Gran Bretaña - "Mal menor" o "Mal peor" no son verdaderas opciones

Posted by Nuestra publicación: on viernes, noviembre 06, 2009

Foto: Gordon Brown


Peter Taffee, Partido Socialista.
CIT en Inglaterra y Gales.
5 de noviembre del 2009.



La expectativa de un gobierno "Tory" yacía como una niebla marina sobre la conferencia de New Labour en Brighton. Hay indicios sobre el endurecimiento del sufrimiento y de las penas que tal gobierno traería para la gente de clase obrera, pero David Cameron y sus compinches todavía no lo han expresado con todo su detalle brutal en la conferencia del partido Tory en Manchester.


La cantidad de sillas vacías en la sala voluminosa de Brighton al principio de la conferencia coincidían con la ausencia de puestos de grandes comercios, antiguamente tan serviles ayudantes, pero contrastaban con la autoconfianza descarada que se podía ver en la conferencia de los Tories.Los grandes comercios están huyendo al lado de los Tories y estuvieron presentes en Manchester, salivando en espera de las golosinas que un gabinete Tory de Cameron dejaría caer en sus faldas.


El periódico Financial Times, que hace muy poco todavía aplaudía y estimulaba las medidas procapitalistas de Brown, ahora pregunta burlándose: "¿Dónde están todos esos jóvenes con trajes de Marks & Spencer's que solían pavonear por el escenario con sus carpetas y sus Blackberrys, intimidando con su aspecto egocentrista? Se fueron todos a los Tories". William Keegan del rotativo The Observer, economista capitalista keynesiano con profundos prejuicios ante New Labour lamenta: "¿Ha sido el rol histórico de New Labour salvar el capitalismo y entonces colapsar?" Pues... ¡sí!


El Socialist Party (CIT en Inglaterra) y The Socialist pronosticaron que aquel iba a ser el resultado de la inclinación de New Labour hacia los grandes capitales. ¿Existe una alternativa al callejón sin salida de New Labour? Lo sería un partido de la clase obrera con base de masa y apoyado por los sindicatos.


El potencial para tal partido lo han descrito las recientes elecciones generales en Alemania, donde el resultado del partido La Izquierda subió del 8,7% al 11,9%, y en Portugal donde el bloque de izquierda ha subido del 6,4% al 9,9%. En las elecciones griegas Syriza no salió tan bien como podría haber sido - 4,6% ganando 13 escaños - porque su dirección se movió hacia la derecha. Sus líderes no les han convencido suficientemente a los trabajadores de que es esencialmente necesario desarrollar una alternativa a los partidos procapitalistas, entre los que también está el que ganó las elecciones, el Pasok "socialista".


Que todavía no haya una nueva formación de izquierdas como precursor de un nuevo partido obrero de masas, se debe sobre todo a los líderes sindicales. Siguen apretándose a Brown y a New Labour a pesar de las patadas que los miembros de los sindicatos están recibiendo continuamente.


Estos líderes están alimentando el mito de que New Labour ahora estuviera inclinado a comerciar presión sindical por medidas en favor de la clase obrera. Pero en la "conferencia" en verdad Brown tomó decisiones sin que la conferencia se pronunciara.


Cuando el Partido Laborista era un partido obrero, con una base activa y participadora, la conferencia anual tenía un gran papel al diseñar la política del partido. Ahora Brown anuncia, sin debate ni verdadera discusión, la propuesta de cambiar el sistema electoral hacia la forma no democrática de la "representación proporcional", el "voto alternativo".


Se anunciaron algunos gastos - causando cierto disgusto entre los capitalistas y su prensa - por ejemplo en ayudas para mayores que se ven forzados a vender sus hogar para poder pagar atención social, más cursos de formación etc. Pero a eso le hacen sombra los recortes que Brown y su gabinete han aceptado.


Sean recortes "generales", sean los recortes "crueles" de los liberaldemócratas, cuyo líder Nick Clegg propone un programa de "austeridad progresiva", sea el mismo mantra de Cameron o George Osborne, el mensaje es siempre el mismo: la clase obrera debe pagar por una crisis que no es su culpa, pagar con despidos masivos en el sector público y con recortes crueles de los servicios sociales.


Con el enemigo en la puerta y las expectativas de Cameron de entrar en Downing Street Nº10, Brown hizo alusiones hacia un "toque de lucha de clase" en la conferencia del partido laborista.
Es increíble, este San Jorge del mercado libre - con Tony Blair como vencedor del dragón socialismo - amenazó con restricciones para los bonos de los banqueros y atacó el "integrismo de derechas que manda que hay que dejarlo todo al mercado".


¿Este es el mismo Brown quien tan sólo hace dos años hizo un discurso delante de banqueros de la "City" junto con su secretario Ed Balls donde elogió con las palabras más ardientes el papel del capital financiero, diciendo que su gobierno se basaba firmemente en el fundamento del "mercado" capitalista?


Un ministro laborista aclaró de manera hipócrita a qué se debe esa vuelta hablando con Jonathan Freedland del Guardian: "Estuvimos enalteciendo la libertad de la gente de la "City" a hacer grotescas fortunas cuando creíamos que eso nos daría beneficios para lo que queríamos hacer. Ahora creemos que hay que intervenir."


¿"Intervenir" contra quién y para qué?, es lo que preguntará la gente de clase obrera. No se acabará con los bonos a banqueros, como mucho quedarían un poco reducidos para poco tiempo. Su abolición sólo sería posible tras la completa nacionalización del sector bancario y de la "industria" financiera, y con un monopolio del estado sobre el comercio exterior para impedir que los capitalistas puedan extorsionar los gobiernos mediante la "repatriación" o la "exportación" de sus capitales y ganancias. Propuestas como estás serían para Brown como agua bendita para el demonio.


Contrarrevolución de los medios de comunicación

La intervención de Murdoch, abiertamente en favor de los Tories, fue una pequeña muestra de la contrarrevolución de los medios de comunicación, y ha contribuido a que los líderes sindicales refuercen su respaldo hacia New Labor. Queda cierto que el execrable Murdoch siempre ha apoyado a los Tories. Y fue también así cuando Blair visitó a Murdoch en su residencia de Great Barrier Reef en 1995 y se puso de rodillas para obtener apoyo.


Murdoch sólo apoyó a Blair porque éste en aquel tiempo había transformado el partido laborista en un nuevo partido Tory más eficaz que el original. Que Murdoch ahora haya cambiado el foco de su apoyo no tiene nada que ver con principios sino que es el reconocimiento por parte de los capitalistas que la vida útil de New Labour está por agotarse.


Sin embargo, fue positivo que Tony Woodley, secretario general del sindicato Unite, denunciara en público desde el podio de la conferencia al periódico The Sun, ciertamente destacando que éste ya estaba desacreditado en Liverpool por haber denigrado de manera asquerosa a las víctimas del estadio de fútbol de Hillsborough.


Podría haber añadido que a Murdoch lo odian aun más en todo el país por el apoyo que prestaron sus periódicos a Margaret Thatcher cuando ella derrotó a los mineros, cuando atacó a los consejeros de Liverpool, cuando atacó a los trabajadores de la imprenta Wapping and Warrington, etc.


Un experto en elecciones ha constatado que en una Bretaña cambiada la influencia del Sun sería "zero". Pero actualmente los medios capitalistas - y el Sun es un ejemplo destacado por excelencia - tienen el poder de confundir enormemente difamando a la izquierda, y así tomar parte en el desarrollo de lo que sucede. La única manera de parar eso de manera eficaz sería mediante un partido de masas movilizando la clase obrera independientemente de los medios y así también teniendo efecto sobre las clases medias. El problema de Brown es que su política procapitalista ha vaciado el partido dejándolo sin tropas de suelo, además le falta el programa.
Polly Toynbee, una columnista del Guardian, comentado la catástrofe de New Labour no pudo resistirse a hacer comentarios despectivos sobre los "Despistados de Militant en Liverpool". Estos "despistados", el heroico consejo municipal de Liverpool, liderado por activistas de Militant (el antecesor del Partido Socialista) ganaba todas las elecciones con resultados récord, los resultados más altos jamás para Labour, cuando estuvieron al poder entre 1983 y 1987.


¿Cuál es en cambio el mérito de Polly Toynbee? Ella argumenta que cuando se deshizo de los "ultraizquierdistas" de Militant el partido laborista recobró su "salud mental", sucesivamente volvió a tener victorias electorales y así implantó un nuevo paraíso socialdemócrata. ¿Cuáles son los méritos de sus héroes "sensatos" y "responsables", Brown y Blair, y todo el proyecto de New Labour? Cameron golpeando en la puerta de Downing Street N° 10 y New Labour a 15% menos en las encuestas.


¿La vuelta a los años 30?

Cameron y Osborne han prometido dar a la historia la marcha atrás a los años 30, con ataques duros a los que reciben subsidios, una rápida subida de la edad de jubilación, una congelación de los sueldos en el sector público y masivas privatizaciones de los servicios estatales de asistencia social. Un arquitecto de sus medidas es David Freud, que hasta hace poco fue un empleado de New Labour pero ahora se lo ha hecho cómodo al lado de Cameron, ¡y ha recibido un escaño en la cámara de los lores con el asentimiento por parte de New Labour!


Parece increíble que los Tories anuncien recortes tan profundos en el periodo preelectoral. Si New Labour no estuviera tratando con toda fuerza equiparar esos recortes, los Tories estarían ante grandes dificultades con respecto a las elecciones y no tendrían los resultados que actualmente obtienen en las encuestas.


En las últimas elecciones generales, en 2005, sólo 3 de cinco votantes acudieron a votar, el 61,3%. Uno de diez no votó a uno de los tres mayores partidos, Labour, los conservadores y los Liberaldemócratas. Esto fue el mayor voto por los partidos alternativos desde 1945. Tanto el partido Tory como el laborista han visto colapsar su número de militantes, desde 400.000 (oficialmente, en verdad un mito) hasta el número oficial de 150.000.


El voto de New Labour no sólo se ha reducido en el sur de Inglaterra sino que según las encuestas también está teniendo lugar un colapso catastrófico en el norte, donde hasta ahora los Tories quedaban reducidos a una secta. En las últimas elecciones generales Labour lideraba por 19% y ahora los Tories están ganando por 4%. Es esta situación, la amenaza de una masacre electoral, la que ha llevado a los líderes sindicales a juntarse todavía más con Brown.


En cierta medida esto refleja la desesperación de muchos trabajadores que tratan impedir una victoria de los Tories. La canción del mal menor se está cantando en voz muy alta tanto por la dirección de New Labour como por los sindicatos. Esto estuvo a plena vista en Brighton. Pero sin embargo es una política miope que pone a los líderes sindicales en una posición entre Jekyll y Hyde. Por un lado apoyan a Brown mientras por el otro denuncian los recortes propuestos. Los líderes de los sindicatos del sector público han criticado duramente las alegaciones de Brown que "servicios de frente" estarían a salvo y los recortes se harían en las "trastiendas".


El TUC (la federación nacional de sindicatos) estima que unos 700.000 trabajadores adicionales perderían su puesto tras una victoria Tory. Según el economista David Blanchflower el número de desempleados subiría a 5 millones si Cameron gana las elecciones. Pero New Labour también añadiría más al actual número de 3 millones. A Ed Balls, secretario de educación, se le está presionando para que despida a 40.000 asistentes y a 3.000 directores y subdirectores de colegio. New Labour promete 2.000 millones de libras de recortes.


Los Tories prometen ir más allá, en un informe de la semana pasada anuncian despidos masivos en el noroeste, en Liverpool y en Londres - áreas donde el sindicato nacional de profesores cuenta con muchos militantes - y privatizaciones de colegios en masa. Las opciones que los líderes sindicales les ofrecen a sus militantes son el "mal menor" de los recortes de Brown o los recortes masivos de los otros dos partidos capitalistas. Eso no son verdaderas opciones.


Ahora ha llegado el tiempo de audazmente proponer una verdadera alternativa. La iniciativa por una alternativa electoral socialista e independiente para las próximas elecciones, liderada por el sindicato RMT (sindicato de transportistas) les daría una opción a los trabajadores, una opción que urgentemente necesaria ante la situación económica, que está mucho más grave que en los últimos 12 años. El voto masivo por la retirada de los subsidios a New Labour en una votación consultativa de los empleados de correos en Londres es una muestra del futuro por venir.


Los líderes sindicales pegados a los tacones de Brown están viviendo en un pasado desacreditado. El temor de los obreros a los Tories es verdadero. Pero si los Tories pierden las elecciones, ¿qué les esperaría a los obreros? Una versión un poco distinta de los Tories, un gobierno New Labour siguiendo su política en favor de los capitalistas, aún empeoradas.


Volatilidad

La volatilidad del electorado es de tales extensiones que los resultados de las elecciones - y también si Brown seguirá en su cargo - están todavía inciertos. También es posible que si por Navidades sigue New Labour con 15% menos en las encuestas haya un nuevo intento de apuñanarle a Brown. ¿Quién podrían cambiar por él? ¿David Miliband, James Purnell, Peter Mandelson? Solamente haciendo la pregunta se muestra que no hay opción para los trabajadores buscando un nuevo camino.


La completa degeneración de Labour hacia un partido capitalista, y la desesperación de New Labour por un triunfo electoral a todo coste se ve en la rehabilitación de Mandelson. Él mismo hizo recordar a la conferencia de las palabras de Blair, que New Labour iba a ser "verdaderamente New Labour" cuando haya aprendido a querer a Mandelson.


Eso ha sido la señal para descifrar la completa transformación en un partido capitalista. Ha llegado hasta ese punto, como muestran las exaltaciones a él tanto desde la derecha como desde la llamada izquierda de New Labour. Éste es el que la víspera dijo que estaba preparado a colaborar con un gobierno Cameron y quien es uno de los principales defensores de la privatización de Royal Mail, el servicio de correos.


New Labour no está volviendo a su pasado "socialdemócrata". La intensa crisis del capitalismo indica que para eso no hay margen, y que austeridad es el programa del capitalismo moderno y "progresivo". La tarea de todos los partidos principales en Bretaña es tratar con la terrible crisis del capitalismo.


Es una crisis orgánica del capitalismo que se puede resolver a costa de la clase capitalista o de la clase obrera. En Bretaña nos hace falta un partido que elija la primera opción y que movilice la clase obrera hacia un cambio socialista.


“Lo interesante del partido Tory liderado por David Cameron no es que tenga las mismas convicciones [que la antigua primera ministra Margaret Thatcher]] de querer desencadenar el sector privado, sino que estas van combinadas con una antipatía profunda hacia la actitud de grandes sectores de empleados públicos. Muchos están hablando de manera envenenada sobre los empleados del sector público y se nota una devoción escondida hacia la idea de mandarlos todos al patíbulo muy pronto. El NHS (servicio nacional de salud) está fuera del alcance, por supuesto, y el sector de la educación también, aunque no tanto. Pero todo lo demás está en desprecio. Ahora se considera como misión Tory a aniquilar gran parte de los empleados públicos. Como ellos creen que todo el dinero está tirado, que la mayoría de los empleados no tienen tareas justificadas y que no producen nada de valor, se está formando la idea que un gobierno Tory debe recortar el gasto público de manera más drástica que alguien hubiera imaginado y que debe iniciar eso nada más entrar en el cargo para que la necesidad de esa medida se pueda se pueda justificar culpando el desastre heredado de Labour”

De un artículo den Anthony Hilton en London Evening Standard (5-10-2009).