Chile - Sobre ganancias y falta de ética en la banca

Posted by Nuestra publicación: on viernes, julio 27, 2012


Patricio Guzmán S.
Socialismo Revolucionario.

El Spread es la diferencia entre el interés que cuesta a la banca el dinero que presta, y el interés que cobra por los créditos. La Fiscalía Nacional Económica ha reconocido que el spread en Chile es más alto que en otros países similares, como México, Argentina y Colombia, y están entre los más altos de latinoamericana, La ley chilena permite un interés máximo muy alto para los intereses de los créditos bancarios, la llamada Tasa Máxima Convencional, permite subir hasta en un 50% el interés sobre el promedio existente en los bancos, en un mercado marcadamente oligopólico, en la realidad son los propios bancos los que la pueden fijar.

Si a esto agregamos los gastos administrativos, los gastos de cobranza, las ventas atadas de otros productos como seguros, tarjetas y líneas de crédito, que se aplican a los clientes y por el lado de los trabajadores bancarios el aumento en la intensidad y extensión de la jornada no pagada, mediante la artimaña de aplicar a gran número de funcionarios el artículo 22 del código del trabajo, liberando al banco como si funcionarios que no tienen fueran realmente ejecutivos, de la obligación de control horario, y el recurso a la externalización de funciones incluso del centro del giro bancario como la tesorería, o los cajeros, se entiende el apelativo de “Joyas de la Corona” que han recibido las instituciones chilenas de grandes multinacionales financieras como Santander, BBVA o Itaú. El Grupo Santander, por ejemplo, ha señalado que a nivel mundial, el banco en Chile es el más rentable de su negocio en el mundo.

Como señalamos antes entre los abusos más extendidos en el negocio de los bancos con sus funcionarios, está el uso mañoso del artículo 22 del Código del Trabajo. Este artículo fija la duración de la jornada laboral en 45 horas semanales, y menciona los casos particulares de trabajadores que quedan excluidos de la limitación de jornada de trabajo, entre los que menciona todos aquellos que trabajen sin fiscalización superior inmediata, es decir aquellos que cumplen funciones gerenciales y no están bajo subordinación o dependencia, también se excluye del control de la jornada laboral a “los contratados (…) para prestar servicios en su propio hogar o en un lugar libremente elegido por ellos; los agentes comisionistas y de seguros, vendedores viajantes, cobradores y demás similares que no ejerzan sus funciones en el local del establecimiento. También quedarán excluidos de la limitación de jornada de trabajo los trabajadores que se desempeñen a bordo de naves pesqueras. Asimismo, quedan excluidos de la limitación de jornada, los trabajadores contratados para
que presten sus servicios preferentemente fuera del lugar o sitio de funcionamiento de la empresa, mediante la utilización de medios informáticos o de telecomunicaciones.”
Finalmente la norma excluye a “los deportistas profesionales y de los trabajadores que desempeñan actividades conexas se organizará por el cuerpo técnico y la entidad deportiva profesional correspondiente, de acuerdo a la naturaleza de la actividad deportiva y a límites compatibles con la salud de los deportistas, y no les será aplicable lo establecido en el inciso primero de este artículo.”

Lo que los bancos han hecho es declarar masivamente “ejecutivos” a toda una categoría de funcionarios, que son trabajadores que se desempeñan bajo subordinación y dependencia directa de sus jefes, es decir no son gerentes o administradores, y eludir de este modo el respeto por la jornada laboral máxima legal y el pago de horas extras. Cómo se ve una fuente directa de ganancias, a costa de los trabajadores del sistema bancario.

El problema ético en la relación funcionario - cliente bancario.

Un mecanismo que ha sido crucial en el aumento de la intensidad y productividad del trabajo bancario es la llamada “meritocracia”, las metas y los bonos, que han aumentado progresivamente su participación porcentual en las remuneraciones de los trabajadores. Cumplir las metas no está asociado solamente a ganar más dinero, el no cumplimiento se puede traducir en el despido por mala evaluación. En términos prácticos, esto ha producido un problema ético para los funcionarios, presionados a vender seguros y otros productos, incluso si al cliente no le sirven, y a no informarle de las alternativas si para obligarle a adquirir el seguro o el servicio que sea con el banco.

Por supuesto el funcionario puede negarse a incurrir en estas prácticas reñidas con la moral, pero si lo hace repetidamente tendrá un efecto negativo en su remuneración, y finalmente será desvinculado de la institución.

El negocio bancario descansa finalmente en la confianza y la fe pública. Los bancos intermedian dinero que, de lejos, en su mayor parte no es suyo, no forma parte de su capital. Al perderse la probidad profesional, se pierde un bien mayor, que está en la base del negocio. Los repetidos escándalos, desde la especulación desmedida, la falsificación de las tasas de referencia, a los esquemas ilegales tipo Madoff, que se han producido en otras latitudes, nos recuerdan que la falta de probidad, incluso dentro de los estrechos límites de la lógica del lucro capitalista, pone en riesgo la continuidad misma del negocio bancario. Si se me permite la paráfrasis; el propio lucro bancario prepara los sepultureros del lucrativo negocio bancario.