Chile - LA NUEVA OFENSIVA ESTUDIANTIL

Posted by Nuestra publicación: on jueves, junio 09, 2016

          

Sebastián Gutiérrez - Estudiante de Historia U.CHILE

Durante la administración del actual gobierno se han llevado a cabo una serie de medidas
para cumplir con las promesas de campaña anunciadas con respecto a la reforma del sistema
educacional, hasta el momento se ha puesto en marcha una tímida reforma tributaria que en parte
vino a subsanar el conflicto con los profesores durante el año 2015, llevar a cabo un proceso de
“compra” de establecimientos subvencionados y se ha propuesto un modelo de gratuidad parcial
que funciona como beca sobre un sector determinado de la población estudiantil –hasta ahora
beneficia a solo el 15%-, pero no cambia el fondo del sistema de financiamiento con los particulares
y la banca, perpetuando el lucro con fondos fiscales en casos de Ues. Privadas. Pero aún estamos en las vísperas de un proyecto de ley de reforma de educación superior que se enviará las próximas semanas al congreso, que al igual que el proyecto de carrera docente no ha contemplado la participación de la comunidad educativa y está marcado por la ambigüedad en las propuestas anunciadas hasta ahora. 
Desde la otra vereda, A 10 años de la revolución pingüina con avances y retrocesos, hemos visto como las movilizaciones estudiantiles se han reactivado con gran intensidad y se ha vuelto a poner a la palestra la idea de que este año es un año decisivo y que es el momento de salir a exigir y empujar las demandas para anteponernos a los sectores reaccionarios y neoliberales del gobierno y vencer en este conflicto que ya tiene una década de vida. Pero bien ¿de qué se trata esta nueva ofensiva estudiantil? 
Las movilizaciones de este año impulsadas por los secundarios en primera instancia, y con el llamado a paro indefinido por parte del CONFECH el cual ha tenido un significativo respaldo, tiene un carácter distinto además porque no solo se han incorporado los sectores tradicionales en el movimiento estudiantil sino que se está llevando a cabo inéditas movilizaciones de estudiantes de universidades privadas como la U. Santo Tomás, Diego Portales, Andrés Bello, Alberto Hurtado, mediante tomas en sus espacios, que se han sumado a las tomas de las sedes de partidos políticos e instalaciones del ministerio, las masivas marchas -con fuerte represión- y movilizaciones sectoriales. Su principal motivo para movilizarse es que las reformas anunciadas hasta ahora no subsanan las necesidades del sector universitario con matricula privada que es el mayoritario en el actual sistema (85% de los estudiantes). Por ende, siendo el sector más afectado por el modelo de mercantilización de la educación, se han levantado ante la vulnerabilidad que se refleja en el cierre de carreras por la poca rentabilidad que tienen en el mercado, la mala calidad en la formación, las alzas de aranceles de forma indiscriminada, el autoritarismo y nula participación de los estamentos, la poca regulación en sus instituciones, hacinamiento y baja reinversión, entre otros.

Podríamos resumir, por ende, que en este año las contradicciones del sistema educativo se han destapado en todos sus planos, pero ¿Cuál es el porvenir de las movilizaciones? A corto plazo, se espera las reacciones del día viernes 10 de julio en que el CONFECH se sentará a discutir las propuestas que el Ministerio de Educación ha formulado para el proyecto de ley, pero con un actor social expectante en las calles y los distintos espacios. Los pisos mínimos que se han levantado para esta instancia son: ley de gratuidad universal -sin implementación parcial “por glosa presupuestaria”-; financiamiento con aportes basales para las instituciones públicas; expulsión de la banca; fin a cualquier forma de endeudamiento y condonación de deudas; marco regulatorio para todas las instituciones de educación superior; se penalice el lucro y democratice las instituciones; extensión y orientación regional de las Ues; matrícula acorde a la infraestructura; fortalecimiento de la educación pública; disminución de la matrícula en instituciones privadas y fin a la PSU.

Fuente: EL TRABAJO N° 430