estas acciones sean implementadas de manera clandestina y segura para que la mano del gobierno de Estados Unidos… quede bien oculta”. (Los documentos desclasificados sobre Chile).

LA PARTICIPACIÓN Y RESPONSABiLIDAD DE EEUU SIGUE IMPUNEPero el histórico arresto de Pinochet en Gran Bretaña, en 1998, por órdenes de un juez español en respuesta a demandas de víctimas de la dictadura, marcó un parte aguas en la evolución de la jurisdicción universal en casos de derechos humanos que no deja de asustar, y a veces hasta hace temblar a figuras políticas, incluidos estadounidenses, que gozan de impunidad por su participación y complicidad en actos considerados crímenes de lesa humanidad.
Los ecos de esto, y la insistencia de justicia de las víctimas se siguen escuchando en Estados Unidos, afirman abogados, investigadores y activistas que aún exigen un rendimiento de cuentas y que se reunieron en Nueva York el lunes para recordar el aniversario del otro 11-S.
El juez Baltazar Garzón y su contraparte chilena Juan Guzmán, así como los abogados Joan Garcés y sir Geoffrey Bindman, recordaron en un foro el proceso que encabezaron para perseguir y arrestar a Pinochet, donde enfatizaron que fue la labor incansable de los familiares de las víctimas por obtener justicia, lo que impulsó este caso contra Pinochet.
Garcés resaltó que “Pinochet era criatura de la guerra fría entre los grandes poderes”, pero al concluir esta, se abrió la posibilidad de promover la jurisdicción universal en el ámbito internacional.
Garzón subrayó que el artífice de este esfuerzo contra Pinochet fue Garcés, quien había pasado el último día con Allende y salió con un encargo, y “pienso que lo ha cumplido en cuanto a proceder contra la impunidad de los golpistas”.
Garzón cuenta que él llevaba los casos sobre Argentina cuando Garcés le avisa en octubre de 1998 que Pinochet se encontraba en Londres, y que aunque lo de Chile no le correspondía, sino a otro colega, procedieron al ser avisados de que el exdictador podría irse. Recuerda que fue la tarde de un viernes, en momentos en que ya no había nadie en las oficinas más que una asistente, cuando se elaboró rápidamente una orden de aprehensión y la emitió. “Después me fui a Andalucía, a una fiesta popular… Fui a la plaza de toros para ver a mi torero favorito... cuando me informan que llegaron con la orden de aprehensión y a las 10 de la noche me avisan que Pinochet estaba bajo arresto”. Durante los siguientes días redactaron documentos con 105 casos más.
En Londres, Bindman, quien representaba a Amnistía Internacional, relató cómo el debate giró sobre la inmunidad de un Jefe de Estado y si eso podía sostenerse ante cargos de tortura. La continua fiscalización de Pinochet también fue posible por la revelación de documentos oficiales secretos obtenidos al ser desclasificados, algo que continúa siendo clave en los casos contra los regímenes de las dictaduras en Chile, Argentina y que se realizan hasta hoy.

KISSINGER, EL RESPONSABLE DE TODOPeter Kornbluh, director del proyecto de documentación sobre Chile del National Security Archive, y autor de Pinochet: Los Archivos Secretos, dijo a La Jornada que a 40 años del golpe, aún falta que Estados Unidos, como país, repare plenamente su papel en el golpe, que el gobierno ofrezca algún reconocimiento de que ayudó a orquestar un golpe y apoyar una dictadura. Agregó que en particular hay una persona que ante todo tiene que responsabilizarse de todo esto: Henry Kissinger.
Indicó que aquí se tienen que resolver ciertos casos pendientes como parte del rendimiento de cuentas de Estados Unidos. Entre estos, indicó que el exoficial militar chileno Pedro Barrientos, uno de los hombres formalmente acusados en Chile de asesinar a Víctor Jara, reside desde hace 20 años en Estados Unidos y ahora es ciudadano, y que el gobierno norteamericano debería entregarlo a las autoridades chilenas, ya que cada vez hay más pruebas de que Estados Unidos está albergando a un asesino.
Joan Jara, la viuda de Víctor, que también participó en el foro aquí, interpuso una demanda civil a finales de 2012 contra Barrientos en un tribunal en Florida de acuerdo con leyes que permiten que jueces aquí escuchen pruebas sobre abusos contra los derechos humanos cometidos en otros países.
Otro caso es el de la ejecución de los estadounidenses Charles Horman y Frank Teruggi por agentes de la dictadura poco después del golpe, según documentos desclasificados, con el apoyo de algunos oficiales de Estados Unidos. El caso –tema de la película Missing, de Costa Gavras– tomó un giro sorpresivo en noviembre de 2011 cuando un juez chileno acusó formalmente, entre otros, al exjefe del grupo militar de Estados Unidos en Chile, capitán Ray Davis, por estos asesinatos, y en 2012 la Suprema Corte de Chile emitió una solicitud de extradición a las autoridades estadounidenses.
David Brooks
La Jornada
Chile - 40 º aniversario del sangriento derrocamiento del gobierno de Allende
Posted by Nuestra publicación: on jueves, septiembre 12, 2013
En la reconstrucción de un
movimiento socialista, lecciones del golpe que deben ser aprendidas
Tony Saunois, Comité por una Internacional
de Trabajadores (CIT)
11/09/2013
El ataque terrorista a las Torres
Gemelas de Nueva York en el año 2001 no fue el primer 11 de septiembre. En
Chile, el 11 de septiembre de 1973, un sangriento golpe de estado, encabezado
por el general Augusto Pinochet y respaldado por el gobierno de EE.UU. , derrocó
al gobierno de izquierda, democráticamente elegido, del presidente Salvador
Allende. Tras el golpe, miles de sindicalistas y partidarios del socialismo
fueron asesinados y otros miles encarcelados, torturados y exiliados.
En el cuadragésimo aniversario
del golpe, Chile se está embarcando en una nueva elección presidencial prevista
para el 17 de noviembre de 2013. Después de un movimiento estudiantil masivo,
que no ha dejado de sacudir el país, se están dando los primeros pasos posibles
importantes para reconstruir una alternativa para la clase trabajadora.
Los dos principales bloques
políticos, la "Nueva Mayoría" y la "Alianza", ambos
representan a la élite gobernante actual. Ellos no han ofrecido ninguna
alternativa para la clase trabajadora y los pobres de Chile. Los partidos de la
"izquierda", como el Partido Socialista y el Partido Comunista, han
abandonado desde hace mucho tiempo las ideas radicales de izquierda a las que
adhirieron durante la época de Allende. Como sus homólogos a nivel internacional,
estos partidos han abrazado el capitalismo y el mercado y no ofrecen ninguna
alternativa a las masas trabajadoras.
La ex presidente Michelle
Bachelet, del Partido Socialista y de la coalición Nueva Mayoría está de pie de
nuevo, ya que ningún otro candidato creíble surgió de la antigua coalición de
gobierno. Bachelet es la hija del general Bachelet de la fuerza aérea, que
apoyó Allende y murió bajo la tortura tras el golpe.
La Alianza de derecha está
presentando a Evelyn Metthei, hija del ex miembro de la junta de Pinochet, el
general Matthei.
Ninguno de los candidatos ofrece
nada más que una continuación de las políticas neo -liberales. Sin embargo,
también corre en esta elección Marcel Claude, el candidato del Partido
Humanista y la Izquierda. Defendiendo el movimiento estudiantil, exigiendo
educación gratuita y de calidad para todos, y la re-nacionalización de la
industria del cobre, los bancos y los grandes monopolios, la campaña de Claude
ha atraído a grandes multitudes y ganó el apoyo entusiasta de los trabajadores
y los jóvenes. La campaña representa un importante paso adelante en la
re-construcción del movimiento obrero y socialista. Para construir sobre esto y
dar un paso adelante después de las elecciones de noviembre, las lecciones del
sangriento golpe de estado hace 40 años tienen que ser aprendidas por una nueva
generación. Las razones de la derrota de hace 40 años son relevantes para los
trabajadores y jóvenes de Chile y todos los países.
Tony Saunois , 11 de septiembre 2013
To read about the background to the coup and
the lessons workers and youth must draw from it, we are re-publishing, ‘The
other 9/11 – 1973 bloody coup against Popular Unity government, lessons for
today’, by Tony Saunois, written in 2011.
Para leer acerca del trasfondo
del golpe de Estado y de las lecciones que los trabajadores y la juventud tienen
que sacar de ella, estamos re - publicando, "El otro 11 de septiembre - El
sangriento golpe de Estado de 1973 contra el gobierno de la Unidad Popular,
lecciones para hoy", por Tony Saunois, escrito en el año 2011 .
Socialistworld.net
El otro 11 de Septiembre
El sangriento golpe de estado de 1973
contra el gobierno de Unidad Popular – Lecciones para hoy
Tony Saunois, CIT
Los medios de comunicación y
comentaristas del capitalismo han dado gran énfasis a la discusión de las
consecuencias y las lecciones de los ataques del 11 de septiembre en las Torres
Gemelas en Nueva York hace una década. Sin embargo, este no fue el primer 11 de
septiembre’. Tras el primer 11 de septiembre, miles fueron asesinados y otros
miles fueron torturados y sufrieron las terribles consecuencias que siguieron
al golpe de estado. Esta masacre tuvo lugar no en los EE.UU., si no en Chile el
11 de septiembre de 1973. Fue planeado y ejecutado, no desde los territorios
tribales de Afganistán o Pakistán, si no en el cuartel general de la CIA y la
Casa Blanca, en complicidad con la élite gobernante en Chile y sus fuerzas
armadas. Ese 11 de septiembre debe ser conmemorado, y sus lecciones estudiadas
por los socialistas y los trabajadores en todas partes.
Nunca se pidieron disculpas
presidenciales de EE.UU., incluido Obama, por lo que se desató sobre los
trabajadores, estudiantes y gente común de Chile. Las consecuencias de lo que
siguió moldeó la forma de la vida de la masa del pueblo chileno. Las secuelas
de los ataques a las Torres Gemelas son sentidas por los pobres y los
trabajadores en Irak, Afganistán y Pakistán y en todo el mundo. Lo que siguió
al golpearo en Chile también tuvo consecuencias para la clase obrera
internacional y todos los explotados por el capitalismo.
Bajo el talón de hierro de la
dictadura militar en Chile, se llevó a cabo un experimento de laboratorio
Económico. Las políticas neoliberales de privatización, libre mercado, la
desregulación, y los planes de pensiones privados se probaron todos en Chile
después del golpe de estado. Y luego se aplicaron por las clases dominantes
internacionalmente, en los años 1980/90 y se continúa en este nuevo siglo. Los
Chicago Boys, estudiantes de Economía de Milton Friedman, se hicieron fuertes
en Chile tras Pinochet. El régimen militar les dio las manos libres para probar
sus teorías. Fueron las políticas que más tarde serían proseguidas por
Thatcher, Reagan y otros líderes capitalistas.
El golpe del 11 de septiembre
1973 siguió a la elección de Salvador Allende a la presidencia de Chile el 4 de
septiembre de 1970, como jefe de la coalición Unidad Popular (UP). Esta fue
dirigida por el Partido Socialista (PSCH) y el Partido Comunista (PCCH), junto
con algunos otros partidos de izquierda y algunos partidos capitalistas
liberales radicales. La victoria electoral sacudió a la elite gobernante. Se
abrió un proceso revolucionario que inspiró a la clase obrera internacional.
Los acontecimientos revolucionarios
en Chile durante este periodo probablemente fueron más allá que en la mayoría
de los países de América Latina en el momento - con la excepción de Cuba. Por
otra parte, la clase obrera desempeñó el papel central en la lucha, que
aterrorizó a las clases dominantes en toda América Latina, EE.UU. y Europa.
Después de la elección de Allende, el embajador de EE.UU. cablegrafió a
Washington: "Chile votó en calma para tener un Estado marxista-leninista,
el primer país del mundo en tomar esta decisión libremente y con
conocimiento."
Los partidos socialistas y
comunistas
El PSCh en ese período era una
criatura completamente diferente a la que existe hoy en día. Formado a
principios de los años 1930, nació en oposición al Partido Comunista
estalinizado, y fue un partido más grande. Estuvo muy a la izquierda del PCCh.
Lo incluía en sus estatutos la constitución a Marx y Lenin, y llamaba al
establecimiento de una Federación Socialista de América Latina. Allende, aunque
en muchos discursos apoyaba el marxismo, no era el candidato de la izquierda
para el PSCh, pero era el candidato de "compromiso" del partido para
las elecciones presidenciales. La victoria de la UP, ocurrió tras una serie de
convulsiones sociales que sacudieron Chile durante la década de 1960. La clase
media se dividió, con una parte cada vez más radicalizada. Esto afectó al
partido capitalistas de centro-derecha, la Democracia Cristiana (DC).Un sector
eventualmente se escindió y formaron la Izquierda Cristiana (IU) y el MAPU, que
terminaron en la UP e incluso en su izquierda. Incluso Tomic, el candidato de
la DC en contra de Allende, reflejó este proceso al apoyar la "relevancia
del marxismo".
La UP implementa reformas
Pocas semanas después de la
formación del gobierno, la Unidad Popular (UP) introdujo importantes reformas.
Inmediatamente se decidieron comidas gratis en las escuelas, los salarios se
elevaron y la reforma agraria comenzó a ser acelerada. Bajo el impacto de la
revolución, las grandes minas de cobre, en gran parte en manos de multinacionales
de EE.UU., fueron nacionalizadas con el tiempo, junto con importantes sectores
de los bancos. Se anunciaron los planes para la nacionalización de cerca de 100
empresas. En el momento del golpe de 1973, más del 40% de la economía estaba en
manos del Estado.
Desde el principio, la derecha
chilena y los militares, junto con el imperialismo de EE.UU., comenzó a planear
el derrocamiento del gobierno de la UP. Inicialmente, se esperaba que una
política de desestabilización y sabotaje económico sería suficiente para
socavar al nuevo gobierno y provocar su caída. Las ordenes del presidente Nixon
de Estados Unidos eran "hacer gritar a la economía". Un embargo
comercial en contra de Chile fue creado. Las fuerzas de la reacción financiaron
los ataques terroristas del fascista "Patria y Libertad, y un cierre
patronal fue encabezado por los propietarios de camiones. Allende ganó las
elecciones con el 36,3% del voto popular. Los partidos capitalistas en el
Congreso le permitieron tomar la presidencia, con esta votación de minoría,
porque fatalmente acordó un pacto constitucional que significaba que no iba a
tocar o interferir con las fuerzas armadas. Esto resultó ser desastroso, como
se desarrollaron los acontecimientos.
La clase dominante esperaba que
podría socavar el apoyo de Allende y entusiasmar a sus partidarios y a los que
estaban vacilando. Al principio, trataron de hacer esto
"constitucionalmente". Usaron el Congreso y el Senado para bloquear e
interrumpir el gobierno. Eventualmente, tuvieron la esperanza de llevar a
Allende a juicio político, para lo cual necesitaban una mayoría de dos tercios,
pero que no pudieron obtenerla. La naturaleza no democrática del sistema
parlamentario significó que la UP no tenía una mayoría en el Congreso o el
Senado. Sin embargo, esta política comenzó a desmoronarse rápidamente, el apoyo
electoral de la UP no sólo se consolidó, incluso aumentó. Todo intento de
socavar al gobierno radicalizó a la clase obrera, empujó adelante el proceso
revolucionario y dio un mayor apoyo electoral al gobierno.
Durante las elecciones
municipales de 1971, los candidatos UP obtuvieron más del 51% de los votos.
Incluso en las elecciones al Congreso, en marzo de 1973, cuando los partidos
pro-capitalistas tenían la esperanza de ganar el 66% de los votos y dos tercios
de los escaños, lo que habría sido suficiente para destituir a Allende.
Fracasaron y la UP obtuvo más del 44% de los votos - más que cuando Allende fue
elegido por primera vez!
El papel de la clase obrera
A diferencia de la Venezuela de
hoy, la clase obrera consciente se vio como la fuerza principal en la
revolución en Chile. Aún cuando Allende disfrutaba de una popularidad enorme,
el culto a la personalidad y los métodos administrativos de arriba hacia abajo,
presente hoy en Venezuela, no predominaban en la Unidad Popular (UP). En Chile,
la clase obrera se había construido una serie de poderosas organizaciones
políticas y sociales con una larga historia y la tradición. Hubo un intenso
debate entre las distintas organizaciones y partidos, y también dentro de
ellos, sobre el programa y la estrategia. Los líderes fueron impugnados y, en
ocasiones, encontraron la oposición de los trabajadores. Donde las antiguas
organizaciones resultaron insuficientes, los obreros construyeron otras nuevas que
fueron más sensibles a sus demandas y necesidades en los lugares de trabajo y
las comunidades locales para dirigir y defender la revolución.
El carácter del proceso
revolucionario bajo la UP tuvo un efecto enorme a nivel internacional. Esto fue
mucho mayor que la simpatía mostrada por capas de los jóvenes hacia Chávez en
Venezuela. La elección de un "marxista" como presidente del gobierno
en Chile, y el papel protagónico en el proceso de la clase trabajadora,
entusiasmo a la clase trabajadora a nivel mundial. También se abrió un debate
sobre cómo alcanzar el socialismo y el papel del Estado. En Gran Bretaña, las
reuniones de los sindicatos y el Partido Laborista debatieron la experiencia
chilena y sus lecciones para el movimiento obrero internacional. Los
partidarios de ‘Militant’ (el precursor del Partido Socialista de Inglaterra y
Gales) propusieron resoluciones en el congreso del Partido Laborista, sacaron
lecciones de Chile y, entre otras cosas, exigieron los derechos sindicales en
las fuerzas armadas chilenas.
Todo intento de contrarrevolución
en Chile provocó una mayor radicalización y movilización de masas de la clase
obrera y sus aliados. La huelga patronal de 1972 llevó al rápido crecimiento de
las organizaciones en los distritos industriales y la formación de la
"cordones industriales". Estos comités fueron elegidos en los lugares
de trabajo, que comenzaron a vincularse en un barrio e incluso en base a toda
la ciudad. Los delegados fueron elegidos y revocables. En la ciudad industrial de
Concepción, en el sur de Chile, formaron una asamblea popular en toda la
ciudad. El control de los trabajadores se estableció en muchos lugares de
trabajo en todo el país. La escasez de alimentos y la especulación causada por
el bloqueo y el sabotaje de los patronos dio como resultado la formación de las
JAP – Juntas de Abastecimiento y Precios "- que organizaban la
distribución de alimentos y trataron de impedir la especulación. Los cordones
asumieron cada vez más un papel político para avanzar y defender la revolución.
Esto se debió en parte a la frustración de los trabajadores en el sistema de
elección democrático parlamentario, lo que significa que la UP no tenía la
mayoría en el Congreso y el Senado, a pesar de que formaba el gobierno. Uno de
los más radicales de los cordones se encontraba en el distrito industrial de
Cerrillos. Este adoptó un programa político que, entre otras cosas, declaró que
"el apoyo al gobierno del Presidente Allende, en la medida, que interpreta
las luchas y reivindicaciones de los trabajadores, la expropiación de todas las
empresas de monopolio con más de 14 millones de escudos en la capital o de
importancia estratégica para la economía, el control de todas las industrias,
granjas, minas, a través de consejos de delegados, delegados revocables por la
base, un salario mínimo y el máximo, el control por los campesinos y
trabajadores del campo de la agricultura y el crédito y la creación de una
Asamblea Popular para reemplazar el parlamento burgués ".
La clase obrera, estaba mucho más
a la izquierda del gobierno y sus líderes, los cuales fueron arrastrados a
tomar medidas más avanzadas por los trabajadores y la juventud radicalizada. En
respuesta a los ataques armados que desató la organización fascista Patria y
Libertad, ante la inoperancia de la policía y el ejército, se formaron
escuadrones de defensa obrera. Estos desarrollos aterrorizaron a la clase
dominante y el imperialismo.
La revolución se extendió a las
zonas rurales, donde los trabajadores agrícolas y los campesinos ocuparon la tierra
y se llevó a cabo un programa de reforma agraria. Más de 10 millones de acres
de tierra fueron redistribuidos.
Los planes para un golpe militar
La clase dominante, junto con el
imperialismo de EE.UU., comenzó a desarrollar rápidamente los planes para un
golpe militar, cuando la posibilidad de derrocar al gobierno de Allende en el
parlamento disminuyó y el proceso revolucionario continuó avanzando. Sin
embargo, en cada etapa, los líderes del PCCh (Partido Comunista) y las
fracciones del PSCh (Partido Socialista) actuaron como un freno y trataron de
detener el proceso revolucionario, con el argumento de que la burguesía
"democrática" no debía ser enajenada y defendieron la
"constitucionalidad" de las fuerzas armadas. La izquierda del PSCh,
incluyendo figuras como Carlos Altamirano, secretario general del partido,
abogó por la creación de "poder popular" y el fortalecimiento de la
revolución. Sin embargo, a pesar de utilizar una retórica muy de izquierda
revolucionaria y marxista, la izquierda del Partido Socialista no propuso
demandas concretas o iniciativas para llevar la revolución hacia adelante y
para derrocar el capitalismo, mientras se estaban implementando los planes para
un golpe militar reaccionario.
Estos hechos llevaron a una
polarización dentro de la coalición de la Unidad Popular (UP) y divisiones
dentro de las partidos que la componían, entre la izquierda y la derecha.
Sin embargo, las fuerzas de la
reacción contaban con unos planes muy detallados y precisos. Henry Kissinger,
Secretario de Estado de EE.UU. en la administración Nixon, envió un telegrama
al jefe de la CIA en Santiago: "Es la política firme y continua que
Allende sea derrocado por un golpe." Los preparativos fueron establecidos.
La reacción calculó su tiempo, esperando el momento oportuno para atacar. Fue
notorio en Chile que un golpe no sólo se discute, si no que puede ser previsto.
En ese momento, se dijo en broma que Allende pasó 23 horas de las 24 horas
preocupandose por el ejército. En junio, sectores de las fuerzas armadas, de
los regimientos de tanques, se movieron antes de tiempo y organizaron una
rebelión contra el gobierno - el llamado "tancazo. Que era demasiado
pronto y fue sofocada por el ejército, bajo las órdenes de Allende. El general
Prats, un partidario de Allende, que sofocó el levantamiento, más tarde fue
asesinado después del golpe de Estado exitoso de septiembre de 1973.
El ’tancazo, en junio, actuó como
el látigo de la contrarrevolución, e impulsó a la clase obrera a tomar medidas
más revolucionarias. Tuvo el mismo efecto que el fracasado golpe de Spinola,
unos años más tarde, en marzo de 1975 durante la revolución portuguesa.
En Chile, el fallido golpe de
junio fue seguido por el anuncio de un plan de nacionalizaciones masivas y por
una creciente demanda por la clase obrera por armas para luchar contra la
amenaza de la reacción.
Sin embargo, a pesar de la
’tancazo ", ni Allende ni los otros líderes tomaron medidas para atacar a
las fuerzas armadas o movilizar y armar a los trabajadores. No se otorgaron derechos
sindicales a las filas del ejército, no se trató de organizar o construir apoyo
en las filas de las fuerzas armadas, muchos de los cuales apoyaron el proceso
revolucionario. Existían las condiciones para dividir a las fuerzas armadas,
pero era necesaria la acción decisiva. Sin embargo, los dirigentes de la UP
estaban encarcelados por la idea, defendida sobre todo por el Partido
Comunista, que un "ala progresista" existía entre un sector de la
clase gobernante. Allende proclamó su determinación de evitar una guerra civil.
Ellos tenían una política de respeto "de la constitucionalidad de las
fuerzas armadas" y de un programa gradual paso a paso de reformas que,
eventualmente, podría establecer el socialismo. En la práctica, esta
"teoría de etapas" permitió dar tiempo a la clase dominante para
preparar sus fuerzas al choque, cuando el momento fuera más oportuno. No dio
lugar a la evitación de una guerra civil, si no al hundimiento del movimiento
revolucionario en sangre.
Pacto constitucional
Desde el principio, Allende sentó
las bases para su propia derrota, cuando acordó no tocar el ejército en el
fatal "pacto constitucional". La máquina del estado se dejó en manos
de los generales y la reacción, sin ningún tipo de reto. Allende adoptó una política
de apaciguamiento - incluso de nombrar a tres generales - incluyendo a Augusto
Pinochet al Consejo de Ministros, en un intento fallido para tranquilizar a los
militares y a la clase gobernante. Allende contó con el apoyo de cuatro de los
veintidós generales pero su política lo dejó impotente, y sus seguidores fueron
retirados de manera sistemática y finalmente ejecutados. Los republicanos en
España, en la década de 1930, jugando "sillas musicales", por lo
menos trasladaron a Franco en todo el país, para tratar de evitar la
organización de la sublevación militar fascista. Sin embargo, Allende hizo un
ministro del gabinete a Pinochet e incluso el Jefe de Estado Mayor, tras la
renuncia forzada del general Prats por los conspiradores golpistas.
Por otra parte, cuando sectores
de la tropa intentaron acudir en ayuda de la revolución y oponerse a un golpe
de Estado, la política de "constitucionalidad" significaba el apoyo
escandaloso de Allende de la jerarquía reaccionaria golpista. En agosto, en el
puerto naval de Valparaíso, 100 marineros fueron detenidos por
"incumplimiento de deberes militares". De hecho, habían descubierto
planes para el golpe de Estado y declararon que se oponían a ellos. En lo que
se conoce como su hora más oscura, Allende, apoyó a la jerarquía de la marina,
que arrestó y torturó a este grupo de la flota de guerra!
Hasta un millón de personas se
manifestaron frente del balcón del Palacio Presidencial, donde Allende estaba
de pié, dos días antes del golpe de Pinochet. Estos trabajadores, jóvenes y
estudiantes, a sabiendas de la inminencia del golpe, exigieron armas para
defender la revolución. También exigieron el cierre del parlamento burgués.
Los líderes de la izquierda del
PSCh y otros prometieron que las armas estaban escondidas y se distribuirían
cuando fuera necesario. En realidad, nada se hizo para armar a la clase obrera
contra la sangrienta contrarrevolución.
El golpe de Estado
Dos días después, los
conspiradores golpearon, aprovechando que las armadas navales de Chile y de
EE.UU. realizaron ejercicios conjuntos en la costa chilena. En el día del golpe
de Estado, la central sindical, la CUT, llamó a los trabajadores para que
fueran a las fábricas y esperar instrucciones. Esta política equivocada era
justificada citando erróneamente una referencia de Lenin a las fábricas como
las fortalezas de la revolución. En marcado contraste con los heroicos obreros
de Barcelona, en España en 1936, que al escuchar de la rebelión fascista de
inmediato pasaron a la ofensiva y tomaron por asalto el cuartel militar y
derrotaron a los fascistas. En Chile en septiembre de 1973, una protesta armada
de las masas y un claro llamado a los soldados a unirse a la revolución era la
única posibilidad en esta etapa final para salvar la revolución y conseguir la
derrota del golpe de Estado.
En cambio, como el golpe de
Estado se desarrolló, los trabajadores quedaron aislados en sus fábricas, en
espera de ser interceptados por los destacamentos armados del ejército.
Una vez en el poder, el ejército
desató una sangrienta época de represión y masacre.
Más discriminatoria en su
ejecución que el golpe de Estado en Argentina y otros países
de América Latina, fue una
operación clínica despiadada dirigido a los trabajadores más políticamente
conscientes y activos y la juventud. Mientras que más personas perdieron la
vida en la "guerra sucia" en Argentina, la conciencia de escoger
activistas políticos y líderes de los trabajadores locales decapitó al
movimiento obrero. Entre los asesinados durante los primeros días del golpe de
Estado estuvo el cantante de folk revolucionario chileno, Víctor Jara, que fue
detenido con otros de miles de personas y llevado a un Estadio de Santiago.
Los Chicago Boys en la ciudad
El golpe de Estado estuvo
acompañado por la llegada de los "Chicago boys" - un equipo de
economistas de derecha - y la liberación de las políticas neoliberales que han
tenido un efecto devastador de la clase obrera chilena. El régimen militar duró
hasta 1990.
Desgraciadamente, los dirigentes
del Partido Socialista y el Partido Comunista no aprendieron de las lecciones
de esta sangrienta derrota. Con el colapso de los regímenes estalinistas y las
economías planificadas, abandonaron cualquier defensa de las ideas socialistas
y formaron aún más las alianzas con lo que ellos consideran sectores
"progresistas" de la clase dirigente chilena. Durante veinte años,
desde el fin del régimen militar y la "transición", el PSCh ha estado
en una alianza con la Democracia Cristiana y en la que fue coalición gobernante,
la Concertación. En el gobierno, el PSCh continuó con las políticas de
privatización y el neoliberalismo. El Partido Comunista ha tratado de actuar
como una "izquierda" asesora de la Concertación, colgándose de las
colas de su chaqueta, desesperado por tratar de asegurar algunos escaños en el
Parlamento, como una recompensa. En las últimas elecciones, el Partido
Comunista consiguió finalmente que se le concediesen un par de plazas!
Modelo chileno
La economía chilena ha sido
presentada como un modelo en toda América Latina y a nivel global. El
crecimiento económico, que tiene un promedio de más de 5,5% anual, se ha
utilizado para justificar la política neoliberal extrema que comenzó bajo el
régimen militar y ha continuado desde entonces. Se ha basado en un elevado y
creciente precio del cobre, que representa el 15% del PIB, y la exportación de
productos de madera, el vino y la agricultura. Sin embargo, a pesar del
crecimiento, Chile se ha convertido en una de las sociedades más desiguales en
América Latina - una de las tres con mayor desigualdad en todo el continente.
Esto ha resultado en una situación social cada vez más explosiva, que se
refleja en la tremenda lucha de los cientos de miles de jóvenes en los últimos
meses. Al mismo tiempo, la victoria de los sucesivos gobiernos de la
Concertación durante los últimos veinte años, que sólo han actuado para
defender los intereses de los ricos, se ha traducido en el crecimiento de la
alienación política de todas las instituciones políticas heredadas de la
dictadura. Todos los principales partidos políticos han defendido las políticas
iguales o similares. El sistema electoral, puesto en marcha por Pinochet, está
diseñado para mantener los dos grandes bloques políticos, en un sistema
parlamentario casi en punto muerto. El llamado sistema “binomial”- diseñado por
Jarulselski en Polonia, hace imposible que cualquiera de los partidos fuera de
los dos grandes bloques sea elegido, si es fuera del
"centro-izquierda" de la Concertación o la derecha.
La enajenación de los partidos
políticos que han defendido el sistema económico y político se refleja en un
bajo nivel de inscripción electoral de los jóvenes. Alrededor del 75% de los
votantes jóvenes ni siquiera se registra para votar. La ausencia de una
alternativa, y el descontento con la Concertación, dio como resultado la
victoria de la coalición de derecha encabezada por Sebastian Piñera. Como la
mayoría de la casta de líderes políticos en Chile, que proviene de una dinastía
familiar, su hermano mayor fue ministro de Pinochet y su padre era el embajador
de Chile ante la ONU entre 1964-1970.
La victoria electoral de Piñera
actuó como un látigo de la contrarrevolución y desató toda la frustración y la
alienación que se ha ido acumulando durante los últimos veinte años. Una nueva
generación ha estallado en la lucha, que marca el final de la llamada
"estabilidad", de la que se jactó la clase dirigente chilena desde el
fin de la dictadura militar.
Jóvenes en rebelión
Durante meses, la universidad y
los estudiantes de secundaria han ocupado las universidades y escuelas, han
realizado manifestaciones masivas de cientos de miles, "besatones" y
otras formas de protesta para exigir un sistema de educación gratuita y digna.
Se han enfrentado a la represión estatal brutal como no se veía desde los días de
la dictadura, lo que resultó en el asesinato de un joven de 16 años. Este
movimiento juvenil cuenta con el apoyo masivo entre la población - de acuerdo a
un sondeo de opinión, 85% apoyaron a los estudiantes.
Durante el movimiento, los
trabajadores del cobre convocaron a una huelga de un día con el apoyo de los
estudiantes. Es significativo que esta huelga fue convocada el 11 de Julio - el
mismo día que Allende nacionalizó la industria del cobre. Los estibadores y
otros sectores de los trabajadores manifestaron su apoyo. Los estudiantes
también tomaron las demandas de los trabajadores del cobre y el llamado para la
nacionalización de este sector de la economía. Había similitudes con Francia en
1968, cuando los estudiantes en revuelta se unieron a la clase obrera. Sin
embargo, también hubo importantes obstáculos y dificultades a superar en Chile,
algunos derivados de la herencia de la dictadura, otros que reflejan las
dificultades que enfrenta la clase trabajadora de hoy y los efectos de un
liderazgo sindical en quiebra, así como la aplicación de las políticas neo
liberales.
Los estudiantes miraron hacia los
trabajadores y organizaron concentraciones y protestas en apoyo de los
trabajadores del cobre. Sin embargo, los dirigentes del sindicato de
trabajadores disuadieron a los trabajadores de asistir a tales manifestaciones.
Como reflejo de esta enorme presión, la CUT, la central sindical se vio
obligado a llamar a dos días de huelga general el 24 y 25 de agosto. Sin
embargo, se desaprovechó esa oportunidad por los dirigentes de la CUT. Durante
veinte años, la dirección de la CUT ha actuado como un apéndice de la
Concertación. Los jóvenes perciben la CUT como una institución más del sistema.
Simplemente llamar a una huelga desde arriba no es suficiente. Con ninguna
campaña en los lugares de trabajo o de las comunidades locales para preparar a
los trabajadores y aumentar su confianza y sin un plan claro para defender a
los trabajadores víctimas, muchos trabajadores se sintieron intimidados para
tomar acciones.
Las consecuencias de las
políticas neoliberales significan que la preparación de una huelga es aún más
importante. En el sector privado, muchos trabajadores ni siquiera tienen un
contrato y trabajan sobre una base diaria o por hora, con temor a que fácilmente
podían perder sus trabajos. Incluso en el sector público, se estima que el 50%
de los trabajadores no tienen contrato. Esto hace que la tarea de construir
sindicatos efectivos aún más difícil. Hay profesores, por ejemplo, que se
denominan "profesores taxis". Ellos enseñan durante unas horas en una
escuela y luego deben salir corriendo a otra por un par de horas y no tienen
contrato. Como resultado de estas debilidades, y una dirigencia sindical que no
está preparada para luchar, la huelga tuvo un impacto limitado a pesar de
disfrutar de la simpatía masiva del grueso de la población.
La construcción de comités de
lucha en los lugares de trabajo y asambleas en las comunidades locales es una
tarea crucial y parte de la reconstrucción del movimiento obrero, que ahora se
plantea con urgencia en Chile, como en otros países.
El papel de los partidos
políticos, incluido el Partido Comunista, fue otra de las características de
este movimiento. La alienación de los jóvenes hacia el sistema y las
instituciones se reflejó en una reacción muy pronunciada en contra de la idea
de los partidos políticos. El Partido Comunista, que ha actuado como un
apéndice de la Concertación, y que incluso cuenta con su propia universidad
privada, se ve con una luz similar! El papel del Partido Comunista reforzó el
estado de ánimo anti-partido, que también estuvo presente en los movimientos
juveniles recientes que estallaron en España y Grecia.
Esto no ha significado que el
movimiento sea "apolítico". Los jóvenes de Chile exigen la nacionalización
de la industria del cobre, la educación gratuita y digna, en contraposición a
la idea de la educación como una "mercancía". Sin embargo, reaccionan
en contra de la idea de un partido político porque no han tenido la experiencia
de un partido que sea diferente y que consideren como la representación de sus
propios intereses.
Si bien esta fue una complicación
en el movimiento, que representa la primera reacción de una nueva generación
que acaba de lanzarse a la lucha por la primera vez. Se trata de una reacción
temporal a los partidos políticos del sistema que ya existen.
Una fuerza organizada, un nuevo
partido político, que pueda canalizar la determinación de las nuevas
generaciones a luchar por un cambio y que haya aprendido las lecciones de las
luchas anteriores, se plantea objetivamente en la lucha y en la crisis que se
está desarrollando. A través de la experiencia de mas luchas y batallas, capas
significativas de aquellos que acceden por primera vez a la lucha, pueden
empezar a sacar la conclusión de que necesitan construir una nueva fuerza y un
partido que represente sus intereses. Los marxistas deben contribuir a este
proceso basado en la experiencia de las luchas anteriores y explicar por lo que
un verdadero partido de los trabajadores y los jóvenes y cómo va a ser
diferente a los partidos existentes que defienden el sistema.
Nuevas batallas de clase están
surgiendo en Chile. Recordar el primer 11 de septiembre y extraer las lecciones
de esta derrota sangrienta, puede ayudar a las nuevas generaciones a prepararse
para los combates de las luchas de clases y también preparar el camino para
derrocar el sistema capitalista y comenzar una verdadera alternativa socialista
democrática.
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