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Brasil - Destitución de Cunha – La burguesía sacrifica a su cordero

Posted by Nuestra publicación: on sábado, septiembre 17, 2016

Por Antonio Soler, SoB Brasil, 15/9/16

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Eduardo Cunha, principal entusiasta y responsable de la apertura del proceso que culminó en el impeachment de Dilma, acaba de ser destituido de la presidencia de la Cámara de Diputados, meses después de haber sido presentada la denuncia por corrupción.
Aunque esto es más bien una victoria para el movimiento y también para el PSOL, que a través de su bancada desde las primer medidas ultra reaccionarias de Cunha, como la baja de la inimputabilidad, la prohibición de la venta de la píldora del día después y otros intentos de retrocesos en el campo las mujeres y los grupos LGBT, pidieron la cabeza del diputado, esta noticia en el actual momento, no se ha recibido como una sorpresa.
Debido a que de lo que se trata también es que la burguesía tuvo que sacrificar a su cordero para justificar todas sus maniobras. Antes Cunha  hubiese cumplido su palabra de caer a tiro, es decir, exponiendo a todos sus correligionarios y aliados, también corruptos, pero ya dijo que no va a hacer la denuncia anunciada, lo que significa que lo que hizo hoy en la Cámara es puro teatro. Llegó al acuerdo de que de todos los males era el menor para todos ellos. Pero con el pueblo no ha acordado y exigimos condena y devolución de todos los dineros públicos y privados inmediatamente para las arcas públicas.

Brasil: destituyen a Eduardo Cunha

“Roma no paga traidores”

En el año 139 antes de Cristo, el cónsul Escipión, autoridad de Roma en Lusitania, hoy Portugal, hizo asesinar al líder rebelde Viriato gracias a la ayuda de tres aliados de éste. Cuando los ex aliados fueron a pedirle a Escipión la recompensa por su acción, el cónsul les respondió con la frase del título.
El ex presidente de la Cámara de Diputados de Brasil Eduardo Cunha parece no haber asimilado la moraleja política de esta antigua anécdota. En efecto, Cunha fue uno de los hombres clave para lograr que comenzara el proceso de impeachment a Dilma Rousseff, una maniobra burda e ilegal del establishment brasileño. Aunque Dilma no fue destituida por corrupción, Cunha sí, pese a que creía que el ahora presidente Michel Temer retribuiría sus servicios con protección legal. Ahora Cunha amenaza con salpicar a Temer, ambos del PMDB, bajo la figura legal de “delación premiada”. Si la consigna de Escipión sigue vigente, nos tememos que ninguno de los “jueces” de Dilma va a terminar cobrando nada.
M.Y.

Brasil - Por qué el PSOL vota contra el impeachment

Posted by Nuestra publicación: on martes, abril 19, 2016
PSOL (Partido Socialismo e Liberdade)

Traducción de Ernesto Herrera – Correspondencia de Prensa

En este domingo  (17), los seis diputados del PSOL –Ivan Valente, Chico Alencar, Jean Wyllys, Glauber Braga, Luiza Erundina y Edmilson Rodrigues– votarán contra la apertura de proceso de impeachment de la presidenta Dilma Rousseff.
El PSOL es y siempre fue de oposición, a la izquierda, de los gobiernos petistas, desde Lula, pasando por el primero y llegando a este segundo mandato de la presidenta Dilma. El PSOL surgió mayoritariamente de una ruptura del propio PT, durante la votación contra la Reforma de Previsión Social en 2003, propuesta por el gobierno. Lanzó candidatos contra las listas petistas en las elecciones de 2006, 2010 y en 2014 y no participó de las coaliciones que eligieron la base parlamentaria de este gobierno (...)
Nuestros seis diputados votan en la mayoría de las veces contra el gobierno porque el PSOL y su bancada en la Cámara de Diputados consideran a este gobierno políticamente indefendible. La aplicación de un duro ajuste fiscal en las espaldas de los trabajadores, asumiendo las pautas de la derecha, es inaceptable. El mantenimiento de ese proyecto económico y de una base política fundamentada en alianzas con partidos de los más tradicionales, excluyen cualquier posibilidad de que este gobierno haga una política genuina para los trabajadores y el pueblo pobre.
Como se sabe, el PSOL no tiene cargos en el gobierno federal, no propondrá ministros y no tiene interés en participar de las negociadas de enmiendas parlamentarias a cambio de votos contra el impeachment. Condenamos esa práctica, principio de diversas prácticas corruptas, contra las cuales luchamos diariamente.
Nuestro voto será por la convicción de que, de la forma que está siendo conducido el impeachment, se configura como un golpe institucional, injusto no sólo contra el gobierno, sino contra la población del país. El proceso tiene vicios de origen y poca o ninguna consistencia jurídica, además de significar un retroceso político.

Pedaleadas fiscales
Dilma no está siendo juzgada por corrupción o por los errores de su gobierno. Está siendo juzgada por haber practicado las llamadas “pedaleadas fiscales”, decretos de suplementación presupuestaria que aplaza pagos a bancos públicos y privados. La argumentación de los abogados que protocolaron el pedido que viene siendo juzgado alega que “las maniobras fiscales crearon un ambiente ilusurio que favoreció a la presidente en su reelección”.
En primer lugar, las “pedaleadas fiscales” no caracterizan crimen de responsabilidad, necesidad primera para destituir a un presidente electo. La insuficiencia jurídica aumenta cuándo el pedido es hecho apenas para Dilma, como si su vice, Michel Temer, no se hubiese “beneficiado” juntamente a la presidenta.
La bancada del PSOL presentó, en la comisión del impeachment, un voto por separado arguementando sobre eso.

Conducción
El segundo punto es la propia conducción del proceso. Si hay un sector de la política brasilera sin legitimidad para derribar a una presidenta, en especial cuando no hay crimen de responsabilidad y sobre la cual no pesan denuncias directas de corrupción, es un Congreso dirigido por Eduardo Cunha y Renan Calheiros, ambos del PMDB.
Cunha hace del impeachment su venganza contra quién no quiso defenderlo de las diversas denuncias de corrupción que pesan contra él. El presidente de la Cámara de Diputados debe, antes de todo, explicaciones sobre sus cuentas en Suiza, sobre los documentos de los “Papeles de Panamá” que lo colocan como dueños de empresas offshores usadas para lavar dinero oriundo de corrupción y sobre las denuncias provenientes de por los siete delaciones premiadas, en el ámbito de la Operación Lava Jato, que lo citan como beneficiario directo del escándalo de la Petrobras.
Antes que nada, para el PSOL, Cunha se debe retirar (o ser retirado por la Justicia) del comando de la mayor casa legislativa del país. Un proceso tan grave para el país como un impeachment no puede ser conducido por un político como este.

Articulación golpista y mediática
En sí, impeachment no es golpe. Es un instrumento de nuestra Constitución. Pero, juntando a los elementos ya dichos anteriormente (la falta de consistencia jurídica, ausencia de crimen y conducción vengativa de Cunha), con la gran articulación de acuerdos sucios que viene construyendo para el pos-impeachment, se torna un proceso de golpe institucional.
Los grandes operadores de este proceso, además de Cunha, son el alto plumaje tucano (PSDB), con Aécio Neves y José Serra a la cabeza; Paulinho de la Fuerza (SD/SP) y la gran banda de los que esperan zafarse de las acusaciones de corrupción que se amontonan; y Michel Temer, el vicepresidente que espera ser el gran representante de la llamada “unión nacional” en un supuesto nuevo e ilegítimo gobierno, con más ajuste fiscal, menos derechos laborales y, especialmente, un gran acuerdo para silenciar los escándalos. Todos citados los citados anteriormente, tienen grandes problemas con la Justicia.
Esta fuerte articulación tiene como principal aliada a los grandes medios de prensa brasileros que, junto a sectores financieros, abandonaron la máscara de la imparcialidad para tornarse porta-voces de la campaña por el impeachment.
No es por ser de oposición que el PSOL se sumará a este grupo y a esa articulación. Nuestra construcción política tiene base en la ética, en el programa y, siempre, en la democracia.

Nuestras salidas
El PSOL es y continuará siendo oposición de izquierda. Nuestras diferencias con el gobierno actual son programáticas: no creemos en este modelo de hacer política. Estamos contra el ajuste fiscal y el retiro de derechos a los trabajadores. Votaremos contra la tercerización, la reforma de la previsión social y otros diversos proyectos que cuentan con el apoyo del gobierno.
Por eso, decimos: la salida a la crisis es por la izquierda. Además del combate a todos los retrocesos, presentamos a Brasil una plataforma de cambio en la política económica, priorizando el crecimiento del sector productivo en lugar de la especulación financiera, con reducción drástica de las tasas de interés y grandes inversiones sociales.
También creemos que un nuevo ciclo sólo puede ser iniciado con profundas reformas, con la democratización de los medios de comunicación, para que la pluralidad de voces no sea suprimida; la reforma política, para que el pueblo vuelva a participar en la decisiones del país; la tributaria, para acabar con el modelo injusto de cobranza actual y tasar las grandes fortunas; entre otras.


Solamente construiremos salidas reales con una nueva programación de las formas y métodos de construir la política brasilera, que debe ser hecha para y con el pueblo. El PSOL está de ese lado de la batalla.

La aprobación del impeachment solo va a acrecentar la crisis en Brasil.

Posted by Nuestra publicación: on martes, abril 19, 2016
Nota escrita inmediatamente antes de la votación de los diputados que aprobó el proceso de destitución de Dilma Rouseff.
Fito, Corresponsal en Rio de Janeiro.

Lo que estoy percibiendo con este empeachment en Brasil, es que no tienen manera de acusar de corrupción a Dilma, además que muchos dentro los partidos brasileros saldrían muy mal parados, entonces esos temas no los van a tocar mucho para no verse envueltos.

Sin embargo mi visión es que este proceso fue hecho en defensa del presidente de la cámara de diputados Eduardo Cunha, para que él no sea juzgado por corrupción en la operación Lava Jato, además el fue enviado a la comisión de ética por temas de corrupción, y a pesar de que su partido (PMDB) hacia parte del gobierno de Dilma, ella no lo defendió. Además con la destitución de Dilma del gobierno, quedaría como presidente el actual vice presidente Michel Temer, también del PMDB, el que al igual que Cunha está envuelto en delitos de corrupción, se ve muy nítido que además de blindar a Cunha lo que están intentando desesperadamente es hacer un borrón y cuenta nueva, porque la mayor parte de la clase política esta corrupta en Brasil.

La razón del impeachment es por maquillaje de los gastos públicos, además de pedir préstamos a bancos estatales para tener fondos para el ejecutivo, también he escuchado mucho hablar de crimen de responsabilidad por gastos no informados al parlamento, durante el 2014 y principio del 2015, muchas veces creando la falsa visión de que la crisis no estaba tocando a Brasil, retrasando su llegada a Brasil para ella poder ser reelecta, lo cual provoco que ahora la crisis llegara con mayor fuerza a Brasil, pero la oposición no reconoce que hay una crisis mundial, solo dicen que la culpable de todo es el gobierno de Dilma, a pesar que muchos de los que ahora están promoviendo el impeachment, eran también parte del gobierno hasta hace menos de un mes.

Yo creo que el impeachment va a ser aprobado, creo tienen los votos para eso por lo que yo he visto, a mi parecer esto solo va a acrecentar la crisis en Brasil, además de posiblemente polarizar mas el país. Para mí una de las cosas que podría acontecer es que Dilma perdiendo hoy llame a la gente a la calle para defenderla lo cual podría hacer que el nuevo gobierno de Temer pida más poderes para poder lidiar con la crisis y con las manifestaciones en las calles, lo que sería el peor de los escenarios.


Brasil - El proceso de privatización interna de la Petrobras y la corrupción

Posted by Nuestra publicación: on domingo, abril 03, 2016

José Menezes Gomes  
Correio da Cidadania, 28-3-2016
Traducción de Ernesto Herrera – Correspondencia de Prensa

El proceso de privatización interna de la Petrobras tuvo un gran impulso en el gobierno de FHC (Fernando Henrique Cardoso), luego de la quiebra del monopolio, con Joel Rennó en la presidencia (1), se realizó un acuerdo de exclusividad con la Odebrecht en futuras asociaciones (2). Este proceso tuvo continuidad en los gobiernos de Lula y Dilma Rousseff, teniendo como consecuencia la profundización del proceso de tercerización de funciones antes ejercidas por la estatal.
La quiebra del monopolio, definida por la ley 9.478 de 1997, buscaba crear un ambiente propicio a las inversiones en explotación y producción. Tal proceso fue acompañado por la iniciativa del gobierno de preparar el terreno para el surgimiento de empresas privadas que pasasen a ocupar el espacio hasta entonces exclusivo de la estatal.
En esta dirección, la Petrobras fue liberada de procedimientos rigurosos de contratación con flexibilización de las reglas para, supuestamente, poder competir con las grandes compañías del sector. En seguida, FHC cambió el estatuto en 1999, permitiendo la venta de parte de sus acciones directamente en la bolsa de Nueva York, en los llamados ADRs, lo que facilitó la adquisición de acciones por extranjeros. Además de eso, la Petrobras pasó a contratar empresas tercerizadas para desempeñar funciones que antes ejercía la Petrobras.
Esta estatal pasó a ampliar su presencia en segmentos como el transporte y la refinación del petróleo y la petroquímica con la compra, en marzo del 2007, junto con el Grupo Ultra y la Braskem, de la Refinaria Ipiranga por US$ 4 billones. Por el acuerdo, el Grupo Ultra se quedó con la red de distribución de combustibles de la Ipiranga en las regiones del Sur y Sudeste, mientras que la Petrobras quedó con parte del grupo en la regiones del Norte, Nordeste y Centro-Este. (3)
De este valor total de la operación, la Petrobras desembolsó US$ 1,3 billón, y la Braskem US$1,1 billón y el Grupo Ultra emitiría 52,8 millones de acciones, un valor equivalente a cerca de US$ 1,6 billón. En este sentido, la estatal ha sido un sustentáculo para el proceso de fusión y adquisición que fortaleció a los grupos capitalistas privados. La Ipiranga era el segundo mayor distribuidor de combustible brasilero, atrás de la BR Distribuidora, brazo de distribución de la Petrobras, con actuación también en el sector petroquímico, refinería, explotación del petróleo y gas.
La expansión de la Braskem, también, es el resultado del proceso de privatización ocurrido durante el gobierno FHC con el creciente volumen de recursos subsidiados del BNDES (Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social) reuniendo a la antigua Copene y un conjunto de empresas operacionales de la Odebrecht y del Grupo Mariani, entre las cuales la OPP Química, la Trikem, la Nitrocarbono, la Proppet y la Polialden.
En 2008, la Braskem anunció la integración de las participaciones de la Petroquisa en el capital de la Copesul, Ipiranga Petroquímica y de la Petroquímica Paulínia. En base a esa decisión, la Odebrecht, como accionista controlador de la Braskem, celebró la Petrobras un nuevo acuerdo de accionistas que reforzó todavía más la alianza estratégica entre las empresas. La justificación de este acuerdo es que de esta forma se tendría la consolidación del sector petroquímico brasilero.
Estas asociaciones servirían para fortalecer progresivamente sus competidores surgidos, especialmente después de 1997, cuando los fondos de pensión ligados al PT y a la CUT, aliados con las grandes empresas constructoras y financiados por el dinero subsidiado del BANDES, dieran inicio a la transferencia de monopolios de las estatales hacia la formación de monopolios privados. Con eso las constructoras pasaron a detentar gran parte de las empresas ex estatales de sectores estratégicos, como química, petróleo, telefonía, comunicación, energía, etc.
La Petrobras actuó siempre en el sentido de fortalecer las asociaciones con las empresas privadas, que nunca habían actuado en el sector y que pasaron progresivamente a apropiarse de la tecnología que antes era dominada por la Petrobras.
Esta intención de crear empresas privadas en el sector de petróleo se mantuvo también en el gobierno Lula da Silva. Según Ildo Sauer, profesor de la USP(Universidad de San Pablo) y ex director de Gas y de la Petrobras en el gobernó Lula, José Dirceu ayudó a entregar el Pré–Sal a Eike Batista. Este proceso tuvo inicio en 2005-2006, cuándo Rodolfo Landim salió de la Petrobras porque el consultor de la OGX, que era José Dirceu, sugirió que Eike Batista entrara en el ramo de Petróleo.
Desde entonces, pasó a contratar técnicos de esta estatal, llevándose secretos estratégicos. De acuerdo con a Sauer, la OGX fue creada en 2007 y en julio de 2008 estaba valiendo R$ 17 billones. Antes la empresa tenía un patrimonio de US$ 200 millones: “todo de esta estatal tenía un equipo reclutado de la Petrobras y los bloques generosamente licitados por Lula y Dilma (...) Fue uno de los procesos de “acumulación primitiva” más extraordinarios de la historia del capitalismo mundial”.
La Petrobras durante toda su existencia consiguió 20 billones de barriles, mientras Eike Batista en poco tiempo pasó a tener reservas de 10 billones, que corresponden a US$ 100 billones (4)
A mediados de 2012, la OGX, brazo petrolero del grupo, había perdido US$ 27 billones en valor de mercado en el mismo semestre. Eike Batista despidió a Paulo Mendonça de la presidencia de la empresa. Vale recordar que él fue uno de los ejecutivos llegados de la Petrobras, contratados a peso de oro por Batista, luego de más de 30 años en la estatal. Rodolfo Landim, también ex Petrobras, salió de la empresa en 2010 después de un altercado con Eike que acabó en la Justicia.
Las empresas del grupo de Eike Batista quedaron conocidas en el marcado por sus crecientes perjuicios y falencias. La corrupción dentro de la Petrobras resulta de la evolución de este proceso de privatización interna. Las constructoras envueltas en el escándalo de la Operación Lava Jato son denunciadas por esta práctica desde el gobierno JK (Nota del traductor: Juscelino Kubitschek, presidente de Brasil entre 1956 y 1961). La expansión de las antiguas constructoras en el sector del Petróleo es la consecuencia directa de esta política de destrucción interna de la Petrobras. Tal hecho acabó por impulsar la corrupción dentro la Petrobras.
La formación del cartel para la obtención de servicios se volvió una práctica regular. Esa competencia del cartel es parte esencial del capitalismo monopolista que va desde el precio del combustible al valor de las tarifas de ómnibus o en la compra de trenes para el metro de San Pablo. La creciente tercerización practicada en todas las esferas de gobierno tiende a facilitar la corrupción.

Notas
1) Propuesto para ese cargo por Antônio Carlos Magalhães.

Brasil - profundización de la crisis política y los ataques contra los trabajadores

Posted by Nuestra publicación: on jueves, marzo 10, 2016


Comité Ejecutivo de LSR , CIT en Brasil.
Brasil, 6 de marzo de 2016

Por una lucha unitaria en defensa de los derechos y para derrotar los ataques del  gobierno de Dilma y derecha!

Brasil está una vez más en un momento político crucial. En medio de la crisis económica y social más grave en décadas, la crisis política también se profundiza y la dinámica de la situación acelera.
El abusivo mandato de "conducción coercitiva" ejercido por la Policía Federal sobre el ex presidente Lula el 04 de marzo con el objetivo de obtener su testimonio como parte de la 24ª etapa  de la Operación “Lava Jato” polarizó la escena política una vez más.
La operación de la Policía Federal tuvo lugar inmediatamente después del trascendido de un supuesto testimonio de Amaral Delcídio senador (PT-MS), ex líder del gobierno de Dilma en el Senado, dado al grupo de trabajo del Lava Jato.

En su testimonio, Delcídio acusa tanto Lula como a Dilma de participación descarada en el esquema de sobornos de Petrobras, así como en las iniciativas para detener la investigación sobre la mega corrupción en la empresa.
Delcídio, ex tucano (conservador) que trajo a los gobiernos del PT  los viejos esquemas de corrupción  ya presentes en el gobierno de Fernando Henrique Cardoso, es un símbolo de fracaso de la política Petista y Lulista de alianza con la burguesía, con la derecha y de adaptación con el sistema político podrido .

Estos factores aceleran la dinámica política en el país y abren una nueva etapa de la crisis.
Corresponde a la izquierda y a los movimientos de la clase obrera que no se venden, no se rinden,  asumir su papel en este momento decisivo. Y este papel no es alineación automática con el gobierno o con las maniobras de la derecha contra el gobierno, sino luchar por sus derechos amenazados y acumular fuerzas por la construcción de una alternativa de clase en el país.
No somos favorables a la propuesta de  impeachment (juicio político de destitución)en debate en el Congreso  propuesto por la sencilla razón de que el Congreso está controlado por una mafia corrupta, equivalente a la presente en otras esferas de gobierno. Sólo hay que ver la figura de Eduardo Cunha, reo según lo decidido por el Tribunal Supremo y todavía presidente de la Cámara.  el alcalde. Tampoco es de ninguna utilidad derrocar Dilma y poner en su lugar a alguien peor o equivalente, como Temer, Cunha o Renan.
Sin embargo, esto no quiere decir que vamos a salir a las calles en apoyo de un gobierno comprometido hasta la médula del hueso con las empresas contratistas, los bancos y la agroindustria.
Desde el año pasado, frente a la amenaza de la acusación y el cerco a la dirección del PT y del gobierno, Dilma Rousseff optó por entregar la cabeza de los trabajadores en bandeja al gran capital a cambio del mantenimiento de su mandato.

El gobierno del PT aceptó el chantaje del PSDB y apoyó el proyecto de ley que entrega el pre-sal [1]a las multinacionales del petróleo, apoyó una ley antiterrorista que permite la criminalización de los movimientos sociales, se propone contrarreformas en las leyes laborales y de pensiones, y una reforma fiscal que profundizará de forma estructural los recortes en el gasto social.
Pero nada de esto ha servido para garantizar la estabilidad mínima del gobierno y el PT. La política económica recesiva que mantiene el interés en la estratosfera y garantiza el pago del servicio de la deuda pública a un puñado de especuladores mientras que sacrifica millones de dólares, sólo sirvió para aumentar la inestabilidad social y empeorar la situación.

Con esta política, el gobierno se hizo indefendible ante los ojos de millones de trabajadores. También indefendible para la izquierda socialista digna de ese nombre.
En primer lugar hay que decir claramente que exigimos una investigación seria y castigo de todos los culpables de haber participado en las tramas de corrupción. Esto va para el corrupto y  el corruptor en el actual gobierno y para los miembros de los gobiernos anteriores en el gobierno federal y los gobiernos estatales y locales.

Al mismo tiempo, no podemos tener ninguna ilusión en los nuevos "salvadores de la nación" colocados en un pedestal de oro por los medios de comunicación. Muchos de los métodos discrecionales y abusos cometidos por la Policía Federal, el Ministerio Público y el Poder Judicial en la situación actual también serán utilizados en contra de la acción legítima de la izquierda socialista y los movimientos de la clase obrera. Métodos mucho peores ya se utilizan en los suburbios y las comunidades pobres en una verdadera criminalización de la pobreza.
La investigación y el castigo selectivo que hoy alcanza el PT y absuelve o ignora al PSDB[2] refleja el hecho de que el PT ha perdido su utilidad para el gran capital. Mientras fue útil frenando las luchas, promoviendo el pacto y la conciliación de clases y garantizando la estabilidad para el agro negocio, los bancos y las grandes empresas, el PT tuvo relativa complacencia del gran capital y el imperialismo. El escenario es muy diferente ahora.

A pesar de todo el discurso de Lula sobre retomar la ofensiva y resistir, lo cierto es que las alianzas estructurales del propio Lula y del PT con lo más podrido de la burguesía y el sistema político de Brasil hacen que sea imposible una respuesta eficaz de su parte.
Corresponde a la clase trabajadora, a los jóvenes y todos aquellos que sufren por la crisis dar una respuesta eficaz. Esta respuesta no es en defensa de un gobierno que ha traicionado a los trabajadores. Tampoco es para echar agua al molino de la derecha. Es una respuesta para detener los ataques de las políticas que tanto Dilma como los tucanes están llevando a cabo. En esto están unidos en contra de nosotros.

Aquellos que quieren convertir los Actos del 8 de marzo y otras acciones para luchar contra los ataques del gobierno en movilizaciones en defensa de Dilma, Lula o el PT trabajan para la derrota de la lucha contra el ajuste y los ataques.
Es necesario unificar las huelgas en curso, como la de los maestros y los empleados del Estado de Río de Janeiro, así como las otras iniciativas de lucha de los trabajadores y jóvenes. Debemos construir una jornada nacional de lucha unida y crear las condiciones para una huelga general para derrotar al programa unificado del gran capital contra los trabajadores.
En este proceso de lucha, partidos como el PSOL, PSTU y el PCB y movimientos combativos como la CSP-Conlutas, Intersindical y MTST pueden construir los cimientos de una alternativa política efectiva para el país. Una alternativa capaz de poner en jaque este sistema político y no pactar con él igual que hizo el PT. Una alternativa para defender las reivindicaciones de los trabajadores en el marco de un programa anticapitalista y socialista.

Comité Ejecutivo  LSR, 06 marzo 2016




[1] El “pré-sal” es un área de reservas petrolíferas que se encuentra sobre una profundo estrato de roca salina, que forma uno de los varios estratos rocosos del subsuelo marino. (NdT)
[2] PSDB, Partido Socialdemócrata Brasilero. El partido de la derecha conservadora en Brasil.

Brasil - El dolor de ya no ser

Posted by Nuestra publicación: on lunes, agosto 24, 2015
Con un 71 por ciento de la población en contra, la presidenta Dilma Rousseff logra salir de la crisis cediendo terreno a la oposición en toda la línea. La Agenda Brasil, impuesta por el Senado a cambio de no votar un impeachment, supone una oleada de privatizaciones, pérdida de derechos de los trabajadores y un cambio radical en la política exterior.

Agnese Marra
Brecha, Montevideo, 21-8-2015

Desde que Dilma Rousseff asumió su segundo mandato el pasado octubre, “impeachment” se convirtió en la palabra de moda en la política brasileña. Este término, repetido como si de un eslogan publicitario se tratase, se vitorea por las calles como si fuera el himno de una hinchada. Pero más allá de la frivolidad de su uso, su repetición ha cumplido con la principal amenaza de la oposición, aquella que el senador Aloysio Nunes (Psdb) hizo el pasado diciembre: “No vamos a acabar con Dilma, vamos a hacerla sangrar”.
Las ansias de poder del Psdb (que perdió las elecciones por apenas 1,6 por ciento de los votos) y de los barones del Congreso, más interesados en hacer negocio que política, se sumaron al contexto de crisis económica y al goteo de escándalos de corrupción surgidos como resultado de la investigación policial denominada Operación Lava Jato. La popularidad de la presidenta fue cayendo en picada hasta que en el mes de julio batió récords. Según una encuesta de Datafolha, siete de cada diez brasileños calificaban al gobierno de la petista como malo o pésimo, convirtiéndola en la jefa de Estado más rechazada desde la redemocratización del país.

La misma pesquisa reflejaba que el 66 por ciento de los encuestados quería que el Congreso llevara a cabo un proceso de impeachment contra Dilma. El presidente de la Cámara, Eduardo Cunha, del ala más conservadora del Pmdb, amenazaba con esta posibilidad desde su elección en enero. Pero fue a mediados de julio cuando, al ser acusado de recibir 5 millones de reales en propinas por el escándalo de Petrobras, anunció en televisión que rompía definitivamente con el gobierno, y sus conspiraciones para cumplir la amenaza comenzaron a tomar forma. Su primera medida fue liderar una votación para revisar las cuentas económicas de Rousseff e intentar que el Tribunal de Cuentas de la Unión pudiera acusarla de las famosas “pedaleadas fiscales”, para conseguir por primera vez una causa con algo más de peso para procesarla.
Su compañero del Pmdb en el Senado Renan Calheiros, mucho más moderado y negociador, también investigado en la misma trama de corrupción, ha usado el fantasma del “golpe blanco” de manera intermitente. Sin embargo, fue él quien, con menos aspavientos que Cunha, precipitó la caída libre de Rousseff para días después tenderle la mano con un as en la manga.

La caída
Todo sucedió en apenas una semana. Tras el receso de la Cámara por las vacaciones de julio, Dilma Rousseff retomó sus actividades con el peso del descontento popular sobre sus espaldas. Su primera medida fue reunirse con los gobernadores del país para pedirles apoyo en las propuestas de ajuste fiscal y evitar más traiciones de las bancadas del Congreso. Después se encontró con 80 líderes de los partidos aliados para hacerles la misma petición. No la escucharon.
Ese mismo día Rousseff se enteraba de que el ex ministro de la Casa Civil y mítico representante del PT José Dirceu, en prisión domiciliaria por el escándalo de corrupción del mensalão, era detenido nuevamente por estar también involucrado en otro caso similar descubierto por la Lava Jato. La noticia provocó una desbandada de partidos aliados. Sumando a los representantes del Partido Democrático de los Trabajadores (Pdt) y del Partido Socialista Brasileño (Psb), 44 parlamentarios se retiraron del grupo dilmista.

Mientras los aliados se iban, Eduardo Cunha ponía en marcha tres comisiones de investigación en la Cámara de Diputados y dejaba al PT fuera de todas ellas. Pero el golpe final se produciría durante la votación de una de las “pautas-bomba” (medidas que tendrán como consecuencia el aumento de los gastos del gobierno), impulsadas por Cunha. La propuesta consistía en subir el techo salarial de los abogados de la Unión de 16 mil a 26 mil reales mensuales, con un impacto en las arcas del Estado de 2,4 billones, justo cuando la presidenta instaba al ajuste fiscal y a reducir el déficit de las cuentas públicas. Rousseff fue derrotada por 445 votos contra 17, traicionada por los aliados y por miembros de su propio partido. Todo ello días antes de la manifestación del 16 de agosto que tenía como leit motiv la petición de un impeachment. Dilma tocaba fondo y el Senado, que en los momentos más difíciles solía protegerla, la dejaba caer.

Paralelamente, las agencias internacionales de riesgo Moody’s y Standard & Poor’s advertían sobre una posible caída de la nota de Brasil si la inestabilidad política se mantenía. Las grandes empresas empezaban a percibir que un impeachment no era conveniente para las finanzas del país.
Rápidamente las federaciones de la industria de San Pablo y Rio de Janeiro publicaron un manifiesto en todos los periódicos: “Es el momento de la responsabilidad, del diálogo y de la acción para preservar la estabilidad del país. Es hora de colocar de lado las ambiciones personales o partidarias y mirar por el interés mayor de Brasil”, decían en clara alusión al Congreso.

El conglomerado mediático de Globo, enemigo histórico del PT, se unió al empresariado y publicó un editorial contra el impeachment. El presidente del banco Bradesco abundó en la misma línea: “Debemos tener la grandeza de encontrar una convergencia”, declaró en la Folha de São Paulo.
Puestos sobre la mesa los deseos de la banca y las empresas, sólo faltaba un político que cumpliera con el llamado a la convergencia. Renan Calheiros, el mismo que dio la espalda a la presidenta, tomó el testigo y le tendió la mano a Rousseff para recuperar la anhelada estabilidad política. El trato quedaba implícito: se dejaba de hablar de impeachment a cambio de un programa de gobierno impuesto por el Senado. Dilma aceptó sin condiciones.

El giro a la derecha definitivo
Después de la tormenta, Rousseff y Calheiros aparecieron ante los medios como si nada hubiera pasado. Presentaron la Agenda Brasil, un conjunto de 27 propuestas (después se ampliarían a poco más de cuarenta) diseñadas por el presidente del Senado en aras de la ansiada gobernabilidad. El Pmdb, partido de Calheiros y de Cunha, conocido históricamente por su pragmatismo y por pretender llegar al poder por el poder en sí, parece erigirse finalmente como el verdadero gobierno del segundo mandato de Dilma.

A finales de la semana pasada el ministro de Hacienda, Joaquim Levy, se reunió con el presidente del Senado para discutir cada una de las propuestas. Una de las más polémicas, la privatización del Sistema Único de Salud, acabó por dejarse de lado debido al rechazo de diversos partidos.

Otras medidas se evaluarán en las próximas semanas. Entre ellas el aumento de la edad mínima para jubilarse y la regulación de la tercerización laboral, para proteger a las empresas que opten por externalizar todos sus servicios. Los pueblos indígenas y el ambiente son otras de las víctimas de esta agenda. Entre las propuestas de Calheiros destaca la revisión del marco jurídico que regula las áreas indígenas, para que en ellas se puedan llevar a cabo actividades productivas. Establecer plazos más ágiles para conseguir licencias ambientales en la construcción de grandes obras, y revisar la legislación para flexibilizar la construcción en zonas costeras, áreas naturales protegidas y ciudades históricas, son otras de las medidas pensadas para estimular el desembarco masivo de capitales extranjeros.

En lo que refiere a política internacional, el presidente del Senado colocó en su lista la posibilidad de acabar con el Mercosur para permitir que Brasil tenga libertad de concluir acuerdos bilaterales sin depender de los otros miembros del bloque. Hasta ahora el gigante del grupo nunca había manifestado nada parecido. En los últimos 15 años la política de Itamaraty se centró en todo lo contrario, la cooperación Sur-Sur que tanto éxito internacional le dio al ex presidente Lula da Silva. El ministro de Hacienda Levy convenció a Calheiros de dar marcha atrás con esta propuesta, que por ahora sólo traería complicaciones internacionales.
Sin embargo, el Grupo de Reflexión sobre Relaciones Internacionales, de la Universidad de San Pablo, asegura que hay que seguir atento ante un posible giro en la política internacional del país. Las sospechas comenzaron tras el último viaje de Dilma Rousseff a Estados Unidos, donde firmó varios acuerdos militares y de intercambio de información. “Las relaciones con Estados Unidos no se atendrán tan sólo a cuestiones económicas”, advirtió la presidenta, que había concluido su primer mandato cuando las relaciones con la superpotencia estaban en su peor momento.

Al día siguiente de su reunión con Obama, Brasil votó contra Siria en las Naciones Unidas y a favor de una resolución del Consejo de los Derechos Humanos promovida por Washington y por la Unión Europea, dejando a un lado a sus aliados de los últimos diez años. “Es pronto para hablar de un cambio en la política de alianzas del gobierno de Dilma, pero este caso es simbólico, ya que mientras Rusia y el resto de los Brics han apoyado en los últimos tiempos al gobierno sirio, Estados Unidos ha hecho esfuerzos en una dirección totalmente contraria”, destaca la publicación de izquierda Carta Capital.

Según señaló en su columna semanal de Folha de São Paulo el politólogo y periodista André Singer, “la orientación general es clara: se trata de hacer concesiones a la derecha a cambio de salvar el mandato de la presidenta”. A su vez, para el profesor de políticas públicas de la Universidad de San Pablo Pablo Ortellado “la oposición no haría nada de diferente de lo que está haciendo la presidenta. En términos de políticas es exactamente lo mismo, la polarización entre el Psdb y el PT es una farsa, el poder está en otra parte”. El líder del Movimiento de los Trabajadores Sin Techo fue todavía más tajante: “El verdadero golpe es la Agenda Brasil”.

Movilizaciones tardías
La gran manifestación del domingo, que tenía como objetivo pedir el impeachment, perdió fuerza. Las negociaciones entre oficialismo y el grueso de la oposición ya estaban concluidas y Rousseff respiraba tranquila. Según Datafolha, marcharon por la Avenida Paulista alrededor de 135 mil manifestantes, más gente de la que hubo en la marcha de abril y menos que en la de marzo.

La escenografía fue la misma: camiones con altoparlantes pintados con la bandera de Brasil y una mayoría de gente con la camiseta de la selección, que a estas alturas se ha convertido en el nuevo símbolo del conservadurismo del país. Los cánticos contra Dilma, Lula y ahora también contra Renan Calheiros (acusado de salvar el cuello de la presidenta) se entonaron con fuerza. Eduardo Cunha y el juez Sergio Moro, encargado principal de la investigación en la Operación Lava Jato, pasaron a ser los nuevos ídolos de los manifestantes. Las selfies con la policía volvieron a repetirse, y pancartas terroríficas como “Dilma, qué pena que no te ahorcaron en el Doi-Codi (centro de tortura de la dictadura)” o “Por qué no los mataron a todos en 1964” se hicieron virales en las redes. En Curitiba un joven petista fue golpeado y le arrancaron y quemaron su camiseta con la cara del Che Guevara.

En relación con las anteriores marchas llamó la atención que el pedido de intervención militar se repitiera más entre los jóvenes: “Todos los políticos son ladrones, sólo los militares pueden poner orden a tanta corrupción moral”, decía Silvia Saraiva, cajera de supermercado de 19 años.

El perfil de los manifestantes no varió respecto de marchas pasadas: mayoría de blancos, de más de 30 años de edad y con ingresos relativamente altos, al menos cinco veces por encima del salario mínimo. Pero también había gente joven de las periferias: “Estamos cansados de no poder pagar las cuentas y que ellos sigan robando”, decía Walter Gama, nordestino de 25 años que vive en la zona este de la capital.

El jueves fue el turno de la izquierda. Movimientos sociales como los Sin Tierra, los Sin Techo y la Central Unitaria de Trabajadores rechazaron el impeachment en las calles. Pero  a último momento agregaron otras demandas, y pidieron una salida de la crisis “por izquierda”, rechazando los lineamientos de la Agenda Brasil.

En Planalto, en Brasilia, probablemente estas manifestaciones no hayan molestado más que el zumbido de una mosca que incomoda durante la siesta. Renan Calheiros ha conseguido que el Senado, y no la Cámara de Diputados, tenga la última palabra cuando el Tribunal de Cuentas de la Unión evalúe al gobierno de Rousseff, de modo que ya no estaría en las manos de Cunha la posibilidad de provocar un “golpe a la paraguaya”. Cunha promete seguir dando guerra a Dilma, pero está más aislado. El ministro Levy continúa su evaluación de las propuestas de la Agenda Brasil y mantiene la tranquilidad que los mercados pedían. En la izquierda, el diputado del Partido Socialismo y Libertad Marcelo Freixo le dedicó al PT un verso del poeta Manuel Bandeira: “La vida entera que podía haber sido y que no fue”.

Brasil - ¿Fin del ciclo de poder del PT?

Posted by Nuestra publicación: on miércoles, septiembre 17, 2014
Al contrário de los últimos años, las elecciones brasileñas de octubre de 2014 estan marcadas por un fuerte elemento de incertidumbre. Esto resulta de la nueva situación política creada a partir de las movilizaciones de massas de junio de 2013, del agravamiento de la situación económica del país y del consecuente desgaste del Partido de los Trabajadores (PT) que va a completar 12 años en el gobierno federal.

André Ferrari (LSR, CIT-Brasil)

En este contexto, la muerte en accidente aéreo del candidato a presidente Eduardo Campos el dia 13 de agosto y la elección de Marina Silva como nueva candidata presidencial del PSB provocó un profundo reordenamiento en el  escenario electoral. Las posibilidades de una derrota del PT se volvieron mucho más concretas.

Campos fue ministro em el primer gobierno de Lula (PT) y gobernador del estado de Pernambuco. Fue también presidente del PSB (Partido Socialista Brasileiro), un partido burgués que apoyó a los gobiernos del PT, pero que también se coaligó con la derecha neoliberal en varios estados, como es el caso de São Paulo donde participa del gobierno derechista del PSDB (Partido de la Socialdemocracia Brasileña).

El año pasado, Campos y el PSB se separaron del gobierno de la presidenta Dilma Rousseff (PT) y optaron por apostar por la construcción de una tercera vía electoral en relación con la tradicional polarización entre el PT y el PSDB que se repite desde 1994.

Sin embargo, frente al choque entre Rousseff (PT) y el ex gobernador del estado de Minas Gerais Aecio Neves (PSDB), el PSB tenía posibilidades remotas y se presentaba más como una inversión para el futuro. Con su muerte y el nombramiento de Marina Silva como candidata, el panorama cambia radicalmente.

¿Quién es Marina Silva?

Marina Silva tiene una historia de izquierda, con actuaciones en la CUT (Central Unitaria de Trabajadores) y el PT desde la década de 1980 en la región del Amazonas junto a  líderes ecologistas de izquierda internacionalmente reconocidos como Chico Mendes, asesinado a instancias de los propietarios de tierras en 1988.

Más recientemente, Marina fue ministro de Medio Ambiente en el gobierno de Lula desde 2003 hasta el 2008, cuando rompió con el gobierno y, finalmente, se unió al Partido Verde (PV) para competir en las elecciones presidenciales de 2010, en estas elecciones obtuvo el tercer lugar, pero con rendimiento óptimo, obteniendo 19,33%, casi 20 millones de votos.

Marina más tarde decidió construir su propio partido político, aglutinando políticos viniendo de derecha a izquierda, del PSDB al propio PSoL, y miembros de ONG. Bautizado "Red de Sostenibilidad",  esta nueva formación, sin embargo, fracasó en obtener el registro legal para competir en las elecciones de 2014.

Por lo tanto, Marina hizo un trato con Eduardo Campos y se unió con todo su grupo al PSB. Según el acuerdo, a pesar de su peso electoral mayor que el de  Campos, Marina solo sería candidata a vicepresidente en la fórmula encabezada por él.

Marina Silva rompió con el PT por la derecha, a pesar de mantener una imagen que conserva algo de su pasado izquierdista. Como candidato presidencial en 2010 hizo un discurso de reconciliación nacional, alegando aprovechar el lado bueno tanto del PT como del PSDB. Defendió la esencia de la política económica neoliberal (la estabilización monetaria, según ella), aprobada por el ex presidente Fernando Henrique Cardoso en 1990, Marina también defendió las políticas sociales de Lula. Sus críticas se centran  más en la gestión actual del PT con Dilma Rousseff.

Gran parte de los votos Marina no vienen  de su profesión de fe neoliberal, si no de su imagen de alguien de fuera del sistema político tradicional. Su preocupación ambiental y su pasado izquierdista ayudaron a construir este perfil. Otra parte sustancial de su apoyo, no obstante, vino de los sectores más conservadores de la sociedad brasileña. Siendo evangélica y contraria de muchas banderas de la lucha contra la opresión de las mujeres, LGBT, Marina canaliza gran parte del voto religioso más reaccionario.

Cuando estallaron las luchas de masas en junio de 2013, aumentó el espacio para una alternativa a la polarización entre el PT y el PSDB y el nombre de Marina fue ganando fuerza entre los sectores descontentos. Sin la candidatura de Marina, muchos de estos sectores tienden al voto nulo, abstenerse de votar en estas elecciones o incluso al voto de izquierda socialista, representado en estas elecciones en la candidatura de Luciana Genro del PSoL. Con la candidatura de Marina confirmada, la situación cambia. Ella puede canalizar gran parte de los votos de la oposición, sea por la derecha como también por la izquierda.

Las encuestas de opinión indican ahora, a principios de septiembre, la consolidación del crecimiento de Marina Silva que ya empata con Dilma Rousseff (35% a 34%). Aecio Neves, el candidato del PSDB y de la derecha tradicional, perdió apoyo, y llega ahora al 14% de los votos. Si se confirma, este escenario apunta a una segunda vuelta disputada entre Dilma y Marina. Sería la primera vez que el PSDB no gana una elección o disputa la segunda vuelta en 20 años. Si esta segunda vuelta fuera hoy la investigación indica que Marina Silva, derrota  a Dilma por un margen pequeño.

En el escenario, aunque aún no está definido, Dilma disputa la reelección y lleva ventaja por eso en un sistema político viciado y marcado por el abuso del poder económico, el intercambio de favores, etc. Además de detentar el control de la maquinaria estatal, el PT posee redes y estructuras de apoyo partidario estaduales más fuertes y tiene mucho más tiempo para la propaganda electoral obligatoria en la televisión. Sin embargo, es la primera vez que el PT se encuentra en grave peligro de perder la presidencia desde que en 2002 ganó las elecciones.

Crisis y agotamiento del ciclo del PT

¿Cómo se explica un cambio tan radical en um escenario antes visto por muchos como la reelección casi garantizada de Dilma Rousseff?

Tras el impacto inicial de la crisis internacional que hizo que el PIB de Brasil tuviera un crecimiento negativo del 0,3% en 2009, la economía brasileña ha logrado escapar de las consecuencias más agudas que azotaron Europa y los EE.UU.. A pesar de que en promedio más bajos que en otros países latinoamericanos y llamados emergentes, el PIB en 2010 alcanzó un crecimiento del 7,5%. Esto hizo que Lula pudiera transferir su apoyo popular para un candidato casi desconocido, su ministro Dilma Rousseff.

El gobierno de Dilma, sin embargo, estuvo marcado por un creciente deterioro de las bases económicas que garantizaban una cierta estabilidad y apoyo al PT en el gobierno. El crecimiento económico está ahora muy por debajo de los dos mandatos de Lula. De 2003 a 2010, Brasil creció en promedio un 4%. En la gestión de Dilma (a partir de 2011), el promedio debe ser de 1.8%, el más bajo desde el gobierno de Fernando Collor de Mello, con una crisis de gobierno que finalmente fue derrocado por un movimiento de masas en 1992.

El bajo crecimiento ocurre mientras que la inflación crece, alcanzando más a los trabajadores. En un primer momento, el gobierno de Dilma trató de adoptar políticas para estimular el crecimiento, incluyendo la reducción de los tipos de interés básicos y una política de exenciones fiscales a los sectores de la empresa.

Sin embargo, no logró revertir la tendencia de estancamiento económico en que los pilares del modelo económico de Lula ha llegado a su límite. La exportación de los productos primarios se ve afectada por la crisis mundial que esta vez también afecta al mercado asiático. El mercado interno ampliado con la política de crédito también llegó a su límite con los hogares más endeudados.

Ante el crecimiento inflacionario, la falta de las cuentas públicas y la presión del mercado financiero, el gobierno de Dilma cambió el rumbo de la política económica y allanaron el camino para las altas tasas de interés y los recortes de gastos difíciles. El resultado es que Brasil esta ahora técnicamente en recesión tras dos trimestres consecutivos de contracción del PIB.

Sin crecimiento en un año, las inversiones en la economía cayeron un 5,3% entre abril y junio de este año. Este índice representa la mayor caída desde el primer trimestre de 2009, en el apogeo de la crisis global. El cero en las perspectivas de crecimiento para el 2014, se hace cada vez más concreto.

 La Copa del Mundo en sí, por el contrario al caso de la movilización social, se presentaba  como un factor importante para estimular el crecimiento de la economía, no ha tenido ese papel y ahora comenzó a ser utilizado por el gobierno como una excusa para el bajo crecimiento en 2014.

La industria, en particular la industria del automóvil, es la más afectado por la crisis del sector. Esto se debe tanto por la disminución del mercado interior, como también debido a la crisis en países como Argentina, un gran importador de automóviles fabricados en Brasil. Los fabricantes de automóviles en Brasil pronostican una caída del 10% en la producción de este año. Esto ocurre después de nueve años de crecimiento ininterrumpido. Este escenario está empezando a causar despidos. Llegan a seis mil puestos de trabajo cerrados desde el comienzo del año y siete mil trabajadores colocados en suspensión temporal (layoffs) o parados.

El fin del pacto social "Lulista"

Incluso  respondiendo a las demandas del mercado financiero, elevando las tasas de interés y promoviendo más recortes, la inflexión en la línea económica no impidió el empeoramiento de las fisuras entre las fracciones de la clase dominante que han apoyado el gobierno Dilma.

Parte de las empresas y los bancos perdieron el entusiasmo que tenían con los gobiernos del PT en la última década. Estos sectores saben que el año 2015 tendrá que ser, desde su punto de vista de clase, el de un brutal ajuste de la economía con recortes y ataques a los trabajadores y comienzan a cuestionar la capacidad del PT en la implementación de esta política.

La clase dominante ve agotarse cada vez más el gran éxito del "lulismo" en los años anteriores que fue la capacidad de forma temporal y en un contexto nacional e internacional muy específico, de implementar un verdadero pacto social en el país entre la gran burguesía y los sectores más pobres de la población.

Las condiciones para que eso se mantiviera se acabaron definitivamente como quedó claro en las jornadas de lucha de 2013. Esta es la gran explicación detrás de esta impresionante movilización de masas.

No se trata solo del empeoramiento de la situación económica y la incertidumbre sobre el futuro, sino también la manifestación de insatisfacción en relación con las contradicciones por el modelo "Lulista".

El llamado pleno empleo es en realidad subempleo ultra-precario y mal pagado. El consumo a crédito de electrodomésticos y automóviles conviven con la ausencia de saneamiento básico y centros de salud y escuelas públicas minimamente adecuados para atender a la población. El colapso de las condiciones de vida en las grandes ciudades se manifiesta en la crisis de la movilidad urbana, en la cuestión de la vivienda y la violencia cotidiana.

La incapacidad del sistema político para absorber las demandas populares creó un rechazo masivo hacia los políticos y los partidos tradicionales. Todo esto en un momento en que las alternativas de izquierda auténticas todavía no se mostraron a la altura de canalizar este descontento.

Estos factores llevaron a la movilización del pasado año y explican las contradicciones del propio movimiento. En este contexto post-jornadas de junio de 2013, las encuestas ahora indican que alrededor del 80% del electorado quiere cambios, un número solo comparable a 2002, cuando Lula ganó las elecciones derrotando al candidato apoyado por el presidente Fernando Henrique Cardoso del PSDB. Gran parte de la juventud y los trabajadores, especialmente en las grandes ciudades, buscan una alternativa o simplemente reaccionan con escepticismo al proceso electoral.

A pesar de esto, el PT aún mantiene uma base electoral importante especialmente entre los sectores de más edad, que viven en las ciudades menores del interior y los más pobres que experimentaron una cierta mejora en años anteriores a partir de los programas de bienestar, incluso aunque estos programas fueron adoptados a partir de una concepción neoliberal.

El programa Bolsa Familia, por ejemplo, es una política asistencial focalizada y no se revierte en una política estructural de puestos de trabajo e ingresos decentes. El programa  de acceso a las universidades pagadas (PROUNI) se dio repartiendo dinero público a empresas privadas de muy baja calidad educativa. El programa de vivienda "Mi Casa Mi Vida", según ha informado MTST (Movimiento de los Trabajadores Sin Techo) está al servicio de las grandes empresas constructoras y está muy lejos de satisfacer la demanda popular por una vivienda digna.

Aún así, existe el temor de que una victoria de la derecha tradicional represente un retroceso incluso de estas políticas muy limitadas y contradictorias. Es en este miedo que se basa la campaña de Dilma Rousseff.

El verdadero significado de Marina Silva

En la lucha por debilitar a Marina Silva, el candidato del PSDB Aecio Neves intenta diferenciarse por la derecha. Resalta las criticas de Marina al agronegocio en nombre de la defensa del medio ambiente y su antigua relación con los gobiernos del PT, incluyendo su omisión ante los casos de corrupción.

Dilma, a su vez, repite la costumbre del PT de usar retórica de izquierda unos pocos meses en la víspera de las elecciones para después gobernar durante cuatro años con políticas derechistas. La campaña del PT ataca cínicamente a Marina cuestionando su relación con ex ministros y economistas vinculados a los gobiernos del PSDB y sus posiciones contrarias a los derechos de las personas LGTB y las mujeres.

Marina Silva, a su vez, se presenta como representante de la lucha contra la "vieja política" y volvió a abrazar algunas de las consignas planteadas en protestas en junio de 2013 es el caso de la bandera de "pase libre" en el transporte, pero sólo para los estudiantes de escuelas públicas.

También dicen que ellos son los únicos capaces de colocar en la oposición, como un ejemplo, el ex presidente José Sarney, político oligárquico reaccionario que apoyó y participó en todos los gobiernos desde el golpe de 1964 y en la actualidad apoya al gobierno del PT.

Al mismo tiempo, Marina tiene una prioridad hoy: ganar la plena confianza del gran capital. Para ello, se rodeó de economistas neoliberales y una heredera del mayor banco del sector privado como asesor especial y adoptó un programa económico en algunos aspectos incluso más a la derecha que Aecio Neves.

Su programa defiende explícitamente la independencia institucional del Banco Central y el llamado "trípode macroeconómico" (estrictas metas de inflación, una tasa de cambio flotante y el rigor fiscal) que se convirtió en el mantra del mercado financiero. En cuanto a la privatización, dice que implementará sin limitaciones la política de colaboración público-privada (PPP), que también implementa el PT, pero lo hace con vergüenza.

Se negaron cualquier resquicio de duda antes planteadas por Marina con respecto a las nuevas centrales hidroeléctricas que estan siendo construídas en la región amazónica (Belo Monte, Jirau, Santo Antonio) y que destruyen el medio ambiente y atacan las poblaciones originarias. Del mismo modo, Marina pasó a defender explícitamente la agroindustria.

De hecho, ella repite la postura adoptada por el PT en el pasado buscando "ser más realista que el rey" para apaciguar a las grandes empresas. Y está teniendo éxito. Los mercados de valores se recuperaron en las últimas semanas con el "efecto de Marina", y varios representantes de los bancos ya asumen "el mercado Marina" y ven su candidatura con total comodidad.

Esto no quiere decir que el gran capital no trabaja con la hipótesis de la reelección de Dilma. De hecho, los bancos y las grandes empresas estan relativamente tranquilos en relación com los tres primeros situados en las encuestas. Su principal preocupación se relaciona con la nueva relación de fuerzas creada a partir de junio 2013, que coloca obstáculos a la política de ajuste duro que cualquiera de los tres tendrá que poner en práctica en el próximo período.

Las empresas de consultoría en el mercado financiero han analizado que la votación por la oposición no significa necesariamente un voto por la salida de derecha. Incluso votar Aecio Neves sería en parte un voto contra Dilma y no por las políticas neoliberales identificadas con el PSDB. Lo mismo ocurre con Marina. Esto les suscita la preocupación que cualquier gobierno que se elegirá tendrá mucha dificultad para adoptar medidas difíciles necesarias para atender a los intereses del gran capital.

Alternativa de izquierda

El socialismo brasileño salió de las movilizaciones de junio con más fuerza y  base social. Esto refleja la tendencia de crecimiento del PsoL en estas elecciones a pesar de toda su crisis interna y los errores cometidos por su dirección mayoritaria.

En Río de Janeiro el PSol es hoy un partido con influencia de masas, presente en las luchas sociales y con el peso electoral correspondiente. En otros estados, de forma desigual, el partido es también un factor y debe tener un cierto crecimiento.

Pero, en general, la izquierda militante y los movimientos sociales no aprovecharon a fondo las oportunidades creadas con las protestas en junio de 2013 A pesar de la enorme ola de huelgas que siguió a las jornadas de junio y marcó la segunda mitad de 2013 y los meses antes de la Copa del Mundo, celebrada en junio de 2014; no hubo una unificación consciente de las luchas y la construcción política de un espacio unitario de acción para la unión y lucha del movimiento popular.

Las huelgas de maestros en varios estados, de los trabajadores públicos de saneamiento en Rio y varias ciudades, de la carretera en Río y Sao Paulo y otras regiones, de las universidades estatales de São Paulo y, especialmente, las luchas de los sin techo y la huelga histórica del metro en Sao Paulo, podrían haber creado las condiciones para la participación de otros sectores y la construcción de una huelga general de 24 horas.

Pero la falta de un centro de coordinación de las luchas dio paso a la fragmentación y esto, junto con la Copa Mundial, abrió el camino para una reacción de los gobiernos y los empleadores. La represión fue particularmente intensa durante los días de la Copa, con ataques a las manifestaciones, el acoso y el despido de dirigentes sindicales, la intervención judicial de sindicatos y la detención arbitraria de activistas como no se veía desde la dictadura militar. Para reprimir, el gobierno federal actuó de la mano con los gobiernos estatales del PSDB, como en el caso de São Paulo.

Aún así, los gobiernos y los patrones no han logrado revertir el clima general de insatisfacción y la voluntad de luchar. Más temprano que tarde, se mostrará de nuevo en las calles.

En el proceso electoral, este ambiente se podría reflejar con mayor intensidad si la izquierda se hubiera presentado unificada en las elecciones. Para la elección presidencial, cada uno de los tres partidos que formaron el Frente de Izquierda en 2006 (PSoL, PSTU  y PCB) presentó su propio candidato.

En PSol, el nombre elegido para ser candidato, seriamente cuestionado por la base del partido, fue  el senador Randolfe Rodrigues, del ala más derechista del partido. Randolfe, sin embargo, renunció a su candidatura y está con un pie fuera del PSoL y puede salir en cualquier momento. Esto abre una crisis interna en el sector mayoritario del partido y cambia la relación de fuerzas interna abriendo espacio a la izquierda del partido, a pesar de sus contradicciones.

Con la renuncia de Randolfe, el nombre elegido fue la ex diputado Luciana Genro, pre-candidato que se presentó contra Randolfe internamente con el apoyo del Bloque de Izquierdas de PSoL.

La campaña de Luciana Genro del PSoL

La campaña de Luciana Genro ha asumido el método de lucha y las banderas levantadas en junio de 2013 y está claramente identificada con esas movilizaciones y las que han seguido, convocando la participación de los trabajadores, los sin casa, estudiantes, etc

El programa electoral de Luciana y el PSoL plantea la necesidad de una auditoría y la suspensión de pagos de la deuda pública, com objeto de invertir masivamente, junto con una "revolución tributaria" que haga tributar a las grandes fortunas. Plantea además el control público sobre las áreas estratégicas de la economía, como el sector de la energía y también la reversión de la privatización hechas por los gobiernos anteriores.

El programa aboga por una reforma política, por mecanismos de democracia directa, la revocabilidad de los mandatos y el fin de la financiación de las campañas por las grandes empresas.

El programa también plantea la necesidad de una reforma agraria, cero aranceles sobre el transporte, una mayor inversión en la educación y la salud pública y la vivienda asequible. Por otra parte, asume el combate contra la homofobia y el racismo, los derechos de las mujeres, incluyendo la legalización del aborto, rompiendo el monopolio de los medios de comunicación y el control social sobre ellos. También habla en contra de la criminalización de la pobreza y los movimientos sociales, la desmilitarización de la policía y el final de la guerra sobre la política de drogas con medidas que incluyen la despenalización de la marihuana.

Incluso, lamentablemente, sin hacer hincapié en puntos como la nacionalización de los bancos con control de trabajadores y explícitamente señalar el socialismo como una alternativa, el programa asume gran parte de las banderas de los movimientos sociales militantes y juega un papel progresista.

Un punto negativo importante en la campaña fue el hecho de que el actual candidato a gobernador de Rio Grande do Sul, Roberto Robaina, con el apoyo del sector mayoritario del partido, decidió aceptar una contribución financiera de una gran empresa minorista con ramificaciones en el negocio agroindustrial y financiero. Esto causó un gran rechazo y protesta de los sectores de las bases del partido, incluido la LSR.

Sin embargo, la campaña sigue una ruta será mucho más a la izquierda de lo que sería con Randolfe y ha jugado un papel importante en el proceso electoral. En los debates en la televisión y en la campaña general, Luciana Genro demuestra el papel de Marina Silva como "duplicadora del PSDB" y presenta a los candidatos PT, PSDB, y los tres PSB como gemelos siameses.

No obstante, el boicot de los medios de comunicación a la campaña de PSoL y limitaciones de la estructura en una disputa electoral que moverá miles de millones de dólares - se estima que se gasta en las campañas el equivalentes a tres Copas del Mundo - dificulta la tarea del PSOL. Las ilusiones en Marina Silva también dificultan el desempeño del partido que, aún así, debería duplicar o incluso triplicar el número de diputados, que ahora son sólo tres.

LSR y las luchas en la campaña electoral

LSR intervino sistemáticamente en las manifestaciones de junio de 2013 y en las luchas y huelgas que siguieron, siempre defendiendo la unidad de los movimientos en la lucha, proponiendo la celebración de una reunión nacional y la preparación desde la base de una huelga general de 24 horas.

En la situación posterior al Mundial de la Copa, con mucha más represión, nuestra propuesta de una jornada nacional de lucha por el derecho a pelear por más derechos se aprobó en varias áreas de la organización del movimiento, como la central combativa CSP-Conlutas, el congreso de metalúrgicos de Minas Gerais y el Encuentro Nacional de Educación que reunió más de tres mil educadores y estudiantes en Río. La expectativa es que ese día de la movilizaciones unificadas suceda en la segunda quincena de octubre.

En las elecciones, aunque presentando candidatos en seis estados, la LSR está priorizando la actuación en dos estados. En Rio Grande do Norte, un estado en el noreste de Brasil fuertemente marcado por las movilizaciones populares y de la juventud, el candidato a gobernador del PSoL es el compañero Robério Paulino, militante de LSR y veterano militante de la izquierda socialista de Brasil desde finales de los años 1970.

A pesar de todos los obstáculos con una campaña militante y sin recursos y que está en contra de todas las oligarquías regionales que por décadas tienen el poder en el estado, hay espacio para una alternativa de izquierda consecuente. Esto ha sido claro en el apoyo manifestado entre la juventud y los sectores más organizados de los trabajadores. Todo esto a pesar de la confusión generada por la división de la izquierda en el estado, en el que el PSTU también decidió presentar una candidatura propia.

En Río de Janeiro, la LSR centra el fuego de la campaña PSoL en dos de nuestros aliados dentro de la organización, el compañero Paulo Eduardo Gomes, candidato a diputado federal, y Renato, candidato a diputado estatal. Ambos son los concejales más votados en Niterói y tienen una verdadera oportunidad de ser elegidos. Además de trabajar con su colectivo "Reacciona Socialista", junto con LSR en Brasil, Paulo Eduardo estrechó la relación con el CIT desde el año pasado, cuando participó en varias actividades de nuestros camaradas en Gran Bretaña, Irlanda y Bélgica y hoy reivindica el trabajo internacional realizado por el CIT.

El logro de estos escaños parlamentarios en Río de Janeiro puede ser un gran paso para la lucha de los trabajadores y el fortalecimiento de la alternativa marxista revolucionaria que la LSR busca construir en Brasil.




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