Francia: Sarkozy se otorga un aumento de 140%

Posted by Nuestra publicación: on jueves, noviembre 29, 2007


¿Todos corruptos?

" No puedo creer que ustedes sean hasta este punto inconscientes de la realidad. Hace falta que se cotice más tiempo ". Es lo que Sarkozy se permitió decirles a los ferroviarios de un taller de la SNCF (COMPAäÍA NACIONAL DE FERROCARRILES FRANCESES) del Sena-Saint Denis. En el mismo período, supimos que el Sr. Presidente había decidido dar el ejemplo, haciéndose aumentar, por el Congreso de diputados, su dieta presidencial en un 140 %, lo que le dará 20 000 euros al mes … Sabiendo que además sigue como accionista de un bufete de abogados... de negocios. De hecho, " trabajar más " era para nosotros, y " ganar más " era para él y sus pequeños amigotes.

Toda esta gran burguesía ve en Sarkozy la llegada de una época en que los negocios les van a producir más billones, con los que luego no saben que hacer salvo vivir en el lujo y sobre las espaldas de los trabajadores. Además, una parte de este dinero arrebatado a los trabajadores sirve para atacarles directamente. Así más de 600 millones de euros fueron depositados las cajas secretas de la Unión de las Industrias de las Minas y la Metalurgia (UIMM), una federación patronal particularmente agresiva contra los trabajadores. Esto servía para "hacer más fluidas" las relaciones sociales: es decir para corromper a representantes sindicales, a otros patronos, a políticos … Nada sorprendente que este fondo secreto de un siglo de antigüedad hubiera sido completado con un fondo de defensa justo después de mayo de 68: fichaje de los sindicalistas, grupos de choque para atacar a los huelguistas … Mil y una prácticas podridas de estos patronos reflejan bien tanto la conciencia que tienen defender sus intereses como su ausencia completa de moral. Y, qué no se equivoquen, de los millones que fueron retirados en efectivo, algunos se deben haber quedado en el fondo del bolsillo en el momento de la transacción: En casa de esta gente allí, se estafan también.

Muchos dirigentes sindicales alzaron la voz, pero casi no hicieron nada más. Sería demasiado exagerado decir que todos los dirigentes sindicales son corrompidos, pero queda la duda sobre una parte de ellos. En efecto, la ley permite que un acuerdo de empresa sea aplicable si es firmado por un sindicato representativo reconocido nacionalmente (poca importancia tiene si en la misma empresa representa sólo al 10 % de los asalariados). De aquí el porqué facilitar la compra de uno o dos representantes sindicales para " aceitar las relaciones sociales " y hacer un acuerdo podrido.

Alexandre Rouillard

L'Egalité n°128, noviembre-diciembre 2007, periódico de la Gauche Revolutionnaire, Comité por una Internacional de Trabajadores CIT en Francia.

CUANDO LO MALO ES BUENO Y LO BUENO ES MALO

Posted by Nuestra publicación: on jueves, noviembre 29, 2007
“Las palabras entonces no sirven:
Son palabras”

(Rafael Alberti)
Por Juan Varela Reyes

En medio de hechos, hasta cierto punto previsibles, se ha entregado una señal de la situación de cesantía estructural que afecta a una gran cantidad de chilenos. No deja de ser novedosa la forma en que se entregan dichos resultados, no así el contenido de ellos, es decir, la cesantía ya no puede ser considerada como efecto de las políticas aplicadas por los artífices del modelo, sino que es una de las condiciones necesarias para su mantenimiento.

Los hechos que sirven de escenario a esta publicitada situación son: por una parte, la consolidación del así llamado “pacto social” que afanosamente buscaban los administradores del modelo. Aunque conviene decir que lo que se andaba buscando era el asentamiento del pretexto para lograr dicho acuerdo. El tema que se instaló tiene que ver con el peligro latente y permanente de las posibles muestras de descontento social que se dan cada cierto tiempo en nuestra sufrida realidad. El argumento es uno, pero la finalidad es otra; contener la delincuencia es una cosa, precaverse de los posibles estallidos sociales es otra y la mejor herramienta, que el gobierno maneja a las mil maravillas, es la represión, cuyos efectos siniestros los vivimos en la otra dictadura y que ahora se han perfeccionado desde las oficinas del así llamado “jefe de gabinete”. Por tanto, más que hablar de un supuesto pacto social, lo que se ha consolidado es un acuerdo político que tiene claros destinatarios y beneficiarios: de una parte, los trabajadores, los pobladores, los pobres del campo y la ciudad en suma, que ya fuimos avisados de que hay que morigerar las demandas por mayor justicia social y equidad, de otra, los beneficiarios son los grandes empresarios y las transnacionales que ya saben que se ha confeccionado una camisa de fuerza a la medida de los humillados y ofendidos de siempre.

El otro hecho que está como telón de fondo es el agotamiento de la coalición que ha gobernado y dominado con las mismas formas y contenidos que ya conocimos en el pasado reciente. Con el argumento de la “rectificación” del modelo, algunos quieren dar señales de desacuerdo con lo hecho durante estos 34 años, cuando son, justamente, los porfiados hechos los que señalan que la tarea neoliberal ya está bastante avanzada y que dicha situación no es más que el reflejo de la pugna de poderes en las altas esferas y que, en apariencia, se presentan como problemas de supuesta forma de convivencia con el poder, pero en la realidad ello no es más que un “gatopardismo” disfrazado. Como explicar, por ejemplo, en el marco de la convivencia derecha – concertación y el pacto alcanzado sobre “seguridad” y la salida de madre de ciertos díscolos, sino sólo en el marco de la crisis del modelo y, consecuentemente, el conflicto de gobernabilidad. Todo se da en un mismo lado del escenario, todo se explica sólo en una parte del tablero y ello es peligroso, por dos razones; por un lado, esas pugnas pueden dar la impresión de que la crisis sobre gobernabilidad en el interior del sector dominante puede ser extrapolada al conjunto de la sociedad y muchos se sientan impulsados a tomar partido por algunas de las facciones; por otro, es cierto que hay una crisis de gobernabilidad, pero el problema de los chilenos es un poquito más profundo que las peleas sibilinas de ciertos oscuros personajes que ahora rasgan sus vestiduras, cuando en realidad han profitado del mismo poder, político y económico, durante los últimos años.

En ese escenario es que las cifras entregadas sobre la situación de cesantía que afecta a cientos de miles de chilenos aparecen cargadas con grandes dosis de cinismo y “carepalismo”. Un mediocre ministro planteó que el aumento de la desocupación es algo bueno porque refleja que más chilenos hoy buscan trabajo. Es decir, pretende explicar la causa por el efecto, los pobres están cesantes por otra razón: ¿de qué se trata, entonces, este burdo juego de palabras?; ¿la cesantía no es justamente eso, es decir, miles de personas reclamando trabajo?; ¿qué es lo bueno entonces?

En medio de estos sin sentidos es conveniente poner atención a los hechos que se empezarán a dar…

No vaya a ser cosa que nos encontremos pisándonos el rabo…

Santiago, Noviembre 28 de 2007

El acuerdo en educación: nueva expresión del gatopardismo imperante

Posted by Nuestra publicación: on martes, noviembre 27, 2007
Jorge Gonzalorena Döll*

El martes 13 de noviembre, en el Palacio de La Moneda, se concretó un nuevo paso en la llamada “política de los acuerdos” que mantiene desde hace diecisiete años sometido al país a un virtual cogobierno entre la nueva derecha tecnocratizante agrupada en la Concertación y la vieja derecha plutocrática y facistoide: la suscripción del acuerdo alcanzado entre ambos bloques para introducir algunas reformas menores al sistema educacional actualmente vigente, dejando en pie todo lo esencial del mismo.

En efecto, el tema clave en el debate educativo no es simplemente el de la calidad de la educación, como si estuviésemos ante un problema de carácter exclusivamente técnico, sino el del rol que al sistema educativo le compete desempeñar en una sociedad democrática. Al intentar escamotear esta cuestión, la Concertación actúa, una vez más, completamente a espaldas de la opinión y aspiración mayoritarias de los estudiantes y de toda la población, incluida también la mayoría de los militantes de sus propios partidos.

En lo sustancial el acuerdo mantiene en pie el carácter mercantil de la educación, que es lo que en rigor constituye la esencia de la LOCE, una de las leyes de amarre de Pinochet que, como se recordará, éste firmó a sólo un día de abandonar La Moneda. En la medida en que nos topamos aquí con una de las piezas claves del discurso ideológico en que se apoya el modelo económico ultraliberal imperante en Chile, resulta explicable la persistente reticencia del gran empresariado y la vieja derecha a ponerlo en discusión.

El postulado ideológico sobre el cual se basó la apertura de los servicios de educación, salud y seguridad social a la lógica mercantil fue, como se sabe, el de la llamada “subsidiariedad del Estado”, que no es más que la contracara de un individualismo extremo y beligerante. Pero no hay que perder de vista que la razón de fondo de las reformas que condujeron a la implantación del modelo económico actualmente vigente, y que actualmente busca ser preservado, no es ideológica sino bastante más prosaica.

En efecto, el principio que se invoca es fácilmente cuestionable. Si el Estado y sus instituciones llegan a ser a través de su generación democrática la encarnación de la voluntad e interés colectivo de la nación, entonces lo subsidiario no es la acción que éste pueda desplegar sino la de los individuos que sólo orientan sus pasos tras el logro de objetivos e intereses particulares. Estos serán legítimos y aceptables sólo en la medida en que no contradigan, sino por el contrario sintonicen, con el logro y preservación del bien común.

Los cambios operados bajo el régimen de Pinochet no se explican por razones de carácter ideológico, sino por el interés general de los grupos sociales que entonces logran el control total del poder de liberarse de las trabas e imposiciones que significó para ellos el proceso de democratización que experimentó el país durante las décadas precedentes. Se trataba de permitir que la concentración de la riqueza generada de manera espontánea por las leyes del mercado pudiera desenvolverse ahora sin mayores restricciones.

Pero desde el momento que el sistema opera para garantizar una situación de privilegio, basada en la explotación y opresión de la mayoría, la clase dominante no puede dejar de enmascarar el verdadero significado de su acción. Como reza el proverbio, “la hipocresía es el homenaje que el vicio rinde a la virtud”. El afán de ocultamiento necesita tornarse, entonces, cada vez más refinado, cada vez más sutil, para que el discurso dominante logre ser aceptado e internalizado por el grueso de la población.

La línea de razonamiento con la que se ha defendido el afán de lucro en la educación lo ilustra claramente. Operando como motivación principal de la actividad económica, y por tanto como criterio de racionalidad de la misma, se lo presenta, sin embargo, disfrazado de inocente remuneración al trabajo. Y como nadie está dispuesto a trabajar gratis, el lucro como sinónimo de remuneración al trabajo aparece como algo no sólo legítimo, sino de sentido común. Sólo que de esta manera lo que se pretende es pasar gato por liebre.

En efecto, cuando las más diversas legislaciones del mundo se han interesado por establecer una clara distinción entre instituciones de carácter comercial e instituciones sin fines de lucro, no están implicando con ello que quienes trabajen en estas últimas deban hacerlo ad honorem, de manera completamente gratuita. Si ese fuera el caso, si quienes laboran en una institución sin fines de lucro debiesen hacerlo sin percibir remuneración alguna, la inmensa mayoría de este tipo de instituciones sencillamente no existiría.

Lo que esa distinción sí implica es que el propósito que justifica y orienta la acción de las primeras es la generación de ganancias, las que son además de libre disposición para ellas, representando sus actividades sólo un medio, completamente instrumental, para el logro de tal fin. En cambio, en el caso de las segundas, lo que justifica y orienta su acción no es la obtención de este tipo de ganancias sino la realización de un fin de beneficio social, objetivo al cual se destinarán, además, los eventuales excedentes.

En consecuencia, el éxito -o el fracaso- de una y de otra están llamados a medirse con varas muy distintas: la generación y maximización de las ganancias en el caso de las primeras, la generación y maximización del beneficio social en el caso de las segundas. Eso es lo que este debate sobre la relación entre lucro y educación han puesto y ponen efectivamente en juego, más aún cuando se trata de una actividad que, como en este caso, se lleva adelante de una manera significativa sobre la base de recursos públicos.

Es en este contexto que cabe considerar también el problema de la calidad de la enseñanza. El afán de lucro trasladado al campo de la educación conlleva la aplicación de la lógica costo-beneficio, lo que a su vez supone la aparición de incentivos que. desde un punto de vista social, resultan ser claramente perversos: se tiende a rebajar los niveles de exigencia académica, y por tanto la calidad de la enseñanza, simplemente con el fin de retener alumnos, puesto que ellos constituyen la fuente de ingresos del negocio.

Pero este problema necesita ser considerado también desde el punto de vista de los fines sociales e individuales de la educación en una sociedad democrática. Si el acceso a la educación, lo mismo que a la salud, es un derecho de las personas que la sociedad tiene el deber de reconocer y cautelar, entonces su suministro no puede ser equiparado al de una oferta mercantil cuyas características de calidad guarden estricta correspondencia con lo que los demandantes estén, individualmente, en condiciones de pagar.

Por lo tanto, un efectivo reconocimiento del acceso a una educación y salud de calidad como derecho de todos está llamado a tener un inevitable efecto redistributivo por la sencilla razón de que los sectores más pobres de la población no están en condiciones de financiar por sí mismos tales servicios. Necesariamente tendrá que financiarse, vía impuestos, a través de un sistema tributario progresivo, lo que supondrá una transferencia efectiva de recursos desde los sectores de mayores hacia los de menores ingresos.

Aparentemente algo de eso ocurre actualmente en Chile, puesto que el Estado subvenciona la educación de los sectores más pobres de la población. Sin embargo, los menguados montos que, en términos relativos, el Estado invierte en la educación pública y particular subvencionada no derivan de los sectores de más altos ingresos, ya que el sistema tributario existente actualmente en Chile los exime de efectuar el aporte que deberían, asegurándoles, por el contrario, un sinnúmero de beneficios.

En definitiva, a diferencia de lo que acontecía antes de 1973, los recursos que actualmente se destinan a las distintas partidas del gasto social son, básicamente, los generados por los impuestos al consumo que pagan los mismos sectores de la población que luego reciben a través de los subsidios del Estado algún beneficio, operándose a lo más alguna redistribución entre el setenta u ochenta por ciento de la población de menores ingresos, que es también la que, proporcionalmente, soporta el mayor peso de los impuestos.

Todo lo anterior va acompañado, sobre todo en el ámbito de la educación superior, de una progresiva eliminación de los contenidos humanísticos de la enseñanza, imprimiéndole a ésta un cada vez más marcado sesgo profesionalizante. Se busca limitar la función del sistema educativo a la formación y adiestramiento del personal técnico calificado que las empresas necesitan, desentendiéndolo de su responsabilidad de formar ciudadanos con una mente abierta y una clara conciencia de sus derechos.

En suma, las políticas en aplicación, o si se prefiere el modelo, generan de manera inexorable una enorme desigualdad social que para justificarse necesita desincentivar el sentido de solidaridad y responsabilidad social e incentivar un marcado e irrestricto individualismo. En algunos de campos de acción específicos en que tales políticas se implementan, como la educación o la salud, llevan a operar con la lógica empresarial costo-beneficio, que degrada la calidad de los servicios para generar y maximizar las ganancias.

Los mecanismos de fiscalización con que desde el Estado se ha pretendido y se pretende continuar enfrentando este problema no logran resolverlo en la misma medida en que se enfrentan a un umbral que, en el marco del modelo económico imperante, aparece como infranqueable: el irrestricto respeto que en este marco se debe al carácter necesariamente lucrativo del negocio. Este es el problema de fondo que actualmente cruza y degrada al sistema educativo en todos sus niveles.


26 de noviembre de 2007
* Jorge Gonzalorena es sociólogo por la Universidad de Chile, historiador económico por la Universidad de Lund, Suecia, y Magíster en Ciencias Sociales por la Universidad de Chile
Nota del Editor: en la novela El Gatopardo un personaje dice: "Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie". Desde entonces, se suele llamar gatopardista al político, que cede o reforma una parte de las estructuras para que nada cambie realmente.

Transantiago:

Posted by Nuestra publicación: on martes, noviembre 27, 2007
Andrés Aravena

Hasta quieren cambiar el nombre…


Pero el punto es la propiedad del servicio.
Ahora en el parlamento tienen la pelotera porque no se aprobaron los millones de dólares que necesita el sistema para seguir funcionando, pero los del gobierno de la Concertación, los gerentes del AFT, los dueños de los recorridos y los parlamentarios, no usan el transporte publico, no andan en micro , ni en Metro.
El debate en el parlamento, porque algunos no aprobaron las platas que el gobierno pide para Transantiago, solo se ha limitado al tema del dinero. Pero toda esta gente, desde la presidenta para abajo, no quiere reconocer que el problema del Transantiago tiene que ver con la propiedad del servicio.
Porque no es lo mismo que una empresa, encargada de proveer de un servicio básico a la población, esté en manos privadas a que sea de propiedad publica, estatal. Basta con ver la boleta de la luz o del agua para entender porque nuestros sueldos se achican cada fin de mes y lamentablemente es muy poco lo que podemos hacer cuando viene la amenaza del corte en trámite.
Otro ejemplo evidente ha sido también conocer la impresionante cantidad de plata que han ganado los empresarios mineros vendiendo el cobre. Producción y exportación que en un 70% es controlada por el sector privado. Que el cobre es chileno no es mas que un mito a mas de treinta años de una ley que lo “nacionalizo”.
El gobierno amenaza con alza de los pasajes y desde el parlamento la Derecha y los que rechazaron el presupuesto presentado dicen que primero hay que arreglar el problema de transporte de los Santiaguinos. Pero estos políticos no saben como se puede arreglar el sistema.
Hay que empezar desde el principio y dejar claro que la propiedad del sistema de buses esta en manos de 10 empresas privadas y que además esta el AFT (Administrador Financiero del Transantiago) que recauda el dinero de los pasajes y es controlada por los bancos. También esta la empresa que provee de la tecnología para administrar el sistema, SONDA, que tampoco ha cumplido con los contratos.
El Transantiago tiene que pasar a propiedad publica y transformarse en una empresa estatal. Con esta medida y sobre todo la intervención de la gente que utiliza el Transantiago se puede comenzar a trazar un mejor sistema de transporte.
No es posible seguir con un servicio en donde los buses son de propiedad privada y el Metro sea de propiedad pública. A pesar de los atochamientos y la sobrecapacidad que tiene en este momento el Metro de Santiago, ha sido para miles de trabajador@s la única alternativa para llegar a la hora al trabajo y más rápidamente de vuelta a casa. Los que en el parlamento y en el gobierno están hablando de platas para mantener el actual sistema pasan de largo esta crucial diferencia.
Sin embargo, para que Transantiago sea de propiedad pública no se trata solamente que se vayan los privados y vengan a hacerse cargo los mismos que desde el gobierno impusieron el proyecto. Ha quedado bastante claro que en las oficinas del gobierno hay incompetencia, ignorancia y ante todo cero voluntad y preocupación por saber que tipo de transporte necesitan los trabajadores de Santiago. No tienen idea que recorridos y que tiempo se necesita para trasladarse de una comuna de la zona sur como San Bernardo hasta otra de la zona Oriente como La Reina. Ya sabemos esta gente no anda en micro.
Una empresa estatal bajo control de usuarios y trabajadores
Los que tiene que usar el sistema de transporte, los que están siendo afectados, no han sido tomados en cuenta. Al imponer el Transantiago este gobierno no se preocupo de los horarios de trabajo que tienen los trabajadores ni tampoco de los sueldos que se pagan. ¿Que pasaría si no hubiera Metro y el Transporte solo dependiera de las 10 empresas que operan el sistema?
Hay que ver como han funcionado estos “emprendedores” del transporte; hay horas del día en que no pasan micros y con paraderos llenos, perdida de tiempo y calor, se entiende que a muchos le entren ganas de detener o apedrear los buses que pasan “fuera de servicio”... y muchos justamente deciden no pagar el pasaje en venganza de la demora.
Por otra parte, por lo bajo cualquier persona que tenga que ir a su trabajo esta gastando como mínimo 800 pesos diarios Plata, plata, plata, es todo lo que quieren, primero el gobierno para subsidiar los bolsillos de los empresarios y después los validadores de la tarjeta BIP que cada día ataca el bolsillo de los que viven de un sueldo.
Es necesaria la creación de una empresa estatal de transporte público que asegure un servicio cómodo, rápido, barato y armónico. Pero Transantiago se arreglara en serio solo con la participación de quienes hacen uso del sistema.
Y para evitar el saqueo que acaba de ocurrir en Ferrocarriles hay que exigir un directorio elegido democráticamente, en el que estén representados dirigentes vecinales y sociales de todas las comunas de la capital, así como los sindicatos de los trabajadores que operan el sistema; chóferes, técnicos, auxiliares, etc.
Lucro privado versus necesidades sociales.
El socialismo no es solo una buena idea, es hasta ahora la mejor forma de garantizar que necesidades tan importantes para los trabajadores como por ejemplo el servicio de transporte no este bajo la lógica capitalista del lucro privado y su planificación y funcionamiento se haga con la participación y cooperación de todos, en beneficio de todos y no de unos pocos. Ya es hora de moverse y organizarse para terminar con esta forma de vida impuesta y luchar por un futuro mejor. Es hora de que nos unamos para exigir buenas condiciones de vida, empezando por un buen servicio de transporte.
Andrés Aravena
Socialismo Revolucionario
Comité por una Internacional de Trabajadores, CIT.

La confianza en la economía mundial hecha añicos

Posted by Nuestra publicación: on jueves, noviembre 22, 2007

Editorial del número 500 de The Socialist (Periódico del Socialist Party Englaterra y Gales)
Comité por una Internacional de Trabajadores, CIT.


A comienzos de este año, los líderes capitalistas estaban jactándose del crecimiento record en la economía mundial, alrededor de 5% por año en los últimos cinco años. Pero el ánimo ha cambiado completamente. Los grandes financistas, los ‘amos del universo’ que creían que los derivados y otros instrumentos financieros exóticos podrían eliminar el riesgo y producir ganancias infinitas, han sido remecidos hasta su médula.

Más allá, la crisis financiera ha hecho añicos la confianza en el funcionamiento del capitalismo. Una vez más, el carácter caótico, la naturaleza de tobogán del sistema ha sido expuesta.
La crisis del crédito se ha desarrollado junto con varios otros factores que están impulsando la economía mundial en dirección de una recesión en gasto del consumidor, la principal fuerza impulsora del crecimiento en los EEUU.

Los precios de las viviendas también están comenzando a caer en Gran Bretaña y otros países europeos, con el Banco Central Europeo advirtiendo ahora de una recesión en Europa, con riesgos todavía peores en el horizonte.

Al mismo tiempo, la inflación está comenzando a aumentar, especialmente de combustible y alimentos, afectando el gasto del consumidor en otros bienes y servicios. El alza de los precios mundiales de alimentos refleja la demanda en aumento de las economías de rápido crecimiento como China e India. El giro creciente de cultivos de alimentos a biocombustibles también está impulsando los precios al alza. Los precios del hierro, acero, aluminio y otras materias primas, están aumentando. Esto ha provocado una orgía de especulación en los mercados de metales, con batallas brutales por la absorción de las corporaciones gigantes involucradas.

Precios del petróleo

Pero es especialmente el precio del petróleo el que ha tocado techo, casi a $100 el barril en las últimas semanas. Nuevamente, esto refleja la demanda incrementada de China, India y otras economías de rápido crecimiento.
Al mismo tiempo, se está haciendo más difícil encontrar nuevas reservas, y los suministros de petróleo han sido perturbados por huracanes y guerras. Las compañias petroleras gigantes han hecho ganancias record en años recientes, pero han preferido transferir dinero a sus accionistas antes que invertir en nuevos desarrollos, especialmente en el campo de producción de energía alternativa.

El precio del petróleo se fija en dólares, y la subida reciente de precio refleja parcialmente la caída del dólar. Pero incluso en términos ajustados a la inflación, el precio del petróleo casi ha llegado a su máximo de $107.1. Eso fue en abril de 1980 después de la revolución iraní, que redujo suministros a occidente.La economía de EEUU, que sigue dominando la economía mundial, ha estado desacelerándose, y la Reserva Federal advierte que lo peor está por venir. El endeudamiento inmenso del capitalismo de EEUU, con su persistente déficit de la balanza de pagos, ahora ha provocado una aguda caída en el valor del dólar. Desde su punto más alto en 2002, el dólar ha caído 41.2% contra el Euro y 32.8% contra la Libra Esterlina.En algún punto, probablemente no muy lejos, los países y grandes inversionistas que han estado inyectando dinero a los EEUU le darán la espalda al dólar. Por ejemplo, China posee sobre $1.000 billones de bonos del tesoro y otros activos en dólares, que ha adquirido con el objeto de apoyar la economía de EEUU, un mercado vital para las mercaderías chinas. Pero los líderes Chinos ya han advertido que se volverán hacia el Euro y otras monedas si el dólar es devaluado más.

La caída del dólar presiona hacia arriba el valor del Euro y de la Libra Esterlina. Esto hace las exportaciones de Gran Bretaña y la zona del Euro más caras en el mercado mundial, y esto también minará el crecimiento. Tarde o temprano, la caída relativamente gradual del dólar se transformará en una caída precipitada. Esto inevitablemente provocara turbulencias en los mercados financieros mundiales, y una convulsión mayor en el sistema monetario mundial.¿Puede China salvar al capitalismo global? China ha estado creciendo consistentemente a más del 10% por año, con inversiones masivas en nueva capacidad productiva e infraestructura.
Claramente, hay enormes oportunidades de desarrollo para la sociedad China. Pero la economía china no opera en aislamiento de la economía mundial. Depende decisivamente de los mercados de exportación para sus mercaderías en los EEUU y Europa.

No obstante, la inmensa demanda china por materias primas ha impulsado al alza los precios de las commodities, lo que ha comenzado a minar el crecimiento en los EEUU y Europa. Las oportunidades para la apertura de un mercado interno en China actualmente son limitadas por las manifiestas desigualdades y los magros estándares de vida de grandes sectores de trabajadores y pobres rurales.

Construcción de inestabilidad

Más aún, ciudades chinas claves, como Shanghai, están experimentando un auge de propiedades frenético, con la construcción de oficinas de prestigio y departamentos de lujo. Más recientemente, ha habido una creciente burbuja en el la bolsa de valores china, con compras frenéticas de acciones en compañías chinas. Esto es insostenible y llevará a una quiebra financiera.

Una recesión en las economías capitalistas avanzadas, junto con el desorden financiero en China, podría producir una recesión en China.
El capitalismo nunca ha sido capaz de garantizar el crecimiento continuo, menos aún la prosperidad para la mayoría de la sociedad. El sistema inevitablemente significa desigualdad, entre países ricos y pobres, y dentro tanto de los países ricos como de los pobres. Esto nunca ha sido más manifiesto que hoy día.

El capitalismo siempre ha sido marcado por auges seguidos de depresiones. Los altos y bajos de los años recientes han refutado la idea absurda que el ‘ciclo de negocios’ había sido abolida.
Las crisis y desordenes económicos irán acompañados inevitablemente de profundas crisis políticas, con renovados movimientos de la clase trabajadora y de los pobres rurales para protegerse de los estragos del capitalismo. Los sectores concientes, organizados de la clase trabajadora, sin embargo, verán la necesidad de ir más allá y cambiar la sociedad.

Solamente las ideas y programa del socialismo ofrecen una alternativa real al capitalismo: una economía planificada para reemplazar la anarquía y desigualdad del mercado; democracia de trabajadores para dirigir la sociedad en interés de la vasta mayoría; y una posición internacionalista para superar los limites y divisiones del estado nacional capitalista y organizar el desarrollo global en el interés de la humanidad.

Economía Mundial: Crisis de los patronos, los trabajadores pagan

Posted by Nuestra publicación: on jueves, noviembre 22, 2007

Hay que construir una alternativa socialista


Lynn Walsh, Socialist Party (CIT en Inglaterra y Gales)


La economía global está en un profundo problema. Cuando la crisis de la hipotecas subprime[1] golpeó los mercados financieros en agosto, los expertos de la City[2] le bajaron el perfil como un pequeño contratiempo que sería superado prontamente. Pero las largas colas fuera de la sociedad inmobiliaria Northern Rock era un síntoma de peores cosas por venir.

El presidente de la firma de acciones privada, especulativa, Blackstone, dijo recientemente: “El hoyo negro de las subprime se más profundo, oscuro y atemorizante de lo que pensaron.” El colapsó del crédito está dando más y más mordiscos en la amplia economía, amenazando a Estados Unidos, Gran Bretaña, Europa y todas partes con la recesión económica.

Algunos de los más grandes bancos y entidades financieras han sido golpeados por perdidas masivas, el resultado de su especulación imprudente en el mercado de hipotecas de alto riesgo de EEUU, el llamado sector subprime. Las perdidas informadas ya llegan a $60 billones de dólares. Pero eso es nada comparado con la estimación del Royal Bank of Scotland. “Esta crisis de crédito, cuando todo este al descubierto, verá $250 billones a $500 billones de perdidas”.

¿Y que importa?, podría decir alguien. ‘Algunos de los super ricos están recibiendo su merecido. Merecen quemarse los dedos’. Y es cierto, los bancos y fondos de riesgo que especularon en bonos de hipotecas riesgosas merecen lo que obtienen. Pero después de todas sus perdidas, los altos ejecutivos de los principales bancos y fondos de riesgo seguirán siendo súper ricos.

Por ejemplo, el poderoso Citibank recientemente ha anunciado perdidas por las subprime de $11 billones. A pesar de ello el ejecutivo en jefe, ‘Chuck Prince’, se ha ido con $40 millones de dólares (£19 millones) como indemnización, junto con estímulos como asistente personal, un chofer, etc. etc. Stan O’Neil, jefe de inversiones de Merrill Lynch, justo recibió una indemnización de $161 millones dólares después de presidir una ¡perdida por las subprime de $8.4 billones!

El problema es que las enormes perdidas de los bancos, a medida que pase el tiempo, impactarán sobre los trabajadores. A través de los bancos de inversión, muchos fondos de pensión y compañías de seguros han invertido en hipotecas subprime toxicas. Cuando las perdidas se expresen a través de ellos inevitablemente disminuirán el valor de las pensiones de los trabajadores. Algunos fondos pueden irse al garete.

La situación ha sido bien resumida en el London Evening Standard (9 de Noviembre). Bajo el titular “El ciudadano de la calle recibirá la cuenta por las subprime”, Anthony Milton escribió: “Es casi la regla de oro de los mercados financieros que cuando hay perdidas que reconocer, deben caer sobre el público, no sobre los profesionales”.

Cuando el Northern Rock comenzó a hundirse, el Banco de Inglaterra y el gobierno lo detuvieron con £35 billones del dinero de los contribuyentes para salvar a los directivos de sus políticas codiciosas y miopes. Pero no son solamente las riesgosas hipotecas subprime las que están causando problemas.

Debido a la burbuja de percios de las viviendas y a la inmensa carga que ha creado la deuda hipotecaria, el número de recobro por medio de inmuebles en Inglaterra y Gales está aumentando. Cerca de 14.000 hogares fueron incautados en la primera mitas de 2007, comparado con 10.800 en la primera mitad de 2006.

Los bancos y otros prestamistas han presionado a la gente a tomar más y más deudas para impulsar su poder adquisitivo. Esto se está transformando en insostenible para un número creciente de personas.

El presidente de la asociación de cobradores, que actualmente procesa sobre £21 billones de mala deuda, dijo recientemente: “La industria de cobro de deuda ha estado creciendo rápidamente el año pasado. Esta siendo direccionada por el subyacente auge del crédito, pero la crisis en los mercados financieros ha hecho peor la situación. ” (Financial Times, 13 Noviembre)

Como están advirtiendo cada vez más las páginas financieras de los principales periódicos, la mayoría de la gente en la sociedad – antes que la minoría de súper ricos – cada vez se verán más obligados a sufrir las consecuencias. Los trabajadores deben luchar contra este sistema, el capitalismo, que periódicamente descarga estas crisis sobre sus espaldas, y construir una alternativa socialista.

[1] Hipotecas secundarias de alto riesgo.
[2] El centro financiero de Gran Bretaña.

Historia: 1986, las perspectivas para la revolución Nicaragüense

Posted by Nuestra publicación: on miércoles, noviembre 21, 2007
Este artículo es una reedición de carácter histórico de la edición original de 1986, publicado en ingles con motivo del 25° aniversario de la llegada Sandinista al poder. El texto fue publicado inicialmente en Militant International Review, la antecesora de Socialism Today, la revista del Socialist Party, Comité por una Internacional de Trabajadores en Inglaterra y Gales. socialistworld.net.*
Las perspectivas para la revolución Nicaragüense
La crisis del ‘Irangate’ norteamericano reveló que el dinero conseguido de la venta de armas a Irán había sido usado para financiar a los ‘Contras’ nicaragüenses. Una vez más el futuro de la revolución nicaragüense es motivo de reflexión de los trabajadores y los jóvenes en todo el mundo.
En julio de 1979 ocurrió el derrocamiento de la odiada dictadura de Somoza después de 40 años de represión brutal. Esto ayudó a reanimar las llamas de las luchas revolucionarias que se estaban extendiendo por América Central y Latinoamérica. La revolución de Nicaragua ayudó a entusiasmar a la juventud en Sudamérica, sectores de los cuales vieron el movimiento insurreccional como un ejemplo a ser imitado. Este desarrollo, por si mismo, requiere un estudio pormenorizado de la revolución Nicaragüense con objeto de clarificar las tareas ante los trabajadores y jóvenes en países como Brasil, Argentina y Chile.
Tony Saunois, cit

Los acontecimientos en Nicaragua también han llevado al imperialismo norteamericano al borde de la intervención militar directa y a financiar a los Contras hasta con más de $100 millones de dólares. El imperialismo norteamericano se aterró ante la perspectiva de la revolución de extenderse a través de Centro América, derribando los regimenes títeres en El Salvador, Honduras, Guatemala etc. Donde la revolución se ha venido desarrollando rápidamente. Ha sido el temor a la revolución en América Central, con sus inevitables consecuencias en Sud América, lo que ha obligado a Reagan y al imperialismo de EEUU a tratar de ‘extinguir’ el ‘ejemplo’ de Nicaragua.

No puede haber dudas que el derrocamiento de la dictadura de Somoza anunció un tremendo paso hacia delante para los trabajadores y campesinos de Nicaragua, especialmente cuando se lo compara con la pesadilla de la pobreza y la miseria creciente en todo el continente. Bajo la dictadura de Somoza, enfermedades prevenibles mataban más del 30% de los niños en el campo. Desde la revolución, la mortalidad infantil ha sido reducida del 33% a 8% y sobre un millón de personas han sido vacunadas en una campaña masiva contra la polio. El consumo de maíz ha subido en 33%, los frijoles en 40% y el arroz en 30%. En los años finales de la dictadura de Somoza un total de 1.000 doctores en toda Nicaragua fueron visitados un total de 200.000 veces. Desde la revolución 500 doctores se han titulado cada año y han visitado pacientes 6 millones de veces anualmente.

Se ha desarrollado una campaña masiva de alfabetización, enviando ejércitos de profesores y esudiantes al campo para ayudar a erradicar el analfabetismo. Antes de la revolución se estimaba que el 75% de la población nunca había leído un libro y que ¡sobre 50% era analfabeta! Esta tasa ahora se ha reducido a 14% y se han construido 1.200 escuelas.

Tales desarrollos son claramente apoyados por todos los activistas en el movimiento de trabajadores. Sin embargo han provocado que muchos jóvenes desarrollen ilusiones en la dirección de los Sandinistas, imaginando que se está llevando a cabo la revolución socialista. El marxismo apoya cualquier conquista y pasó hacia delante de las masas explotadas de Nicaragua, y esta implacable opuesto al imperialismo en sus intentos de aplastar la revolución. Sin embargo, al hacer esto los marxistas no pueden ni deben reducir su papel simplemente a aplaudir. Esto es especialmente el caso cuando aquellos logros conquistados son amenazados por la contra-revolución. Es necesario analizar los procesos en la revolución y explicar como los logros obtenidos pueden ser defendido y desarrollados mejor.

La cuestión clave, que va directo al corazón del asunto en Nicaragua y América Central en general, es la teoría de la Revolución Permanente y la cuestión del carácter de clase de la revolución. Por todo el mundo colonial, especialmente en Centro y Sudamérica, un enorme movimiento de masas ha tenido lugar. Solo tres años atrás toda Sudamérica era un gigantesco campo de concentración. ¡Todavía hoy! Dos dictaduras militares policiacas permanecen, en Chile y Paraguay. Ha sido el movimiento de los trabajadores, los jóvenes y las masas explotadas, el que ha provocado la caída de estos regimenes. Como veremos más adelante, lo mismo es verdad en Nicaragua.

En esos países la tarea inmediata que se planteó fue resolver los asuntos de la revolución burguesa. Esto es, el desarrollo de la industria, la solución del problema de la tierra, asegurar un estado nacional unificado e independiente y el establecimiento de una democracia parlamentaria estable. En diferentes grados estos asuntos están en el corazón de las tareas inmediatas planteadas en toda América Latina.

La Revolución Permanente
Como explicaron Trotsky y Lenin, en la época moderna el problema es que estros asuntos no pueden ser resueltos por las clases capitalista nacionales en los países coloniales porque son muy débiles. Ligadas al latifundio y en último análisis a los pelos de la cola de las potencias imperialistas más poderosas. Las economías de los países coloniales están dominadas por las multinacionales que las han usado como fuente de trabajo barato y para asegurarse materias primas y minerales.

Entonces, ¿Cuál clase es capaza de resolver estos problemas fundamentales, críticos para el desarrollo ulterior de la sociedad? Como demostró brillantemente la experiencia de la revolución rusa, es solamente la clase obrera industrial, con el apoyo de los campesinos pobres y las capas explotadas de la sociedad, quien puede llevar adelante esta tarea. Porque incluso en los países coloniales atrasados, con las inversiones de las potencias imperialistas y, hasta cierto punto con el débil desarrollo de la clase capitalista nacional, ha sido creada una clase obrera industrial.
Sin embargo, después de la toma del poder esa clase no podría limitarse meramente a la cuestión de la revolución burguesa sino que, por pura necesidad, traspasaría tales limites y asumiría las tareas de la revolución socialista, con la nacionalización de la economía y un plan centralizado de producción basado sobre un sistema de democracia de trabajadores. Para sentar las bases para la construcción de una sociedad socialista la revolución debe desarrollarse más allá de los estrechos limites de las naciones atrasadas y subdesarrolladas a los países capitalistas avanzados. Así, aunque la revolución puede empezar en un país colonial, para resultar en la construcción de una sociedad socialista debe desarrollarse a una escala internacional. Esas eran las ideas de los Bolcheviques durante la revolución rusa bajo la dirección de Lenin y Trotsky. El fracaso de la revolución internacional dejó a la URSS aislada, con una economía atrasada y escasez horrorosa lo que, junto con los intentos del imperialismo por aplastar la revolución, abrió el camino a la contra-revolución política en los años 1920. Aunque dejó intacta la base económica de la revolución de 1917 (la economía nacionalizada planificada), la contra-revolución destruyó la democracia obrera y la reemplazó con una casta burocrática – una clica que ahora ha abandonado cualquier idea de revolución mundial y en lugar de ello actúa como un freno contra-revolucionario de esos desarrollos con objeto de proteger su propia posición. Porque el desarrollo de la revolución en una nivel internacional provocaría una revolución política que restauraría la democracia obrera.

En una época reciente, en el curso del desarrollo de la Revolución Colonial, se ha abierto un nuevo giro. En algunos países se ha llevado a cabo la revolución, pero de manera distorsionada. El impasse de la sociedad ha sido tal que, a pesar de la ausencia de una fuerza marxista genuina, el capitalismo y el latifundio han sido derrocados. Sin embargo, no han sido remplazados por una democracia obrera sino con un aparato de estado a imagen del de Moscú hoy día en lugar del de 1917. En la cúspide de esos regimenes han sido puestos grupos guerrilleros, estudiantes e intelectuales o incluso sectores radicales de la casta de oficiales del ejercito. Cuando asumieron el poder, estos líderes nunca lo hicieron con la perspectiva de completar la revolución. Fueron impulsados a hacerlo en parte por la presión de masas y, por ejemplo en el caso de Cuba, debido a la reacción del imperialismo en la forma de un boicot económico. Esos regimenes, como en Cuba, China, Siria etc. Han sido muy populares y disfrutado de un tremendo apoyo al sentirse los beneficios de una economía nacionalizada planificada. Aunque la ruptura con el latifundio y el capitalismo ha representado un tremendo paso adelante, estos desarrollos – no obstante – no han significado la revolución socialista y regimenes de democracia obrera.

La ausencia de un régimen de democracia obrera ha sido enraizado en la naturaleza de esas revoluciones, y en particular por la ausencia de un papel dirigente jugado por el proletariado, que encuentra su máxima expresión en un partido marxista de masas. Porque solamente la clase trabajadora puede consumir la transformación socialista de la sociedad. Cuando otros grupos intentan hacerlo lo mejor que pueden lograr es la revolución social en una forma distorsionada y el establecimiento de un régimen burocrático totalitario de partido único.

Son estos aspectos cruciales de la revolución Colonial y Permanente los que ahora son de importancia crítica para encontrar un camino que lleve al desarrollo exitoso de la revolución socialista en Nicaragua, y permita derrotar la amenaza de contra-revolución, por el imperialismo de EEUU y los Contras.

Para hacerlo es necesario mirar el desarrollo histórico del desarrollo de Nicaragua, tomando especialmente en consideración el papel jugado por la burguesía nacional, la clase trabajadora y el campesinado.

El desarrollo histórico de Nicaragua.
Como todos los países de Centro y Sudamérica, Nicaragua ha sido consistentemente saqueada y explotada por el imperialismo. Conquistada por España en 1523, Nicaragua fue brutalmente desangrada bajo el poder colonial. Alguna resistencia exitosa fue desarrollada por los indios Mismitos en la costa atlántica, más tarde ellos recibieron algún apoyo de Gran Bretaña que en esa etapa quería una base para sus propias operaciones en el área contra las potencias de España, de los franceses y finalmente de Norteamérica. Este apoyo fue a cambio de que el imperialismo británico pudiera explotar el área con mano relativamente libre.

Trescientos años de colonización española vieron a Nicaragua convertirse en una base de exportación de esclavos a países como Santo Domingo, Ecuador, Perú y Chile. Como miembro de la Federación Centro Americana, le fue garantizada la “independencia” en 1821 y la esclavitud fue abolida en 1824. Sin embargo el trabajo servil continúo durante el siglo XIX. Para ese momento dos grupos claros habían emergido de la clase dominante. El primero fue el llamado sector ‘liberal’, basado alrededor de áreas como la del Puerto de Corinto en la costa del Pacífico. Principalmente compuesto de pequeños propietarios, artesanos y otros, ellos conformaban una clase de comerciantes detallistas que fue profundamente afectada por la Gran Revolución Francesa, y fueron vigorosos defensores del libre comercio. Contra ellos se levantaba una clica ultra-conservadora de aristócratas y latifundistas.

Aunque los regimenes ‘liberales’ quizá eran ligeramente menos represivos cuando tenían el control, rápidamente demostraron su debilidad. Fueron totalmente incapaces de resistir la influencia dominante del imperialismo norteamericano y en último análisis siempre se arrastraron tras sus faldones después de unas pocas protestas contra los ‘excesos’ de EEUU, que podían haber afectado sus intereses particulares. Eran incapaces de continuar las tradiciones de la burguesía francesa en ascenso, de la cual de todas maneras adoptaron un cierto ‘radicalismo’ verbal. Nicaragüenses.

La clica conservadora incluso se atrevió a intentar colocarse una mascara ‘radical’, pero aceptó el manto de la colaboración completa con el imperialismo norteamericano desde el mismo comienzo. Sin embargo, ellos eran un poderosos grupo basado en los mercados cafeteros que hasta 1950 significaban el 50% de las exportaciones.

Así, la burguesía nicaragüense desde el principio fue débil y enclenque, especialmente frente a las poderosas potencias imperialistas. Como tales eran incapaces de jugar cualquier papel sustancialmente independiente y ciertamente no uno progresista. Fueron incapaces de acercarse siquiera a completar las tareas de la revolución burguesa, que los ‘liberales’ habían contemplado, con tanta envidia, cumplir históricamente a sus contrapartes franceses. En último análisis aceptaban el papel de ser poco más que los cupones por cortar del imperialismo. Entre los dos grupos se libró una amarga lucha bajo la forma de golpes militares, dictaduras y guerra civil, con el imperialismo de EEUU, mientras se desarrollaba, jugando el papel de arbitro apoyando a cualquiera que sirviera mejor a sus propósitos en el momento.

El descubrimiento de oro en 1843 trajo con él un aumento del interés por América Central, especialmente con la perspectiva de construir un canal de costa a costa para el embarque de oro y otras materias primas. En agosto de 1849, Roberto Ramírez, como Director Supremo de Nicaragua, firmó el primer contrato permitiendo la construcción de un canal así. Al mismo tiempo, la Asamblea Legislativa aceptó el principio de “exclusión absoluta de intervención extranjera en los asuntos internos del estado y llamó a los otros estados de América Central a hacer lo mismo.”

Como demostraron los eventos, tal declaración fue más un sueño de cómo querían las clases dominantes nicaragüenses que fueran las cosas. Porque cuando el imperialismo norteamericano restalló el látigo, saltaron con celeridad y aceptaron las ‘realidades’ de la vida. Eran demasiado débiles para tomar seriamente cualquier posición y temían cualquier movilización de las masas nicaragüenses con la que habrían tenido que haber chocado.

La guerra civil estalló en 1850 llevando al poder al extremadamente reaccionario, Prutos Chamorro. Esto provocó una rebelión entre los ‘liberales’ quienes, bajo el liderazgo de Jerez y Castellón, desembarcaron una pequeña fuerza militar en El Realejo en 1854. Este grupo ‘liberal’ rápidamente comenzó conversaciones de paz con objeto de tratar de asegurar algunas concesiones. El ofrecimiento fue rechazado y los ‘liberales’ se volvieron hacia el norte para obtener la ayuda de un mercenario norteamericano, William Walker. Él a cambio de generosos pagos, ofreció una fuerza de 300 hombres. Desembarcó en 1855 – con ciudadanía nicaragüense y el rango auto concedido de Coronel.

De hecho el ala ‘liberal’ de la clase dominante nicaragüense había enlistado el apoyo de un conocido propietario de esclavos del sur que tenía sus propios objetivos – tomar el control no solamente de Nicaragua, sino de toda América Central como base de la cual reforzar los estados esclavistas de Norte América.

El poder en ascenso del imperialismo norteamericano.
Walker tomó el poder e instaló a su títere Rivas como presidente cuando él, en realidad, gobernaba desde atrás. Tan reaccionarios y brutales fueron sus métodos que incluso Rivas sintió repugnancia. Aunando a toda América Central en su apoyo, Rivas se rebeló en 1856, comenzando la llamada ‘Guerra nacional’. En respuesta, Walker se nombró a si mismo presidente de Nicaragua y El Salvador. La pretensión de Walker de conquistar toda América Central le hizo entrar en conflicto con el imperialismo británico porque trató de extender su influencia en las áreas costeras de los indios Miskitos - entonces una colonia inglesa que más tarde fue incorporada a Nicaragua. Walker fue derrotado en 1857, con lo cual retornó a Norteamérica para lanzar un ataque adicional en 1860.

En esa etapa, los Estados del norte de Estados Unidos claramente no querían una victoria para Walker que hubiera fortificado la posición de los estados sureños. También estaban comenzando a ver hacia América Central como un área potencial de desarrollo de ellos mismos. Walker fue capturado por una lancha cañonera británica, y entregado al gobierno de Honduras donde fue puesto contra un muro y fusilado. Todo el incidente demostró claramente el papel del ala ‘liberal’ de la clase dominante nicaragüense. El camino se abrió formalmente para la penetración norteamericana con la firma del tratado de Cassirisarra en 1859.

Eventualmente los ‘Liberales’ tomaron Managua en 1893, después de una serie de levantamientos. En 1894 anexaron la costa Mismito, pagando al imperialismo británico $15 millones de dólares norteamericanos por ella en ‘compensación’.

Este era el periodo de la potencia en alza del imperialismo norteamericano, que estaba sacando para afuera a las principales potencias capitalistas europeas. Fue adoptada la política llamada ‘diplomacia del dólar’. A ciertos países a través de la región les fueron otorgados préstamos. A cambio EEUU recibió garantías de derechos exclusivos de comercio y de explotación de minerales y de otras materias primas. En realidad esto significaba que los territorios concernidos eran cedidos al imperialismo de EEUU para que hiciera lo que quisiera. Fueron impuestas condiciones para proteger las inversiones, los bancos y los ferrocarriles, los cuales, en caso de no cumplimiento, implicaba el derecho automático a la intervención militar.

En 1893 el Partido Nacionalista Liberal llegó al poder. Recibió la oferta de armas para ‘unificar América Central’ a cambio de que los EEUU recibieran derechos exclusivos para construir y operar un canal que conectara de costa a costa. El presidente Zelaya se negó. Así que los EEUU prepararon su caída y las tropas norteamericanas invadieron Nicaragua por primera vez en 1909. Díaz, una marioneta presidencial fue puesta en el poder. Él inmediatamente accedió a las siguientes ‘propuestas’: la abolición de todos los monopolios estatales; un acuerdo para pagar la deuda externa; la garantía de los intereses de todos los extranjeros; la puesta bajo control de los bancos acreedores norteamericanos de todas las aduanas de Nicaragua, los bancos nacionales, ferrocarriles y puertos. Las condiciones eran tan duras que una vez más los ‘Liberales’ se rebelaron en 1912. 2.700 marines desembarcaron para aplastar la revuelta. Díaz fue ‘electo’ presidente nuevamente, recibiendo 4.000 votos de una población de 800.000.

El imperialismo norteamericano estaba decidido a mantener el control total de Nicaragua, principalmente por sus propios intereses en la construcción del canal. Los marines de EEUU fueron estacionados permanentemente en Nicaragua hasta 1925. Dos meses después de su retirada tuvieron lugar elecciones, solo para ser seguidas por otro golpe de estado de los Conservadores bajo la conducción de Chamorro. Una vez más estalló la guerra civil con extendidos ataques contra los intereses norteamericanos. La rebelión fue dirigida por el Vicepresidente Moncada. Nuevamente fueron enviadas las tropas norteamericanas. Se ofrecieron condiciones de paz que fueron aceptadas por Moncada en nombre de los oficiales ‘liberales’. Sin embargo, hubo una excepción: Sandino, o como pasó a ser conocido, ‘el general de los hombres libres’. Él se negó a aceptar la paz ofertada y comenzó una guerra de guerrillas que duró hasta 1932.

La postura del general de hombres libres Sandino ganó la simpatía de miles de campesinos y las masas urbanas. Habiendo sido traicionado por los ‘Liberales’ y lleno de odio al imperialismo norteamericano, su lucha capturó la imaginación a través de Nicaragua y Centroamérica. Más aún, atrajo la simpatía internacional a partir de la memoria de la revolución rusa, la revolución china de 1927 y la huelga general británica de 1926, y fue vista por los activistas emocionados por ella como otra lucha contra el imperialismo. Incluso se informó de banderolas de apoyo a Sandino en Pekín en 1927.

El ejercito guerrillero que comenzó con sólo 27 reclutas creció rápidamente y en su punto más altoi llegó a cerca de 3.000. Su apoyo provino básicamente de los campesinos y de los pobres urbanos, no solamente de Nicaragua sino de toda América Central y Sudamérica. En sus filas se encontraban jóvenes de Sudamérica, Centroamérica e incluso algunos europeos y unos pocos de Asia. Este movimiento, incluso limitado, aterrorizó al capitalismo y al imperialismo norteamericano. Como resultado 800 marines de EEUU, bien armados, fueron enviados para aplastar a las guerrillas cuando estas contaban entre 50 y 100 hombres. Sandino y su ejercito condujeron lo que sólo puede ser descrito como una lucha extremadamente heroica, que ha dejado una poderosa tradición en Centroamérica y hasta cierto punto en Sudamérica. Al principio ellos sufrieron algunas derrotas, pero más tarde ganaron victorias muy contundentes contra los EEUU y las fuerzas nicaragüenses.

El régimen se indignó cuando fracaso al principio en aplastar este movimiento, desatando un reino de terror contra las masas campesinas. Ejecuciones en masa, torturas y golpizas tuvieron lugar de manera completamente indiscriminada. No obstante, esto sirvió solamente para aumentar las simpatías por el ejercito de Sandino. La Guardia Nacional asumió mucho de la represión. Había sido establecida a instancias del imperialismo de EEUU y luego dirigida por este. Un ejemplo de la brutalidad desplegada fue Ocotal, un pequeño pueblo saqueado por un grupo de campesinos que no eran de las fuerzas de Sandino El resultado fue una masiva incursión de bombardeo, resultando muertos más de 300 en un ataque. 70 bombarderos fueron llevados a Managua de EEUU y utilizados en el campo y a través del país. Después de un breve interludio de negociaciones las tropas de EEUU pasaron a la ofensiva. Todos aquellos que eran tomados prisioneros eran fusilados inmediatamente. Se establecio la infame tortura del ‘chaleco’ en la que los dos brazos de la víctima eran cortados.

Contra probabilidades aparentemente increíbles y con pocas armas, la lucha continúo durante algunos años. En 1932, después de haber recibido la seguridad que las tropas norteamericanas serían retiradas y prometida la seguridad de sus combatientes, Sandino aceptó rendirse. Fue un error desastroso del cual se pueden aprender muchas lecciones, especialmente en la situación que se ha desarrollado en el periodo reciente. Cuando los guerrilleros entraron en las ciudades las promesas de ‘seguridad’ a sus hombres se probaron inexistentes. Fueron detenidos por la Guardia nacional y ejecutados, bajo las ordenes de Somoza.

Más tarde Sandino, después de cenar con funcionarios del gobierno, fue asesinado. Incluso en su muerte la dominación del imperialismo norteamericano y la colaboración que disfrutaba con la burguesía nacional quedo expuesta claramente. Somoza le dijo al presidente, “Vengo de la Embajada de EEUU donde tuve una conferencia con el Embajador Arturo Bliss, quien me aseguró que en gobierno en Washington recomienda la eliminación de Augusto Sandino por considerarlo un perturbador para la paz en el país.”

Sandino dirigió una lucha heroica. Sin embargo el heroísmo no es suficiente para una lucha exitosa. En su analisis y metodo había una debilidad fundamental que le impediría la victoria – una debilidad que desafortunadamente existe entre la dirección del FSLN hoy. Para Sandino la lucha era puramente militar, el objetivo era expulsar a las tropas norteamericanas del suelo de Nicaragua. Incluso si esta meta se hubiera conseguido el fallaba al no mirar que sin una revolución social el imperialismo seguiría dominando económicamente. Más aún, lo haría con sus manos con guantes con la burguesía nacional.

Como resultado, se negó a dejar que la lucha se desarrollara hacia las cuestiones sociales y no reconoció la existencia de lucha entre las clases sociales dentro de Nicaragua. El movimiento era puramente nacional, sin orientación de ganar y movilizar el apoyo de las masas explotadas en toda América Central, lo que claramente se podía haber logrado. Después de todo, ¿Cómo una pequeña nación como Nicaragua podría derrotar al poderoso poder imperial sola, sin dar un contenido de clase al movimiento?

La dictadura de Somoza.
Para Sandino era así “esencialmente un asunto nacional”. Mientras concluía correctamente que “solo los campesinos y los obreros irían hasta el final”, no saco la conclusión necesaria en relación con la revolución social, y no hizo ningún esfuerzo real para construir una base en los centros urbanos que estaban creciendo en esa época. Las posibilidades de ganar a las jóvenes masas urbanas para la revolución en toda Centroamérica quedó demostrada por los acontecimientos que tuvieron lugar en El Salvador, donde, en las primeras y últimas elecciones libres el Partido Laborista llegó al poder sobre la base de un movimiento por la reforma agraria y un movimiento en las ciudades. Esto fue seguido en 1932 por elecciones locales que dieron grandes ganancias al Partido Comunista. Incluso en esta etapa un 10% de la fuerza laboral estaba organizada en sindicatos. El Partido Comunista llamó a una insurrección, de manera prematura, y fue aplastada. Sin embargo, estos acontecimientos claramente indicaban las posibilidades que existían en esa época.

Pero Sandino tomó otro curso: “Ni extrema derecha ni extrema izquierda sino un Frente Unido es nuestro lema. Porque dado el caso no es ilógico que nuestra lucha pudiera recibir la coperación de todas las clases sociales sin ‘ismos’ o clasificaciones.”

Con la retirada de las tropas norteamericanas, se abrió un debate entre los Sandinistas sobre el desarrollo de la revolución social. Sandino se opuso a ello, habiendo expulsado a los ‘comunistas’ de su ejercito con antelación. En parte esto fue debido a las posiciones ultra izquierdistas de ‘socialfascismo’ etc. Adoptadas por la Internacional Comunista en ese tiempo, pero claramente indicaba la debilidad fundamental en el análisis del ‘general de hombres libres’. Se organizó un ‘grupo patriotico’ que presionó a Sandino a rendirse, terminar la guerra y “permitir condiciones de estabilidad para los negocios” bajo el gobierno del ‘Liberal’ Sacasa que era presidente en esa época. Sandino aceptó y entonces fue asesinado después de cenar con Sacasa y Somoza.

El asesinato preparó el camino para un golpe de estado de la Guardia Nacional. Jarquin fue nombrado presidente, quien entonces llamó a elecciones fraudulentas que llevaron a Somoza al poder en enero de 1937. Las elecciones fueron prohibidas en todos los municipios y el periodo presidencial fue extendido. Esto abrió la vía para 40 años de dictadura apoyada, en realidad llevada al poder, por el imperialismo norteamericano. Somoza no fue nada más de una marioneta del imperialismo de EEUU. Sin embargo, a pesar de su represión brutal, la oposición no fue quebrada. Muy significativamente, en Managua se centró alrededor de la CTM (Confederación de Trabajadores de Managua) com más de 3.000 miembros en condiciones de semi-clandestinidad.

Somoza fue asesinado en 1956, su lugar fue tomado en primer lugar por su hijo mayor, que con su muerte lo traspasó a su hermano menor.

La dictadura de Somoza fue una pesadilla para las masas de Nicaragua, con el resultado de masacres de decenas de miles que tenían lugar junto con la pobreza aplastante y la miseria. Se estimaba que 30% de la población no tenía nada cercano a una dieta adecuada. Como en todos los países neo-coloniales la industrialización que tuvo lugar no trajo beneficios en sentido material al jóven proletariado en las ciudades.

Este infierno vivo para las masas de la población nicaragüense se vio reflejada por la acumulación de una fortuna gigantesca de la familia Somoza. Para 1979 se estimaba que tenía una suma de $150 millones de dólares dentro del país y millones más invertidos fuera. Aparte de esto, Somoza era propietario de 150 plantas industriales que totalizaban el 25% de toda la industria y sobre el 10% de la tierra cultivable. También era propietario de la única línea aérea, una estación de televisión, un diario y la agencia de distribución de la Mercedes Benz.

El desarrollo económico de Nicaragua
Somoza consideraba que su papel principal, aparte de incrementar su fortuna personal, era defender los intereses del imperialismo de EEUU. Como señaló su hijo, su padre era “el único líder nacional con él cual los EEUU podían contar para batear 1000% por ellos en las Naciones Unidas.” El imperialismo norteamericano, ciertamente consideraba a Somoza como uno de los suyos, si bien abochornado de alguna manera por ciertos ‘excesos’. Como señaló Franklin Roosevelt, “Somoza puede ser un hijo de puta. Pero es nuestro hijo de puta.”

Somoza se aseguró que en efecto todo el aparato de estado fuera transformado en su propio ejercito privado, sin duda este fue el caso en lo que concierne a la Guardia Nacional de 7.500 efectivos. Para impedir que fuera infectado por el movimiento de campesinos u obreros, Somoza se aseguró que fuera separado del resto de la sociedad y que recibiera vastas ventajas y privilegios. Se pagaban buenos salarios y para impedir que los oficiales establecieran relaciones demasiados familiares con las tropas, eran trasladados regularmente, la mayoría eran enviados a EEUU para entrenamiento. Entre 1946 y 1973, 4120 oficiales fueron enviados a EEUU con estos propósitos. Nicaragua asumió un papel estratégico vital para el imperialismo norteamericano en América Central. Desde aquí fue lanzada la fallida invasión de Bahía Cochinos para aplastar la revolución cubana en 1961.

Durante los 30 años pasados Nicaragua se había vuelto casi irreconocible. Una extensa industrialización había tenido lugar, fundamentalmente por inversión directa de multinacionales y también con préstamos otorgados a la burguesía nacional, que para los estándares centro americanos era relativamente poderosa. Estos préstamos e inversiones aseguraron que el imperialismo tuviera la parte del león y dominara la economía. Así en 1972 la deuda externa llegó a $255 millones de dólares, elevándose a asombrosos $1000 millones de dólares en 1978. Los EEUU tenían inversiones importantes en sectores críticos de la economía pero la burguesía nacional tenía una influencia importante en la industria ligera. La industrialización sobretodo tuvo lugar durante los años 50, lo que resultó en el fortalecimiento de una clase trabajadora industrial mientras miles de ex campesinos vinieron a las ciudades, especialmente a Managua, desde el campo.

El algodón sobrepasó al café, el ganado y el azúcar como la base principal de la economía. La producción subió de 3.300 toneladas en 1950 a 125.000 toneladas en 1965. En 1950 el porcentaje del Producto Interno Bruto de la industria ligera era igual que el de la agricultura. En 1976 era ligeramente superior con 24% comparado con 23%. Como resultado, la población agrícola cayó del 60% del total en 1960 al 44% en 1977. Los trabajadores urbanos empleados en la industria, construcción y minería constituían entre 16 y 18% del total de la fuerza de trabajo en 1975, un porcentaje mayor que el de la Rusia pre-revolucionaria.

Incluso en las relaciones de la tierra estaba produciéndose una transformación importante con un cierto establecimiento de relaciones agrarias capitalistas. La concentración de la tierra en unas pocas manos fue junto con el aumento de trabajadores agrícolas como opuestos a campesinos que seguían constituyendo la mayoría. Una pequeña clica de 1.600, 1.5% de la población, poseía toda la tierra cultivada y 20.3% poseía 41.1% adicional. El 78% más pobre del campesinado poseía apenas 17% de la tierra. El número total de agricultores llegaba a 310.000.

Las luchas de los años 70
Nicaragua, como el resto del mundo colonial, nunca disfrutó los frutos de los años de ascenso del capitalismo, descremado por las potencias imperialistas. Sin embargo, entre 1969 y 1974 una recesión golpeó la economía de Nicaragua con efectos devastadores. Durante este periodo 292 fabricas, 37% del total, cerraron. También creció la inflación. El enterrador de la sociedad capitalista, el proletariado industrial, entró en acción durante este periodo, como una clase trabajadora joven y lozana. La industrialización había levantado tremendas expectativas entre los trabajadores. No obstante, cuando estas expectativas no fueron cumplidas y la economía entró en recesión, el proletariado comenzó a ejercitar sus músculos y a usar su fuerza adquirida recientemente. Esto coincidió con un movimiento entre los campesinos y una lucha dirigida por las guerrillas del FSLN, y culminó en el derrocamiento de la dictadura de Somoza en Julio de 1979.

A lo largo de los años 70 un movimiento considerable de la clase trabajadora tuvo lugar en las ciudades. Estallaron huelgas entre los profesores, trabajadores de la construcción y de la salud. Estas luchas tuvieron su correlato con un movimiento en el campos de toma de terrenos y feroces batallas que involucraron a la Guardia Nacional. Fue durante este movimiento que el FSLN comenzó a ganar autoridad y reputación entre los campesinos y trabajadores de la tierra. Debido a la falta de cualquier otra fuerza seria, después de cierto tiempo también ganó una reputación en las ciudades parcialmente porque era contra el FSLN que el odiado régimen dirigía una gran parte de su propaganda y represión. Este movimiento de los trabajadores y campesinos aterrorizó tanto al imperialismo como a la dictadura de Somoza. Sobre cualquier otra cosa tanto las potencias imperialistas como las burguesías nacionales de los países semi-coloniales temen un movimiento de las masas.

En 1977 los trabajadores de la construcción habían entrado nuevamente en lucha y se habían demostrado como uno de los sectores más militantes del proletariado Nicaragüense. En el campo una guerra civil estaba teniendo lugar. En 1978 estallaron luchas de importancia en León, Esteli, Chirandega y Masaya entre la Guardia Nacional y grupos armados. Eventualmente la Guardia nacional bombardeó esas pequeñas ciudades matando más de 6.000 personas. Masaya resistió el asalto durante una semana. El heroísmo y determinación de lucha eran tremendos. En los años que precedieron la caída de la dictadura un cantidad sorprendente de 50.000, o el 2%, de la población total, fue muerta.

Sectores de la burguesía nacional, temiendo estos desarrollos, comenzaron a pasar a la oposición contra la dictadura. Adoptando una estrategia de tratar de sacar con cuidado al régimen, esperaban ser capaces de controlar el movimiento de trabajadores y campesinos. En esto fallaron completamente, al menos en parte debido a la determinación de Somoza de mantenerse en el poder. Estas divisiones habían comenzando a aparecer tan temprano como en 1970 con una división entre el Partido Conservador y el Partido Nacional Liberal de Somoza y se reforzó a la luz del terremoto que golpeó Nicaragua en 1972, destruyendo Managua. La ayuda internacional llegó con prontitud, pero muy poca encontró su camino para ayudar a aquellos capitalistas que habían visto sus fabricas e inversiones destruidas y que necesitaban compensación y la reconstrucción de la infraestructura que requiere el capitalismo, ninguna ayuda llegó a los trabajadores y campesinos. Somoza, por otro lado, puso llenar sus bolsillos un poco más.

Dadas las condiciones que se estaban desarrollando, si hubiera existido un genuino partido marxista, la revolución se podría haber desarrollando según las líneas más clásicas de los acontecimientos en Rusia en 1917, llevando al poder un régimen de democracia obrera, como un trampolín para el desarrollo de la revolución en Centro y Sud América y luego a los países avanzados e incluso a los EE.UU. Las tres condiciones objetivas de la revolución señalas por Lenín existían. La burguesía estaba dividida bajo la presión del movimiento de masas. Los sectores medios de la sociedad estaban cada vez más radicalizados e incorporados a la lucha como quedaba demostrado por las huelgas entre los profesores y los trabajadores de la salud. En el campo estaba en desarrollo un movimiento masivo y la clase obrera estaba dispuesta a luchar. Fue la falta de la cuarta condición, un partido marxista, lo que provocó que la revolución tomara una dirección distorsionada y de alguna manera peculiar.

En diciembre de 1974 un sector de la burguesía formó lo que llamaron un ‘frente amplio’, la Unión Democrática de Liberación, UDEL. Con ciertas organizaciones sindicales. Ante el desarrollo de la revolución el imperialismo norteamericano empezó a mirar caminos posibles para impedir una explosión y dio su respaldo a la UDEL como una posible alternativa ‘liberal’ a la dictadura.

El FSLN sandinista había llevado a cabo una serie de ataques guerrilleros durante este periodo que habían provocado una ola masiva de represión. Somoza calculó que los había aplastado y levantó el estado de emergencia en 1977. Sin embargo, antes que intimidar al movimiento, esta ola de represión provocó una enorme reacción. En noviembre de 1977, la UDEL publicó un manifiesto llamando a una ‘alternativa democrática’ a Somoza que incluiría al FSLN. EL llamado se publicó en el diario conservador, La Prensa, que era editado por el líder de la UDEL Chamorro. Como resultado Chamorro fue asesinado en 1978, La Revolución algunas veces necesita el látigo de la contra-revolución, este asesinato desató un movimiento nuevo y decisivo.

El derrocamiento de Somoza
La UDEL y los sindicatos llamaron a una huelga general coincidiendo con el funeral de Chamorro. Se estimó que participaron 120.000. Fue un punto de quiebre crucial de la revolución y por prmera vez tuvo lugar una movilización urbana generalizada. Esto aterrorizó a la burguesía que, hasta entonces, había dado su apoyo a la UDEL. Como resultado, en Julio de 1978, establecieron una nueva organización, el FAO, que se organizó con sectores de la burguesía y un ala del FSLN, los Terceristas. Esta desarrolló negociaciones con los EE.UU. para tratar de encontrar una solución ‘moderada’ a la crisis. El FSLN se retiró cuando se abrieron negociaciones con los EE.UU. El FAO entonces emprendió negociaciones directas con Somoza. La burguesía estaba desesperada para tratar de prevenir una explosión social. Como resultado de las negociaciones con Somoza, el FAO perdió la mayor parte de la influencia que había logrado entre las masas. Los eventos habían llevado a los trabajadores y campesinos más allá de la idea de una ‘conversación’ con el dictador odiado.

El FSLN había estado dirigiendo una lucha en el campo, y debido a la falta de una alternativa organizada, había desarrollado una reputación poderosa en las ciudades. Esto fue a pesar del hecho que era una pequeña organización de no más de 500 activistas armados en cualquier momento. Estaba dividido en tres fracciones que defendían diferentes ideas, pero dominado por la idea de la guerra de guerrillas, como sustituto al movimiento conciente de la clase obrera, con el apoyo de los campesinos pobres, para tomar el poder.

Para febrero de 1979, se había establecido una nueva organización que incluía a las tres fracciones del FSLN, algunos sindicatos y unos pocos grupos burgueses menores. Habiéndose visto previamente compelida a suspender la actividad militar, el marzo el FSLN unificado abrió una nueva ofensiva. El régimen estaba completamente aislado, contando solo con la Guardia Nacional para darle algún apoyo.

Irrumpió una explosión social masiva , y el FSLN entonces emitió un llamamiento a la movilización de las masas. El 10 de junio una huelga general espontánea estalló en Managua: Sectores de la Guardia Nacional trataron de imponerse pero fueron sobrepasados por el enorme movimiento que tuvo lugar. El régimen fue golpeado y derrocado. La Guardia nacional huyó, más tarde formaría la base de los ‘Contras’ de la actualidad.

Desde el exilio en Costa Rica, los lideres Sandinistas volvieron y anunciaron la formación de un gobierno provisional compuesto de tres Sandinistas y dos políticos burgueses. Marcharon hacia Managua y se encontraron colocados a la cabeza del movimiento. El gobierno provisional fue rebautizado como la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional (JGRN)

Los Sandinistas
¡La maquinaria estatal burguesa había colapsado! Sin embargo, ¿qué la había reemplazado? ¿Y cuales son las perspectivas de la revolución nicaragüense? Con objeto de hacer más entendible la base de clase del estado que ha sido establecido, y responder las dos preguntas planteadas más arriba, primero que nada es necesario ver las ideas y la historia del FSLN.

A la luz de tal ascenso se ha implantado la impresión que los Sandinistas están llevando a cabo la revolución socialista. Desafortunadamente es su fallo en hacer eso exactamente lo que ahora pone la revolución en peligro. Sobre cualquier otra cosa, la revolución socialista consiste en un movimiento conciente del proletariado para tomar el poder en sus manos, a través del establecimiento de la democracia de los trabajadores, basada en la experiencia de la Comuna de París de 1871 y luego clarificada en la Revolución Rusa de 1917. Lenín resumió que tal estado descansaba en los siguientes fundamentos: la abolición del ejercito permanente y su reemplazo por el pueblo en armas, la elección de todos los oficiales sujetos a revocación en cualquier momento, todos los oficiales reciben el mismo salario que un obrero especializado, la participación popular en toda la administración y la rotación de los cargos directivos, con la gestión y el control de la sociedad por los Soviets, los consejos de trabajadores.

Un aparato de estado basado en estos fundamentos desafortunadamente no existe en Nicaragua en el presente. Más aún, el régimen, fue derrocado espontáneamente por un levantamiento desde abajo, antes que por un movimiento conciente del proletariado para tomar el poder. Dentro de este movimiento han sido inyectadas las ideas del guerrillerismo que han eclipsado especialmente el método de lucha proletario, debido al movimiento de guerrilla que tuvo lugar y a las ideas del FSLN. Así hemos visto el desarrollo de una revolución que ha carecido de la dirección decisiva del proletariado en forma conciente, e impregnado con las ideas falsas del guerrillerismo.

Compare esto con la revolución de Octubre en Rusia, que había sido preparada concientemente por los bolcheviques bajo la dirección de Lenín y Trotsky y donde el proletariado estaba imbuido con la perspectiva de la revolución internacional para asegurar el éxito de la revolución y permitir la construcción de una sociedad socialista.

En otras situaciones similares la revolución ha sido llevada adelante, pero de una manera distorsionada. En Cuba, por ejemplo, fue abolido el capitalismo pero en lugar de un régimen de democracia de los trabajadores, se estableció un estado burocrático totalitario de partido único. Un régimen que fue, y en menor medida todavía es hoy, enormemente popular, pero que no es una democracia de trabajadores. Sin embargo en Nicaragua, los Sandinistas nos han llevado a termino la revolución, en el sentido de derrocar el capitalismo, que sigue predominando en relación con la economía.

Así los Sandinistas se encontraron a la cabeza de un nuevo aparato de estado, y ¡permitieron que el capitalismo predominara en el mercado! ¡Que ha permitido el surgimiento de este fenómeno aparentemente curioso?

Desafortunadamente, la dirección del FSLN no ha aprendido de la experiencia de la Revolución Rusa ni de la clase obrera internacional. Trágicamente no han caído bajo la influencia del bolchevismo de Lenín y Trotsky sino que han recogido el manto del menchevismo. Porque en realidad ellos han aceptado la llamada teoría de las dos etapas. Mantienen la perspectiva que existe un ala ‘progresista’ del capitalismo, que con la caída de la dictadura sería necesario un periodo de desarrollo capitalista durante el cual ellos podrían compartir el poder con la burguesía. No tenían perspectiva de una revolución socialista. Para los Sandinistas es fundamentalmente un ‘asunto nacional’. Si esta perspectiva estaba condenada al fracaso, desde el punto de vista de la revolución socialista, en 1927, entonces ¿Cuánto más lo es hoy? Con el aumento de la monopolización del capitalismo y el desarrollo del mercado mundial, ninguna revolución o nación puede situarse fuera ni del mercado internacional ni, para una revolución exitosa, de su desarrollo a un nivel internacional. Desde el punto de vista del marxismo y de los intereses de la revolución mundial y de los de los trabajadores y campesinos nicaragüenses, el asunto no son las buenas intenciones o lo contrario de la dirección del FSLN. Su heroísmo no está en cuestión. El asunto es como obtener una victoria duradera para las masas en su conjunto.

La lucha Guerrillera
El FSLN remonta su historia hasta 1962, habiendo sido creado por Carlos Fonseca, Silvio Mayorga y Tomas Borge. Muchos de sus miembros fundadores fueron atraídos del PSN (Partido Socialista Nicaragüense) de orientación pro-Moscú, fundamentalmente porque estaban insatisfechos por la falta de una lucha seria o combativa empeñada contra la dictadura. Al mismo tiempo habían sido inspirados tremendamente por la revolución en Cuba. Fonseca se había reunido con Che Guevara en Cuba un año antes que el FSLN comenzara su campaña dentro de Nicaragua. Su estrategia inicial fue la de la clásica lucha de guerrillas en el campo. Tomando las armas esperaban ser capaces de desarrollar el conflicto hasta el punto donde, con la simpatía de la masas del campesinado, se pudiera obtener una victoria. Entre 1962 y 1967 se desarrollo esta lucha.

Este método era falso de principio a fin, especialmente dado el desarrollo industrial del país en los años precedentes. Con su puñado de miembros el FSLN trataba de sustituir con el foco un movimiento de las masas, especialmente en las ciudades. Si se hubiera basado en un movimiento de los trabajadores y un movimiento de los campesinos en el agro, y con un programa, perspectiva y partido marxista, la revolución podría haber resultado en una democracia de los trabajadores. Pero para los líderes del FSLN esas ideas eran un libro cerrado.

El marxismo siempre ha explicado que son los trabajadores industriales, organizados juntos en las fabricas y lugares de trabajo, que están obligados a luchar como una clase, los que juegan un papel decisivo en la revolución. Detrás de sus banderas, pueden ser atraídas otras capas explotadas, como los campesinos pobres, intelectuales, estudiantes y la pequeña burguesía urbana. Cualquier intento de sustituit este movimiento con una pequeña organización nunca puede resultar en el establecimiento de una democracia de trabajadores que es la base para la resolución de los problemas de la revolución democrática burguesa, mediante el desarrollo de la revolución socialista a un nivel internacional. Cualquier organización que intente sustituir a tal movimiento inevitablemente terminará aislada de las masas, echando así las semillas para una clica burocrática en un periodo posterior.

El marxismo se esfuerza por la máxima participación de la clase obrera y el campesinado. Sin embargo, al hacerlo, de ninguna manera rechaza la necesidad que las masas tomen las armas, incluyendo que el campesinado organice una guerra en el campo, lo cual en Nicaragua asumiría un papel crítico: pero siempre como un auxiliar a un movimiento en las ciudades. Los líderes Sandinistas, no obstante, veían el movimiento de las ciudades como un auxiliar, e incluso imaginaban que una organización relativamente pequeña conduciría esta lucha. La actitud del FSLN fue subrayada por Daniel Ortega cuando declaró, “Nosotros subestimábamos a las masas”. Así, incluso entre el campesinado, mientras desarrollaban una amplia simpatía y apoyo no se hizo ningún intento para construir un partido de masas.

Para 1970 el FSLN había sufrido fuertes derrotas y se vio forzado a suspender su actividad por un periodo. Esto llevó a una discusión abierta entre el FSLN. Se habían desarrollado tres claras tendencias una mayoría dirigida por Ortega, ‘Los terceristas’; la GPP (la guerra popular prolongada) bajo la dirección de Tomás Borge; y la más pequeña, ‘Tendencia Proletaria’ bajo la conducción de Jaime Wheelock.

Una clara mayoría favorecía alguna clase de guerra de guerrillas, aunque existían diferencias sobre que clase. Los ‘Terceristas’ estaban a favor de llevar la campaña a las ciudades siguiendo el ejemplo de los Tupamaros en Uruguay, después de lo cuál esperaban que la clase trabajadora los seguiría a ellos y su campaña de atentados. Pero tal campaña en el mejor de los casos reduciría el nivel de conciencia de los trabajadores, porque solamente la clase trabajadora puede llevar adelante su propia emancipación. ‘¿Para que tenemos que luchar si ellos lo harán por nosotros?’, sería la conclusión inevitablemente de esta posición. Los ‘Terceristas’ no hicieron ningún esfuerzo por construir un partido del proletariado en las ciudades. Al mismo tiempo, apoyaron una alianza con ciertos sectores de la burguesía nacional.

La GPP favorecía una larga lucha en el campo con ninguna referencia a las ciudades. La ‘Tendencia Proletaria’ defendía que el FSLN debía enraizarse en la clase trabajadora. Aunque esto significaba un paso hacia delante, carecían del programa necesario para hacerlo. En 1975, la ‘Tendencia Proletaria’ fue expulsada del FSLN. Fue con una clara mayoría que favorecía la lucha de guerrillas que el FSLN se encontró en el poder en 1979.

El carácter del estado
Con la desarticulación violenta del aparato de estado de Somoza el FSLN se transformó en el aparato de estado. La hipocresía del imperialismo de EE.UU. denunciando la ‘represión’ en Nicaragua ha sobrepasado todos los niveles, porque en realidad Nicaragua ha sido el estado más democrático en América Central desde la revolución en 1979. Las elecciones que tuvieron lugar en 1984 indicaron el abrumador respaldo que disfrutaba el FSLN. En cuatro días más del 80% de todos los mayores de 16 años de edad se había registrado para votar y entregado a Ortega más apoyo que el conseguido por Reagan el las elecciones presidenciales norteamericanas. No obstante el aparato de estado que había sido construido no permitiría que la gestión de la sociedad estuviera en manos de los trabajadores y de los campesinos pobres. En esencia una vez más se ha reducido a ‘nosotros lo haremos en vuestro nombre’. El aparato de estado se ha modelado según el de Cuba, y con ello, a pesar del tremendo entusiasmo que todavía existe por la revolución, sería un error pensar que una democracia de trabajadores genuina, que comienza a echar las bases de la construcción socialista de la sociedad, existe ahora en Nicaragua. Esto aplica tanto al aparato de estado como a las relaciones de propiedad. Más aún, en su curso actual, no es capaz de moverse en esa dirección.

El carácter del aparato de estado refleja al mismo FSLN. Como organización nunca tuvo las características de un partido de trabajadores sano. Era, y todavía sigue siendo, una organización fuertemente controlada que excluye las masas de trabajadores y campesinos de sus filas. Así en enero de 1981, casi dos años después de la revolución, apenas tenía 500 miembros. Esto aumento a 5.000 y nuevamente a 12.000. Incluso ahora la membresía es estrecha y limitada a unos pocos selectos, que reciben entrenamiento especial para designaciones gubernamentales. Los Sandinistas sostienen que las restricciones sobre la militancia han sido necesarias para prevenir la infiltración de contrarrevolucionarios y carreristas. Medidas de salvaguardia contra estas amenazas son claramente requeridas. Nos obstante, ha ocurrido exactamente lo contrario. Un partido con una militancia de masas, activa y sobretodo consciente es la manera de prevenir este desarrollo. Un partido con una membresía restringida, que como veremos no está controlado por la clase trabajadora, pavimentará el camino para un grupo privilegiado y en ascenso en la cúspide.

La naturaleza restrictiva del partido encuentra un reflejo adicional en el aparato de estado. Aquí el control y la gestión no están en manos de la clase trabajadora y el campesinado. En lugar de ello, toda dirección y decisión política está en las manos de la dirección del FSLN, específicamente el Directorio Nacional. Desde las elecciones el presidente ha tenido los mayores poderes concentrados en sus manos. Los Sandinistas señalan el desarrollo de organizaciones de masas de los sindicatos (CST), asociaciones de trabajadores rurales (ATC), el movimiento juvenil (MJ19) y sobre todo los Comités de Defensa (CDS) Sandinistas, como la base de control por las masas. El crecimiento explosivo de estas organizaciones después de la revolución es innegable e ilustra el apoyo a los Sandinistas y el entusiasmo por la revolución. Los CDS son 12.000 con una participación estimada de 500.000. Sin embargo, el poder no está en sus manos. Los CDS, es cierto, tienen una cierta autonomía sobre asuntos locales de carácter cotidiano. Pero tienen más bien el carácter de una correa de transición para pasar hacia abajo las decisiones para los líderes del FSLN. Al mismo tiempo actúan como caja de resonancia para ciertas consultas. No controlan ni determinan las políticas ni el gobierno está bajo su control. A menudo se señala que esta es la función de la Asamblea Nacional. Sin embargo, esta tiene poco poder efectivo, que está firmemente controlado en el llamado Directorio.

Este aparato no se compara de ninguna manera con la democracia soviética que existía después de la revolución rusa de 1917. Lenín y Trotsky lucharon contra cualquier desarrollo de carrerismo o burocracia, pero no impidiendo que los trabajadores entraran al partido. La militancia en el partido bolchevique explotó desde 8.000 en febrero a 240.000 en vísperas de la revolución de octubre. El partido Comunista de Rusia degeneró por las condiciones objetivas que se desarrollaron, más específicamente la derrota de la revolución mundial en la época. La forma soviética de gobierno no era comparable con los CDS en Nicaragua.

Los Soviets aconsejaban al gobierno y determinaban políticas a nivel nacional y local. Eran elegidos desde los lugares de trabajo, con delegados de los campesinos y soldados. Todos estaban sujetos a remoción en cualquier momento.

La economía sigue en manos privadas
Por contraste, el aparato de estado en Nicaragua, aunque popular, sigue teniendo las características de aquellos que emergieron en Cuba, China, Yugoslavia y otros, regimenes que en su atapa inicial gozaron de tremendo apoyo, pero no regimenes de democracia de trabajadores. Sin embargo, estos regimenes llevaron a cabo la abolición del latifundio y el capitalismo, dando así un paso adelante. Esto no ha sido realido por los Sandinistas. En Nicaragua la economía sigue en manos privadas.

Con la llegada de la revolución, la burguesia se pasó de manera abrumadora a los Contras, y está determinada a aplastar la revolución. Alguno de estos burgueses fueron incorporados al gobierno por los Sandinistas en las primeras etapas del movimiento. Arturo Cruz, líder del CND, fue incorporado realmente al gobierno en 1980. de hecho el apoyó la intervención norteamericana y denunció las elecciones como ‘no democráticas’. Los dos representantes burgueses originales en el Gobierno se pasaron a los contras casi inmediatamente. La burguesía nacional no aceptará el estado sandinista porque no es su estado. Esto a pesar de los intentos sandinistas de tranquilizarlos, producto de su creencia en la existencia del ‘ala progresista’ inexistente de la burguesia. Para la burguesía para gobernar necesita su propio aparato estado en el cuál confiar.
Los Sandinistas, al contrario de la creencia general, no han tomado sectores decisivos de la economía. Como explican ellos mismos en su programa, Pla de Lucha: “ Al mismo tiempo, tenemos el objetivo de regular la participación en el desarrollo de nuestro país del capital extranjero de otros estados y compañías privadas con la estructura de la economía mixta que ofrece lugar tanto para el funcionamiento de las empresas del sector de propiedad popular y a aquellas en manos de propietarios privados que corresponden al interés del desarrollo nacional...”. En realidad, esto ha significado que la clase capitalista sigue controlando la economía. Esto es así a pesar del hecho que la propiedad de Somoza fue nacionalizada: 168 fábricas, que significaban 25% de la planta industrial y empleaban 13.000 de un número total de 65.000 personas en el proletariado industrial. No obstante, eso todavía deja 60% de la economía en manos privadas. Así gigantes multi-nacionales como Exxon y General Mills fueron dejados intocados. De echo la JGRN decretó en su proclama número 3, que solo las finanzas, minería, pesca y todas las plantas pertenecientes a Somoza serían nacionalizadas. En relación con el sector agrícola, la propiedad privada ha sido aún más dominante. Eabier Garvstiaga, del ministerio de planificación sostuvo en 1981 que, “muy pocas personas comprenden que el 80% de la producción agrícola está en las manos del sector privado como es el 75% de la producción industrial.” Una exposición más detallada ilustra el punto todavía más: 72 de la producción de algodón, 53% del café, 58% del ganado y 51% de la producción de azúcar permanece en mano privadas. Algunos reclamarían que estas cifras dan un panorama distorsionado porque en el sector agrícola la mayoría de la tierra es poseída por pequeños propietarios rurales. Este reclamo una vez más no responde a la realidad. A pesar de un programa de distribución de tierra bastante amplio, los 200.000 pequeños granjeros solo tienen el 14% de la tierra. ¡La realidad es concreta!

Esta situación ha dejado a los Sandinistas en el peor de ambos mundos posibles. Han aterrorizado, o las masas han aterrorizado, a la burguesía, pero al dejar la economía en sus manos la han dejado abierta al sabotaje y al caos. La burguesía, junto con haber dado apoyo a los Contras, desde el comienzo de ha embarcado en un programa de desestabilización económica. Los capitalistas demostraron su gratitud por los masivos subsidios estatales y la reducción de los impuestos sobre las ganancias con un programa masivo de descapitalización y huelga sobre las inversiones. Así el sector público contribuyó con el 15% del PIN en 1977 y con 41% en 1980. Esto en parte se debió a algunas nacionalizaciones pero también a la reducción en el PIB por el sabotaje de la burguesía. La economía así está funcionando al 60% de su capacidad. Esto ha empeorado por la acumulación de una enorme deuda extranjera que para 1981 significó que el 40% de todos los ingresos por las exportaciones se destinaron al servicio de esta.

Después del derrocamiento de la dictadura de Somoza es claro que un partido marxista hubiera encontrado algunos problemas en un pequeño país atrasado como Nicaragua. Pero esto se ha hecho peor por la negativa del régimen Sandinista de tomar el control de las altas direcciones de la economía y establecer un plan estatal centralizado de producción bajo el control y gestión democrático de los trabajadores. Por otro lado ellos han reforzado los problemas y fortalecido la mano del imperialismo norteamericano al rehusar tratar de extender la revolución a través de los estados de Centro y Sur América y establecer una Federación Socialista de Estados de Centro y Sur América, lo que sería el único camino de resolver los problemas y desarrollar una sociedad socialista en países como Nicaragua.

El papel de Moscú
Los dirigentes Sandinistas ven la cuestión como un ‘asunto nacional’. ¡El imperialismo no! Así Tomar Borge declaró el 1° de mayo de 1982, “Con la victoria de la revolución empieza una nueva fase. Es necesario unir los estrato más amplios que sea posible de la sociedad nicaragüense para enfrentar al enemigo común de todos los nicaragüenses, que es imperialismo norteamericano. Esta nueva etapa después de la victoria, pone los énfasis principales en la defensa de la nación, en la lucha por hacer respetar nuestra soberanía nacional, en el derecho a la autodeterminación y la necesidad de unir a todos los nicaragüenses patriotas para enfrentar un enemigo enorme y cruel. “Todos los marxistas apoyan el derecho a la autodeterminación y se oponen a la amenaza del imperialismo. Estas tareas, sin embargo, no se cumplirán negándose a llamar a los trabajadores y a las masas explotadas de Norte y Sur América. No será echo acudiendo a la burguesía nacional que está apoyando a los Contras y desestabilizando la economía.

La pregunta claramente planteada es porqué el FSLN se ha negado a adoptar las medidas necesarias y completado la revolución, aunque sea de modo distorsionado. Como ya explicamos, en parte esto se debe a la comprensión enteramente falsa de la dirección del FSLN en relación al papel de la ‘burguesía nacional’. Pero esta en si mismo es un reflejo de la influencia de la burocracia de Moscú que ha jugado un papel decisivo en frenar la revolución. De hecho, en cierto momento los líderes Sandinistas estaban dispuestos a abolir el capitalismo y el latifundio, aunque de forma distorsionada, pero la burocracia estalinista los frenó. La burocracia estalinista en Moscú ha abandonado completamente cualquier perspectiva de revolución mundial, de hecho temen sus desarrollos. Porque el despliegue de la revolución mundial y el establecimiento de genuinas democracias de trabajadores inevitablemente actuaría como un polo de atracción a los trabajadores de los estados estalinistas. Desencadenaría convulsiones que no se orientarían en el sentido de la restauración del capitalismo sino que anunciarían la revolución política y la restauración de la democracia de los trabajadores en la URSS y su establecimiento en Europa del este, China y otros estados obreros deformados. Este proceso significaría el derrocamiento de la misma burocracia.

Por lo tanto a escala mundial, han buscado llegar a un acuerdo con las potencias imperialistas y se han opuesto a cualquier desarrollo de la revolución, incluso en una forma distorsionada, que podría alterar el equilibrio. Así, han presionado para impedir que se complete la revolución social en Nicaragua debido al afecto que tendría en toda el área, y como consecuencia dañaría los intereses del imperialismo Norteamericano. El mismo proceso pudo verse en relación a Cuba. La camarilla burocrática de Moscú no quería la revolución. Mas aun ni el Che Guevara, ni Fidel Castro, tenían ninguna perspectiva de una revolución ‘socialista’ antes de su llegada al poder. Ellos se vieron obligados a llevar adelante la revolución social, debido a la situación objetiva en que se encontraron, parcialmente debido a la presión de las masas y también por causa del bloqueo del imperialismo norteamericano que controlaba el 90% de la economía. La burocracia estalinista se vio así ante una situación de hecho, ante la cual no tenia alternativa, salvo aceptarla. Cuba fue entonces ‘traida a la familia’ con objeto de dirigirla y controlar la situación.
El papel de Moscú en la contención de la revolución nicaragüense puede verse claramente en la visita de Ortega en abril de 1985, para solicitar armas y apoyo para completar la revolución. Retorno con las manos vacías, salvo por 200 millones de dólares que exactamente lo que recibió de países de la comunidad económica europea. El Kremlin sobretodo estaba tratando de mantener el ‘equilibrio’ en la región. Como señalo el diario británico The Times, “el Kremlin no esta ansioso de ser arrastrado cerca de una guerra en la proximidad de Estados Unidos en Centroamérica”. Cuando se declaro el estado de emergencia en noviembre de 1984 para responder a la amenaza de intervención de EE.UU, el mismo periódico informo “...un pequeño numero de modelos viejos de MiGs supuestamente destinados para Nicaragua han permanecido en Cuba, embargados por el dr. Castro” Esta presión fue llevada a cabo principalmente a través de la agencia de la Habana, que impulso a los Sandinistas a contener la revolución. Hablando en Nicaragua el 11 de enero de 1985 Castro apoyo la “economía mixta”: “Ayer tuvimos la oportunidad de escuchar el discurso del camarada Ortega, yo debo felicitarlo por él. Fue serio y responsable. Explico las metas del Frente Sandinista en cad sector, a favor de una economía mixta y pluralismo político, e incluso una ley de inversión extranjera... Se que hay lugar dentro de vuestra concepción de una economía mixta. Pueden tener una economía capitalista. Lo que indudablemente no tendrán, y esa es la cosa mas importante, es un gobierno al servicio de los capitalistas”. ¡Difícilmente una perspectiva para la revolución socialista!

Estos comentarios indican claramente le freno que las burocracias de Cuba y Moscú han aplicado a la revolución. Los dirigentes sandinistas han estado dispuestos a aceptarlo, por que desafortunadamente carecen de una comprensión sobre el carácter de la revolución y no tiene una perspectiva o programa para la revolución mundial. Potencialmente su programa y método pondrán a la misma revolución en peligro.

Las perspectivas para la revolución
La revolución nicaragüense está bajo amenazas en dos frentes. Por un lado las perspectivas de intervención militar de los EEUU han sido muy reales. Por el otro está la guerra de la Contra y los intentos de los burgueses de desestabilizar a los Sandinistas con la perspectiva de derrocarlos. A pesar de la negativa de los Sandinistas de nacionalizar la economía la burguesía y el imperialismo norteamericano no aceptan que continúe la existencia del estado Sandinista. Esta posición ‘a medio camino’ ha durado por más de siete años y puede mantenerse por más tiempo pero no continuar indefinidamente.

Ha habido dos cuestiones que han prevenido al imperialismo de EEUU de la intervención directa. En primer lugar las repercusiones en toda Centro y Sur América, en segundo lugar frente a esta perspectiva los Sandinistas les ayudado manteniendo la revolución bajo control.

Si el imperialismo hubiera intervenido habría desencadenado un movimiento masivo en todo el continente. Se habrían producido manifestaciones multitudinarias, en Brasil, Argentina, Chile, Perú, Bolivia etc. Embajadas norteamericanas, junto con inversiones de EEUU, habrían ardido hasta el suelo. En este sentido habría dado un ímpetu al a la revolución en todo el continente. Por esta razón se han contenido. En el largo plazo una intervención no resolvería los problemas del imperialismo norteamericano. En el corto plazo habría apagado ‘el ejemplo’ que Nicaragua ha dado a los trabajadores y jóvenes en las Americas del Sur. Es elemental que si los EEUU intervinieran, lo que es una posibilidad, los marxistas deberían luchar contra ello, explicando la política, el programa y la manera más adecuada de combatirlo. Sin embargo ellos encontrarían una enorme resistencia y en realidad sería una guerra imposible de ganar mirado a largo plazo. The Times resumió correctamente la situación: “Cuando más o menos 500 guerrilleros Sandinistas duros derrocaron al régimen de Somoza en Nicaragua, pistolas oxidadas, escopetas y rifle deportivos eran las armas más habituales en su improvisado arsenal. Su triunfo sobre fuerzas mucho mejor equipadas de tamaño más o menos igual, fue un testimonio impresionante de lo que se puede conseguir con compromiso y coraje. Y el peor error que Washington podría cometer, en su campaña implacable contra los Sandinistas es pensar o dudar que los jóvenes entusiasmados que la semana pasada gritaban ‘no pasaran’ están completamente decididos a defender su país contra incluso contra los peores pronósticos.”

Los Sandinistas tienen más de 150.000 personas en armas, incluyendo las milicias que han sido organizadas. Sería una lucha sangrienta, pero una vez decidido este curso de acción, el imperialismo norteamericano no tendría otra alternativa salvo ir hasta su conclusión. Esto puede significar bombardeos masivos, por ejemplo como los que fueron llevados a cabo en Vietnam o Kampuchea donde un impresionante 10% de la población fue borrada. Sin embargo, después de un tiempo, las fuyerzas norteamericanas tendrían éxito ocupando las ciudades. Esto sería una victoria pírrica. La juventud se iría al campo y el ejercito norteamericano estaría bajo sitio permanente por la masas de la población, sin perspectiva de una victoria definitiva. Un desarrollo así llevaría inevitablemente a la desmoralización después de un periodo. El apoyo inicial a ala guerra que el imperialismo norteamericano sería capaz de conseguir se transformaría en su contrario después de un tiempo. En este sentido se podría desarrollar un movimiento similar al que ocurrió cuando la guerra de Vietnam. El ejercito dentro de Nicaragua, con desmoralización, abuso de drogas, alcoholismo etc. Comenzaría a desintegrarse como ocurrió en Vietnam. Se plantearía la retirada de las fuerzas de ocupación y junto con su derrota y una nueva victoria para los Sandinistas esta vez, después de tal experiencia, el establecimiento de un régimen similar al de Cuba, completando la revolución social, aunque de manera distorsionada.

Aparentemente el imperialismo norteamericano ha retrocedido ante una intervención militar en esta etapa, por temor a las consecuencias. No obstante, la intervención norteamericana no es el único peligro que enfrenta la revolución nicaragüense. La burguesía espera que el apoyo del que disfrutan los Sandinistas será erosionado como consecuencia de las frustraciones e insatisfacciones debidas a la crisis económica y los desabastecimientos etc. Con la insatisfacción en desarrollo, ellos esperan dividir a los Sandinistas, posiblemente usando a la iglesia alrededor de figuras como el obispo Obando, y entonces introducir sectores de los Contras al gobierno, volcar el aparato de estado existente y reemplazarlo con el propio. La situación económica que se ha producido ciertamente da a la burguesía algún piso para desarrollar esta perspectiva.

Dado el apoyo actual que disfrutan los Sandinistas, los Contras solos no pueden derrocar al régimen. Informes recientes han indicado una caída en picado de la moral de los Contras. La recientes inyecciuones de ayuda de los EEUU les permitirán continuar, pero sin desafiar directamente al FSLN, que sigue disfrutando del apoyo de la mayoría de las masas dentro de Nicaragua. De acuerdo con Alfonso Robel de la derechistas Oposición Nicaragüense Unida (una fracción de los Contras), de los 23.000 miembros que reclaman solo 6 ó 7.000 están activos. En el Sur, la ARDE (Alianza Revolucionaria Democrática), está reducida a 3.000 combatientes y masa al sur el infame comandante del FDN, El Negro, ha quedado con apenas veinte combatientes. La base de los Sandinistas, por lo tanto, tiene que ser erosionada. Este es una de las razones por las cuales la burguesía ha asegurado que el sabotaje económico es lo más efectivo.
Las medidas que ellos y el imperialismo norteamericano han tomado sin duda han sido efectivas. Junto con el desplome de los precios mundiales de las commodities[1] han tenido un efecto devastador, hasta un nivel que podría haber sido prevenido, si los Sandinistas hubieran tomado el control de los centros de dirección de la economía y establecido un plan estatal democrático de producción. Las condiciones de vida han caído dramáticamente con la economía con su peor desempeño cada año desde 1984 cuando se la compara con la situación anterior a 1979. La inflación ahora llega al 400%, la más alta de ninguna contabilizada bajo la dictadura de Somoza. Se ha desarrollado un enorme mercado negro del cual se supone que actualmente viven directamente 130.000 personas. El desempleo es más alto que bajo la dictadura de Somoza. La situación ha provocado una avalancha de huelgas e incluso motines por alimentos en Managua. Como resultado el gobierno introdujo un estado de emergencia, bajo la excusa de la amenaza de la intervención de EEUU y prohibió todas las huelgas, con proclamas del gobierno atacando los ‘excesos’ de los trabajadores. La dirección del FSLN señala el hecho que ellos están forzados a gastar el 40% del PIB en el ejercito, para preparase para una intervención de los EEUU. Los marxistas no les criticarían por eso. Pero con un plan de producción estarían disponibles más recursos y con la creación de un estado de democracia de los trabajadores genuino cualquier sacrificio que fuera necesario sería aceptado por el proletariado en interés de su gobierno como, por ejemplo, quedó demostrado en la Rusia post revolucionaria.

En Nicaragua, ya se está desarrollando un cierto escepticismo que queda reflejado en los periodicos del FSLN y en las publicaciones sindicales. Han aparecido cartas preguntando ¿Porqué no nos escuchan?. Los Sandinistas siguen teniendo un apoyo enorme pero el disenso e incluso la oposición ha comenzado a desarrollarse. La principal razón porqué no se ha desarrollado más es la amenaza de intervención norteamericana, que paradójicamente ha parado el desarrollo de más descontento contra las insuficiencias de los Sandinistas. Sin embargo, esta situación no puede desarrollarse indefinidamente.

Los indígenas Miskito
Algunos adherentes del FSLN sostienen que si ellos hubieran completado la revolución social hubieran provocado la intervención del imperialismo norteamericano. Pero todas las concesiones hechas por los Sandinistas no han disminuido la determinación del imperialismo de derrocarlos. A este respecto la experiencia de la revolución rusa es esencial para el movimiento internacional de los trabajadores. Veintiún ejércitos de las potencias imperialistas intervinieron para tratar de aplastar la revolución. Fueron puestos en retirada por el Ejercito Rojo bajo la conducción de Trotsky, en no pequeña medida debido a la actitud de los bolcheviques hacia la revolución mundial. Ellos se dirigieron a los trabajadores de Europa y llamaron a los soldados rasos de los ejércitos de intervención con métodos de clase. Acercándose a la cuestión de esta manera forzaron a la retirada de las potencias imperiales después que vieron que los soldados se volcaban su apoyo hacia la revolución. Si los Sandinistas hubieran adoptado una aproximación marxista hacia la revolución con la expropiación de los centro de control de la economía, la extensión de la revolución a través de Centro América y un llamado de clase a los trabajadores y soldados norteamericanos, hubieran asegurado la derrota del imperialismo norteamericano.

La posición no-marxista de la dirección Sandinista también ha quedado demostrada en relación con la política adoptada hacia los indígenas Miskito que ha costado al FSLN enormemente en términos de apoyo. Miles de ellos podrían haber sido reclutados como los más decididos luchadores contra el imperialismo, si el FSLN hubiera estado dispuesto a garantizarles derechos de autonomía como estaban solicitando. Si lo hubieran hecho podrían haber ganado la confianza de este sector de las masas y entonces dentro del contexto de una economía socialista democráticamente planificada podrían haberles garantizado derechos lingüísticos y culturales, e integrarlos en la revolución, en otras palabras, adoptando la actitud de Lenin y Trotsky hacia las minorías nacionales. El no hacerlo llevó a miles de ellos a los brazos de los Contras contrarrevolucionarios.

Alrededor de 80.000 indígenas viven en la Costa Ese, la mayoría en el Noreste virtualmente como los únicos habitantes. La negativa de garantizarles o ofrecerles alguna autonomía fue seguida luego por esquemas de reasentamientos masivos forzados. En 1982 10.000 fueron sacados por la fuerza de sus poblados a lo largo del río Coco por los Sandinistas, que creían que una base de la Contra existía en el área. Los Contras habían ganado una cierta base entre ellos ofreciéndoles autonomía. Los programas de reasentamiento fueron llevados adelante implacablemente sin ninguna sensibilidad. El poblado de Salan en el río Coco fue un caso típico. Tenía una población de 1.500. Fue ‘evacuado’ y luego quemado hasta los cimientos.

Es cierto que después de haber tenido experiencia de primera mano con los Contras, mucho los han abandonado. De acuerdo con un informe 30.000 han vuelto a Nicaragua desde Honduras y otras bases usadas por los Contras. De todas maneras es una indicación de los métodos y políticas erróneas adoptados por los Sandinistas.

Como hemos explicado en este artículo, la única manera de derrotar la amenaza de la contrarrevolución es completando la revolución, esto es decir, el derrocamiento del capitalismo y el establecimiento de una democracia de trabajadores. Cualquier retraso sólo dará a laburguesía la oportunidad de preparar y organizar la reacción. El establecimiento de una democracia de trabajadores en un pequeño país como Costa Rica no llevará inmediatamente a una sociedad socialista. Esto sería imposible dadas la escasez y el atraso que existe y necesita ser superado. Para cumplir una tarea así sería necesaria la revolución de carácter socialista en por lo menos algunos de los países capitalistas avanzados, o alternativamente la revolución política en los estados estalinistas. La victoria de la clase trabajadora en un pequeño país como Nicaragua no puede completar la revolución mundial. Sin embargo la puede empezar. Porque el establecimiento de una democracia de trabajadores incluso en un pequeño país puede detonar un movimiento y actuar como un polo de atracción en los países más avanzados de Sudamérica. Y una victoria en cualquiera de esos países cambiaría toda la situación internacional y anunciaría el derrocamiento del capitalismo y el estalinismo. Es en este contexto que puede verse la importancia crucial de que el proletariado adopte un programa marxista en estos países pequeños y las lecciones de la revolución nicaragüense.
Noviembre de 1986.

[1] Mercaderías con bajo valor agregado, generalmente materias primas o insumos agrícolas. (Ndt)
* La traducción al español es nuestra.

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