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SIRIA Y EGIPTO - PROCESO DE REVOLUCIÓN Y CONTRA-REVOLUCIÓN

Posted by Nuestra publicación: on miércoles, noviembre 20, 2013

19/11/2013
¡No a la intervención imperialista en Siria! ¡Por un movimiento independiente de los trabajadores y oprimidos!
Danny Byrne, CIT. Publicado originalmente en el número de "La Brecha" de octubre. 


El estallido hace ya más de dos años de la llamada “primavera árabe” fue una fuente de inspiración para millones de trabajadores, pobres y jóvenes de todo el mundo. Los movimientos de masas - con un fuerte peso del movimiento obrero organizado en ambos casos - que derribaron a los dictadores Ben Ali y Mubarak en Túnez y Egipto aparecieron como poderosas muestras de la posibilidad, efectividad y fuerza aplastante de la acción masiva revolucionaria, ante la cual ningún régimen ni gobierno puede sostenerse en pie.
Pero a la vez de reconocer la fuerza inspiradora y revolucionaria que supusieron estos magníficos movimientos, el CIT avisó de las peligrosas contradicciones presentes en estas situaciones revolucionarias que, de no ser resueltas, amenazaban con entorpecer y hacer descarrillar los procesos. Dos años después, a la hora de reflexionar sobre cómo han avanzado dichos procesos revolucionarios, hemos de reconocer que siguen vivos y en marcha, pero que además, las contradicciones de los movimientos revolucionarios no han sido superadas definitivamente. Además, la marcha de los acontecimientos muestra como estas contradicciones, amenazan en muchos casos con convertir la "primavera" revolucionaria en un "invierno" de reacción. 
Sobre todo el desarrollo de los acontecimientos en Siria, con una guerra civil que es cada vez más entre dos bandos liderados por reaccionarios, debe servir como un aviso serio a los trabajadores de la región entera de lo que puede acabar pasando si la clase trabajadora no consigue imponer su propia solución.

Egipto: la "segunda revolución"

La principal contradicción de la que hablamos es bastante sencilla. En todos los países de la región, el motor decisivo de los movimientos contra el régimen ha sido el mismo: la movilización masiva de la mayoría social de trabajadores, jóvenes y pobres. Y más aun, en los casos de Egipto y de Túnez ha sido la acción organizada del movimiento obrero (con oleadas repetidas de huelgas masivas) la que dio los golpes más fuertes y efectivos a los dictadores. Pero a pesar de este hecho, el liderazgo de estos movimientos, sobre todo en el plano político, no ha sido representativo de los intereses de los que impulsaron la revolución. Una vez tras otra, movimientos de masas que lucharon no solo contra dictadores sino también contra las condiciones de miseria que les impone el sistema capitalista e imperialista han conseguido derrocar a líderes opresores, para luego ser sometidos a un nuevo gobierno que, hablando en nombre de la revolución, protege y mantiene el sistema de explotación y las políticas neoliberales contra las que el pueblo se ha levantado.
En este sentido, el caso de Egipto es especialmente llamativo. Un movimiento de masas y de huelgas indefinidas derribó a Mubarak. Pero después de una victoria de este tipo, la cuestión decisiva que se ha de plantear es la cuestión del gobierno: ¿quién va a gobernar y con qué políticas? En ausencia de una alternativa política preparada por el propio movimiento obrero y popular, se presentan otras fuerzas con intereses ajenos para llenar el vacío. Y así ha sido con la elección de los hermanos musulmanes, con Mursi como presidente: un presidente "revolucionario" que recién llegado al poder se dedicó a actuar contra las propias fuerzas de la revolución, reprimiendo huelgas obreras en varios sectores, mientras que las fuerzas de seguridad continuaron ejerciendo su venganza contra los activistas revolucionarios, con centenares de detenciones, torturas y asesinatos.
En el primer año del gobierno de Mursi hubo más de 1000 huelgas por todo el país, muchas más de las que hubo durante el último año bajo gobierno de Mubarak. Los problemas fundamentales sociales y económicos que caracterizaron la vida bajo Mubarak - el desempleo masivo, la inflación y los precios insoportables de productos de primera necesidad - empeoraron bajo Mursi. Así que el proceso revolucionario ha continuado, con más profundidad y fuerza popular. Los trabajadores en lucha empezaron rápidamente a construir sus propias organizaciones, sobre todo sindicatos independientes, que pasaron de 20.000 trabajadores en el último periodo de Mubarak, a más de 2 millones de afiliados en la actualidad.
Los marxistas entendemos que la revolución es un proceso, no un acto solitario. En una situación revolucionaria en la cual los trabajadores carecen de una solución política definitiva - un proyecto de gobierno alternativo de los trabajadores, en el que éstos pasen a ser dueños de la riqueza del país - este proceso puede tardar bastante tiempo en madurar. Grandes resurgimientos de la lucha se repiten, con los trabajadores levantándose contra cualquier nueva solución que el capital les intenta imponer. Esta es la base fundamental de lo que se ha llamado la "segunda revolución" en Egipto. Un movimiento de movilizaciones aún mas masivas que el que derrocó a Mubarak explotó en las calles y en las fábricas, con una jornada de manifestaciones el 30 de Junio, en la cual hasta 20 millones de personas participaron, seguramente una de las movilizaciones más numerosas de la historia. Los sindicatos independientes organizaron una huelga general para echar definitivamente a Mursi y la hermandad musulmana, que obviamente cayeron ante un movimiento así.
Pero se planteó de nuevo la misma cuestión: ¿cuál es la alternativa? Lamentablemente, el movimiento obrero en Egipto todavía no ha desarrollado una expresión política independiente: un partido de los trabajadores. En su ausencia, volvió a pasar lo de siempre: un elemento ajeno al movimiento - el ejército y sus generales - se presentó como salvador de la nación y protector de la revolución, aunque los mismos generales fueron en su momento una parte fundamental del régimen de Mubarak (su líder, Al Sisi, fue jefe de inteligencia militar en 2008). Además, el ejército egipcio es un verdadero poder económico en el país, donde los generales juegan un papel muy importante en la economía (por ejemplo, el 30% de los recursos de petróleo son propiedad de los generales).
Existen ciertas ilusiones en el potencial progresista o revolucionario del ejército en Egipto, teniendo en cuenta la historia del país y el papel que jugó en el régimen radical de Nasser de los años 50. Pero este gobierno también se va a dirigir contra los que hicieron la revolución por su naturaleza de clase. Como con el gobierno de Mursi, la tarea de los revolucionarios en Egipto es explicar pacientemente a las masas la naturaleza de este gobierno, e ir preparando un nuevo movimiento, esta vez armado con un programa político para acabar con la dominación del capitalismo, tanto nativo como extranjero, islamista o secular, a través de la transformación revolucionaria de la sociedad y la planificación socialista y democrática de la economía para satisfacer a la mayoría y eliminar su miseria. La lucha por un partido político de los trabajadores, de la revolución, con un programa socialista, es la tarea principal que queda por cumplir.

Siria: ¡No a la intervención imperialista! Ni régimen ni "oposición". Por un movimiento independiente y no sectario de los trabajadores y oprimidos.

Después de la primera fase de la "primavera árabe" en 2011, con el derrocamiento de los dictadores en Egipto y Túnez, llegó una nueva fase más peligrosa, caracterizada por la cuestión de intervención del imperialismo mundial en Libia, y ahora en Siria. Cabe recordar que las sangrientas dictaduras de la región son una parte fundamental del sistema de expolio y saqueo de estos países y sus recursos por el imperialismo, así que la caída de Ben Ali y Mubarak supuso una gran amenaza para los imperialistas, y para la "estabilidad" que necesitan sus empresas. Por eso, los imperialistas, sobre todo los estadounidenses, británicos y franceses, que tienen intereses actuales e históricos en la región, buscaron desde el primer momento la manera de intervenir y solventar la situación en su propio beneficio.
Vieron su oportunidad en Libia, donde intervinieron para echar a Gadafi, acabando así con el movimiento de masas que hasta entonces se había enfrentado al dictador. Este ataque tuvo motivos variados: fue la entrada decisiva del imperialismo en el juego regional para frenar los procesos revolucionarios y sirvió para diluir y minar el carácter popular y de base de los movimientos. Ante un escenario así, la única posición posible que pueden adoptar los marxistas es la de oposición total y frontal a la intervención del imperialismo, que es por naturaleza totalmente incapaz de jugar un papel progresista en ningún país del mundo. Sólo los trabajadores y pobres organizados independientemente representan a fuerzas fiables para proseguir una lucha contra un régimen dictatorial como los de Gadafi en Libia y El Assad en Siria. Por mucha presión que haya para hacerlo, es un error criminal para la izquierda apoyar una intervención de este tipo, un error que lamentablemente hemos visto cometido por varias organizaciones internacionalmente, incluso en el estado español en el caso libio.
En los últimos meses, se ha desarrollado un nuevo debate parecido sobre Siria, donde el imperialismo de EE.UU, Francia y Gran Bretaña había decidido intervenir militarmente con la justificación de los ataques con armas químicas del régimen (que en ningún caso pueden ser peores que los ataques químicos del imperialismo en Irak y muchos otros países más a lo largo de la historia). En este debate los revolucionarios tienen que volver a insistir en una oposición a cualquier intervención imperialista. Al intervenir en Siria, el imperialismo no tiene ninguna motivación "humanitaria" ni pretende acabar con los masacres, sino llevar a cabo sus propias masacres. Por ahora, Obama, Cameron y compañía no han podido intervenir de forma directa, principalmente por la oposición masiva doméstica a la apertura de nuevas guerras imperialistas en la región, después del los fracasos de Irak y Afganistán. Es esta oposición la que refleja la negativa del parlamento británico a autorizar la intervención y la inseguridad sobre si el congreso de EE.UU lo haría igual. Pero todavía la amenaza de una intervención no ha desaparecido, dada la inestabilidad del nuevo "acuerdo" de Obama con el capitalismo ruso que tiene intereses económicos y políticos en sostener a El Assad.
En Siria, las contradicciones fundamentales que vimos en los procesos en otros países de la región han pesado enormemente. Un movimiento que en principio desafío a El Assad desde un punto de vista popular, pero sin fuertes organizaciones unitarias de los trabajadores, ha degenerado en una guerra civil sangrienta entre las fuerzas del régimen y una "oposición" liderada por elementos pro-occidentales por un lado, e islamistas reaccionarios tipo Al Qaeda, por otro. En vez de ser una expresión sana de una revolución, la guerra actual en Siria es una expresión podrida de una lucha armada entre diferentes facciones de una élite, en la cual los trabajadores, como clase, no tienen ningún representante. En una intervención imperialista, los marxistas revolucionarios no pueden apoyar al régimen reaccionario de El Assad (que hasta hace muy poco colaboró con gusto con Obama, Bush y compañía) ni a la "oposición".
Por muy complicado que puede parecer, el único camino a seguir para ir superando estas contradicciones es el de la lucha para forjar un movimiento obrero fuerte, independiente y socialista. Sólo un cambio de sistema, que instale el socialismo, sobre la base de la propiedad pública y democrática de los recursos y la riqueza en la región puede acabar con las dictaduras brutales, con el sectarismo étnico y religioso y con la miseria económica. Los marxistas de todos los países hemos de saludar e impulsar todos los avances en este sentido de los trabajadores egipcios, tunecinos, sirios...

Egipto: Uno de los mayores movimientos de masas en la historia gatilla golpe militar

Posted by Nuestra publicación: on martes, julio 16, 2013
       
            La revolución debe continuar! Por un gobierno de los trabajadores y los pobres!

Aysha Zaki, Comité por una Internacional de Trabajadores, CIT.
11/07/2013


Durante la última semana de eventos tumultuosos en Egipto, Aysha Zaki ha discutido con  activistas de la oposición socialista en El Cairo sobre el movimiento de masas contra el dominio de la Hermandad Musulmana, el golpe militar, el movimiento obrero y las principales tareas que enfrentan los socialistas. El siguiente artículo está basado en estas discusiones.

La última semana ha visto una de las más grandes manifestaciones revolucionarias de masas en la historia humana. El 30 de junio el levantamiento de masas en Egipto fue una continuación de  la revolución del 25 de enero del 2011 por  "pan, libertad y justicia social". Dentro de tres días, 20 a 25 millones de personas se movilizaron en las calles,  "Comités Populares Revolucionarios” fueron relanzados, y tres ciudades industriales se declararon  en desobediencia civil y cientos de sindicatos independientes convocaron a una huelga general.

Los altos mandos militares intervinieron  y retiraron a  Morsi de la Hermandad  Musulmana (HM) de la presidencia; fue una acción  dirigida para remover un grupo rival y un acto consciente para evitar que los trabajadores organizados  tomaran  la lucha política en sus lugares de trabajo y entraran en la escena revolucionaria. La fuerza de la oposición masiva a Morsi ha significado  que, por ahora, los mandos  militares no quieran aparecer que ellos han tomado el poder por su propia cuenta, pero están dispuestos a compartir el poder con los líderes pro-capitalistas asociados con la oposición a Morsi.

Gobierno Provisional

Las primeras figuras presentadas por el gobierno interino fueron liberales pro-capitalistas y líderes religiosos. Al Baradei, un político neo-liberal y ex jefe del organismo de control nuclear de la ONU, fue uno de los nombrados por el primer ministro interino. Esto fue recibido inmediatamente con la oposición del partido salafista de  extrema derecha, Nour. Los dirigentes de Nour habían participado en las conversaciones de la 'Hoja de Ruta' post-Morsi con el ejército, pero ahora han amenazado con retirarse.
Diferentes grupos de activistas y medios de comunicación en Egipto han informado que los miembros del Partido Nour han participado en las protestas a favor de Morsi, mientras que sus líderes estaban sentados con los altos mandos  del ejército para discutir la hoja de ruta. Esto lleva consigo dos indicaciones; la dirección se ha separado de la base  y / o quiere utilizar las protestas callejeras para presionar a los altos mandos militares para que les garanticen un lugar en el gobierno interino, mientras quedan en buenos términos con los partidarios de HM para ganar  su apoyo en las elecciones. El partido Nour está claramente tratando de presentarse como una alternativa a la HM, ampliamente odiada y desprestigiada.

Reacción islamista de derecha

Cientos de miles de partidarios de Morsi han estado protestando, con varios enfrentamientos con el ejército y otros con los opositores a Morsi. Decenas han muerto y cientos han sido  heridos en menos de una semana. Activistas en Egipto informaron que durante los primeros enfrentamientos entre los manifestantes, el ejército sólo intervino cuando la lucha había terminado. Y otros informes a continuación señalaban que los altos mandos del ejército tenían  conversaciones con algunos líderes  HM para que participen en el nuevo gobierno - señal de una posible escisión en el partido HM.

Desde el derrocamiento Morsi, los líderes HM y sus seguidores han dicho en repetidas ocasiones que permanecerían en las calles hasta que Morsi fuera restaurado en el cargo, y los clérigos pro-Morsi han estado haciendo agitación sectaria que se ha traducido en ataques sobre activistas jóvenes  y gente común. Matones islamistas de extrema derecha  han sido filmados con banderas de Al-Qaeda en las protestas, atacando y abusando de jóvenes manifestantes y mujeres desarmados. El día que los clérigos salafistas empezaron a hablar de "mártires de la legitimidad", un vídeo horrible fue publicado en Youtube y Facebook que muestra a  matones salafistas y de  Al-Qaeda golpeando y lanzando a adolescentes de un techo.

La agitación de las ideas reaccionarias también se ha reflejado en el aumento del número y la brutalidad de las violaciones en grupo y la violencia sexual  dirigida a mujeres manifestantes en todo Egipto, pero sobre todo en El Cairo. En la noche del 30 de junio se registraron más de 100 casos de asalto sexual sólo en la Plaza Tahrir! Estos métodos machistas y reaccionarios se han usado en Egipto contra mujeres activistas por los matones bajo Mubarak, durante el gobierno militar y bajo Morsi. Se informó la semana pasada que la policía, incluso ha llevado a cabo "pruebas de virginidad" a las víctimas de violación, en la noche del derrocamiento de  Morsi!


¿Un "golpe de Estado" o una "revolución"?

Cuando Obama expresó su "preocupación por la violencia en Egipto" después de la intervención del ejército la semana pasada, la respuesta de una capa de trabajadores y jóvenes fue exigir el fin de las injerencias imperialistas (en referencia al apoyo de EEUU a  Morsi  en el último año) y para afirmar que los hechos del 30 de junio fueron una "revolución del pueblo" o un "golpe del pueblo".

Mientras que el estado de ánimo entre la juventud egipcia y  los trabajadores sea de cada vez mayor  confianza, la izquierda tiene la responsabilidad de advertir que no hay nada progresista en el rol de los altos mandos militares. El ejército se sintió obligado a tomar acciones - incluso le fue impuesto - para colocarse a la cabeza  y tratar de desviar y contener el movimiento de masas de decenas de millones. Al mismo tiempo, parece claro que al menos los altos mandos militares se reunieron con algunos de los líderes anti-Morsi antes de su derrocamiento. Los militares querían tanto explotar, como  tratar de controlar el movimiento. En esto, ellos sólo estaban actuando en su propio interés y como parte de las clases dirigentes que defienden el sistema existente. Vale la pena recordar que el ejército egipcio es el segundo ejército más respaldado por Estados Unidos en la región, en segundo lugar tras el ejército israelí!

Sin embargo, cuando los socialistas advierten sobre las consecuencias de la intervención militar, es diferente a la descripción de los partidarios HM como un "golpe contra la legitimidad de las elecciones". La Hermandad Musulmana sólo se refiere a su "derecho" a seguir gobernando de manera autoritaria, imponiendo políticas neoliberales. Ellos ignoran completamente el hecho de que el golpe de Estado fue forzado en los altos mandos del ejército después de que más de 20 millones de personas salieron a las calles pidiendo la renuncia de Morsi  y que amenazaron con ir más allá y derribar todo el podrido sistema.

Los jefes del ejército, que controlan industrias enteras y hasta un 40% de la economía egipcia, ya han tomado el control directo del aparato estatal. Las direcciones militares han declarado que darán  "protección a los logros y aspiraciones del gran pueblo de Egipto, a cualquier costo". Pero los militares serán  utilizados para atacar a los trabajadores, si la clase dominante se enfrenta a los lugares de trabajo en huelga - como se ha visto  y según informaron  miembros del CIT, durante el apogeo del movimiento de huelga en febrero de 2011.

Durante los últimos dos años y medio, las huelgas y protestas de trabajadores de los sectores público y privado han estallado en todo el país, siendo las demandas más comunes  la remoción de empresarios, gerentes, jefes de seguridad y los corruptos dirigentes sindicales. Los trabajadores han entrado en conflicto con los dueños de grandes negocios, los restos del régimen de Mubarak, y partidarios HM, en su lucha por mejores salarios y condiciones.

Cientos de sindicatos independientes se han establecido en lugares de trabajo y en todos los sectores clave. La diferencia en el proceso revolucionario hoy en día es la inmensa magnitud de las protestas y el estado de ánimo confiado y radicalizado a través de la clase obrera y las masas pobres de la sociedad.

Lo que las clases dominantes a nivel regional como a nivel internacional más temen, sobre todo,  es el estado de ánimo dominante en las calles para que la revolución continúe y la confianza expresada por los trabajadores y los jóvenes en las protestas. Hay una fuerte determinación de las masas de que el presidente que nombre el ejército tendrá que cumplir la voluntad de las masas. Si bien puede haber algunas ilusiones en el ejército entre una capa, la mayoría de los jóvenes y los trabajadores creen que si el próximo presidente no representa los intereses de las masas la revolución va a deshacerse de él también, al igual que lo hizo con los dos anteriores.

El imperialismo EE.UU. interfiriendo cautelosamente

Al igual que en Siria, el gobierno de EE.UU. está interfiriendo con cautela desde detrás de la escena. Por un lado, se trata de seguir la velocidad de los acontecimientos y los cambios en el equilibrio de fuerzas que se ve a menudo en un proceso revolucionario, y, por otro lado, los EE.UU. está tratando de evitar ser visto al lado de las secciones más impopulares de la clase dominante.

El imperialismo de EE.UU. está principalmente preocupado de interferir abiertamente en una región de revoluciones y guerras, y provocar un efecto contrario a  sus intereses. Un estado de ánimo anti-imperialista en Egipto ha ido creciendo y cuando las enormes protestas contra Morsi tuvieron lugar la semana pasada, el gobierno de EE.UU. pensó  que no tenía más remedio que respaldar al ejército - aunque con cautela. Pero con toda probabilidad, los EE.UU. prefiere ver un régimen del tipo  "unidad nacional" tomando forma,  para defender los intereses capitalistas e imperialistas, y acabar con una mayor agitación.

Los trabajadores y los pobres pagan el precio!

En medio de las protestas masivas, las personas se han apresurado a las tiendas para ver la escasez de algunos alimentos y los elevados  precios. Se espera que los precios de la carne aumentaran en un 30% durante el Ramadán, en comparación con el año pasado. Los precios de las almendras, las avellanas y los pistachos se han incrementado hasta en un 50% respecto al año pasado. En un intento por calmar el enorme malestar social que se está acumulando, los Ministerios de Agricultura, Inversiones y Desarrollo Local, y Abastecimiento y Comercio Interior  han ofrecido al menos 20 alimentos básicos en las tiendas de propiedad estatal con un descuento del 15% durante el Ramadán. Estos incluyen arroz, azúcar, aceite, mantequilla, verduras y productos lácteos. Sin embargo, aunque se trata de una concesión y sería bien recibida por las masas trabajadoras y pobres, esto es demasiado poco y demasiado tarde. La mitad de los egipcios viven en la pobreza absoluta y los informes recientes muestran que hasta 36 millones de personas están cesantes  - un aumento de 63.000 o un 1,8% respecto al trimestre anterior.

El capitalismo egipcio se está hundiendo en una crisis profunda. Los cortes de electricidad, escasez de agua y las largas colas en las estaciones de servicio se han convertido en una característica común. El valor de la libra egipcia ha caído frente al dólar de EE.UU. en un 12% entre diciembre de 2012 y mayo de 2013. Los precios de los alimentos son insoportables para el 25% de la población que gasta la mitad de sus ingresos en alimentos.

Las luchas obreras y el creciente descontento

En los dos últimos años y medio, los trabajadores han estado construyendo activamente sus propios sindicatos independientes, cada vez más vinculados entre las ciudades y los sectores. El Centro Egipcio para los Derechos Económicos y Sociales (ECESR) registró 3817 huelgas y protestas de trabajadores en 2012, y más de 2400 sólo en el primer trimestre de 2013. Estas protestas han incluido retiros colectivos de ocupaciones laborales y de trabajo, manifestaciones, bloqueos, huelgas de hambre y protestas por el aumento de precios, la falta de combustible y agua potable, y en contra de los cortes de energía.

Las luchas industriales se intensificaron  desde la elección de Morsi. Sobre el 70% de todas las acciones industriales durante 2012 se produjeron después de Morsi asumió el cargo, alcanzando un promedio de más de 450 huelgas y protestas cada mes, entre julio y diciembre, y 800 eventos diferentes cada mes, entre enero y marzo de 2013.

La mayoría de las huelgas de este año han estallado en demandas por aumento de salarios y la seguridad laboral, y en contra de la mala gestión, la intimidación, la corrupción y los cierres de fábrica. Los trabajadores de las empresas eléctricas de todo el país han estado en huelga nacional contra las condiciones inhumanas y el aumento de la corrupción en el Ministerio de Electricidad y Energía. Esta fue la primera vez que los trabajadores de todo Egipto han tomado medidas de huelga conjunta por salud, becas escolares para sus hijos y  derechos sindicales.

Las divisiones de clase dentro de las fuerzas del Estado

Los altos mandos de  las fuerzas estatales temen ampliar las divisiones de clase, sobre todo después de que la policía marginada de las atrocidades llevadas a cabo bajo Mubarak, ahora están recurriendo a la lucha por mejores condiciones. El mes de marzo vio huelgas entre la policía y las Fuerzas de Seguridad Central (a menudo ocupadas como policía antidisturbios) con al menos 60 estaciones de policía y 10 campamentos  implicados en todo el país.

Las  bases de la policía son reclutadas entre los más pobres y de las principales  zonas rurales en Egipto. Ellos están mal pagados y, sin embargo, se espera que actúen como primera línea del Estado contra los manifestantes y los trabajadores en huelga. En enero y febrero de 2011, la policía fue usada  para contener las manifestaciones masivas. Sin embargo, el proceso revolucionario ha tenido su impacto en estas fuerzas, y les ha dado la confianza para luchar ellos mismos por mejores condiciones y oponerse a ser utilizados como primera línea contra los trabajadores y los manifestantes.

Los trabajadores necesitan construir su propio frente unido

Baradei, ampliamente visto como separado de las masas,  lidera con Sabbahi, el Frente de Salvación Nacional (FSN). El FSN  fue formado en 2012 por los partidos que se oponen al régimen de los Hermanos Musulmanes y declaró que su objetivo era tomar una posición unificada en contra de Morsi. Sabbahi, un nasserista que ahora forma parte de quienes desarrollan  la  “hoja de ruta”, ha sido ampliamente desacreditado por conspirar con las fuerzas estatales contra Morsi. Muchos líderes activistas, sobre todo los jóvenes, han abandonado las filas del FSN  después de las acciones de Sabbahi, que van en contra de sus promesas anteriores para continuar la revolución y para proteger los intereses históricos de los trabajadores y campesinos.

Estos miles de jóvenes se sienten atraídos por  unirse a un partido revolucionario de masas de los trabajadores, si esto fuera construido por los trabajadores con un programa socialista y estructuras democráticas. El apoyo que Sabbahi tuvo indica el estado de ánimo de una capa de la juventud y un sector de la clase obrera por políticas radicales, como la nacionalización de las industrias y de la tierra. Los millones que votaron por Sabbahi en las elecciones presidenciales de 2012 vinieron de las principales ciudades industriales de Egipto (sobre todo los centros industriales del delta del Nilo). Este apoyo ha disminuido, dejando a la clase obrera en una necesidad más urgente de crear su propio partido y de desarrollar un programa para resistir al régimen militar, los jefes, el MB y los liberales pro-capitalistas.

Al igual que Morsi, todas las figuras del futuro régimen  pro-capitalista y los partidos continuarán con la agenda económica de Mubarak y adoptarán las condiciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) para préstamos y más préstamos. El FMI está imponiendo nuevos recortes en los subsidios, pero Morsi no pudo cumplir las exigencias del FMI, debido a las huelgas y el descontento social, lo que llevó a la última oleada revolucionaria que finalmente condujo al ejército a forzar su destitución. Los ataques inspirados por el FMI sobre los trabajadores y los pobres se enfrentarán  a conflictos sociales de masas y sería un desafío para cualquier presidente heredero del asiento de  Mubarak y Morsi.

Este es un factor detrás de los jefes del ejército, de su falta de voluntad para gobernar solos y la motivación detrás del primer ministro instalado por el ejército, Al-Sisi, llamando a" un gobierno civil "e insistiendo en que el trabajo del ejército es únicamente para asegurar las elecciones  (y asegurar en Egipto los intereses capitalistas, por supuesto). Debido a la profunda crisis, los altos mandos militares y la clase capitalista detrás de ellos, están dispuestos a seguir cambiando presidentes y las caras del régimen, al tiempo que conserva la fuerza del Estado para hacer frente a los trabajadores y los jóvenes que entran en oposición a su gobierno.

Las organizaciones de trabajadores

Pero los trabajadores se están organizando y preparando para futuras luchas. Hay dos redes sindicales independientes oficiales  en Egipto, la Federación Egipcia de Sindicatos Independientes (EFITU) - formado en 2011 y liderado por Abu Eita, un miembro del Partido Karama Nasserista - y el Congreso Obrero Democrático Egipcio (EDLC) - iniciado en 2013 y dirigido por Abbas, un ex miembro de Tagammu, el  ex –partido de Izquierda en Egipto.

Si bien ambas federaciones han jugado un papel en la sindicalización y la vinculación sindicalistas, ninguno de ellos, a estas alturas, muestra una disposición a llamar por la construcción de un partido obrero revolucionario de masas. Ambas federaciones hablan de su papel de "facilitadores" en el desarrollo de redes, administración y liderazgos.

Sin embargo, una formación llamada Sadat Workers Alliance, que representa a 35 industrias, se ha constituido recientemente y los trabajadores de la Alianza, antes del 30 de junio, habían expresado su interés en levantar sus propios candidatos en las elecciones. Este es un avance potencialmente importante para el movimiento obrero en Egipto y plantea la cuestión de la organización política de los trabajadores y la construcción de su propia organización para desafiar a la clase capitalista. Como se defendió por los partidarios del CIT en Egipto en febrero del 2011, en tiempos de revolución, la cuestión concreta de la organización y quien tiene el poder del Estado tiene que ser presentado a los trabajadores en lucha. Los socialistas tienen un papel clave que desempeñar en los trabajadores de base, para que discutan la estrategia de su lucha política como clase.

Un partido obrero de masas con un programa socialista

Después de décadas de una brutal era de  represión bajo Mubarak, que hizo la acción colectiva organizada muy difícil;  la revolución ha abierto mayores posibilidades para que los trabajadores usen sus métodos tradicionales y eficaces de lucha. Los socialistas tienen la responsabilidad de actuar como la memoria de la clase obrera en lucha, e impulsar una estrategia para derrocar al capitalismo y para que los trabajadores tomen el poder.

Hoy en día, los generales  están consolidando su poder sobre las espaldas del movimiento de masas. Bajo la presión del FMI, los llamados 'reformistas' impondrán nuevos ataques a los trabajadores y harán profundos recortes a los subsidios. Esto será replicado con la reanudación y ampliación  de la lucha de clases. Al mismo tiempo, no puede haber ninguna duda de que ya algunos activistas estarán tratando de sacar conclusiones a partir de los tumultuosos acontecimientos de las últimas semanas, cuestionando el papel del ejército y la búsqueda de una forma para evitar conflictos sectarios religiosos en desarrollo y una ruta a seguir para la construcción del movimiento de la clase obrera. Crecientemente, mientras la clase obrera aprende de las experiencias de los últimos dos años y medio de luchas revolucionarias, la cuestión de la construcción de un partido obrero de masas independiente, será puesto en la orden del día.

Se necesita un partido socialista revolucionario de masas si la clase obrera pretende hacerse cargo de la gestión de la sociedad. Una economía planificada democráticamente bajo una sociedad socialista, garantizaría la demanda clave de las masas hoy por “pan, libertad y justicia social para todos".

Ninguna confianza en los jefes militares

Abajo el régimen militar y la represión estatal. Por plenos derechos democráticos de inmediato, para todos.
Ninguna confianza en los líderes pro-capitalistas

La revolución debe continuar, con los trabajadores a la cabeza y apelando, sobre una base de clase, a los pequeños agricultores, los desempleados, los pobres urbanos y rurales, y las bases de las fuerzas del ejército, la policía y el Estado.

Por la construcción y la vinculación de los sindicatos independientes y democráticos  y  por comités revolucionarios genuinos de los trabajadores, los pobres y los jóvenes.

Por  elecciones libres a una asamblea constituyente revolucionaria, por un gobierno mayoritario de representantes de los trabajadores, los pequeños agricultores y  pobres  para  introducir políticas socialistas.

Por un salario digno, empleo para todos, acceso gratuito y completo a una vivienda digna, a  educación y  salud.

Por la nacionalización, bajo control y gestión democrática de los trabajadores, de las principales industrias y los recursos de la sociedad.


Por un Egipto socialista y una federación socialista del Medio Oriente y África del Norte, sobre bases democráticas y libres.

Egipto: La Revolución debe continuar

Posted by Nuestra publicación: on miércoles, febrero 23, 2011

www.socialistworld.net,
15/02/2011

Comité por una Internacional de los trabajadores, CIT.


El ejército no puede garantizar la democracia


Editorial de "El Socialista", periódico del Partido Socialista (CIT en Inglaterra y Gales) Mubarak no vas más, ha sido relegado al "basurero de la historia". Fue barrido por uno de los movimientos de masas más grandes de la historia. El volcán de 18 días fue coronado por una colosal movilización de seis millones de egipcios en la calle. Mubarak se vio obligado a huir.


Se equivocó por completo cuando apareció para desafiar el clamor por su destitución en su infame programa de televisión en la noche del jueves 10 de febrero. Su desafío fue una sorpresa, no sólo para las masas, sino para sus camaradas en el ejército y el Departamento de Estado de EE.UU., que se dio cuenta que estaba acabado. El secretario de Defensa de los EE.UU., Robert Gates, en estrecha colaboración con los altos mandos del ejército egipcio, señalo al dictador que ya no debía demorar en salir a Sharm el Sheikh (ciudad al sur de la península del Sinaí).


Este fracaso amenazó con una insurrección de masas que habría puesto en peligro toda la base del régimen. Como un colosal y contenido Goliat, la ira de masas fue tal que el movimiento comenzó a marchar fuera de la plaza Tahrir, en dirección del palacio presidencial, la multitud comenzó a rodear el parlamento, los canales de televisión y otros puntos de poder del régimen. Tal movimiento amenazó con consecuencias incalculables para las clases dominantes.


La mayoría de los augurios para los generales, el poder detrás del trono de Mubarak, fue que su base misma, el ejército, en especial los soldados en la plaza, habían comenzado a verse afectados por el 'virus de la revolución'. Los oficiales del ejército, los rangos inferiores, comenzaron a marchar en solidaridad con la revolución. La máquina del estado, en otras palabras, amenazó con romperse en sus manos. También de gran importancia - sobre todo para el futuro de la revolución - fue la entrada de masas de la clase obrera en la escena.


Toda la ira reprimida de las masas explotadas subió a la superficie inundando con demandas de grandes aumentos salariales, por sindicatos independientes, etc. Hasta ahora, lo que hemos visto en Egipto - a pesar de los movimientos masivos - es un poderoso elemento de la revolución política. Esta ha eliminado la expresión coronación - el dictador - del régimen. Pero no hemos tenido todavía una "segunda revolución", un movimiento social de la clase obrera en particular, que pueda eliminar el poder del podrido latifundismo y capitalismo. Esta es la única manera de concluir con éxito la revolución egipcia. El optimismo a ultranza es el error más mortal en política, sobre todo en períodos de alta tensión, en una revolución. Si bien hubo gran alegría de que el dictador fuese eliminado, las cuestiones sociales que impulsaron la revolución siguen sin resolverse. La base fundamental del régimen - en particular, su monopolio del poder del Estado - se mantiene intacta. Los generales, pocos días después de la salida de Mubarak, dieron una visión de su puño de hierro.


Las masas de Egipto cometerían un profundo error si tuvieran cualquier confianza en los nuevos 'demócratas', sobre todo en la máquina del estado - los generales del ejército, sus compinches, los grandes negocios y los terratenientes - que proporcionaron la base del régimen. En el mejor de los casos, estas fuerzas anhelan después una democracia 'controlada', algo menos incluso que el régimen de Erdogan en Turquía. El ejército ha, en efecto, realizado un 'golpe suave' después de la desaparición de Mubarak. Elecciones se han prometido en seis meses, pero sólo después de que los militares hayan 'aprobado' la nueva Constitución. Ninguna confianza o fe debe ser puesta sobre los altos mandos del ejército. El poder independiente de las masas debe ser construido para ejercer la presión necesaria.


Bajo la apariencia de un retorno a la 'normalidad' la limpieza de la plaza Tahrir se llevó a cabo. Este fue un intento abierto para evitar el derecho de reunión - como si las cosas pudieran volver a la normalidad cuando la lava de este volcán aun no se ha enfriado. Los presos políticos y los detenidos deben ser liberados inmediatamente.


No hay que olvidar tampoco que el ejército - sobre todo el alto mando como el mariscal de campo Tantawi - está ligado de pies y manos, como una parte integrante, con el podrido latifundismo y capitalismo egipcio. Al igual que sus contrapartes en las fuerzas armadas de Pakistán, los altos mandos del ejército tienen bajo su propiedad a grandes grupos de ex empresas estatales que fueron privatizadas por Mubarak en las últimas dos décadas.


Ellos tienen un interés real en mantener el régimen actual. Muchos de ellos anhelan, sin duda, un retorno del régimen de Mubarak con el poder en última instancia, recayendo en sus manos o sus representantes en una 'presidencia' Bonapartista. Sus privados campos de golf del ejército, los clubes y grandes fincas cerradas que son un mundo totalmente diferente a los ulcerantes barrios pobres de la masa de la clase trabajadora y los pobres de Egipto.


La única garantía de una consolidación de democracia real pasa por el mantenimiento del espléndido movimiento de masas y la presión que esto puede ejercer en la construcción de un nuevo Egipto. En primer lugar, está la cuestión fundamental de los sindicatos independientes a través de los cuales las masas puedan expresar sus puntos de vista y presionar por un cambio. No es una casualidad que el ejército ya está tratando de limitar y frustrar la construcción de sindicatos. Los sindicatos estatales en la parte superior se componen de lacayos de Mubarak; ellos deben ser retirados y representantes de los trabajadores deben ser elegidos para estas posiciones.


Pero esto no es suficiente. Comités democráticos de acción en el lugar de trabajo - que ya existe en germen en las ocupaciones que han tenido lugar en los últimos días en un número de fábricas – deben ser urgentemente construidos. Estos deben estar vinculados a los barrios - en particular a los barrios pobres, de la clase trabajadora - en un intento por crear un parlamento real de las masas desde abajo. En todas las revoluciones verdaderas, las masas de obreros y campesinos pobres - el verdadero motor de cualquier levantamiento de masas - se esfuerzan por construir un medio independiente de expresión y de acción.


Por supuesto, la masa de la población ha estado sin derechos durante décadas - 60 años en el caso de las masas egipcias – así el logro de la democracia va a ser visto como un paso vital hacia adelante en el cambio de sus vidas. Por lo tanto, las masas egipcias deben inscribir en su bandera la lucha por un real parlamento democrático, una asamblea constituyente, que pueda redactar no sólo las normas para las elecciones, sino que el programa para cambiar las condiciones de las masas egipcias. El Parlamento sólo puede ser convocado - si es realmente para representar a la mayoría de la población - por la lucha revolucionaria de masas con el programa para cambiar todos los aspectos de la vida de las masas egipcias. Los representantes de los trabajadores y los campesinos pobres deben constituir la mayoría en el parlamento o asamblea constituyente.


Las masas deben estar atentas de no permitir que últimamente se conviertan a la democracia - los 'liberales' capitalistas como Mohamed El Baradei, etc – haciéndolos a un lado. La clase trabajadora debe construir comités de masas que podrían constituir la base para supervisar elecciones democráticas. Ningún presidente, sino el poder conferido a un único cuerpo parlamentario! Una segunda cámara es siempre utilizada por los capitalistas para frustrar la voluntad popular democrática. Un presidente es un dictador supuesto, incluso en los más establecidos parlamentos "democráticos", con facultades para hacer a un lado la voluntad democrática. La revolución egipcia fue ante todo una revolución de la juventud y de los trabajadores. Por lo tanto el derecho al voto a los 16 años debe ser implementado, así como una serie de medidas que beneficien a las mujeres.


La revolución no ha terminado – no ha hecho más que empezar. El trabajador de Google - Wael Ghonim - que jugó un papel importante en la movilización de personas para la manifestación del 25 de enero y luego fue detenido por el ejército, simbolizo la etapa de esta revolución - sus puntos fuertes y débiles - tan pronto como él salió de la cárcel. Cuando nos enfrentamos con el hecho de que 300 jóvenes egipcios y los trabajadores habían sido asesinados por la policía y matones a sueldo de Mubarak rompió a llorar. Esto a su vez fue un factor importante en la movilización de nuevas capas de la clase obrera a la calle. Sin embargo, Ghonim expresó los sentimientos de corazón de los egipcios cuando declaró al día siguiente que Mubarak renunció: "Egipto será el cielo dentro de diez años."


Y tiene razón, pero sólo si las fuentes de la desigualdad y el sufrimiento de las masas egipcias - el latifundismo y el capitalismo - son erradicados. El país, sobre la base de 30 años de Mubarak, está lleno de amigotes capitalistas - que van de la mano con una sociedad empobrecida - que se enriquecieron con miles de millones de bienes del Estado saqueado. Sin embargo, una indicación de lo retrasado que Egipto esta, se refleja en el nivel de alfabetización, que no es más del 66% y en la que "una buena educación para la mayoría sigue siendo un sueño". Además, Egipto tiene un producto interno bruto anual per cápita de sólo US$ 2.270 dólares, mientras que la cifra de los EE.UU. es de US$ 35.000. Por lo tanto, las masas egipcias también deben crear su propio poder para eliminar los obstáculos para la realización de sus sueños. Esta será una economía socialista planificada para Egipto vinculada a una confederación socialista del Medio Oriente.

Egipto - Mubarak se fue: ¡Acabar con todo el régimen!

Posted by Nuestra publicación: on sábado, febrero 12, 2011

www.socialistworld.net, 11/02/2011 Página web del Comité por una Internacional de los Trabajadores - CIT

¡Ninguna confianza en los jefes militares! ¡Por un gobierno de los representantes de los trabajadores, los pequeños agricultores y los pobres! ¡Elecciones de inmediato a una asamblea constituyente revolucionaria bajo la supervisión de comités de los trabajadores, de los pobres y la juventud!



Menos de 24 horas después de que declaró que se quedaría hasta septiembre, Mubarak se ha visto obligado a dimitir como presidente de Egipto. El creciente tamaño de las manifestaciones, y especialmente la entrada colectiva de la clase obrera en la lucha a través de una ola de huelgas en todo el país, marcó una nueva etapa decisiva en la revolución. La última aparición de Mubarak por TV enfureció a los más de seis millones de personas que estaban protestando en las calles de Egipto y la indignación se extendió a los militares, y se informó de soldados que pasaban al lado de los manifestantes.

Este punto de inflexión es una victoria tremenda para todos los que lucharon valientemente contra el estado policial de Mubarak, - los jóvenes, la clase obrera y los luchadores en la Plaza Tahrir. Es un gran ejemplo para los trabajadores y los oprimidos de todo el mundo que una acción decidida de masas puede derrotar a los gobiernos y gobernantes, sin importar lo fuertes que parezcan ser.

Sin embargo, la batalla no ha terminado, los peligros siguen presentes. El vicepresidente no electo Suleiman, ex jefe de la inteligencia del estado policial de Mubarak, anunció que el ex presidente entregó el poder al "Consejo Superior de las Fuerzas Armadas para que administrara los asuntos del país". El nuevo jefe de Estado, Mohamed Hussein Tantawi, ha sido ministro de Defensa y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas desde 1991, casi dos terceras partes del tiempo que Mubarak estuvo en el poder. Un corresponsal de la BBC comentó que "La toma del poder por el ejército se parece mucho a un golpe militar ... porque oficialmente debería ser el presidente del Parlamento que se haga cargo, no la dirección del ejército".

En respuesta a esto, la masa del pueblo egipcio debe hacer valer su derecho a decidir el futuro del país. Ninguna confianza debe ser puesta en las personalidades del régimen o de sus amos imperialistas para gobernar el país o llevar a cabo las elecciones.
Tiene que haber elecciones inmediatas completamente libres, garantizadas por comités de las masas de trabajadores y los pobres, a una Asamblea Constituyente revolucionaria que pueda decidir el futuro del país.

Ahora las medidas ya adoptadas para formar comités locales y organizaciones genuinas independientes de trabajadores deben acelerarse, ampliarse y conectarse entre ellas. Un llamamiento claro para la formación de comités elegidos democráticamente en todos los lugares de trabajo, comunidades y entre los soldados de fila obtendría una amplia respuesta.

Estos organismos deben coordinar la eliminación del antiguo régimen, y mantener el orden y los suministros y, lo más importante, ser la base para un gobierno de trabajadores y representantes de los pobres que aplaste los restos de la dictadura, defienda los derechos democráticos y empiece a cumplir las necesidades económicas y sociales de la masa de los egipcios.

Egipto - La rebelión de las masas lleva al régimen de Mubarak al borde del abismo

Posted by Nuestra publicación: on lunes, enero 31, 2011

Cientos de miles permanecen en las calles desafiando la represión - Por una huelga general indefinida!


David Johnson
y Niall Mulholland, Partido Socialista (CIT Inglaterra y Gales)
31/01/2011

El régimen podrido de Mubarak se tambalea al borde del abismo. Seis días de protestas masivas han crecido hasta convertirse en una desafiante ola revolucionaria en todo el país. Las primeras manifestaciones fueron en su mayoría de jóvenes organizados a través de redes sociales en línea. Pero se masificaron cuando las masas de las clases medias y pobres de las zonas urbanas de Egipto se unieron a ellas. Esto es una revuelta de masas magnífica que es una inspiración para los jóvenes y trabajadores en todas partes.

Hoy, 31 de enero, decenas de miles de personas se reunieron nuevamente en el centro de El Cairo para un séptimo día de protesta y los sindicatos independientes han convocado una huelga general.

"Nunca me había sumado a las protestas antes. Yo no cre{ia en la personas que las dirigian", dijo Adef Husseini, un trabajador de call center en El Cairo que salió a las calles el martes.
"Ahora, sin embargo, las personas son los líderes." (The Guardian, 28.1.11)

Las clases medias, estudiantes, trabajadores y los pobres urbanos se han unido a la ola de oposición al gobierno de Hosni Mubarak. Incluso los jueces se unieron a los manifestantes en la Plaza Tahrir el domingo 30 de enero.

Resistiendo frente a la brutalidad matonesca de la policía antidisturbios y un gran número de policía y fuerzas de seguridad vestidos de civil, cientos de miles de egipcios han enviado un claro mensaje - "Vayanse! Vayanse! Vayanse!
" Las personas mayores han pasado agua de sus viviendas a los manifestantes en las calles.

Cargas policiales con porras, detenciones masivas y golpes, gases lacrimógenos, cañones de agua, balas de goma, escopetas y munición de guerra han sido utilizadas contra los manifestantes. Más de 150 han sido asesinados por las balas, golpes o asfixia por los gases lacrimógenos utilizados a corta distancia. Un hospital de El Cairo trató con más de 1000 heridos la noche del viernes (28 de enero).

En los últimos dos días los policía parecen haber desaparecido. En muchas zonas se ha producido un brotes de saqueo y robo con violencia. Sin embargo, según muchos informes independientes la mayor parte de los culpables han sido policías vestidos de civil y los convictos liberados intencionalmente de la cárcel. Dos informantes de la policía fueron sorprendidos tratando de robar un banco en Alejandría. Al igual que en Túnez, el régimen ha tratado de dar el mensaje de que si cae será seguido por una mayor inestabilidad y el caos, para tratar de que la gente tolere de nuevo su existencia por temor.

Al igual que en Túnez, la gente ha organizado la protección de sus propios hogares y barrios, formando comités locales para patrullar las calles y de control de tráfico, armados con palos de madera y cuchillos. Aunque algunos de estos pueden estar en las áreas más ricas, está claro que están surgiendo elementos de "poder dual", cuando el estado ya no está en control total y las masas están empezando a reunir el poder en sus manos. Pero esta es una situación inestable que no puede durar indefinidamente, ya sea la clase obrera y la juventud se esforzará por tomar el poder, o la clase dominante se esforzará por volver a establecerse, como ya está tratando en Túnez, probablemente en torno a un nuevo régimen improvisado y a costa de más derramamiento de sangre.

Las masas ya no tienen miedo al régimen. Por el contrario, es el régimen - y todos sus patrocinadores ricos e internacionales - que temen a las masas. La policía antidisturbios, que no pudo reprimir las manifestaciones, fueron retirados de las calles y sustituidos por el ejército. Pero los soldados no mostraron apetito para activar sus armas sobre la multitud. Los manifestantes se subieron en camiones del ejército en la plaza Tahrir, en el centro de El Cairo, muchos se encaramaron sobre los tanques, abrazando a los soldados.


Llamado de clase

Un llamado de clase claro a las tropas como "trabajadores de uniforme, con un programa de lderechos democráticos y sindicales y la elección de la Mesa podría obtener una gran respuesta de las filas de las fuerzas armadas. Podrían estar convencido de que las horas del antiguo régimen están contados y que su lugar estaba junto a las masas trabajadoras - sus familias, parientes y amigos.

Aterrorizados ante tales acontecimientos, se ha informado que los generales del ejército, que están estrechamente vinculados a los intereses de las grandes empresas egipcias, han discutido en los últimos días "asesorar" para que Mubarak deje el poder. Es mejor mantener su máquina de estado, privilegios e intereses intactos, razonan, que el riesgo de que el movimiento de masas barra todo a su paso.

Pero la situación sigue siendo muy volátil y líquida. Al cierre del 30 de enero se informó que la policía antidisturbios había tomado posiciones de nuevo en algunas calles y que el ejército estaba en sus vehículos pesados blindados y con cañones de agua. Durante el día, aviones militares volaron amenazadoramente sobre la multitud en la Plaza Tahrir. Esto puede ser el ultimo lanzamiento de dados de Mubarak, en su intento de intimidar a las masas de vuelta a sus hogares. Este esfuerzo desesperado puede ser contraproducente, provocando aún más a las masas a la ofensiva hasta ganar sus objetivos. Varios cientos de manifestantes permanecieron acampados en la plaza Tahrir, en el centro de El Cairo en la madrugada del lunes, desafiando el toque de queda que ha sido extendido por el ejército. Una convocatoria de huelga general fue realizada por los sindicatos independientes el lunes 31 de enero y el Movimiento 06 de abril, dijo que planea tener más de un millón de personas en las calles de la capital El Cairo el martes.

En un desarrollo potencialmente muy importantes, los líderes sindicales independientes anunciaron el 30 de enero, la organización de la nueva Federación de Sindicatos Egipcios. La declaración instó a "la formación de comités en todas las fábricas y las empresas para protegerlas, defenderlas y establecer una fecha para una huelga general. Y para enfatizar que el movimiento obrero está en el corazón y el alma de la revolución de los pueblos de Egipto y su
énfasis en el apoyo a los seis requisitos exigidos por la Revolución Popular de Egipto. Para enfatizar las demandas económicas y democráticas expresadas por el movimiento obrero independiente a través de miles de huelgas, paros y protestas de los trabajadores egipcios en los últimos años. "

Pero incluso si Mubarak logra forzar de nuevo el movimiento de masas mediante la sangre de cientos o más manifestantes, será una "victoria" pírrica y temporal. El viejo régimen ha terminado. Mubarak se irá, tarde o temprano. Tal vez será "aconsejado" por la fuerza por sus aliados en Washington para partir y un nuevo régimen sea improvisado, ya que temen las posibles consecuencias sociales y políticas si Mubarak insiste en aferrarse al poder más allá de su utilidad para el imperialismo y la clase dominante egipcia.

Mubarak se apoya en las clases dominantes de todo el mundo que se enfrentan el mismo problema. Él ha hecho de Egipto un buen lugar para ellos para hacer negocios, con la privatización, el pago de la pobreza y sin servicios públicos decentes.

Los derechos de los trabajadores, incluyendo organizarse en sindicatos independientes y de huelga para obtener mejores niveles de vida, se ven muy restringidos. Un día después de que comenzaron las protestas en el 'Día de la Policía ", el 25 de enero, Megawer Hussein, jefe de la servil, Federación Sindical controlada por el Estado egipcio, emitió un comunicado felicitando al Ministerio del Interior! Él ha tratado de detener cualquier manifestaciones sindical durante la última semana.

Bajo Mubarak, los derechos democráticos han sido cínicamente dejados de lado - la organización de los partidos políticos, a reunirse libremente y manifestar, y participar en elecciones libres a una asamblea con poderes reales para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores y los pobres.


Hipocresía imperialista

El régimen ha sido el mayor receptor de ayuda de EE.UU. en la región, aparte de Israel, lo que ha financiado las fuerzas de seguridad monstruosas que se han utilizado contra los trabajadores y la juventud durante tanto tiempo. Egipto tiene un ejército enorme, 10 º en el mundo. Se han encontrado botes usados de gas lacrimógeno y balas de goma con marcas de EE.UU. - un 'regalo' a las masas egipcias de imperialismo de EE.UU..

De repente, los gobiernos capitalistas occidentales están descubriendo la difícil situación del pueblo egipcio! Muchos están viendo estos acontecimientos revolucionarios en su conferencia en el centro turístico de lujo suiza de Davos, donde cenan y esquían con grandes banqueros e industriales.

La Secretario de Estado de EE.UU., Hiliary Clinton, quien describió el régimen egipcio como "estable" hace apenas unos días, ahora pide "una transición ordenada" del poder. El Presidente Sarkozy de Francia, la canciller alemana Merkel y el primer ministro británico Cameron emitieron una declaración conjunta: "El pueblo egipcio tiene quejas legítimas y un anhelo de una paz justa y mejor futuro. Instamos al presidente Mubarak para embarcarse en un proceso de transformación que debe reflejarse en un gobierno de amplia base y en elecciones libres y justas "Cameron y Obama -. Que previamente respaldaron al déspota Mubarak a capa y espada - no dejan de llamar a los manifestantes a abstenerse de "violencia" - como si las masas egipcias, arriesgando sus vidas para resistir el régimen asesino, están en el mismo nivel de igualdad como la policía antidisturbios fuertemente armados!

Irrisoriamente, el rey Abdullah de Arabia Saudita dijo que su gobierno, “ declara que se encuentra con todos sus recursos con el gobierno de Egipto y su pueblo." El gobierno egipcio y el pueblo son completamente opuestas entre sí, pero no hay duda qué lado apoyan el Rey y los otros gobernante corruptos de la región.

La rica élite egipcia y potencias amigas imperialistas ahora nerviosamente miran hacia el futuro y se preguntan que pueden hacer para proteger sus intereses en Egipto. Gamal Mubarak, las posibilidades de seguir los pasos de su padre y convertirse en el próximo presidente están a menos de una tormenta de nieve que cae en la plaza Tahrir. nombramiento de Mubarak de su Jefe de Seguridad Interna, de 74 años, Omar Suleiman, como vice-presidente, no ha convencido a nadie que el régimen va a reformarse. Sulieman no es demócrata. Él tiene un registro de la brutal opresión de los musulmanes partidarios de la Hermandad y otros opositores. Ya las calles de El Cairo están llenas de manifestantes denuncian su nombre.

Nada menos que el despido de todo el Partido Nacional Democrático satisfacerla a los manifestantes. Eso dejaría un vacío enorme de poder político, que las fuerzas pro-capitalistas que se apresuraran a tratar de llenar. El "Gobierno provisional" puede ser improvisado con varios líderes de los partidos de oposición pequeños, como Ayman Nour de Ghad y Mahmoud Abaza del Wafd. Los líderes del Tagammu, que fue una vez un partido obrero, posponen la idea del socialismo hasta que el futuro oscuro y lejano, tras el espejismo de una democracia capitalista estable se desarrolle. Pero la historia del siglo 20 en Egipto y en la región muestra que la verdadera democracia y el cambio del nivel de vida no pueden ser satisfechas por la reaccionaria clase dominante capitalista "nativa" o sectores de ella. El vinculo interminable de la izquierda y los movimientos populares con la llamada "progresistas" burguesía nacional llevó a los reveses, las traiciones y la derrota de las masas en un país tras otro. Ninguno de los partidos pro-capitalistas en Egipto hoy en día tienen apoyo de las masas y ninguno pondrá a prueba la causa fundamental de la vida desesperada de los trabajadores egipcios y los jóvenes - el sistema capitalista.

Mohammed el-Baradei, se apresuró a Egipto desde su casa en Austria después de que comenzaron las protestas, sólo unos pocos partidarios fueron a saludarlo en el aeropuerto. "Queremos construir un nuevo Egipto, basado en la libertad, la democracia y la justicia social", dijo. "La demanda principal es que el presidente Mubarak anuncia claramente que él va a renunciar, o que no va a presentarse de nuevo." El-Baradei, no es firme en la necesidad de que Mubarak, se vaya!

El más grande movimiento político organizado, la Hermandad Musulmana, también se abstuvo de apoyar las protestas en un primer momento, a pesar de que su sección juvenil dió finalmente el apoyo al Día de la Ira, el 25 de enero. Al día siguiente, la Hermandad hizo una declaración "sobre la importancia de la cooperación entre todas las fuerzas políticas y partidistas para mantener una política nacional unificada." El 30 de enero, Essam El-Eryan, un importante miembro de la Hermandad, dijo que los "grupos políticos dan su apoyo a el-Baradei, para negociar con el régimen. "

Cuando miembros de la Hermandad Musulmana corearon: "Alá Akbar", la multitud los detuvo, gritando más fuerte ", musulmanes, cristianos, todos somos egipcios.", Dijo un estudiante de 22 años en El Cairo, The Guardian, "Esto es una revolución sin individuos dirigentes, el pueblo egipcio es lo principal. Esto no tiene nada que ver con el-Baradei, o la Hermandad Musulmana o cualquiera de los demás partidos políticos, que están ausentes. Estamos todos los egipcios, y estamos de pie juntos. "(28.1.11) Los trabajadores y la juventud no puede tener confianza en cualquiera de estos políticos para defender sus intereses. Su objetivo es mantener el sistema capitalista que causa la pobreza y la represión.


Alternativa de la clase trabajadora

Cada vez más es evidente que los días de Murabak están contados. A última hora del 30 de enero, después de las conversaciones entre el presidente Obama, líder británico Cameron y el rey Abdullah de Jordania, el gobierno británico anunció: "El primer ministro y el presidente Obama se unieron en su opinión de que Egipto, ahora necesita un amplio proceso de reforma política, con un transición ordenada, liderada por Egipto que conduzca a un gobierno que responda a las quejas del pueblo egipcio y sus aspiraciones de un futuro democrático ". Su hablar de un cambio "ordenado" significa uno que cautele los intereses del imperialismo y la continuación del capitalismo, y que tratará de lograr esto usando el-Baradei, o alguna otra figura a la cabeza de una transición, pero pro-capitalistas..

El hecho de que la revuelta de masas ha demostrado claramente que las demandas de la clase predominan, y no de división por ideas religiosas, es muy significativa y progresiva. Esto demuestra el potencial de una alternativa socialista de la clase obrera, encabezando a los oprimidos. Pero esto debe ser construido y en su defecto, otras fuerzas, incluyendo la Hermandad Musulmana, a pesar de su retórica pro-capitalista, puede empezar a hacer grandes ganancias, aprovechando el vacío político.

Para evitar que diferentes políticos capitalistas o los generales del ejército sustituyan al moribundo régimen de Mubarak, los trabajadores y los jóvenes deben organizar su propia alternativa. Comites democraticos en los lugares de trabajo y los barrios, que organizen la seguridad y que, uniéndose a nivel urbano, regional y nacional, sentarían las bases para un gobierno de los trabajadores y los pobres, la alternativa real al gobierno de las élites militares y capitalistas.

Al Jazeera informó que el 29 de enero 1700 trabajadores públicos en Suez habían ido a una huelga indefinida exigiendo expulsión de Mubarak. Este es un desarrollo muy significativo que debe ser emulado a través de Egipto. La convocatoria de una huelga general por los manifestantes se hizo el 30 de enero por "los sindicatos independientes de trabajadores egipcios en la recolección de impuestos de bienes raíces, los jubilados, los profesionales técnicos y representantes de las áreas industriales más importantes de Egipto".
De hecho, una huelga general se necesita, uniendo todos los sectores de las clases obrera y media con los jóvenes y las protestas callejeras. Las protestas el 30 de enero, al comienzo de la semana de trabajo de Egipto, muestra el apoyo enorme potencial para una huelga. En efecto, dicha acción decisiva – paralizaría y todo el país organizado democráticamente a través de comités vinculados local, regional y nacional en los lugares de trabajo, colegios y otros lugares - ya podría haber visto la caída de Mubarak y su régimen.


"Túnez-ami" de la lucha popular de masas

El derrocamiento de Mubarak del poder sería un gran paso adelante para los trabajadores egipcios. Pero por sí sola no será suficiente para satisfacer sus necesidades y aspiraciones de clase para un mejor nivel de vida. Un programa socialista de nacionalización de todas las grandes corporaciones y los bancos bajo control democrático de los trabajadores sentaría las bases para la planificación del uso de los recursos de Egipto para satisfacer las necesidades para todos los que se les niega una vida digna en el régimen corrupto y cruel de Mubarak. El potencial de un movimiento de masas en toda la región que puede ganar los derechos democráticos y lograr un cambio social radical está indicada por el fuego que encendió la revolución de Túnez. Los déspotas del norte de África y Oriente Medio están aterrorizados por las protestas y masivas manifestaciones nacionales ya se están produciendo en el Yemen, Sudán, Jordania, Siria, Libia y otros países. Un régimen tras otro se ve obligado a correr a hacer concesiones a las masas en agitación, en particular sobre los precios de los alimentos. Pero esto no va a salvarlos de la avalancha y las consecuencias de la "Túnez-ami" de la lucha popular de masas por verdaderos derechos democráticos y una transformación de las condiciones de vida.

Los socialistas celebran el levantamiento de masas que se desarrolla en Egipto y que se están desarrollando en toda la región, que es una refutación concluyente de todos los cínicos y los apologistas del sistema que sostuvieron que las masas trabajadoras no resistirían, y mucho menos tomarían acciones revolucionaria! Las masas árabes están tomando en sus propias manos, la eliminación de los "tiranos nativos" aliado con las potencias imperialistas occidentales, en primer lugar en Túnez y que hay que seguir, tarde o temprano, en Egipto y en otros lugares. No van a aceptar los dictados de los déspotas locales y el imperialismo. Estos son movimientos de inspiración para la gente trabajadora y la juventud en todas partes. Los Socialistas llaman a los trabajadores a nivel internacional a tomar acciones de solidaridad con las masas egipcias hasta que se hayav quitado Mubarak y sus compinches del poder!

Egipto - Las masas revolucionarias en movimiento para derrocar la dictadura de Mubarak

Posted by Nuestra publicación: on sábado, enero 29, 2011

28/01/2011


El Régimen despliega el ejército en las calles para tratar de aplastar el movimiento de masas
Niall Mulholland, CIT

Protestas masivas se extienden por Egipto tras las oraciones de hoy viernes, exigiendo el fin de la presidencia de 30 años de Hosni Mubarak- Las manifestaciones tuvieron lugar en Alejandría, Suez, Mansoura, Sharqiya y El Cairo. En muchos casos, se produjeron enfrentamientos entre manifestantes y la policía. La policía desplegó gases lacrimógenos, balas de goma y munición real. En áreas como Alejandría y Suez, el movimiento alcanzó proporciones de insurrección, con las fuerzas policiales y de seguridad en retirada de partes de las ciudades frente a la resistencia de las masas.


Estas son las mayores protestas desde "los disturbios por alimentos» en 1977, cuando el régimen de Sadat se vio obligado a rebajar los precios de los alimentos, así como la intensificación de la represión. Pero el movimiento de hoy es a una escala mucho mayor. Se trata de una enorme revuelta popular de carácter revolucionario.


Las protestas del jueves vieron manifestantes intentar prender fuego a una oficina local del gobernante Partido Nacional Democrático. Se recibieron informes a principios de esta semana de los intentos de los manifestantes de fraternizar y para ganarse a la policía. "¡Hermanos! ¡Hermanos! ¿Cuánto les pagan! ", Dijeron los manifestantes a los policías en El Cairo.


Los manifestantes están demostrando una gran valentía para enfrentar el poderío de la maquinaria estatal. En algunos casos, los manifestantes están obligando a la policía a retirarse. Se ha informado de que los manifestantes se hicieron cargo de una comisaría de policía en Alejandría y que la policía "ya han renunciado a la lucha contra los manifestantes. La policía y los manifestantes están hablando ahora, con los manifestantes llevando agua y vinagre (para el gas lacrimógeno) a la policía "(Peter Bouckaert, Human Rights Watch, en Alejandría).


Los eventos se desplazan a una velocidad vertiginosa, ya que las masas entran en la etapa de la política. Las próximas horas y días son cruciales y pueden ver el derrocamiento de Mubarak. Queda por ver si el aparato estatal de represión puede soportar la ola de protestas masivas. El papel potencial del ejército, en las calles o detrás de las escenas, es claro en la actualidad. En el momento que escribimos, se informa que la policía antidisturbios en Alejandría se vio desbordada por los manifestantes, que se han armado con escudos antidisturbios de la policía, y que los comandantes de la policía han perdido el contacto con sus subordinados. En Suez, los manifestantes tomaron las armas de la policía e irrumpieron en los vehículos policiales. Dos estaciones de policía fueron capturadas y liberados los presos.


La policía y el ejército
Los manifestantes instintivamente hicieron un llamamiento a los soldados rasos y policías. Los manifestantes corearon consignas en El Cairo pidiendo al ejército que los apoye: "¿Dónde está el ejército, que venga y vea lo que la policía está haciendo con nosotros Queremos al ejército Queremos al ejército" Un reportero de Al Jazerra dijo que los manifestantes saltaron y aplaudieron al lado de una camioneta blindada del ejército, los soldados no tomar ninguna medida.

Los socialistas añadirían un llamamiento a la clase de tropa del ejército y la policía, que proceden fundamentalmente de la clase trabajadora y los pobres. Esto incluiría un llamado a crear sus propios comités de acción de efectivos de base y purgar a los oficiales y la jerarquía, lo que es fundamental para debilitar y neutralizar las fuerzas de seguridad como un instrumento de represión de Mubarak.


Si la desintegración parcial de la policía que se ve en Alejandría y Suez hoy se difundiera y replicara a través de Egipto, el régimen de Mubarak se derrumbaría. Sin embargo, gravemente herido por los acontecimientos extraordinarios de hoy en las calles, el régimen de Mubarak está luchando por salvar su vida y puede desatar la represión, aún más salvaje. Mubarak llamó al ejército para tomar el control de la seguridad, lo que indica que no tiene confianza en que la policía sea capaz de mantener la línea. De hecho, la policía en El Cairo no fue capaz de sofocar las protestas callejeras.


El régimen está tratando de aplastar el movimiento de masas, imponiendo un toque de queda esta noche, cerrando la mayoría de la Internet y el enviando fuerzas de seguridad para las oficinas locales de Al Jazeera. El ejército se desplegó en las calles, incluidos los tanques del ejército. Algunos sectores de los manifestantes podrá ver al ejército como salvadores potencial, pero esto rápidamente se convertirá en su contrario si los soldados ahora se utilizan para prevenir brutalmente nuevas protestas de oposición.

Los acontecimientos se están desarrollando rápidamente, y como publicamos queda por ver cómo el movimiento de masas responde a estos nuevos desarrollos. Una mayor represión del régimen - el "látigo de la contrarrevolución" – podría llevar a las protestas a una aún más y más férrea determinación de las masas para derrocar a Mubarak? ¿Pasaran las bases del ejército al lado de los manifestantes? ¿O la fuerza bruta del Estado pondrá el movimiento de masas temporalmente en retroceso?


Aun cuando Mubarak se las arregle para mantenerse en el poder, por el momento, y termine brutalmente las protestas callejeras, los increíbles acontecimientos actuales – el levantamiento de las masas - significa que el régimen está herido de muerte. Los días de Mubarak en el poder están contados, y ya no es posible que el régimen siga gobernando del modo de siempre.


Las manifestaciones de hoy marcan el cuarto día consecutivo de protestas en Egipto, que emulan la revuelta de masas en la vecina Túnez. Hasta el momento, por lo menos siete personas han muerto en los disturbios en Egipto y la policía detuvo a miles de personas. Un portavoz de la opositora Hermandad Musulmana, dijo que veinte miembros de su organización fueron detenidos el jueves, incluidos los dirigentes de alto nivel.


El régimen intentó reprimir a las manifestaciones previstas hoy en día mediante el bloqueo de acceso a Internet y teléfonos móviles. Pero antes del bloqueo de Internet, los activistas fueron capaces de utilizar las redes sociales para pedir a los manifestantes a ir a las mezquitas y las iglesias hoy. El régimen también advirtió que una "fuerza de élite antiterrorista especial" sería desplegada en puntos estratégicos alrededor de El Cairo.


La acciones desesperadas de esta semana del régimen de Mubarak demuestran que ha estado perdiendo su base social de apoyo por largo tiempo. Alrededor del 30% de los 80 millones de la población de Egipto es menor de 20 años de edad, con una edad promedio de sólo 24 años.Los eventos de esta semana demuestran ampliamente que los trabajadores y los jóvenes han perdido el miedo al régimen. El periodista veterano, Robert Fisk, comentó: "ellos ya no tienen miedo ... los hombres de Mubarak parecen haber perdido todo sentido de la iniciativa ... la inmundicia y los barrios marginales, las alcantarillas abiertas y la corrupción de cada funcionario del gobierno, las sobrepoblados cárceles, las elecciones de risa , todo el vasto edificio esclerótico del poder finalmente ha llevado a los egipcios a sus calles "(Independent, Londres, 28/01/11).


La Hermandad Musulmana
La Hermandad Musulmana ha quedado a la zaga de los acontecimientos de esta semana. Sus líderes vacilaron sobre si apoyar el movimiento o no. La Hermandad luego corrió para alcanzar a los jóvenes en las calles, tratando de tomar la iniciativa de hoy y las protestas que siguieron a las oraciones del viernes. Los manifestantes cantan, "Dios es grande!", Dejando mezquitas después de las oraciones del viernes. En sus comentarios Fisk dice que "Esto no es una revuelta islámica" pero advierte, sin embargo, "a pesar de que podría convertirse en una". Y agrega, que por el momento "... es sólo una masa de egipcios sofocado por décadas de fracaso y humillación".


A pesar de los últimos años mantenido lugar huelgas impresionante y la creación de varios sindicatos independientes, hasta ahora la clase obrera egipcia no ha entrado en la lucha como una fuerza de masas organizado e independiente, estampando su autoridad sobre los acontecimientos y dando una dirección de clase clara para derrocar al régimen de Mubarak. Una convocatoria de huelga general ahora conseguiría respaldo abrumador y llevar la sociedad a un punto de quiebre. Comités electos de lucha de masas, en los lugares de trabajo, comunidades, escuelas y colegios, vinculados a escala local, regional y nacional, podrían encabezar la resistencia a Mubarak y formarían la base del poder de los trabajadores y los pobres.


Los trabajadores necesitan su propio partido de masas, con un programa socialista para transformar la sociedad. Pero en ausencia de organizaciones de izquierda y de trabajadores fuertes para dirigir la erupción social, la Hermandad va a intentar llenar el vacío de liderazgo.
También Mohamed El Baradei está tratando de llenar el vacío, quien advirtió hoy de que el régimen de Mubarak "está en las últimas". Herido por las críticas de que regresó a Egipto días después de que comenzaron las protestas, ElBaradei destacó su "solidaridad" con los manifestantes.


El-Baradei, jefe de la Alianza Nacional para el Cambio, al igual que el liderazgo de la Hermandad Musulmana, está tratando de canalizar tardíamente el movimiento de masas bajo su "control".


ElBaradei se ofreció para ayudar a dirigir un "gobierno de transición", y advirtió que "si la comunidad internacional no habla, eso tendrá muchas implicaciones ..."
De hecho, el imperialismo de EE.UU. está muy preocupado por estos acontecimientos. Durante décadas, los EE.UU. y otras potencias imperialistas occidentales han respaldo a su aliado Mubarak. Ahora preocupado adonde pueda conducir el movimiento de masas, el presidente Obama hipócritamente pide a Mubarak "hacer cambios en el sistema político". Mubarak ha sido un seguidor servil de la política de EE.UU. en la región, incluyendo su calidad de guardia de la prisión sobre los palestinos en la Franja de Gaza y como un aliado contra Irán. Si el régimen de Mubarak cae, la política imperialista de EE.UU. en la región podría descarrilarse y entraría en aguas desconocidas.


Con el fracaso hasta ahora de la represión brutal de Mubarak, para detener las protestas masivas, el imperialismo y puede verse obligado a retirar Mubarak y hacer otros cambios en las altas esferas de la clase dominante egipcia, para salvaguardar el futuro de la élite gobernante en Egipto y un importante aliado de EE.UU. en la región. Ellos están aterrorizados de que el régimen de Mubarak se venga abajo por completo, posiblemente dejando el camino abierto para que la Hermandad Musulmana llene el vacío. El régimen de Teherán hoy provocativamente comentó que el movimiento de masas en Egipto tiene "ecos" de la revolución de 1979 en Irán, que finalmente condujo a la llegada del poder de los mulás.


¿Cambio de régimen?
La eliminación de Mubarak sería un gran éxito para el movimiento de masas en las calles. Pero los trabajadores egipcios y los jóvenes no pueden tener fe en ninguna "unidad nacional" o en un gobierno de "salvación nacional", que lo más probable involucraría a los remanentes del régimen de Mubarak y estaría dominado por otras fuerzas pro-burguesa de "oposición". Ni siquiera se descarta que se trate de incorporar a un nuevo régimen a la Hermandad Musulmana (o partes de ella), cuyos líderes han demostrado desde hace tiempo su voluntad de compromiso y de acomodarse. Se afirma que su marca de fábrica de Islam político es "moderado". Pero como se ve en el caso de Túnez, este tipo de "cambio de régimen" no responderá a las necesidades y demandas de las masas.


El movimiento revolucionario de Túnez se está extendiendo por todo el mundo árabe, desde Yemen a Jordania y ahora de forma más espectacular a Egipto. Cada régimen podrido en la región se ve amenazado, más pronto o más tarde, con las protestas callejeras de masas y su eliminación. Las masas trabajadoras han demostrado su poder y acabado con la idea de que no van a luchar. Los movimientos de masas que han barrido el norte de África y Oriente Medio son una gran inspiración para los trabajadores y jóvenes de todo el mundo y, con toda razón, una preocupación importante para las clases dominantes en todas partes.


El CIT exige:
Fin a la represión y la brutalidad policial - Por la solidaridad internacional con las masas egipcias
Por acciones de masas de los trabajadores", incluyendo una huelga general, para derrocar a Mubarak y todo el régimen podrido y brutal
Por plenos derechos democráticos de inmediato, incluyendo el derecho de reunión, de huelga y la organización de los sindicatos democráticos independientes
Por la creación de comités de lucha de masas elegidos democráticamente, y de defensa contra la represión estatal, en los lugares de trabajo, comunidades, escuelas y colegios, vinculados a escala local, regional y nacional, para encabezar la resistencia
Por comités de bases de policías y soldados – al lado de las masas y que purgen a los oficiales y la jerarquía
No al sectarismo - Por la unidad de todos los trabajadores por sobre las líneas religiosas
Ninguna confianza en cualquier régimen de "unidad nacional" nuevo basado en los intereses de la clase dominante y el imperialismo
Por elecciones libres de inmediato a una asamblea constituyente democrática revolucionaria - Por un gobierno de la mayoría de trabajadores y de trabajadores rurales
Por un salario mínimo vital, garantías de empleo, un programa masivo de construcción de viviendas, la educación y la salud
Poner fin al bloqueo egipcio de Gaza - Por la autodeterminación de Palestina y por la unidad de los trabajadores y la acción de masas para derrocar a los dictadores de la región
Por la nacionalización de las grandes empresas de Egipto, los bancos y las grandes propiedades y su planificación democrática para satisfacer las necesidades de las masas y no de una élite
Por un Egipto socialista y una confederación socialista de la región, en igualdad de condiciones y voluntario

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