Gran Bretaña: La economía choca contra una roca.

Posted by Nuestra publicación: on miércoles, septiembre 26, 2007


La crisis del Northern Rock, el primer banco en quiebra a gran escala en Gran Bretaña por más de un siglo


Editorial del periódico The Socialist del Partido Socialista (Inglaterra y Gales)
Comite por una Internacional de Trabajadores (CIT)

Durante diez años Gordon Brown ha sostenido que el Nuevo Laborismo ha aumentyado la estabilidad económica, superando “el ciclo de auge y depresión” del capitalismo. En las últimas semanas esta afirmación quedó destrozada.


La crisis del Northern Rock, el primer banco en quiebra a gran escala en Gran Bretaña por más de un siglo, ha dejado al desnudo la realidad de la Gran Bretaña de Brown y Blair. En realidad Gran Bretaña se ha convertido en un fondo de riesgo gigantesco, un casino, con una economía dominada por ambición sin fin de la City de Londres de hacer una ganancia fácil por cualquier medio que sea posible. Bajo el Nuevo Laborismo el número de trabajadores empleados en la manufactura ha caído al nivel más bajo desde 1841.

El capitalismo británico ha seguido creciendo solo como resultado de una serie de gigantescos burbujas de créditos (conocidos de otra manera como deuda). La deuda personal se ha triplicado bajo el Nuevo Laborismo hasta £1.3 trillones. Nuestras deudas personales colectivas ahora son mayores que el Producto Interior Bruto de Gran Bretaña.

Como ha advertido repetidamente The Socialist, esta situación no puede durara para siempre. El Capitalismo sigue siendo un sistema un sistema cíclico, y en alguna etapa la crisis económica es inevitable; y el uso sin precedentes del crédito solamente hará peor la crisis cuando llegue.

Los acontecimientos de la semana pasada marcaron un punto de quiebre, Gran Bretaña está ahora camino a la recesión con todas sus terroríficas consecuencias para los trabajadores y la clase media. Sin embargo, incluso si esto no se desarrolla inmediatamente, el Nuevo Laborismo ya no será más en el plano de la economía. De la misma manera como la crisis de ERM en 1992 hundió la reputación de los conservadores para la estabilidad económica, esta fundamentalmente dañará al Nuevo Laborismo. David Cameron esperan que los conservadores puedan usar esta crisis para restaurar su propia credibilidad económica y de pronto ha descubierto los niveles de endeudamiento en Gran Bretaña. No obstante, las políticas de mercado ultra-libre, amistosas con la City financiera del Nuevo laborismo y los Conservadores son virtualmente intercambiables. Aunque sin duda el laborismo resultará herido es dudoso que los conservadores ganarán mucho terreno, por lo menos en el corto plazo.

Northern Rock ha sido el primero en entrar en crisis seria porque es excepcionalmente dependiente de los mercados de dinero – dependiendo de ellos para el 70% de sus fondos – pero los otros bancos y sociedades inmobiliarias no están en una posición fundamentalmente diferente. Barclays ha tenido que tomar ayuda de emergencia del Banco de Inglaterra. La naturaleza extendida de la crisis, también se mostró dramáticamente por la caída en cerca de un tercio, del valor de las acciones de otras dos sociedades inmobiliarias - Alliance and Leicester, y Bradford and Bingley.

Como respuesta a esta creciente catástrofe el gobierno ha sido forzado a tratar de detener la crisis prometiendo respaldar todos los depósitos de Northern Rock y cualquier otra institución en una posición parecida. Como señaló el Financial Times, han sido obligados a tomar parcialmente el camino de la nacionalización. Se han movido en esa dirección únicamente para tratar de terminar con la crisis, antes de vender el Northern Rock a cualquier otro banco dispuesto a adquirirlo. Sectores de la clase capitalista han criticado esta medida, temiendo que mande una señal que cualquier institución financiera será salvada de la quiebra, pero en realidad el gobierno no tenía alternativa salvo actuar para tratar de parar que la crisis se extendiera por todo el sistema bancario.

El punto de partida de la crisis fue el “choque en cámara lenta” que está teniendo lugar en la economía de los EEUU – con el mercado de viviendas como catalizador. Un quinto de las hipotecas de EEUU están en el sector subprime – de alto riesgo – las hipotecas otorgadas a aquellos que tienen grandes dificultades devolviendo la deuda. Más del 20% de ellos ya han entrado en morosidad y un millón de norteamericanos han perdido sus hogares.
Estas deudas de alto riesgo han sido “segurizadas”. Esto significa que los activos son “cortados” en pequeños pedazos y luego ligados con otros activos en paquetes que son vendidos y comprados en los mercados bursátiles mundiales. Esto con el objeto de “extender el riesgo” en un sentido positivo, pero ahora que la crisis ha golpeado, ha tenido el efecto exactamente opuesto – esta extendiendo el pánico.

Globalmente, nadie sabe quien es propietario de pedazos del mercado subprime de EEUU, y como resultado, nadie quiere prestar dinero a ninguna compañía que pueda estar afectada. La contracción del crédito que esto ha provocado es lo que gatilló la crisis del Northern Rock.
Como ya hemos visto, la crisis creciente de la más grande economía mundial inevitablemente afectará el resto del mundo. Adicionalmente Gran Bretaña tiene todos los mismos problemas. Northern Rock, como muchos prestamistas hipotecarios británicos, tenía elementos de prestamos de alto riego “sub-prime” – otorgando rutinariamente a los trabajadores hipotecas de seis veces su salario y “vendiendo a presión” hipotecas a trabajadores que claramente no podían permitírselas.

Como en los EEUU, mientras los grandes negocios ganan grandes cantidades de dinero, los trabajadores están luchando para vivir. El año pasado los salarios se incrementaron en un promedio de 3.6%; lo más bajo en cinco años. Al mismo tiempo aumentaron las viviendas, el combustible y los costos de la alimentación lo que significa que los niveles de vida de muchos trabajadores están cayendo.

Es solo el nivel sin precedentes de endeudamiento lo que ha permitido a la mayoría de los trabajadores mantener sus cabezas sobre el agua. Como resultado, cuando golpea la recesión, el efecto para muchos trabajadores – de pronto incapaces de cancelar sus hipotecas mensuales y pagos de tarjetas de crédito – será horrendo, y no en último término por la intensificación inevitable de la crisis de la vivienda. Las exigencias de The Socialist por viviendas públicas asequibles, de buena calidad, y hipotecas seguras y asequibles, tendrán cada vez más importancia. Ya en la actualidad el incremento del precio de las viviendas se ha hecho más lento y Alan Greenspan, ex-cabeza de la Reserva Federal de EEUU, ha predicho que Gran Bretaña sufrirá una catástrofe similar a la de EEUU.

Greenspan, junto con muchos comentaristas capitalistas, está criticando las gigantescas burbujas que él ayudó a crear en la economía mundial, y efectivamente está sosteniendo que deberían dejarse desinflar de manera controlada, incluso si algunas compañías se van contra la muralla, de manera que la economía pueda crecer sobre una base más sana.

Los capitalistas como un todo preferirían esto, pero como han mostrado los acontecimientos alrededor de la crisis de las “sub-prime” y ahora de Northern Rock, el capitalismo mundial tienen absolutamente cero control sobre su sistema financiero completamente ciego. Una vez que una crisis ha sido desatada puede escalar tremendamente; llevando no a una desinflada controlada sino a la explosión en medio del pánico; lo que a su vez llevaría a una profunda recesión. Fue el temor de esto lo que llevó a los gobiernos nacionales y a los bancos a intervenir y para tratar de mejorar la crisis- igual como Greenspan se vio obligado en el pasado.

Nadie, incluidos los propios capitalistas, puede decidir por cuanto tiempo durarán sus intentos para posponer una recesión. Sin embargo, lo que está claro es que cuando la recesión llegue serán los trabajadores y gente de clase media, no los financistas de la City, los que se espera que paguen el precio.

Un ahorrista, haciendo cola para retirar sus bienes mundanos del Northern Rock, comentó que “esto es el capitalismo enloquecido”. En realidad, el capitalismo es un sistema irracional, “loco”. Esto es más verdadero que nunca para el capitalismo globalizado del siglo XXI , guiado por las finanzas. La necesidad de construir un partido de masas que luche por una alternativa socialista al caos no planificado del capitalismo ha sido llevada a casa por los últimos acontecimientos.