Posted by Nuestra publicación: on miércoles, septiembre 26, 2007
Pasado y presente: Los trabajadores una vez más.
(Comentarios sobre los conflictos laborales).


Rafael Agacino[1]


En memoria de Rodrigo Cisternas Fernández joven obrero forestal, 26 años, asesinado el 3 de mayo de 2007 por las fuerzas policiales en Arauco.


La contrarrevolución neoliberal chilena cambió radicalmente la estructura de la economía, y consecuentemente, casi todo su entramado institucional. Un aspecto central de este cambio fue la “nueva organización industrial”, es decir, la nueva forma en que se articuló la propiedad, la producción y los procesos de trabajo, cuyo fundamento fueron las nuevas relaciones entre capital y trabajo, entre capitalistas y entre los propios trabajadores. La tarea político-ideológica de la contrarrevolución neoliberal fue fijar dichas relaciones como normas legales o garantizar, cuando se tratara de simples prácticas sociales, su reproducción espontánea, sin necesidad de ley. El conjunto de la institucionalidad de jure y de facto, constituyó y constituye la arquitectura del proyecto neoliberal, extendido incluso a otras dimensiones de la vida. En lo que sigue nos ocupamos de sus aspectos principales desde la perspectiva del mundo del trabajo.


1. La institucionalidad económica neoliberal y su impacto en el mundo del trabajo.

La “nueva organización industrial” se concretó desde muy temprano a través de una centralización horizontal del capital y de la fragmentación productiva. La centralización horizontal, como forma de control conglomerante de la propiedad, reconfiguró al segmento dominante del empresariado dando paso a “grupos económicos” con inversiones transversales, es decir, interesados cada vez más en la “acumulación en general” y menos en un “valor de uso” o rama específicos. La fragmentación productiva, por su parte, bajo la forma de externalización de funciones o subcontratación, modificó la demografía empresarial generando una estructura muy heterogénea que vinculó orgánicamente a firmas medianas y pequeñas -e incluso micro-empresas y trabajadores a domicilio- con los grandes conglomerados controladores de los procesos de acumulación.

Miradas estas tendencias desde el ángulo de los sujetos colectivos, por simple observación se constata que la franja del capital asociada a los conglomerados se fortaleció objetiva y subjetivamente, mientras los trabajadores – e incluso importantes franjas de capitales pequeños- fueron obligados por la dinámica de las transformaciones, a involucionar desde sujetos colectivos a simples categorías estadísticas sin significación social o política alguna.

Para la masa trabajadora este proceso fue acompañado por la precarización directa o indirecta de sus condiciones laborales por cuanto la institucionalidad laboral, aún considerando las reformas realizadas por los tres primeros gobiernos civiles, no se hizo cargo en plenitud del principio de “desigualdad originaria” entre capital y trabajo, idea fundante del Derecho Laboral. Salvo la estrecha franja de asalariados “protegidos” pertenecientes al Estado o a grandes empresas que aún mantienen núcleos estratégicos de empleo directo, la precarización de las condiciones laborales implicó la precarización de las propias condiciones de vida de la gran mayoría de los trabajadores. Y no sólo por los bajos salarios, malas condiciones de trabajo o “contratos basura”, sino también por la imposibilidad práctica o legal de ejercer los derechos de sindicalización y negociación consignados en la misma ley laboral[2].

En efecto, la legislación vigente, concebida por la dictadura y reformada por los gobiernos civiles, consigna cuatro tipos sindicatos - de empresa, interempresa, de trabajadores transitorios y de trabajadores independientes- de los cuales sólo el primero está plenamente facultado para negociar colectivamente. Los sindicatos interempresa, que requieren del acuerdo previo de los diferentes empleadores, y los de trabajadores transitorios, por la naturaleza de la actividad o de la relación, enfrentan serias dificultades para gestar organizaciones y procesos de negociación perdurables.

El mismo cuerpo legal autoriza dos modalidades de negociación colectiva: la reglada y la no reglada. La primera consiste en un procedimiento en que las partes tienen deberes y derechos definidos y se obligan a culminar con la suscripción de un contrato colectivo, mientras en la no reglada, el timing y su carácter dependen de la pura voluntad de las partes sin que éstas deban seguir un procedimiento que termine con la suscripción de un convenio colectivo, ni tengan derecho a ejercer, como en el caso anterior, ciertas prerrogativas como la huelga legal. Es importante, además, considerar que la negociación colectiva, sea o no reglada, puede llevarse a cabo tanto por sindicatos -instancias más permanentes y con personalidad jurídica- como por grupos negociadores organizados para ese solo fin y cuya existencia generalmente se limita a la duración del proceso.

Este entramado institucional de jure es el que explica que en la actualidad no más del 12% de la fuerza de trabajo ocupada esté organizada formalmente en sindicatos, y que la cobertura de la negociación colectiva –incluyendo sindicatos y grupos negociadores- alcance a poco más del 7% de los ocupados[3].

Si consideramos, por una parte, que sólo el 8% de la fuerza de trabajo está organizada en sindicatos de empresa - la opción más favorable para la negociación colectiva- con un tamaño promedio de 35 afiliados, y por otra, que los otros cuatro puntos porcentuales restantes de sindicalización (la tasa total alcanza al 12%) corresponden a sindicatos prácticamente imposibilitados de negociar colectivamente de forma eficaz y con efectos perdurables, se comprende la cuasi inutilidad de la legislación laboral actual[4].

Así, con un 12% de los trabajadores organizados de manera fragmentaria y con poder mínimo y un 88% restante sin ningún tipo de organización propia, explican que un 93% de los ocupados de este país estén al margen de la protección laboral que deriva de la negociación colectiva y carezcan de herramientas legales efectivas para negociar las condiciones de venta y uso de su único activo: su capacidad de trabajo.

Por otra parte, la institucionalidad de facto se concretó en un conjunto de prácticas que reforzaron la atomización y la involución de los trabajadores comos sujetos colectivos. Los sistemas salariales asociados a la productividad individual, la introducción de nuevos paradigmas de organización del trabajo (polivalencia, rotación y ampliación de tareas, etc.) y de la producción (el “justo a y tiempo”, la maquila y subcontratación de mano de obra), fueron la base estructural extra jurídica sobre la cual el capital logró mantener a raya a los trabajadores e imponer mas fácilmente su racionalidad como sentido común. Este último proceso se extendió y legitimó cuando sobrevino la democracia, pues, durante los 17 años siguientes, aprovechando la vulnerabilidad, la obsecuencia o permeabilidad a la corrupción de las dirigencias, se los involucró en “acuerdos marcos” nacionales, en “alianzas estratégicas” sectoriales o simplemente inyectándoles la morfina del consumismo, que desplazó al trabajo del centro y proclamó al empresario y la empresa como causa de la riqueza y el bienestar. El verbo fue “emprender”, el sujeto el “emprendedor” o el “empresario”.


2. Límites del “sindicalismo clásico” y respuestas emergentes.

En la fase post dictatorial de la contra revolución neoliberal, el efecto de las transformaciones anteriores redujo la organización y lucha de los trabajadores a su mínima expresión. La concepción dominante, que podríamos denominar “sindicalismo clásico”[5], retuvo más por tradición que por acción, cierta presencia en los segmentos “más protegidos” de los trabajadores: los ocupados en los sectores público y municipal y en grandes empresas estatales o privadas con empleo directo y estable. Y hasta hoy, a pesar de las diversas fracturas que ha sufrido en su interior han convivido dos corrientes que se manifiestan en casi todas las organizaciones y centrales de las que hoy se compone[6]. Por una parte, la corriente social-concertacionista, incluida en ella sectores claramente colaboracionistas y digitados por la patronal, prácticamente renunció a la movilización mostrándose desde el principio obsecuente con las administraciones civiles post dictadura. Por otra, la corriente clasista, igualmente tradicional pero con una orientación mas obrerista, ha vivido atrapada en una mezquindad corporativa, bloqueada por un dogmatismo que le ha impedido comprender profundamente la nueva realidad del trabajo, y por ello mismo, impotente para levantar una política hacia los trabajadores flexibilizados y precarizados cuyas concepciones, formas de organización y lucha tradicionales, simplemente no le acomodan ni objetiva ni culturalmente.

Al lado del sindicalismo clásico, muchas veces en soledad, trastabillando, y sobre todo rompiendo con el chantaje que impuso la estrategia de los consensos de la Transición chilena, varias franjas de trabajadores en el ocaso de los ochenta y durante el boom de inversiones de la primera mitad de los noventa, comenzaron a reaccionar y ensayaron formas de convivencia, organización y luchas adaptadas a las nuevas condiciones de precariedad y flexibilidad. Se trataba de experiencias que, a diferencia de aquellas vinculadas al sindicalismo clásico, construyeron formas propias de convivencia y apoyo mutuo, desarrollaron una militancia social amplia, enfrentaron negociaciones de facto al amparo o no de organizaciones legales, y ensayaron métodos de participación colectiva y acción directa. Entre estas experiencias, las más conocidas fueron: la de los trabajadores del montaje industrial agrupados en el SINAMI, la de los contratistas del cobre de la división El Teniente de CODELCO[7] y la de los grupos de mujeres de la agroindustria (temporeras) que aprendieron de súbito a pelear por mejoras en sus salarios y paupérrimas condiciones de trabajo. En lo que va corrido de la presente década, la experiencia más emblemática y aleccionadora, previa a las movilizaciones de trabajadores subcontratistas este año 2007, es sin duda la de los estibadores subcontratistas de los puertos de Coronel, Lirquen, Talcahuano y San Vicente ocurrida en el año 2003[8].

Naturalmente, las movilizaciones recientes de los subcontratistas de las forestales y el cobre, así como las anteriormente citadas, tienen singularidades que explican sus éxitos y fracasos, incluidos los tremendos costos humanos como lo fue el cuasi fusilamiento del joven obrero Rodrigo Cisternas por parte de Carabineros[9].

El tipo de empresa (holding público o privado, exportadora, etc.), el momento económico y político en que se lanza el conflicto, la experiencia y composición del activo de trabajadores que se moviliza en cada caso, etc., son todos factores clave a la hora de su desenlace. Pero las diferencias fundamentales que interesa resaltar aquí se refieren a las concepciones y prácticas respecto del sindicalismo clásico. Estas diferencias pueden ser relevadas desde varios ángulos y son claramente visibles cuando se tiene a la vista las institucionalidad de jure y de facto que impera actualmente en el país.

En el caso de un típico sindicato de empresa, su derecho a negociación colectiva se concreta inicialmente presentando a su patrón directo un proyecto de contrato o de convenio según se trate de un proceso reglado o no. Luego, si se trata de un contrato colectivo, la negociación se ciñe a un conjunto de etapas con procedimientos y tiempos predefinidos, incluida la votación y/o realización de la huelga legal, o bien, en el caso de convenio, desarrollando un proceso de negociación sin pauta ni duración definidas y sin derecho a huelga. Así, si los sindicatos o grupos negociadores logran resistir las prácticas antisindicales y aunar la voluntad de sus asociados para iniciar la negociación, deben enfrentar luego problemas de orden táctico como: conformación de equipos de negociación efectivos, incluyendo asesoría legal y económica, reunión de información clave respecto de la economía, sector y la empresa, y sobre todo el problema de mantener a su dirigencia unida e impermeable al soborno, así como a sus asociados involucrados y dispuestos a aplicar dosis crecientes de presión hasta llegar, si disponen de este recurso, a la huelga legal.

Este ciclo de negociación, repetido cada dos, tres o cuatro años, es la práctica habitual de negociación de los sindicatos de trabajadores de planta de grandes empresas tales como MADECO, BANCO CHILE, AFP PROVIDA, ENAP, ESCONDIDA, BATA, CCU, TELEFONICA y otras similares. En todos ellas, debe destacarse, existe al menos un sindicato de empresa que presenta un pliego formal de peticiones a su empleador directo y conocido, y que con la debida asesoría y definiciones de negociación, se dedica, en un espacio y tiempos formalmente reconocidos, a consensuar con su empleador las magnitudes de reajustes y mejoras en las condiciones laborales para sus asociados, y que a veces, más por defecto que por efecto, se hacen también extensibles a los trabajadores no organizados u organizados en otros sindicatos o grupos negociadores de la misma empresa.

Se comprenderá que si este ciclo entraña dificultades para los grandes sindicatos de empresas, éstas se multiplican para los sindicatos pequeños, con escasos recursos económicos, baja calificación y experiencia de sus asociados y acceso limitado a medios de información. Peor en el caso de los grupos negociadores poco numerosos y en los sindicatos inter empresa que deben conseguir la anuencia de los empleadores involucrados para siquiera aspirar a negociar. Y así, en general, para todos los ocupados en los eslabones débiles de las cadenas de subcontratación y/o externalización cuya relación laboral legal es tan precaria aún cuando produzcan bienes o servicios para las grandes empresa mandantes[10].

Por ello, la negociación “tecnificada”, es un modelo practicado por un segmento muy reducido de trabajadores organizados que, como ya hemos visto, fluctúan en torno al 7% de la fuerza de trabajo ocupada.

3. Ruptura y continuidad. Las nuevas prácticas y nuevos sujetos.

La originalidad de las experiencias desarrolladas por los trabajadores para los cuales todo este entramado institucional resulta cuasi inútil, estriba en los síntomas de ruptura con las prácticas y concepciones del viejo sindicalismo constituido al amparo del patrón de acumulación desarrollista. Lo que se observa es una recuperación de prácticas históricas de organización y lucha, digamos pre-clásicas, ensayadas por el movimiento de trabajadores de fines del siglo XIX y principios del XX que, como se sabe, fue muy influenciado por concepciones libertarias y autonomistas.

Estos síntomas de ruptura con el sindicalismo clásico se manifiestan en un intento de comprender y actuar frente a la actual realidad del trabajo y la producción con otros conceptos y medios organizativos. Lo anterior es muy evidente cuando se analizan las prácticas de las nuevas cohortes de trabajadores que conforman la fuerza de trabajo actual; éstas son ya directamente hijas del modelo, han crecido y sobrevivido en las nuevas condiciones laborales y de la producción, por lo cual sus formas de entender su vida como trabajadores y sus luchas ya no se estructuran subjetivamente con los códigos lingüísticos y conceptuales propios del sindicalismo clásico, menos con sus formas organizativas y de convivencia[11].

Estas franjas han comprendido, en primer lugar, que la organización de los trabajadores consiste ante todo en la articulación de voluntades sobre la base de una identidad “general de clase” que supera la específica identidad fundada en el oficio o la empresa; y por ello mismo, en una franca disposición a actuar colectivamente en torno a intereses mucho mas generales que los propios e inmediatos. Y aunque en muchos casos la organización adopte la figura legal de sindicato o arranque de ella, lo importante es que la práctica de las organizaciones supera las restricciones impuestas por esa forma legal y cultural que se ha impuesto en las últimas décadas. Una manifestación concreta de esta concepción es que muchas de éstas organizaciones de nuevo tipo mantienen la afiliación con independencia de si el trabajador está o no empleado, o si está o no trabajando en la misma empresa, faena o proyecto. El camino lo abrió el antiguo SINAMI que utilizó la figura de “sindicato nacional” para mantener la afiliación de masas de trabajadores que se desplazaban de obra en obra con tiempos más o menos prolongados de desempleo; y en nuestros días el paradigma, sin duda, lo constituye el Sindicato de Trabajadores del Puerto de San Vicente que cuenta con socios que mantienen su afiliación a pesar que sus contratos con las empresas de estiba tienen una duración máxima de 8 horas y nada asegura que al día, semana o mes siguientes puedan ser nuevamente contratados[12].

En segundo lugar, entienden que en las nuevas condiciones de producción la relación laboral-legal no se corresponde necesariamente con la relación laboral-económica. En efecto, como ya hemos dicho, la fragmentación productiva separa la relación legal de la relación económica pues la entidad que aparece como contratante no necesariamente es la entidad que se sirve directa o indirectamente de la fuerza de trabajo. Es evidente que la existencia de circuitos productivos o cadenas de subcontratación que vinculan desde talleres productivos - incluso en ocasiones trabajadores a domicilio- con pequeñas y medianas empresas que suministran partes o piezas o simplemente fuerza de trabajo a una empresa mandante, hace inútil la ley laboral. En efecto ¿tiene algún sentido se autorice la organización y negociación a sindicatos de empresa o grupos negociadores, si éstos deben remitirse a un empleador que, como ocurre en miles de casos, no tiene ni la capacidad ni la independencia económicas para negociar seriamente con sus trabajadores directos?

Así, en suma, se verifica que en las condiciones de fragmentación productiva y flexibilidad del mercado de trabajo, el sindicato formal no sólo es inservible como instrumento organizativo para los trabajadores que rotan entre el empleo y el desempleo, sino también como medio de negociación para aquellos trabajadores cuyo empleador directo no es sino un suministrador de fuerza de trabajo para el empleador efectivo.

En tercer lugar, las franjas de trabajadores de las que hablamos han ido desarrollando la conciencia de que la organización y sus acciones deben adecuarse a exigencias mayores a la pura capacidad negociadora en mesa o de lucha en condiciones tradicionales de conflicto. Por el contrario, éstas asumen desde la partida exigencias de carácter más político, por cuanto se refieren a la constitución de sujetos colectivos capaces de resolver al menos tres problemas tácticos que para el sindicato de empresa de las grandes firmas se suponen resueltos, a saber:

(a) Construir una fuerza colectiva capaz de superar el efecto atomizador de la institucionalidad vigente. Dado que en la mayoría de los casos la relación laboral directa encubre al patrón o empleador real por medio de una infinidad de empleadores formales, los trabajadores deben convencerse y convencer que hay que desplazar el espacio de organización y lucha de la relación laboral-legal a la relación laboral-económica. Vale la pena indicar que este tipo de organización y negociación solo en apariencia recuerda la negociación por rama pues el referente aquí no es la rama sino el holding o el grupo económico y/o la empresa principal mandante.

(b) Forzar a que la contraparte patronal real se constituya como tal. Por la misma razón anterior, los trabajadores para siquiera aspirar a negociar con efectividad deben preocuparse ante de todo de obligar a que el empleador real aparezca, dé la cara y acepte negociar. Como se ha visto, éste se hace el desentendido o se rehúsa a dialogar argumentando que se trata de una relación laboral de la cual él no forma parte; así, no queda más que forzarlo a reconocer de facto una relación de facto. Una buena parte de las posibilidades de éxito del conflicto se juega en la capacidad de los trabajadores para lograr constituir a su contraparte, sino ¿con quién negociarián?

(c) Resistir la persecución post negociación. Si se logra forzar a los empleadores reales a constituirse en contrapartes negociadoras, y más si la negociación resulta favorable a los trabajadores, sabido es que hay que prepararse para la reacción patronal. En muchos casos, ésta se asemeja a una suerte de “terror empresarial” que incluye despidos, listas negras y soborno. El empresariado aprende rápidamente y no admite ser gratuitamente sorprendido dos veces.

Tanto en las movilizaciones ilegales de los estibadores de la VIII región el 2003, como en las de trabajadores forestales y del cobre de este año, luego de lograr constituir una organización trasversal y desencadenar el proceso, el punto crítico ha sido forzar la constitución de una mesa negociadora con las empresas mandantes, e incluso, concitando la atención de las autoridades políticas (Intendente, ministros del trabajo e interior) y de los grandes propietarios como ocurrió con Ricardo Claro en los puertos y con Eliodoro Matte en Mininco. Se trata, como decían los trabajadores del puerto de San Vicente, “de negociar con Tarzán, no con los monos”[13].

Por otra parte, las experiencias del SINAMI[14], SINTRAC y más recientemente de los trabajadores subcontratados de CODELCO, muestran la necesidad de protegerse frente al soborno a dirigentes, despidos y listas negras. Este último mecanismo, muy usado en los sectores de trabajo temporal y transitorio, ha implicado que muchos de sus militantes más activos – que usualmente cumplen el rol de delegados - sean forzados a cambiar de oficio e incluso a migrar, por cuanto las firmas subcontratistas se niegan a emplearlos. Así, se ha vuelto necesario implementar fondos de huelga, fondos rotatorios o simplemente colectas solidarias, iniciativas colectivas que han recuperado las prácticas de apoyo mutuo y solidaridad autónomas típicas del movimiento de trabajadores de inicios del siglo pasado.

Como se observa, las concepciones organizativas y de convivencia, así como las definiciones tácticas a utilizar en las luchas reivindicativas, deben considerar desde la partida un conjunto de dimensiones y tareas mucho más amplias y complejas que aquellas propias de los sindicatos de trabajadores estables. La organización tiene poco de clientelismo entre dirigentes que ofrecen mejoras y socios que las demandan pasivamente; aquí se trata de organizaciones cuya única posibilidad de mejorar las condiciones de sus asociados y sobrevivir, es ampliar la mirada y ámbito de acción, condición muy favorable a la constitución de sujetos sociales activos.


4. Un paso adelante: los trabajadores una vez más un sujeto político-social.

En esta perspectiva y en cuarto lugar, lentamente comienza a plantearse la problemática de los derechos generales, la demanda por los “derechos sociales” tales como educación, salud, vivienda, recreación, etc., cuya posibilidad de ser satisfechos a partir de las negociaciones restringidas a los lugares de trabajo o con los empleadores directos, en las condiciones actuales es prácticamente nula.

En el contexto del patrón de acumulación desarrollista anterior, algunos segmentos de trabajadores lograron satisfacer éstos derechos generales negociando en sus espacios laborales propios por cuanto la institucionalidad vigente incluía mecanismos tripartitos (Estado, empresarios y sindicatos) que lo hacían posible. Tales mecanismos dieron origen, por ejemplo, a una serie de establecimientos educacionales, complejos habitacionales y deportivos – recuérdese la Escuela Matte en Puente Alto, las poblaciones Yarur y Copec en Santiago, los estadios ferroviarios en varias ciudades- y otras instalaciones destinadas a cubrir parte de estas “demandas sociales”.

Es obvio que hoy esos logros son inimaginables negociando con los empleadores directos, incluso en caso de los sindicatos de empresa clásicos.

Esas demandas requieren de una fuerza tal que, primero, sea capaz de reponer el rol central del trabajo y los trabajadores en la producción de la riqueza social y en la sociedad, sobre todo reponerlo en la propia cabeza de los trabajadores cuya identidad está hoy trizada, y en segundo lugar, forzar a que los sectores dominantes y el Estado se constituyan como contraparte de la “cuestión social”.

La clave del presente es la constitución de los trabajadores como sujeto político-social; logrado esto se verá cuánto se gana y cómo se sobrevive a los embates de un sistema neoliberal ya maduro que parece contar cada vez con menos artilugios para eludir sus síntomas de agotamiento.

En noviembre de este año se conmemorarán los 100 años de la masacre de la Escuela Santa María de Iquique; a pesar de que ha pasado un siglo, la memoria está viva. Este simple hecho señala que la matrix neoliberal adolece de fallas, de fisuras; por ellas sus anomalías estructurales afloran y golpetean la conciencia de quien se detenga un minuto a reflexionar con mínima profundidad sobre su miseria global. La primera anomalía es su incompletitud histórica por cuanto no logra anular el pasado, el sedimento de la memoria; la segunda es su incompletitud actual, por cuanto ya no le es posible mantener a bajo costo la brecha entre lo que promete y lo que satisface. Por el contrario sus costos son crecientes y hay menos humanidad dispuesta a soportarlos.

Los obreros salitreros dejaron las oficinas y bajaron a Iquique para exigir al conjunto de la patronal y al Estado se constituyeran en la contraparte de sus demandas. Hoy, casi como ley de la historia, las condiciones parecen obligar a los trabajadores a elevar su mirada y generalizar sus luchas para forzar la constitución contraparte de la “cuestión social”. De seguro, la tentación de los sectores dominantes será responder nuevamente con plomo, cárcel y torturas como en 1907 y también en 1973; el talento de los constructores del presente será, sin duda, prepararse para resistir y prepararse para vencer.

Santiago, memorable 15 de agosto de 2007.
Notas
[1] Profesor Universidad Bolivariana. Comentarios a gmss@terra.cl. Versión corregida 24/09/07.
[2] Más detalles sobre los temas tratados en este y el punto siguiente en R. Agacino: Notas sobre el capitalismo chileno y antecedentes para una plataforma de lucha por los derechos generales de los trabajadores, revista Economía Crítica y Desarrollo, Año 1, Nº 2, Semestre II-2002, Santiago. Versión electrónica en www.redem.buap.mx.
[3] Dirección Nacional del Trabajo: Compendio de series estadísticas 1990-2006, Capitulo I: Sindicalismo y Capítulo II: Negociación Colectiva, disponibles en http://portal.dt.gob.cl/documentacion. La cobertura del 7% de la negociación colectiva resulta de la suma –aproximada, sin decimales- de las tasas de trabajadores involucrados en negociaciones respecto del total de fuerza de trabajo ocupada, excluida la administración pública, correspondientes a los años 2005 y 2006.
[4] Las cifras son tomadas directamente de la fuente indicada en nota anterior.
[5] Denominamos así al movimiento sindical característico del patrón de acumulación desarrollista que, en lo central, representó a la franja de trabajadores estatales y de las grandes empresas de la minería, industria, el comercio y los servicios. No obstante las diferencias ideológicas que coexistieron y coexisten en su interior, este sindicalismo es tributario de concepciones organizativas y prácticas de representación burocráticas así como proclive a una relación de dependencia respecto de los partidos políticos y el Estado, tendencias muy propias del ideario keynesiano o estatalista. Sus formas clásicas de organización han sido los sindicatos de empresa y las asociaciones gremiales. La distinción entre “sindicalismo clásico” y movimiento de trabajadores permite mostrar que éste último no se agota ni se reduce a sola una de sus formas históricas: el sindicalismo. La historia oficial ortodoxa tiende a presentar las experiencias previas – aquellas acaecidas entre fines del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX- como “proto sindicalismo”, mostrándolas como inmaduras y puramente espontáneas. Nada más falso. Se trató de procesos de constitución y lucha cuyas concepciones organizativas y prácticas no sólo fueron adecuadas a las condiciones impuestas por el patrón de acumulación capitalista vigente en ese entonces, sino también, promotoras de la independencia y autonomía que pretendían convertir a la clase obrera en un auténtico sujeto social y político.
[6] En la actualidad existen como centrales legalmente constituidas y/o reconocidas por la OIT, la CUT, la CAT y la UNT.
[7] Para un análisis más detallado de las estrategias sindicales en la minería ver Agacino, Rojas y González: Capital transnacional y Trabajo. El desarrollo Minero en Chile, LOM, Santiago, 1998.
[8] Ver artículo de Luis Candia: Toma de puertos, victoria de los trabajadores, revista Pastoral Popular, Nº 285, agosto 2003.
[9] Hay registros gráficos residentes en diferentes páginas web. Por ejemplo, http://www.youtube.com.
[10] Empresas mandantes son aquellas que subcontratan a otras firmas a fin de que realicen actividades productivas o de servicios, o bien, en un sentido más amplio, a objeto de que les suministran servicios de fuerza de trabajo para realizar tales actividades.
[11] Un buen ejemplo es la reciente experiencia de un grupo de trabajadores de Supermercados Líder. Una organización formada bajo la cubierta de un club deportivo e integrada casi únicamente por jóvenes logró, por medio de una heterodoxa movilización, resultados favorables, y sobre todo, sobrevivir a los embates del empresariado. Una ventaja notable de este grupo jóvenes, en contraste con las viejas generaciones de trabajadores formadas en el sindicalismo tradicional, es su mayor resistencia subjetiva a la amenaza del despido. Y no porque se trate de chicos indolentes o sin responsabilidades familiares, sino simplemente porque toda su vida laboral la han desarrollado en condiciones de flexibilidad precaria, y por tanto, digámoslo así, están ya aclimatados a transitar entre el empleo y el desempleo, a cambiar de oficio, empresa e incluso de barrio cada dos o tres años. Son “carne para la picadora” como diría la Polla Record, grupo musical muy escuchado por las nuevas generaciones de trabajadores.
[12] Ver reportaje de Manuel Ossa: Estibadores de San Vicente – una organización comunitaria y sindical, revista Pastoral Popular, Nº 279, mayo 2002.
[13] A este respecto resulta interesante conocer el número de personas empleadas directa e indirectamente por cada conglomerado o holding. No contamos con cifras precisas pero recientemente se publicó una referencia sobre los trabajadores empleados por las principales empresas según ventas anuales consolidadas en el año 2006. Entre otras, es notable saber que CENCOSUD del grupo (Horst) Paulman, empleó un total de 70.869 trabajadores en sus diferentes empresas durante el 2006; Falabella del grupo (Reinaldo) Solari ocupó 49.507 trabajadores; D&S del grupo (Felipe) Ibáñez ocupó 33.724 trabajadores y CELCO del grupo (Anacleto) Angelini empleó 34.000 trabajadores. Está claro entonces a quién dirigirse. Véase revista Capital N°202, Santiago, 20/04/2006.
[14] Luego de una larga crisis generada por acusaciones cruzadas de corrupción –algunos dirigentes se habrían transformado en contratistas suministradores de mano de obra para las empresas contraparte sin renunciar a su calidad de tales - ésta organización se escindió y un grupo de trabajadores dio origen, a fines del año 2003, al Sindicato Interempresa nacional de trabajadores de contratistas y subcontratistas, SINTRAC.

Gran Bretaña: Nacionalizar los Bancos

Posted by Nuestra publicación: on miércoles, septiembre 26, 2007
¡Que los banqueros paguen!
Hannah Sell, Vice Secretario General del Socialist Party, Comité por una Internacional de Trabajadores, Inglaterra y Gales. www.socialistworld.com


Mientras se extendía el pánico que la sociedad de inversión inmobiliaria Northern Rock estaba a punto de colapsar, miles de personas hacían fila desde la noche en sus sucursales para retirar sus ahorros duramente ganados. Más de £2 billones han sido retirados.

Esta es la peor crisis en Gran Bretaña por más de 30 años; pero solamente es la punta del iceberg. El Canciller, Alistair Darling, se vio obligado a intervenir y garantizar los depósitos de todos los que ponían su dinero en el Northern Rock y “cualquier entidad financiera solvente” debido a que el gobierno está aterrorizado con que el desastre se extenderá.

No obstante, no son aquellos que están retirando sus ahorros del Northern Rock, como resultado de temores comprensibles, quienes son los responsables de esta crisis, que se debe a la naturaleza caótica, no planificada del capitalismo moderno.

En los últimos cinco años los beneficios de los súper ricos han crecido hasta niveles inimaginables. El año pasado los bonos de los gatos gordos de la City[1] aumentaron en un cuarto hasta increíbles £26.4 billones – más que todo el presupuesto de trabsportes del país.

Las mega-ganancias de la City se han basado en juego completamente ciego, de corto plazo, sin consideración por las consecuencias que no sean la maximización de sus última línea, las ganancias.
Northern Rock ha sido la más golpeada porque dependía particularmente del juego sobre los mercados de dinero – para el 70% de sus fondos – pero todos los bancos y sociedades de inversión inmobiliaria son vulnerables. Barclays ha tenido que acudir dos veces al Banco de Inglaterra en busca de créditos de emergencia en los últimos dos meses.

Sin embargo, no serán los altos ejecutivos bancarios los que pagarán el precio de una profundización de la crisis. Como siempre, serán los deudores hipotecarios y tenedores de tarjetas de crédito comunes, ahorristas y trabajadores bancarios los que pagan el precio.
El gobierno ha respondido respaldando al Northern Rockcon objeto de permitir que otro banco rapaz compre lo que queda de él a un precio de ganga.

Nosotros exigimos que los grandes bancos y sociedades inmobiliarias sean incorporadas a la propiedad pública democrática con ahorros individuales garantizados. Sin embargo, no deber haber pago a los gatos gordos millonarios; las compensaciones deberían ser pagadas a los accionistas sobre la base de necesidades comprobadas. En lugar de ser gestionados para la utilidad de unos pocos gatos gordos que están dispuestos a poner en peligro la economía para maximizar sus ganancias a corto plazo, los bancos deberían ser gestionados en interés de la sociedad en su conjunto.

Nosotros decimos: ¡No más grandes negocios de tiburones prestamistas! Millones de personas se han visto obligadas a endeudarse con el único objeto de adquirir cosas necesarias, esas deudas deben ser anuladas.

Las hipotecas y préstamos deben ser otorgadas a los individuos sobre una base segura, con tasas de interés bajas garantizadas.

Los grandes bancos y sociedades de inversión inmobiliaria deben ser incorporadas a la propiedad pública democrática, con compensaciones pagadas sobre la base de necesidad comprobada.

[1] La City es el distrito de Londres donde se concentran las entidades financieras.

Gran Bretaña: La economía choca contra una roca.

Posted by Nuestra publicación: on miércoles, septiembre 26, 2007

La crisis del Northern Rock, el primer banco en quiebra a gran escala en Gran Bretaña por más de un siglo


Editorial del periódico The Socialist del Partido Socialista (Inglaterra y Gales)
Comite por una Internacional de Trabajadores (CIT)

Durante diez años Gordon Brown ha sostenido que el Nuevo Laborismo ha aumentyado la estabilidad económica, superando “el ciclo de auge y depresión” del capitalismo. En las últimas semanas esta afirmación quedó destrozada.


La crisis del Northern Rock, el primer banco en quiebra a gran escala en Gran Bretaña por más de un siglo, ha dejado al desnudo la realidad de la Gran Bretaña de Brown y Blair. En realidad Gran Bretaña se ha convertido en un fondo de riesgo gigantesco, un casino, con una economía dominada por ambición sin fin de la City de Londres de hacer una ganancia fácil por cualquier medio que sea posible. Bajo el Nuevo Laborismo el número de trabajadores empleados en la manufactura ha caído al nivel más bajo desde 1841.

El capitalismo británico ha seguido creciendo solo como resultado de una serie de gigantescos burbujas de créditos (conocidos de otra manera como deuda). La deuda personal se ha triplicado bajo el Nuevo Laborismo hasta £1.3 trillones. Nuestras deudas personales colectivas ahora son mayores que el Producto Interior Bruto de Gran Bretaña.

Como ha advertido repetidamente The Socialist, esta situación no puede durara para siempre. El Capitalismo sigue siendo un sistema un sistema cíclico, y en alguna etapa la crisis económica es inevitable; y el uso sin precedentes del crédito solamente hará peor la crisis cuando llegue.

Los acontecimientos de la semana pasada marcaron un punto de quiebre, Gran Bretaña está ahora camino a la recesión con todas sus terroríficas consecuencias para los trabajadores y la clase media. Sin embargo, incluso si esto no se desarrolla inmediatamente, el Nuevo Laborismo ya no será más en el plano de la economía. De la misma manera como la crisis de ERM en 1992 hundió la reputación de los conservadores para la estabilidad económica, esta fundamentalmente dañará al Nuevo Laborismo. David Cameron esperan que los conservadores puedan usar esta crisis para restaurar su propia credibilidad económica y de pronto ha descubierto los niveles de endeudamiento en Gran Bretaña. No obstante, las políticas de mercado ultra-libre, amistosas con la City financiera del Nuevo laborismo y los Conservadores son virtualmente intercambiables. Aunque sin duda el laborismo resultará herido es dudoso que los conservadores ganarán mucho terreno, por lo menos en el corto plazo.

Northern Rock ha sido el primero en entrar en crisis seria porque es excepcionalmente dependiente de los mercados de dinero – dependiendo de ellos para el 70% de sus fondos – pero los otros bancos y sociedades inmobiliarias no están en una posición fundamentalmente diferente. Barclays ha tenido que tomar ayuda de emergencia del Banco de Inglaterra. La naturaleza extendida de la crisis, también se mostró dramáticamente por la caída en cerca de un tercio, del valor de las acciones de otras dos sociedades inmobiliarias - Alliance and Leicester, y Bradford and Bingley.

Como respuesta a esta creciente catástrofe el gobierno ha sido forzado a tratar de detener la crisis prometiendo respaldar todos los depósitos de Northern Rock y cualquier otra institución en una posición parecida. Como señaló el Financial Times, han sido obligados a tomar parcialmente el camino de la nacionalización. Se han movido en esa dirección únicamente para tratar de terminar con la crisis, antes de vender el Northern Rock a cualquier otro banco dispuesto a adquirirlo. Sectores de la clase capitalista han criticado esta medida, temiendo que mande una señal que cualquier institución financiera será salvada de la quiebra, pero en realidad el gobierno no tenía alternativa salvo actuar para tratar de parar que la crisis se extendiera por todo el sistema bancario.

El punto de partida de la crisis fue el “choque en cámara lenta” que está teniendo lugar en la economía de los EEUU – con el mercado de viviendas como catalizador. Un quinto de las hipotecas de EEUU están en el sector subprime – de alto riesgo – las hipotecas otorgadas a aquellos que tienen grandes dificultades devolviendo la deuda. Más del 20% de ellos ya han entrado en morosidad y un millón de norteamericanos han perdido sus hogares.
Estas deudas de alto riesgo han sido “segurizadas”. Esto significa que los activos son “cortados” en pequeños pedazos y luego ligados con otros activos en paquetes que son vendidos y comprados en los mercados bursátiles mundiales. Esto con el objeto de “extender el riesgo” en un sentido positivo, pero ahora que la crisis ha golpeado, ha tenido el efecto exactamente opuesto – esta extendiendo el pánico.

Globalmente, nadie sabe quien es propietario de pedazos del mercado subprime de EEUU, y como resultado, nadie quiere prestar dinero a ninguna compañía que pueda estar afectada. La contracción del crédito que esto ha provocado es lo que gatilló la crisis del Northern Rock.
Como ya hemos visto, la crisis creciente de la más grande economía mundial inevitablemente afectará el resto del mundo. Adicionalmente Gran Bretaña tiene todos los mismos problemas. Northern Rock, como muchos prestamistas hipotecarios británicos, tenía elementos de prestamos de alto riego “sub-prime” – otorgando rutinariamente a los trabajadores hipotecas de seis veces su salario y “vendiendo a presión” hipotecas a trabajadores que claramente no podían permitírselas.

Como en los EEUU, mientras los grandes negocios ganan grandes cantidades de dinero, los trabajadores están luchando para vivir. El año pasado los salarios se incrementaron en un promedio de 3.6%; lo más bajo en cinco años. Al mismo tiempo aumentaron las viviendas, el combustible y los costos de la alimentación lo que significa que los niveles de vida de muchos trabajadores están cayendo.

Es solo el nivel sin precedentes de endeudamiento lo que ha permitido a la mayoría de los trabajadores mantener sus cabezas sobre el agua. Como resultado, cuando golpea la recesión, el efecto para muchos trabajadores – de pronto incapaces de cancelar sus hipotecas mensuales y pagos de tarjetas de crédito – será horrendo, y no en último término por la intensificación inevitable de la crisis de la vivienda. Las exigencias de The Socialist por viviendas públicas asequibles, de buena calidad, y hipotecas seguras y asequibles, tendrán cada vez más importancia. Ya en la actualidad el incremento del precio de las viviendas se ha hecho más lento y Alan Greenspan, ex-cabeza de la Reserva Federal de EEUU, ha predicho que Gran Bretaña sufrirá una catástrofe similar a la de EEUU.

Greenspan, junto con muchos comentaristas capitalistas, está criticando las gigantescas burbujas que él ayudó a crear en la economía mundial, y efectivamente está sosteniendo que deberían dejarse desinflar de manera controlada, incluso si algunas compañías se van contra la muralla, de manera que la economía pueda crecer sobre una base más sana.

Los capitalistas como un todo preferirían esto, pero como han mostrado los acontecimientos alrededor de la crisis de las “sub-prime” y ahora de Northern Rock, el capitalismo mundial tienen absolutamente cero control sobre su sistema financiero completamente ciego. Una vez que una crisis ha sido desatada puede escalar tremendamente; llevando no a una desinflada controlada sino a la explosión en medio del pánico; lo que a su vez llevaría a una profunda recesión. Fue el temor de esto lo que llevó a los gobiernos nacionales y a los bancos a intervenir y para tratar de mejorar la crisis- igual como Greenspan se vio obligado en el pasado.

Nadie, incluidos los propios capitalistas, puede decidir por cuanto tiempo durarán sus intentos para posponer una recesión. Sin embargo, lo que está claro es que cuando la recesión llegue serán los trabajadores y gente de clase media, no los financistas de la City, los que se espera que paguen el precio.

Un ahorrista, haciendo cola para retirar sus bienes mundanos del Northern Rock, comentó que “esto es el capitalismo enloquecido”. En realidad, el capitalismo es un sistema irracional, “loco”. Esto es más verdadero que nunca para el capitalismo globalizado del siglo XXI , guiado por las finanzas. La necesidad de construir un partido de masas que luche por una alternativa socialista al caos no planificado del capitalismo ha sido llevada a casa por los últimos acontecimientos.

A proposito de la movilización del 29 de agosto.

Posted by Nuestra publicación: on viernes, septiembre 21, 2007
Nuevas Perspectivas Para Chile
La irrupción de la clase trabajadora organizada ha cambiado en unos pocos meses el panorama y las perspectivas políticas en Chile.


Por Patricio Guzmán, Socialismo Revolucionario.


Cada vez más gente está cansada. Mientras todos los políticos-empresarios o al servicio de los capitalistas, tanto de la derecha como de la Concertación, en el gobierno, se congratulan del buen estado de la economía chilena, para la masa de las familias trabajadoras la vida no mejora. Hay frustración en aumento por el contraste entre las constantes promesas y la realidad de trabajo precario, sobre-endeudamiento, bajos sueldos y ahora también inflación.

En Chile, el movimiento obrero y popular ha vuelto al protagonismo. Todavía queda mucho por andar, pero los capitalistas ya no pueden seguir pregonando facilmente las supuestas bondades del "modelo chileno", sin que la resistencia de los explotados y excluidos los deje en evidencia. Se habla mucho del "crecimiento", pero no se suele decir mucho de la destrucción medioambiental, de la concentración progresiva de la riqueza (el 20% controla el 60% del PIB chileno), de la pesima calidad de la educación, la salud y la vivienda, de las tasas de endeudamiento de la población más allá de toda racionalidad (Las empresas financieras han llegado a repartir masivamente tarjetas de crédito a jovenes estudiantes que no trabajan).

Tampoco se habla del trabajo precario, que llega al 70% de la fuerza laboral en el país. Para impedir la sindicalización y la negociación colectiva las empresas recurren al artilugio de la "externalización ó outsourcing", subcontratan otras empresas o crean cientos de razones sociales fantasmas - empresas de papel - para que los trabajadores esten atomizados y el compañero de trabajo sea tecnicamente de otra empresa. Estos son los trabajadores llamados "subcontratistas" que de acuerdo con la legislación laboral vigente que prohibe la negociación colectiva inter-empresa si el patrón no está de acuerdo, en la práctica están legalmente impedidos de negociar. Se da el caso habitual que los trabajadores subcontratistas ganan mucho menos y carecen de los beneficios, de sus compañeros contratados directamente por la empresa matriz.
Este año, finalmente, esta situación de injusticia manifiesta explotó. Más de 5.000 operarios industriales subcontratistas que trabajan para una gigantesca empresa de explotación forestal - Bosques Arauco filial del Holding industrial - fueron a la huelga, y consiguieron forzar la negociación colectiva. Pagaron un gran costo, fueron fuertemente reprimidos por la policia uniformada, y Rodrigo Cisternas un trabajador y padre, de 26 años, murio abatido por más de 100 disparos de carabineros.

Pero su ejemplo fue seguido por los trabajadores contratistas de la minera CODELCO, de después de una dura huelga también consiguieron la negociación colectiva. Hoy día son muchos los sectores movilizados, con procesos de sindicalización en la lucha.
Se han puesto en marcha otros sectores, entre los trabajadores de la construcción con alto nivel de subcontratación. Y también trabajadores de los sectores agro-exportadores y agroindustriales, tradicionalmente entre los más postergados del país, al igual que los de la banca.

A los problemas de relaciones laborales, hay que agregar las decenas de miles de deudores habitacionales, que han tenido que salir a las calles, y protagonizar cenetenares de manifestaciones, para evitar que sus viviendas sociales sean rematadas. Los pescadores artesanales a los que la sobre-explotación por flotas industriales que practican la pesca de arrastre ha dejado sin peces para ganar sus sustento, han tenido que manifestarse y enfrentar la represión policial para conseguir ayuda de emergencia. Los pueblos originarios, siguen entre los más pobres y postergados de la población del país. Los mapuche que tratan de recuperar sus tierras, que les han arrebatado mañosamente, son fuertemente reprimidos, se le s aplica la ley anti terrorista y reciben condenas de hasta 10 años por quemar un pastizal, y permanecen encarcelados con acusaciones falsas. Ahora mismo dos mujeres Mapuche están en huelga de hambre en la cárcel, tratando de llamar la atención sobre su caso.

Además los trabajadores y jóvenes - cerca de 6 millones - que en la ciudad de Santiago se movilizan en transporte público, siguen sufriendo las consecuencias de una gigantesca reestructuración del transporte en la ciudad. El Transantiago, que incluso el gobierno admite que ha sido un fracaso. Los tiempos de desplazamiento y las esperas se han multiplicado, y hay puntos a los que no llega la locomoción como antes. Mientras tantos la banca y las empresas involucradas en el nuevo negocio anunciaron ganancias records - superiores a las de la banca - el primer semestre del 2007.

Así el panorama, no es sorprendente que la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), cuyos principales dirigentes son miembros de la dirección de Partidos de la Concertación en el gobierno (PS y DC), o del PC (que ahora negocia un pacto electoral con la Concertación e incluso con la derecha pinochetista), se hayan visto presionados a convocar a una jornada nacional de movilización, el día de ayer 29 de agosto. Aunque las consignas de la Central eran genéricas al estilo de "Contra el Neo liberalismo", "Por un estado social y solidario" o "Por el fin a la exclusión" (esto último quiere decir que se apruebe alguna modificación legal que permita al PC entrar al parlamento). El llamado fue recogido por numerosas organizaciones sociales y sindicales, e incluso por los activistas de la dirección de la CUT, otorgandoles sentido más preciso: Contra las alzas del pan y los productos de primera necesidad, por aumentos de sueldo, por mejores condiciones laborales, por transporte digno... que los diferentes protagonistas se encargaron de precisar aún más en sus empresas y barrios.

No era la primera vez que la CUT convocaba a alguna movilización. En general siempre ha sido más un saludo a la bandera, sin verdadera decisión. En este sentido esta vez no fue diferente, no hubo convocatoria a paro, no hubo instrucciones claras, "cada cual puede hacer lo que le parezca mejor" fue la instrucción pública de Martínez, el secretario general de la CUT. No hubo convocatoria central a un acto.Pero si querían que todo quedara en una movilización testimonial; "el tiro les salió por la culata". La gente utilizó la convocatoria para expresar su frustración. Por millares intentaron manifestarse. Los detenidos en la jornada fueron 750. Hubo centenares de enfrentamientos con los Carabineros, que lucieron como es habitual sus excesos. Incluso quedó grabada por la TV la agresión, a cuento de nada, a cientos personas que esperaban tranquilamente en una parada de buses, y a un Senador de la República - el socialista Navarro - un teniente de carabineros le rompió la cabeza de un golpe mientras conversaba pacíficamente con un oficial a cargo.Desde que el año pasado 600 mil estudiantes secundarios se tomaron sus establecimientos, Chile ha cambiado. La entrada en acción de los trabajadores lo confirma. Una nueva generación que está libre de los traumas de la derrota del 73 y la dictadura, se puso en marcha y está reconstruyendo las organizaciones sindicales y sociales, incorporando un fuerte sentimiento de democracia de base y desconfianza de los partidos políticos tradicionales.
La nueva situación ha llegado para quedarse. Se han abierto nuevas perspectivas para la construcción de direcciones sindicales honestas e independientes del poder, y para la construcción de un partido de los trabajadores, con un programa socialista, democrático y de lucha.

Los trabajadores, los jóvenes y los pobres han aprendido una lección elemental, que parecía olvidada. En esta sociedad las soluciones colectivas son posibles, las únicas posibles para la masa de los trabajadores, pero para conseguir cosas hay que organizarse y luchar.

A 34 años del golpe de 1973

Posted by Nuestra publicación: on viernes, septiembre 21, 2007
Los trabajadores chilenos debemos pasar a la ofensiva.

Socialismo Revolucionario, Comité por una Internacional de Trabajadores
- Chile, viernes 7 de Septiembre de 2007.

Este 11 de septiembre de 2007, nos encuentra en una situación política totalmente distinta a la que habíamos tenido en los últimos años. Después de casi cuatro décadas los trabajadores chilenos se han empezado a movilizar para defender sus derechos, este es el mejor homenaje que se le puede rendir a todos los trabajadores que fueron asesinados bajo la dictadura, precisamente por defender los intereses de la clase trabajadora.

Ya no basta con llorar y lamentarnos, debemos pasar a la ofensiva.
Los trabajadores y sus dirigentes sindicales, fueron asesinados por defender sus intereses, por el deseo de tener una vida digna, lo mismo ocurrió con cientos de dirigentes mapuche que fueron asesinados por la misma razón por la que se están movilizando hoy, lo mismo ocurre con los dirigentes estudiantiles asesinados y los pobladores ¿entonces por qué sólo se recuerda el hecho mismo del asesinato? Y no el por que fueron asesinados ¿por qué hay sectores interesados en sacarle el contenido de fondo, la razón del ensañamiento de la dictadura con ellos?

Si de verdad queremos recordar a los compañeros caídos bajo el régimen militar, tenemos que levantar las banderas de lucha de esos compañeros, ya no basta con llorar y lamentarnos, debemos pasar a la ofensiva y terminar con la tarea que ellos dejaron inconclusa.

¿Por qué la violencia de los jóvenes en las movilizaciones?Los cínicos de siempre rasgan vestiduras cada vez que hay una movilización "esto es un atentado a la democracia" "son unos delincuentes" y estupideces por el estilo. Alguien se ha detenido a preguntarse ¿por qué los jóvenes reaccionan o actúan de forma violenta? ¿Que es lo que esta mal con esta sociedad?

También están los que dicen que estos jóvenes ni siquiera habían nacido para el golpe de estado del 11 de septiembre de 1973 y por lo tanto no sufrieron los efectos de la dictadura, algo que es totalmente falso.Los jóvenes que hoy tienen menos de 30 años son los que más han sufrido por los efectos de la dictadura. Las cifras más altas de desempleo se da entre estos jóvenes, los que tienen trabajo son los peor pagados y los que más sufren por los malos tratos por parte de los empresarios. La educación para ellos deja de ser un derecho, como si lo fue para la generación anterior, ahora esta es una mercancía mas que se transa en el mercado y si no tienes para pagarla, te jodiste. La herencia de la dictadura para ellos es súper concreta, no tienen derecho a estudiar, no tienen trabajo y por supuesto no tienen ninguna confianza en el futuro, dado que no le ofrece nada. Son ellos los que día a día sufren la violencia del sistema impuesto por la dictadura y los empresarios y defendido con uñas y dientes por la Concertación.

Por otro lado los jóvenes tienen muy claro que la supuesta democracia que existe en Chile, no le entrega canales reales de participación, por eso no se han inscrito para votar, lo menos que se puede decir de la democracia chilena es que es una democracia fraudulenta, que sólo esta ahí para asegurar la continuidad de los privilegios de "la clase política". Los mismos diputados que ganan 11 millones de pesos mensuales, consideran que el sueldo mínimo de 144.000 pesos mensuales es demasiado para un trabajador joven, así que han dictado leyes para hacerlo aun más paupérrimo para ellos. Esta es la violencia que sufren todos los días estos jóvenes que salen a las calles a demostrar su rabia, frustración y descontento.

Ellos no se sienten representados para nada por los partidos que hoy están en el gobierno, todavía menos por la oposición de derecha que sólo reciben el desprecio más absoluto en las nuevas generaciones.Por otro lado ven a los dirigentes del Partido Comunista, un partido que supuestamente debería representar algo distinto, ansiosos por ser parte de toda la farsa dejada por la dictadura, mendigando patéticamente a la Concertación y la derecha uno o dos "puestecitos en el Parlamento".

Ante la falta de canales de expresión para la juventud, la solución que ellos ven en este cuadro político es declararse anarquista y salir a enfrentarse con la policía, romper sucursales bancarias y locales emblemáticos de las transnacionales ¿Están equivocados en su accionar? Si lo están ¿Pero podemos culparlos y criminalizarlos? Claramente NO, el problema no son ellos, es el sistema que les deja como único camino para ser escuchados reaccionar de esta manera.

Debemos exigir todos nuestros derechos.
Todos los hechos violentos ocurridos durante las movilizaciones de este año y los anteriores, nos están demostrando que debemos cambiar la forma y el contenido de recordar a los caídos el 11 de septiembre de 1973.

Los derechos humanos no podemos reducirlos a los asesinatos, esta claro que debemos exigir "verdad y justicia", pero también debemos reclamar nuestros derechos económicos, sociales y políticos. Debemos exigir nuestro derecho a un salario digno, a educación de calidad, salud digna, viviendas adecuadas. Todos estos derechos estaban medianamente garantizados antes de la llegada de la dictadura, de hecho la principal tarea de la dictadura fue abolir estos derechos y convertirlos en una mercancía más del mercado.

Pero hoy por suerte están soplando nuevos vientos, los trabajadores están retomando la senda de nuestros compañeros asesinados por la dictadura, están empezando a exigir nuestro derecho al trabajo, a un salario digno, a una jubilación justa y seguridad social en todos los aspectos de nuestra vida.

También debemos luchar por el derecho a formar sindicatos, negociación colectiva y por rama de producción y el derecho a huelga sin ningún tipo de restricción, el actual código laboral debe ser eliminado y debemos recuperar los derechos que teníamos hasta la llegada del régimen militar.

Tenemos que terminar con la Constitución de 1980.
La Constitución de la dictadura sigue plenamente vigente, la única diferencia es que ahora aparece firmada por el "compañero" Ricardo Lagos, esta constitución sólo consagra los derechos de los ricos, de los empresarios de este país y no de la mayoría de la población que esta integrada por los trabajadores.Si sólo se apunta al sistema electoral binominal, nada va a cambiar, por que el problema de fondo es la actual constitución, si se integran dos o tres diputados de "izquierda" sólo se estará legitimando esta democracia fraudulenta y el sistema económico ilegitimo y criminal, que ella consagra y los trabajadores seguiremos sufriendo las consecuencias.

Es necesario terminar con la ideología neoliberal y con el sistema capitalista que sólo engendra miseria y violencia. Es necesario construir una sociedad más justa, más humana, que termine con el lucro de unos pocos y piense en el conjunto de la población, en otras palabras, una sociedad socialista democrática.

Para lograr lo anterior tenemos que empezar por construir un instrumento político de la clase trabajadora. Hoy es más evidente que nunca, que necesitamos construir un partido revolucionario de los trabajadores, que este dispuesto a encabezar las luchas para lograr nuestros objetivos.

Cada vez que demos un paso en pos de estos objetivos, estaremos rindiendo un justo homenaje a todos los luchadores de la clase trabajadora caídos el 11 de septiembre de 1973 y su lucha no habrá sido en vano.

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LA TRAGEDIA Y LA COMEDIA EN UN SOLO ACTO

Posted by Nuestra publicación: on viernes, septiembre 21, 2007
Por Juan Varela

“Yo soy el que encarcelo y encañono
A un valeroso pueblo desgarrado
El mirarlo a mis pies exterminado
Es la gloria más alta que ambiciono”
(Rafael Alberti)

La llegada de este mes fusiona en una suerte de simbiosis trágica y frívola acontecimientos que de alguna manera marcan la historia popular y la oficial de nuestro país. En una extraña paradoja se ven mezclados sentimientos, como un patriotismo superficial aliado a un exacerbado militarismo y la frustración por esperanzas ahogadas hace ya 34 años.

La pregunta que nos hacemos al ver este desfile de consumismo barato, de fervor dionisiaco, de patrioterismo trasnochado es: ¿qué celebramos? Y también nos interrogamos, en medio de tanto simbolismo, de dolores encadenados, de nudos en la garganta: ¿qué conmemoramos?.

Las respuestas no son fáciles ni pretenden ser aprioristas, cada una de ellas encierra otras preguntas, cada una tiene su propia carga de sentidos que se ocultan por lo que ronda en la superficie y que, muchas veces, impide la mirada crítica y los alcances que ellas tienen para nuestra vida personal y colectiva, para ese quehacer que nos corresponde descubrir cada día.

Preguntarnos por los sentidos es algo que aparece vedado y auto censurado, y nos queda sólo el recurso del escapismo y la enajenación fáciles. En ambos casos la pregunta ya no martillea nada, ya no es dable pensar en la significación que ello tiene en la construcción de nuestra convivencia, en la búsqueda de oportunidades para vivir de acuerdo a nuestra condición de habitantes de una nación, que sus dirigentes y administradores manejan con hilos movidos más allá de nuestras fronteras geográficas y simbólicas.

No vamos a tratar de responder las interrogantes, simplemente vamos a reflexionar sobre ellas.Todas las personas y, por tanto, las comunidades humanas celebran aquellos acontecimientos que son significativos en su camino; las fiestas se presentan como el momento en que afloran las alegrías por lo alcanzado, lo realizado en algún momento determinado de sus historias. Es la oportunidad en que afloran sentimientos ligados a valores colectivos. En este caso se dice que el motivo de toda esta celebración es la independencia nacional que se alcanzó en un pasado no tan remoto; la historia oficial dice que aquella vez la nación conquistó “su” libertad y su independencia. La verdad es que el mito ha ocultado la realidad, en su forma y su contenido, ya que la declaración de la independencia de la nación fue en un mes distinto y varios años más tarde. En cuanto al contenido se podría decir que hoy día seguimos más dependientes que hace casi ya 200 años; seguimos amarrados a los intereses de una gran potencia, a las empresas transnacionales y cada día los administradores del modelo salen a vender la soberanía en los mercados globales. Por mencionar un solo dato que grafica nuestro nivel de dependencia: la deuda externa de Chile al año 2005 era de cerca de US$ 47.000 millones.

Junto a la fiesta se ubican los homenajes a las “glorias” del ejército y ello se utiliza para ocultar la parte oscura, aquella que se quiere acallar, la que no dice que en ese “glorioso” pasado esas fuerzas ahogaron en sangre los gritos de los trabajadores. La matanza de la Escuela Santa María de Iquique, los golpes militares y sobre todo el derrocamiento de Salvador Allende son parte de “esa” gloria que se subsume en la parafernalia enmascarada de lo oficial. Se apela, como parte de los simbolismos, al heroísmo militarizado de oscuros y siniestros personajes de la historia; mientras los verdaderos héroes, aquellos que dieron su vida por una justa causa quedan olvidados mañosamente. Luís Emilio Recabarren, Clotario Blest, Salvador Allende, Miguel Enríquez son la parte visible de nuestra larga lista de héroes que aportaron su ejemplo de vida para hacer posible la construcción de una patria verdaderamente libre e independiente.

Las conmemoraciones se inscriben dentro de procesos sociales, políticos que como advertíamos han marcado acontecimientos, fechas, personajes. Se condensan en un solo acto sentimientos de dolor y de rabia y el reclamo por la verdad y la justicia y la promesa hecha a no olvidar lo ocurrido, por mucho que algunos quisieran seguir echando tierra a las búsquedas de esos valores. Desde lo oficial se trata de mezclar esa promesa del nunca más a lo vivido con el nunca más a que las mayorías alguna vez lleguen a pensar nuevamente en tomar el cielo por asalto para construir lo nuevo. Una misma palada de tierra se utiliza para tapar ambas: la promesa y el desafío, olvidando engañosamente que una es necesariamente la condición de la otra, una no cancela la otra, ya que el sueño de lo nuevo chocará inevitable y violentamente con el rechazo de aquellos que siguen teniendo la sartén por el mango y que fácilmente no lo soltarán. Lo que conmemoramos es, derechamente, una derrota en todos los planos por alcanzar la justicia y la independencia, pero ello no nos exime de forma alguna en pensar que vamos a enfrentar la misma situación. El cuidado que habrá que tener es que no estemos tan dispersos.

Esta conmemoración nos dice que seguimos en la travesía por el desierto y en ella hemos visto de todo: delaciones, traiciones, otros que se han devuelto a sus orígenes cómodos y confortables y por ellos no debemos preocuparnos más, otros más temprano que tarde harán lo mismo, sólo hay que pedirles que lo hagan pronto, que no sigan siendo una carga tan difícil de arrastrar.

Lo que conmemoramos es el éxodo que como pueblo hemos hecho al desierto, el inicio de una larga caminata no exenta de dificultades y riesgos y que debemos hacernos cargo de sus implicancias, en lo individual y lo colectivo, la soledad se mezcla con la frustración, la rabia se va uniendo a la impotencia. Pero es necesario tomar conciencia que nuestra marcha no tiene vuelta atrás, que apostamos en ello nuestra vida, nuestros sueños y esperanzas y que lo que soñamos colectivamente tiene en cuenta los sueños personales, no puede ser de otra forma, ya que no reivindicamos para otros la llegada sin que ella nos apure también a nosotros.

Las celebraciones y las conmemoraciones se amalgaman en este tiempo y es preciso separarlas, principalmente para celebrar lo que conviene y conmemorar lo que sentimos como sueño de futuro.

“Es tiempo de segar y arar la tierra
De coger presurosos la gavilla
De limpiar nuestro granero de ladrones
De emprender todos juntos otra trilla”

¿Qué es Socialismo Revolucionario? y ¿Que Defendemos?

Posted by Nuestra publicación: on viernes, septiembre 21, 2007

A dos décadas del fin de la dictadura,tras cuatro gobiernos de la Concertación y ahora con el regreso de la derecha al gobierno; ha quedado demostrado, que todas las injusticias se mantienen y siguen gobernando los mismos patrones. El modelo económico y político a pesar del maquillaje, se ha mantenido sin alteraciones.


Nuestra organización, en cambio, lucha por ser una alternativa de cambio revolucionaria y quienes la integramos; trabajadores, jóvenes y pobladores, tenemos como meta estratégica poner fin al actual sistema de injusticias, que es el capitalismo, donde el 10% mas rico del país se apropia del 50% de la riqueza, y el 90% restante debe conformarse con la otra mitad. Un sistema que condena a un tercio de la población a vivir en condiciones miserables, no solo en Chile sino que a nivel mundial, y que es incapaz de dar soluciones a cientos de millones de personas, es un sistema que no sirve y por lo tanto debe ser cambiado.


Socialismo Revolucionario es parte del Comité por una Internacional de los Trabajadores (CIT), que tiene como objetivo la organización de la clase trabajadora a nivel mundial, para poner fin a las actuales estructuras de injusticia y miseria que controlan el mundo. Nuestro objetivo es construir una sociedad más justa, más solidaria, en pocas palabras una sociedad socialista democrática a nivel mundial.


Nuestro trabajo en Chile comenzó en los años más oscuros de la dictadura. Entonces nos llamábamos Democracia Obrera. Junto a jóvenes militantes de la izquierda luchábamos no solo por la caída del dictador sino contra todo el sistema que los sustentaba. Nuestro trabajo actual, se esta desarrollando en las poblaciones obreras, en los sindicatos, en el movimiento mapuche y entre la juventud.


Los trabajadores necesitamos un nuevo partido que de verdad luche y defienda nuestros intereses. Juntos debemos construirlo.


Las antiguas organizaciones de la clase trabajadora y el pueblo han fracasado, necesitamos reemplazarlas. El Partido Socialista ha lanzado por la borda toda su tradición socialista y anti imperialista, para convertirse en gestor entusiasta del capitalismo neoliberal en Chile.


El Partido Comunista languidece poco a poco, ha sido incapaz de hacer un balance autocrítico de la caída de los regímenes del mal llamado “socialismo real” a los cuales aplaudió como modelo durante décadas, y de su propia responsabilidad en el golpe de estado que derrocó al gobierno de la Unidad Popular. No vaciló en quebrar al pacto Juntos Podemos para llamar a votar por la candidata de la Concertación, Michelle Bachelet y busca acomodarse a las instituciones, limitando su radicalismo a mendigar un cambio en el sistema binominal.


La CUT, a sido incapaz de ponerse a la altura de las circunstancias, frente a los ataques a los trabajadores, su dirección controlada por los partidos de la Concertación y el PC, han sido incapaces de ofrecer una alternativa de clase para salir de la situación de miseria en la que día a día, caen cientos de trabajadores y jóvenes. La cesantía es inherente al sistema capitalista.


Los trabajadores no tenemos porque seguir aceptando que todo el peso de la crisis caiga sobre nuestros hombros. Sólo la clase trabajadora organizada y con un programa de lucha socialista puede garantizar una sociedad libre de cesantía y miseria.


Socialismo Revolucionario pretende ser un canal de expresión de todos los jóvenes, trabajadores, pobladores y de todo el movimiento popular, que quieran luchar por sus derechos. Las páginas de Socialismo Revolucionario estarán siempre abiertas para las ideas revolucionarias. Invitamos a todos quienes deseen participar de este objetivo a que se integren a nuestra organización y luchen junto a nosotros.



¿Qué Defendemos?


TRABAJO:


¡¡ Por un salario mínimo de 350 mil pesos mensuales!!


Actualmente el salario mínimo es de 165 mil pesos y de acuerdo a las cifras que se manejan un 20 % de los trabajadores gana este salario o menos y alrededor del 50 % de los ocupados gana alrededor de 170 mil pesos mensuales, con lo que apenas se puede subsistir.


¡¡ Fin al desempleo !! Por la reducción de la jornada laboral a 36 horas, sin recorte salarial. Esta medida es fundamental para terminar con la cesantía y para poner fin a las jornadas de 12 ó 16 horas diarias a que están sometidos miles de trabajadores.


¡¡ Por la derogación del plan Laboral !! El actual plan laboral es en esencia el mismo que elaboró la dictadura, en colaboración con los patrones y en nada beneficia a los trabajadores, sólo ataca sus derechos,

No a la precarización del trabajo y a la flexibilización laboral. Por el derecho a un trabajo estable y digno, no a la subcontratación y externalización de servicios.



SERVICIOS PÚBLICOS:


¡¡ Por la defensa de los servicios públicos y derechos sociales de la población!!


No a las políticas de privatización directa o indirecta de los servicios públicos. Los insumos básicos deben estar bajo control y planificación estatal. Por la estatización del agua, luz y transporte. Estos bienes y servicios no deben ser un negocio de pocos millonarios; si no que deben ser considerados derechos humanos básicos de toda la población.


Por una mayor inversión estatal en educación, salud, vivienda y previsión social.

Por el derecho a salud y educación de calidad y gratuita para la población.


Fin al plan AUGE en salud, que ha demostrado ser un fracaso en la cobertura de las patologías más relevantes de la población, tensionando al sistema sanitario y a sus trabajadores; al incorporar medidas de mercado en un sistema que es la única alternativa de atención para la amplia mayoría de la población.


No a la LOCE ni a la “nueva” Ley General de Educación (LGE) que es solo un maquillaje de la antigua, que sigue avalando el lucro en la educación, que no resuelve ninguno de los problemas de fondo planteados por la revolución pingüina del 2006.


Por el derecho a una vivienda digna y no a las actuales “soluciones habitacionales” gubernamentales que son una burla para los trabajadores y trabajadoras.

No a las contrarreformas provisionales impulsadas por el gobierno. Por el fin al negocio de las AFPs que han robado millones a costilla de ahorros de los trabajadores y a costa de pensiones miserables. Por un sistema provisional estatal y solidario que garantice pensiones equivalentes al salario mínimo.



DERECHOS:


¡¡ Por la defensa de los derechos democráticos de los jóvenes y trabajadores a la educación, sueldo digno y esparcimiento !!


Por la derogación de la Constitución de 1980. Por antidemocrática y dictatorial, esto a pesar de los cambios cosméticos que le han hecho los gobiernos de la concertación para presentarla como una “nueva constitución”.

A terminar con la discriminación hacia la mujer, por el respeto de sus derechos reproductivos y laborales: a igual trabajo igual salario.


A terminar con la discriminación hacia las minorías étnicas. Fin a la opresión nacional en todas sus formas. Respeto a su territorio, idioma, cultura y tradiciones.


SOCIALISMO:


¡¡ A poner fin al control de la economía por parte de una minoría !!


Es necesario nacionalizar los grupos económicos y transnacionales que someten a la mayoría de la población a la pobreza e incertidumbre cada día.


Todas las conquistas que puedan lograr los trabajadores bajo este sistema, inevitablemente serán parciales y temporales. Un reajuste salarial, bonos o becas estudiantiles hoy…se perderán con el alza de los alimentos, la luz, el agua el día de mañana.


Por eso la única forma de consolidar nuestras conquistas en el futuro; es transformando la sociedad, derrocar el sistema capitalista y construir una sociedad socialista y democrática.


Anexo:

El Programa de Reconstrucción Nacional debe estar bajo Control de los Trabajadores

La Transición al Socialismo

Posted by Nuestra publicación: on viernes, septiembre 21, 2007
Traducido del "Grundsatzprogramm" de la SAV[1], del alemán, por Johannes Ullrich para Revista Socialismo Revolucionario.

El capitalismo ya a principios del siglo 20, dejó de desempeñar un papel progresivo. Su decadencia se mostró, y se muestra, extremadamente por el fascismo, las dos Guerras Mundiales, los conflictos y guerras interminables en el tiempo entre y después de estas dos, la superexplotación y la opresión de las masas en el mundo colonial y más tarde ex-colonial, las catástrofes de hambruna, la destrucción del medio ambiente, y las condiciones de vida miserables para la mayoria de las poblaciones que vivieron, y viven, bajo el sistema capitalista.El siglo 20 pasó a la historia marcando el inicio de la transición al socialismo. Durante casi todo el siglo, la idea del socialismo fue bien anclado en la consciencia de los sectores progresivos y organizados del movimiento obrero. El deseo de acabar con el sistema de poder y explotación capitalistas, se mostró en olas revolucionarias que se derramaron por todo el planeta después de la primera y de la segunda guerra mundial. La Revolución Russa de 1917 empezó un nuevo capítulo de la historia de la humanidad. Latifundistas y capitalistas fueron expropriados y el aparato de poder burgués-zarista fue destruído. Por un corto tiempo, los trabajadores mantuvieron el poder mediante una democracia de consejos llamados Soviets. Fue el más democratico gobierno que haya existido en la historia hasta ahora. Pero por la traición a las revoluciones en Alemania, Austria, Hungría e Italia, por sus correspondientes líderes social-democratas, el primer estado obrero del mundo quedó aislado y sufrió una guerra civil de varios años desencadenada por 21 ejercitos imperialistas que invadieron el territorio ruso.


Es obvio que, con estas condiciones catastroficas, una contrarrevolucion fue inevitable. Tuvo lugar en la forma de una dictadura encabezada por Stalin. Todos los enemigos polticos fueron eliminados, y millones de personas fueron muertas. La revolución degeneró. De sus logros se mantuvieron sólo la propriedad estatal de los medios de producción, el monopolio estatal del comercio exterior y la economia planificada. Pero desde el punto de vista político, la clase trabajadora perdió todos sus derechos. La República Democrática Alemana (RDA) y los demás estados donde fue derrocado el capitalismo después de la segunda guerra mundial, se hicieron estados estalinistas siguiendo el ejemplo de Union Soviética: Propriedad estatal de los medios de producción con una dictadura totalitaria unipartidista. El hecho que el estalinismo permaneció estable durante unas décadas, se explica por la superioridad de una economía planificada sobre la anarquía capitalista. La Union Soviética en pocas decadas se transfoprmó en una potencia mundial, conteniendo y domando al imperialismo durante y después de la segunda guerra mundial.


En el curso del desarrollo de los estados estalinistas, la burocracia se convirtió en una freno cada vez más grande para el progreso económico y social, porquela burocracia siempre significa: desorganisación, desgobierno, corrupción, nepotismo, asfixia de initiativa y creatividad. Las veces que la burocracia defendió la economia planificada, fureon sólo cuando le garantizó privilegios y poder. Cuando, a finales de los años 80, su poder empezó de tambalear, se pasó al campo del capitalismo. Los intentos de la burocracia de superar la crisis introduciendo elementos de una economia de mercado, fueron el inicio de contrarrevolucion capitalista. En la RDA y los demás estados estalinistas, lo que fracassó no fue la economia planificada, sino la burocracia. No faltó „el mercado“, sino la democracia obrera.


El afán de las masas de derrocar las causas de la explotación, en este siglo se mostró en el hecho de que en las seis décadas que siguieron a la revolución rusa, hubo revoluciones que derrumbaron al capitalismo en todos los continentes. 60 años después de la revolución de octubre, un tercio de la humanidad (Unión Soviética, Europa del Este, China, Cuba, Siria, Vietnam, Corea del Norte, Laos, Yemen del Sur, Camboya, Burma. Mozambique, Angola, Etiopia) ya no vivían bajo control imperialista, sino con propiedad estatal y economia planificada – pero deformadas por el estalinismo. En casi todos estos paises, después de la expropriación de los capitalistas hubo avances basados en la propriedad estatal y una economía planificada, lo que hubiera sido imposible bajo condiciones capitalistas. Entonces, por décadas, la necesidad histórica de una economía planificada se impusó. La burocracia y los estados nacionales, a fines de los años 70 se convirtieron en una atadura para el desarrollo de las fuerzas productivas, de relativa a absoluta. Los conflictos de intereses entre los burócratas estalinistas nacionales inhibieron la superación de estalinismo, y ni siquiera se logró un nível de integración económico como comparable al que se hizo en la Unión Europea y sus precursores en Europe del Oeste.


En los estados estalinistas, la clase trabajadora trató desde los años 50 hasta los 80 de derrocar el dominio de la burocracia estalinista y de construir una democracia obrera verdadera por sublevaciones revolucionarios. Este proceso de revolución política empezó en 1953 con la rebellión en la RDA. Siguieron leventamientos revolucionarios en 1956 en Hungría y Polonia, 1968 en la Checoslovaquia, 1971 y 1980 otra vez en Polonia. En este último país, la clase trabajadora había construida un sindicato poderoso de 10 miliones de miembros, la Solidarnosc, que durante el doble poder de 1980/81 por un año dominó el desarrollo de la sociedad. Pero a la clase trabajadora les faltó un liderazgo revolucionario con un programa y una estrategia para el derrocamiento de la burocracia y la construcción de una democracia obrera. Entonces, el proceso revolucionaria finalmente acabó en una derrota. Y esta derrota creó la base para la restauración capitalista a finales de los años 80.


Incluso en el centro capitalista europeo vimos revoluciones en los años 60 y 70. En pleno auge pos-guerra, hubo un levantamiento revolucionario en Francia en 1968. Y la primera recesión mundial en 1973/74 resultó en una serie de revoluciones en el mundo que en Europa llegararon a Portugal y Grecia. Si en las revoluciones del siglo 20 hubiese existido un partido revolucionaria como en Rusia, el mundo con certeza ya sería socialista. La clase trabajadora en sus revoluciones sufrió inumerables derrotas porque los líderes de los partidos de trabajadores y de los sindicatos usaron su control sobre los movimientos para traicionarlos.


En la ola revolucionaria después de la primera guerra mundial, los líderes de la social-democracia salvaron a la clase dominante de la perdida de su poder, sobre todo el Partido Socialdemocráta (SPD) alemán durante la revolución de noviembre. Después de la degeneración estalinista del partido comunista de la Unión Soviética y de toda la Tercera Internacional, los partidos comunistas también adoptaron el papel de conducir las revoluciones hacia derrotas o de limitarlas a la superación de algunas formas capitalistas de propiedad y dominio burocrático. Por eso, Trotski constató en los años 30 que la crisis de la humanidad es la crisis de la dirección del proletariado. Y esta crisis en 1989 causó un cambio historico: La falta de una revolución política exitosa en la Union Soviética y otros estados estalinistas desembocó en la contrarrevolucion capitalista. Paralelamente con esto, y vinculado fuertemente con el colapso del estalinismo, se produjo el aburguesamiento completo de la social-democracia.

Los llamados Partidos Comunistas se deslizaron más a la derecha y están en un proceso de declinación. Estas dos derrotas históricas fueron usadas por la burguesia para iniciar una ofensiva ideológica en que pregonaron el fin del socialismo. Pero la clase trabajadora volverá a entender su rol historico y volverá al socialismo.


Contra el Estalinismo
Hasta ahora ningun país del mundo ha sido socialista, porque se trató de paises que habían abolido la propriedad privada capitalista, pero donde la economia estaba dirigida de forma no democrática por una capa privilegiada de burócratas. Nuestro rechazo del estalinismo se basa en el analisis y el programa de Trotski y la Oposición de Izquierda en los años 20 y 30. Defendieron los logros de la Revolución de Octubre, lucharon contra la burocratisación y estalinisación, y pagaron por eso con sus vidas. Para Trotski, la Union Soviética bajo Stalin era un estado obrero degenerado. Pero „estado obrero“ sólo en el sentido que el capitalismo y el latifundismo habían sido abolidos y fueron creadas relaciones de propiedad que representan el interés histórico de la clase trabajadora.


La propiedad estatal de los medios de producción es un prerequesito necesario, pero no suficiente, para el socialismo. Mientras exista una economia carencial, una élite burocratica en el poder y la falta de derechos para la población trabajadora, no se puede hablar de un desarrollo hacia el socialismo. Socialismo no puede ser construido en un sólo país como dijeron los estalinistas. El socialismo enlaza con el nivel capitalista más desarrollado del desarrollo de las fuerzas productivas. El capitalismo, por división global del trabajo y la integración económica, creó un mercado mundial. Entonces también el socialismo sólo se puede realizar internacionalmente, porque las condiciones sólo existen a nivel internacional, pero no en un país individual (y aún menos si es atrasado).


Una revolución en un país puede llevar a una democracia obrera. Pero si este proceso no se realiza con participación activa de las masas y se termina a nivel mundial, una deformación es inevitable. La burocracia no es un elemento necesario de la economia planificada – tal cómo los capitalistas sí son un elemento necesario del capitalismo -, sino una úlcera de cancer parasitaria. La burocracia no es una clase propietaria, sino una casta en poder. En los estados estalinistas, consumió gran parte de la riqueza social, pero por su control del aparato de estado, no porque fuera proprietaria privada de los medios de producción. Las burocracias desde Stalin hasta Honecker no defendieron la economia planificada por convicción socialista, sino porque fue el origen de su poder y sus privilegios. Pero como toda minoría en el poder, no abandonó esta posición voluntariamente. Por eso, Trotski ya planteó la alternativa para los estados estalinistas: O se logra la creación de una democracia obrera mediante una revolución política, o la restauración del capitalismo esta al orden del día.

El Socialismo no es una utopía
La visión del socialismo que tiene la SAV no tiene nada que ver con el estalinismo y el „socialismo“ reformista. Para nosotros, socialismo significa – en el sentido de Marx, Engels, Lenin, Luxemburgo y Trotski: propiedad común de los medios de producción, a nivel mundial, planificación y control democrático de la economía y la sociedad por la población trabajadora. Eso presupone una revolución socialista. Su tarea es de transformar los medios de producción en propiedad común, y construir órganos de administración democráticos de la clase trabajadora en reemplazo del aparato de estado burgués. Lo cual es posible si la fuerza de la clase trabajadora es usada de manera resuelta en el momento correcto, para romper con el poder de los capitalistas. La revolución socialista empezará en un país, pero no podrá terminarse en un sólo país. Una exitosa revolución socialista en un país o algunos países, por el momento no puede tener como objetivo inmediato el socialismo, sino una democracia obrera.

Reiteramos: el Socialismo en un país es imposible. Las dependencias económicas en las esferas de la economía y de la política hoy son más fuertes que nunca. Las fronteras de los estados se convirtieron en un gran obstáculo para el desarrollo de las fuerzas productivas.

El socialismo debe liberar las fuerzas productivas de sus ataduras nacionales. Esto significa que la revolución socialista debe ser una revolución mundial.

[1] SAV, Organización hermana de Socialismo Revolucionario de Chile, miembro del Comité por una Internacional de Trabajadores (CIT) en Alemania. (nota del traductor)

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